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Tiempos difíciles

La situación actual de la República mexicana, ante la inminente presentación del presupuesto de ingresos y egresos para el ejercicio fiscal 2016, ha generado una comprensible situación de nerviosismo, en mucho debido a las tétricas perspectivas por el derrumbe de los ingresos petroleros que, aunque ya no en la misma proporción que antaño, continúan siendo un importantísimo eje en la fuente de ingresos públicos. Asi, si el precio internacional del llamado oro negro se ha derrumbado, pues ... bien pueden sacarse las consecuencias de ello.

Paralelamente, el forcejeo entre las cúpulas de la iniciativa privada y los mandos gubernamentales, están llegando a su punto álgido, en mucho debido a la insistencia de los sectores empresariales para suavizar ciertos aspectos de la legislación fiscal que consideran excesivamente duros. Asi, si bien pudiese parecer que las graves contradicciones existentes entre el poder estatal y las cúpulas empresariales lograron distenderse significativamente a partir de los cambios en la legislación energética, lo que está ahora ocurriendo demuestra que no es así, que las contradicciones entre el sector empresarial y el gubernamental pueden llegar a alcanzar altos y riesgosos niveles de confrontación.

Por supuesto que aqui existe cierto grado de inconsecuencia, porque cuando los sectores empresariales abiertamente apoyaron los cambios en el asunto de los energéticos, bien conscientes habrían de haber estado de que los ingresos petroleros el Estado debería de suplantarlos mediante un endurecimiento en las leyes impositivas. De esto a nadie nos cabía duda, pero ahora resulta que ante los errores de cálculo que no previeron un derrumbe tan espectacular de los precios de los hidrocarburos, las cúpulas empresariales terminen rasgándose las vestiduras y de manera harto tramposa, quieran parecer como los principales perjudicados. Eso es lo que no se vale. Dice un refrán que el que quiera azul celeste, que le cueste; por lo que si las cúpulas empresariales querían agandallarse el petróleo pues ... que no vengan entonces con lloriqueos.

De todas maneras, y sin la menor intención de ponerme como defensor de las barbaridades cometidas a nivel gubernamental, es de preveer un jaloneo bastante estridente en relación a este asunto. Existe en el ambiente un gran descontento social, que, por supuesto, abona para que asuntos como este puedan trascender mucho. Además, y esto no lo debemos perder de vista, como bien dice el dicho: a rio revuelto, ganancia de pescadores, y como hay quienes nada más están buscando el momento para armar la bola, pues es probable que lleguen a tener más de un pretexto para hacerla de tos.

Asi que no esta de más el andarnos con cuidado, buscando evitar caer en cualquier tipo de provocación, venga de donde venga, porque es altamente probable que se desaten, y en serio, una serie de acciones, digamos, conflictivas.

Actuemos, pues, en concordancia con los tiempos y, paralelamente, busquemos reforzar nuestras vias de comunicación y organización, por pequeñas que estas sean, porque como se ve que viene el temporal, su importancia va a ser mayúscula.

Ahora más que nunca habremos de mantener la ecuanimidad y evitar la desesperación. Los tiempos por venir, ciertamente van a ser complicados, pero nuestra fortaleza en cuanto grupos sociales habrá de manifestarse y, de seguro, entre todos, lograremos superar las adversas situaciones.

Septiembre de 2015
Omar Cortés

Cambiando de tema, y en referencia a las novedades de este mes de septiembre, he colocado un recordatorio en relación a los cuarenta años de la fundación de Ediciones Antorcha, acompañándolo de un video que espero abunde un poco más en la infrmación vertida. Además, he colocado la divertida e interesante novela del escritor ruso León Tolstoi, La guerra y la paz, congratulándome de haber logrado su captura y diseño en un tiempo, para mí, record. También decidí la colocación de la obra autobiográfica de la compañera española-argentina Juana Rouco Buela, que ella título Historia de un ideal vivido por una mujer, y que yo me he atrevido a titular: El ideal anarquista: una brújula segura, esperando que la lectura o consulta de esta muy atractiva autobiografía sea de provecho para quienes se adentren en ella. Finalmente coloco el trabajo que mi compañera Chantal y yo realizamos hace cinco años e intitulamos De gritos y sombrerazos. Breve reflexión sobre la significación simbólica del 15 de septiembre, suponiendo que puede llegar a ser de utilidad a las personas que de vez en vez deambulan por la Biblioteca Virtual Antorcha.

Por supuesto que continúo manteniendo mi invitación a cualquier interesado, para que consulte:

1) Las mil y una noches, obra anónima, haciendo click aquí.

2) Historia sexual de la humanidad, de Eugen Relgis, haciendo click aquí.

3) Examen de las Instituciones de Justiniano, del jurista francés M. Eugenio Lagrange, traducida por José Vicente y Caravantes, haciendo click aquí.

4) Historia de la guerra de México. Desde 1861 a 1867, de Pedro Pruneda, haciendo click aquí.

5) La asamblea de las mujeres de Aristófanes, haciendo click aquí.

6) Mi escrito, Y luego ... qué sigue, haciendo click aquí.

7) Cuando el recuerdo evoca la memoria. La revista Reflexión Libertaria y su lema Sinceridad, estudio y trabajo, haciendo click aquí.

8) El enemigo del pueblo de Henrik Johan Ibsen, haciendo click aquí.

9) Mi escrito La propuesta, haciendo click aquí.

10) La presencia libertaria en la prensa mexicana. El caso del periódico quincenal Avante, haciendo click aquí.

11) Los evangelios comentados por Pierre Joseph Proudhon, haciendo click aquí.

12) Mi escrito La situación, haciendo click aquí.

13) Los periódicos correspondientes al suplemento del periódico anarquista argentino La Protesta del año 1923, haciendo click aquí.

14) Sagitario el instrumento periodístico de la continuidad, haciendo click aquí.

15) Los periódicos correspondientes al suplemento del periódico anarquista argentino La Protesta del año 1922, haciendo click aquí.

16) El cuento corto de mi autoria, Rosenda, haciendo click aquí.

17) El escrito autobiográfico, Confesiones, de Paul Verlaine, haciendo click aquí.

18) El ensayo Los derechos del hombre, escritos en dos partes por Thomas Paine, haciendo click aquí.

19) Mi escrito Aquelarre, haciendo click aquí.

20) El cuento corto de mi autoría, La llamada. Haz click aquí, si deseas leer este cuento.

21) La obra de Teodoro Hernández, La historia de la revolución debe hacerse. Haz click aquí, si deseas leer o consultar esta obra.

22) El escrito de mi autoría, Los asqueantes señores del poder y sus odiosas manipulaciones. Haz click aquí, si deseas leerlo.

23) El cuento, también de mi autoría, El tesoro de la Convención. Haz click, si deseas leer este cuento.

24) La presentación y la película La banda del automóvil gris. Haz click aquí, si deseas ver esta película.

25) La obra de Hernando Alvarado Tezozomoc, Crónica mexicana. Haz click aquí, si quieres leer o consultar esta obra.

26) Mi escrito ¡¡¡Aguas!!! La presión está subiendo. Haz click aquí, si deseas leer este artículo.

27) El semanario anarquista argentino La Antorcha, editado durante los años de 1921 a 1932. Haz click aquí si deseas consultar alguno de los trescientos ejemplares que lo conforman.

28) El periódico insurgente La abispa de Chilpancingo, editado por Carlos María Bustamante durante los años 1822 y 1823. Haz click aquí, si deseas consultar este periódico.

29) El periódico anarquista mexicano El Compita, editado durante los años 1981-1982. Haz click aquí si deseas consultar este vocero.

30) La edición virtual de La eneida de Virgilio. Haz click aquí si deseas leer, hojear o consultar esta obra.

31) De salarios, ahorros y peligros, haciendo click aquí.

32) ¡¡¡Este arroz ya se coció!!!, haciendo click aquí.

33) Un día después, haciendo click aquí.

34) En recuerdo de un amigo, haciendo click aquí.

35) El fandango de la Reforma Energética, haciendo click aquí.

36) El conjunto de reflexiones que realice hace ya mas de un año sobre la Reforma Hacendaria, haciendo click aquí.

37) El conjunto de reflexiones que sobre la Reforma Energética hice el pasado año, haciendo click aquí.

38) Mi escrito, El reto, haciendo click aquí.

39) Mi escrito, No es más que el principio, haciendo click aquí.

40) Mi escrito, ¡Cuidado! Se vislumbran nubarrones de desestabilización, haciendo click aquí.

41) Mi escrito, La hora de la verdad, haciendo click aquí.

42) Mi escrito, O todos coludos, o todos rabones. La lucha por la elaboración del presupuesto, haciendo click aquí.

Septiembre de 2015
Omar Cortés

CUARENTA AÑOS
DE EXISTENCIA DE EDICIONES ANTORCHA
(1975-2015)







IMPORTANTE

Para que puedas ver este video sin interrupciones, lo más conveniente es que accedas desde un equipo que cuente con conexión de banda ancha a Internet, de lo contrario podrías experimentar constantes cortes.







PRESENTACIÓN

Ahora que se cumplen los cuarenta años de que junto con mi ahora fallecida compañera Chantal, iniciamos nuestra labor en Ediciones Antorcha, considero necesario realizar este breve alto en el camino para reflexionar un poco en torno a lo poco que he podido seguir realizando después de la muerte de mi compañera.

Curiosamente en este mes de septiembre cúmplense tres años del fallecimiento de Chantal, de aquella tristísima fecha en la que prácticamente se acabo para mi la alegria de vivir.

He tenido la triste oportunidad de llegar a recordar, que no a festejar, los cuarenta años de existencia de lo que iniciamos llenos de esperanzas y de fe en el futuro. En este sitio web, nuestra Biblioteca Virtual Antorcha, que en su momento representó la forzada y necesaria transformación de un proyecto que ya no daba más como lo concebimos en el lejano mes de septiembre del año de 1975, cuando logramos la edición en papel de los tres mil ejemplares de la primera edición del Epistolario revolucionario e íntimo de Ricardo Flores Magón.

Los años pasaron y no lo hicieron en balde; tanto en nuestra vida como pareja al igual que en la economía del país, hubo cambios de mucha consideración, que nos resultaba imposible pasarlos por alto. Como pareja nos asentamos, engendramos una hija y hubimos de enfrentar el normal desarrollo que implica afrontar gastos extraordinarios, y mientras esto ocurria con nosotros, el pais se sumía en una espuluznante crisis económica que cerraba puertas y vedaba caminos. En pocas palabras, las cosas se pusieron muy difíciles lo que obligaba a buscar caminos alternos para conseguir los satisfactores necesarios.

Paralelo a todo esto, nuestras fuerzas, como es lógico entenderlo, empezaban a mermar, careciendo ya de sentido las matadotas que representaba nuestras participaciones en ferias de libro, tanto en la ciudad de México como en otras ciudades de la República, en las que el trabajo aparte de su dureza, a veces no generaba satisfactores suficientes que lo justificara. De igual manera, nuestros cotidianos recorridos por las librerias tanto en la ciudad de México como en otras ciudades, comenzó a parecernos insoportablemente tedioso, al tiempo que nuestras fuerzas iban mermando, puesto que si en un inicio aceptábamos sin chistar cargar en las espaldas entre cien y ciento veinte ejemplares para ir a repartirlos en diferentes puntos, llegó el momento en que ya eso nos cansaba; que nos aburría el hacer colas para recibir los correspondientes cheques de los cobros; que sentiamos que la vida se nos esfumaba intentando sacar pedidos, y sobre todo, quizá el principal factor lo era el poco resultado económico de tantísimo esfuerzo.

Asi que, poco a poco, y casi sin pensarlo, empezamos a buscar otras alternativas de ingreso, y al cabo de un tiempo relativamente corto, tuvimos la suerte o fortuna de encontrar otra manera de obtener recursos y asi fuimos dejando nuestra labor en relación a los libros impresos.

Nuestro retiro de la actividad como editores se conjugó con el boom del internet, por lo que sin pensarlo ni un segundo, nos pusimos de inmediato a ver la manera en cómo podiamos continuar nuestra labor de difusión haciendo uso de esa nueva herramienta de comunicación. Fue entonces que decidimos la fundación de un sitio web que albergara información que considerabamos podría ser de utilidad a ciertas personas. Y asi empezó la transformación de Ediciones Antorcha en la Biblioteca Virtual Antorcha.

Desde un principio estuvimos muy claros que el sitio que desarrollaríamos habría de ser un sitio gratuito, y que ni de broma deberíamos, jamás, intentar convertirlo en una fuente de ingresos, sabeedores de que si seguiamos esa senda garantizariamos su permanencia. En aquel entonces hubimos de hacer una tajante diferenciación entre nuestras actividades propiamente lucrativas y nuestras actividades únicamente recreativas, sin pretender mezclarlas para nada. Nuestra labor en la Biblioteca Virtual Antorcha sería 100% recreativa, la hariamos por gusto, por placer y ni de broma la revolveríamos con nuestras actividades que nos servían de fuente de ingresos. El asunto marchó y marchó bastante bien, porque nos permitió evitar nuestra natural amargura al ya no poder continuar editando libros de papel, a la vez que nos sirvió de aliciente para continuar con nuestras investigaciones y sobre todo nos dio los deseos de continuar en la brecha de la difusión.

Todo marchaba dentro de los parámetros establecidos hasta que la fatalidad nos jugó una mala pasada, y Chantal falleció a consecuencia de un derrame cerebral en los últimos días de septiembre de 2012.

De estar viendo un programa de noticias en televisión, el panorama cambió totalmente ... Chantal, de pronto, me comunicó que se sentía mal, que no sabía que le pasaba. Se levantó, me dijo: Ahorita vengo ... y esas fueron las últimas palabras que oí de ella, porque después se desvanecería y ... jamás volvería a platicar con ella. Dias después fallecería sin haber recuperado el habla. ¡¡¡Ni siquiera nos pudimos despedir!!! Nosotros, que durante más de cuarenta años convivimos en las buenas y las malas, que enfrentamos situaciones bien difíciles, que siempre nos apoyamos hombro con hombro, que discutiamos todo, hasta a quien le tocaba lavar los trastes ... y no pudimos ni siquiera decirnos adios. La neta que fue duro, muy duro. Y la verdad que no sé ni cómo es que he logrado sobrevivir sin ella estos tres años. No tengo que decirlo, pero mi vida se fue al caño. De entonces a ahora todo ha sido recordar y llorar, llorar y recordar, y parece que esto no tiene fin. No sé qué culpas estoy pagando, pero la verdad siento que ya me están cobrando de más. Y como que ya está siendo tiempo de poner un alto a tan triste situación.

Septiembre de 2015
Omar Cortés.



LO QUE HE REALIZADO EN ESTOS ÚLTIMOS AÑOS

Cuando Chantal falleció, no sabía qué hacer, pero resultaba lógico que había mucho, pero mucho que hacer. Que resultaría sumamente negativo, no solo para mi, sino también para nuestra hija y, sobre todo para lo que juntos habíamos construido, paralizarme. Fue ese intento de sobrevivencia lo que me alejó en aquellos momentos de cierta inclinación al suicidio, que no puedo negar que tuve y muy fuerte.

Arreglar lo que había que arreglar, ordenar lo que había que ordenar se constituyeron en las prioridades del momento. No podía dejar todo al aventón, ni tampoco mandar todo al demonio, aunque no me faltaran ganas de hacerlo. Asi que, con un inmenso dolor encima, me encaminé a afrontar la situación, lo que no ha sido, para nada, una labor facil.

En lo relativo a la Biblioteca Virtual Antorcha, lógicamente hubo de pasar un periodo más o menos lógico en el que la situación se medio paralizó. Me refiero concretamente a los dos meses que siguieron a la muerte de Chantal, cuando prácticamente no podía ni siquiera entrar al sitio sin que me entrara un dolor y una angustia espantosa, mucho menos podía enfocarme a generar contenidos. Pero pasados esos dos meses, poco a poco, retome el trabajo en el sitio y empecé a generar planes y proyectos, pero sobre todo, lo más importante fue que logre ir concretizándolos. En un principio me fue muy, pero muy dificil, porque acostumbrado durante tanto años a discutir todo con mi compañera, no fue labor sencilla el de pronto tener que enfrentar la terrible soledad que representaba el ya no vovler nunca más a poder intercambiar opiniones con ella. Además, acostumbrado a dividir el trabajo con ella, no resultó igual el tener que afrontarlo todo uno solo. Sin embargo, junto a todos estos inconvenientes, prevaleció el deseo de sacar adelante los proyectos, y así he podido mantener viva la llama en la Biblioteca Virtual Antorcha.

Me he fijado ciertos objetivos que hasta la fecha he ido cumpliendo. En primer lugar, he de destacar que durante 2013, cuando en México se abordaron las famosas reformas estructurales, particularmente la hacendaria y la energética, tomé la decisión de abordar esos temas, mediante escritos e igualmente por medio de videos, y me puse a hacerlo logrando mi objetivo. Igualmente, retomé lo que ya desde 2011 habiamos iniciado Chantal y yo referente a presentar un mensaje de principio de año, por lo que en 2014 y 2015 subí a la red videos relativos a ese objetivo. Paralelamente he seguido con la captura y diseño de ediciones virtuales de obras que considero de importancia, poniendo particular énfasis en la presentación de las mismas, al igual que inicié cambios el diseño de la página principal del sitio www.antorcha.net, con la intención de dar más dinamismo a los contenidos. De la misma manera he tratado de aumentar el acervo de la sección de Hemeroteca, añadiendo algunas colecciones de periódicos que, desde mi punto de vista, son de importancia fundamental. Cada mes me he preocupado por colocar en la página principal un escrito con reflexiones en torno a los acontecimientos del momento. Con todo mi dolor a cuestas, la Biblioteca Virtual Antorcha ha continuado siendo un referente recreativo muy importante en mi cotidianidad.

Siendo ya un miembro más del sector denominado de la tercera edad, no dudo ni un momento en afirmar que la Biblioteca Virtual Antorcha para mi representa mi posibilidad de pasar quizá mis últimos días, haciendo algo que me gusta, que me ha gustado siempre, a lo que he dedicado, y dedico buena parte de mi tiempo.

Los años pasan, y si he tenido la oportunidad de llegar a estas alturas, no quiere decir que ello vaya a ser eterno. Hace cinco años, colocamos, Chantal y yo, el recordatorio de los treinta y cinco años de existencia de Ediciones Antorcha, y anteriormente ya habiamos colocado un recordatorio de los treinta años de existencia de Ediciones Antorcha, tócame ahora a mi, solo, rememorar los cuarenta años. Muy poco probable será el que dentro de cinco años pueda nuevamente referirme a un nuevo aniversario. Lo repito, los años pasan, y no pasan en balde. No sabria decir si tendré o no la oportunidad de escribir algo en relación al sitio www.antorcha.net dentro de cinco años, pero, dejando eso de lado, me es muy grato poder hablar de este sitio que Chantal y yo iniciamos hace ya cerca de diecisiete años, con la satisfacción de haber logrado, si no todos, si buena parte de los objetivos fijados.

Omar Cortés



LECTURAS RECOMENDADAS

Sugerencia bibliográfica

López, Chantal y Cortés, Omar, A treinta años del nacimiento de Ediciones Antorcha, México, Miscelanea del sitio www. antorcha.net, Captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés.

Cortés, Omar, Se hace camino al andar, México, Fonoteca Virtual Antorcha, Captura y diseño de la página web sostén, Chantal López y Omar Cortés. Improvisación y voz del audio, Omar Cortés.

López, Chantal y Cortés, Omar, Catálogo de Ediciones Antorcha, México, Sección Catálogo de Ediciones Antorcha en el sitio www.antorcha.net, idea, captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés.

López, Chantal y Cortés, Omar, 77avo. aniversario luctuoso de Ricardo Flores Magón, México, Videoteca Virtual Antorcha, Idea, captura y diseño del sitio web soporte, Chantal López y Omar Cortés.

Cortés, Omar, Remembranza del Primer Encuentro Nacional de Anarquistas, México, Hemeroteca Virtual Antorcha, Captura y diseño, Omar Cortés.

Cortés, Omar, Anarquismo, disco y casete producido por Ediciones Antorcha en 1976, México, Hemeroteca Virtual Antorcha, Idea, captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés.

López, Chantal y Cortés, Omar, El hombre de la selva, homenaje a Ricardo Flores Magón, México, Fonoteca Virtual Antorcha, Idea, captura y diseño de la página web sostén, Chantal López y Omar Cortés.

López, Chantal y Cortés, Omar, Treinta y cinco años de existencia de Ediciones Antorcha, Haz click aquí, si deseas leer este escrito.

Reflexiónes sobre la Reforma Hacendaria, haciendo click aquí.

Reflexiones sobre la Reforma Energética, haciendo click aquí.

Cortés, Omar, Salutaciones del año 2011.



Cortés, Omar, Salutaciones del año 2014.



Cortés, Omar, Salutaciones del año 2015.



Cortés, Omar, El semanario anarquista argentino La Antorcha, editado durante los años de 1921 a 1932. Haz click aquí si deseas consultar alguno de los trescientos ejemplares que lo conforman.

Cortés, Omar, La Protesta del año 1922, haciendo click aquí.

Cortes, Omar, La Protesta del año 1923, haciendo click aquí.

Cortés, Omar, Sagitario, el instrumento periodístico de la continuidad, haciendo click aquí.

Cortés, Omar, Avante, haciendo click aquí.

Cortés, Omar, Reflexión libertaria, y su lema Sinceridad, estudio y trabajo, haciendo click aquí.

Cortés, Omar, El Compita, editado durante los años 1981-1982. Haz click aquí si deseas consultar este vocero.

Cortés, Omar, El tesoro de la Convención, Haz click, si deseas leer este cuento.

Cortés, Omar, La llamada, Haz click aquí, si deseas leer este cuento.

Cortés, Omar, Rosenda, haciendo click aquí.




LA GUERRA Y LA PAZ

León Tolstoi




PRESENTACIÓN

Escrita entre los años de 1864 y 1869, La guerra y la paz, comenzó siendo publicada por entregas, en la revista El mensajero ruso, y no sería sino hasta 1869 que Tolstoi se definiera, al ser publicada completa, por el título Guerra y paz, el cual, dícese, tomólo de una obra del anarquista francés Pierre Joseph Proudhon, al cual conoció en el año de 1861.

Considerada, junto con Ana Karerina, como la obra cumbre de León Tolstoi, igualmente ha sido catalogada como una de la principales obras de la literatura rusa.

Ahora bien, y dejando a un lado eso de lo de obra inmortal, y todo ese rollerío, lo cierto es que esta novela es superinteresante, y, lo más importante, muy, pero muy entretenida, garantizando a todo aquel que se adentre en su lectura, el pasar momentos muy agradables. Ciertamente, la novela es bastante extensa, pero el placer que genera su lectura bien vale la pena el pegarse un poquito a la compu para, poco a poco, y no de mata caballo, porque no se trata de leer a fuerzas, sino por placer, ir degustando capítulo por capítulo de esta agradabilísima obra.

La trama de la novela se desarrolla teniendo como marco la invasión napoleónica a la rusia del zar Alejandro I. Esto es, su punto de referencia vendria siendo el año 1812. Tolstoi inicia malabareando con la historia de cuatro familias rusas y de las relaciones que entre las mismas se desarrollan dentro de la tragedia que representó la irrupción napoleónica en Rusia. Asi, las familias Bezukhov, Bolkonski, Rostov y Karaguin, con sus respectivos personajes clave -Pierre Bezukhov, Andrés Bolkonski, Natasha Rostov y Elena Karaguin-, las relaciones que entre ellos se establecen y, por supuesto, la participación de un conjunto de personajes, llamémosles secundarios, se teje una trama en la que, como en botica, todo se encuentra. Escenas de felicidad, tristeza, amor, odio, deseo, en fin, toda una exquisita policromía que auténticamente atrapa al lector.

Ahora bien, en lo relativo a la interpretación histórica que de los hechos realiza León Tolstoi, sinceramente sorprende, y mucho, sus atrevidas conclusiones.

Por principio de cuentas, Tolstoi realiza una completa reivindicación de un personaje crucial: Kutuzov, el general en jefe de las tropas rusas, el llamado generalísimo. La defensa que de él realiza Tolstoi es verdaderamente asombrosa, considerando su actitud como punto clave en la derrota de las huestes napoleónicas.

Sobre este personaje histórico, Tolstoi escribe:

El emperador estaba descontento de él, y en un libro de historia, escrito recientemente, se acusa a Kutusov de ser un hombre intrigante y mentiroso, y que tiembla ante el solo nombre de Napoleón y capaz de haber impedido que las tropas rusas lograran entrar en Krasnoie y en Beresina, logrando así una victoria decisiva. Esto ocurría entré los años 1812 y 1813.

Tal es la suerte de aquellos que no han sido proclamados grandes hombres, tal es el destino de aquellas individualidades aisladas que, adivinando los deseos de la Providencia, se someten a ella. La muchedumbre castiga con el odio y el menosprecio a los hombres que han previsto las leyes superiores que rigen las cosas de este mundo.

Para los propios rusos, por extraño y terrible que parezca, Napoleón, ese ínfimo instrumento de la historia, constituye un tema inagotable de exaltación y entusiasmo. A sus ojos es grande. Parangonadlo con Kutusov, que desde principios a fines de 1812, desde Borodino a Vilna, no fue desmentido una sola vez con palabras ni con actos, que es un ejemplo sin precedentes de la abnegación más absoluta y que con rara clarividencia presiente en los acontecimientos que se suceden a su alrededor la importancia que tendrán en lo sucesivo. Los historiadores presentan a Kutusov como un ser incoloro, digno a lo sumo de conmiseración, y hablan con frecuencia de él con un mal disimulado sentimiento de vergüenza ... Y sin embargo, ¿dónde hallar un personaje histórico que persiguiera con mayor perseverancia un único objetivo y que lo alcanzara de la manera más completa y más conforme a la voluntad de todo un pueblo?

Kutusov no habló jamás de los cuarenta siglos que contemplaban a sus soldados desde lo alto de las Pirámides, de los sacrificios que habían hecho por la patria, de sus intenciones y de sus planes. Menos aún hablaba del mismo modo ni si desempeñaba o no un papel. A primera vista era un hombre regordete, sencillo y que no decía más que cosas vulgares. Escribía a sus hijas, a Madame de Stael, leía novelas, gustaba de la sociedad de las mujeres bonitas, bromeaba con los generales, los oficiales y los soldados y no contradecía jamás una opinión contraria a la suya. Cuando el conde Rostoptchin le reprochó haber abandonado Moscú, recordándole su promesa de no evacuarlo sin lucha, Kutusov respondió:

— Esto es lo que he hecho ...

Y, sin embargo, Moscú había sido ya abandonado.

Cuando Araktcheiev le comunicó de parte del emperador que sería conveniente nombrar a Ermolov comandante de artillería, Kutusov repuso:

— Esto acababa yo de decir.

Un minuto antes había dicho todo lo contrario. ¿Qué le importaba a él, que en medio de tantos ineptos era el único que se daba cuenta de las consecuencias inmensas de los acontecimientos que se estaban desarrollando, que se le imputasen o no las desdichas de la capital? Y sobre todo, ¿qué le importaba el nombramiento de tal o cual jefe de artillería?

En aquellas circunstancias, como en todas las demás, aquel anciano a quien la experiencia de la vida habia convencido de que no son ciertamente las palabras los verdaderos motores de los actos humanos, pronunciaba con frecuencia vocablos que carecían de sentido, los primeros que acudían a su mente. Pero Kutusov, que tan poca importancia daba a sus palabras, jamás pronunció una sola de ellas durante su carrera activa que no tendiera al objetivo que se proponía alcanzar. De una manera involuntaria y a pesar de tener la triste certidumbre de que no había de ser comprendido, en varias ocasiones, distintas unas de otras, expresó netamente su pensamiento.

¿No sostuvo siempre, al referirse a la batalla de Borodino —primera de las disensiones entre él y su Estado Mayor—, que era una victoria? Así lo afirmó en sus informes y lo repitió hasta su último día. ¿No declaró asimismo que la pérdida de Moscú no significaba la pérdida de Rusia? Y en su respuesta a Lauriston, ¿no afirmó que la paz no era posible porque era contraria a la voluntad de la nación? ¿No fue el único, durante la retirada, en calificar de inútiles nuestras maniobras, persuadido de que todo terminaría por si mismo y mucho mejor de lo que hubiéramos podido desear?

¿No fue Kutusov quien dijo que debía tenderse al enemigo un puente de plata, que las batallas de Tarutino, de Viazma y de Krasnoie habían sido inoportunas, que era preciso alcanzar la frontera con el mayor número posible de fuerzas y que por diez franceses no sacrificaría un solo ruso?

Kutusov, a quien nos describen como un cortesano mintiendo a Araktcheiev a fin de congraciarse con el emperador, fue el único que en Vilna se atrevió a decir en voz alta, cayendo así en desgracia ante su soberano, que la continuación de la guerra más allá de nuestras fronteras carecía de objeto. No basta con dejar sentada la afirmación de que se hacía perfectamente cargo de la situación. Sus actos lo demuestran abundantemente. Antes de trabar combate con el enemigo se dedicó a la tarea de concentrar todas las fuerzas de Rusia, derrotó luego a los franceses y los expulsó por último del país, aliviando en lo posible los sufrimientos del ejército y del pueblo. Kutusov, el contemporizador cuya divisa era tiempo y paciencia, Kutusov, adversario declarado de las decisiones enérgicas, libro la batalla de Borodino dando a todos los preparativos una solemnidad sin igual y sostuvo luego, contra el parecer de los generales y a pesar del repliegue del ejército triunfante, que la acción de Borodino había sido una victoria rusa. Finalmente, insistió acerca de la necesidad de no entablar ninguna otra batalla y no franquear las fronteras del Imperio para comenzar una nueva guerra.

¿Cómo pudo aquel anciano, en contraposición con todo el mundo, prevenir con tal seguridad, desde el punto de vista ruso, el sentido y el alcance de los acontecimientos? Por la razón de que aquella maravillosa facultad de intuición emanaba del sentimiento patriótico que vibraba en él con toda su pureza y toda su fuerza. El pueblo asi lo comprendió y fue ello lo que le condujo a pedir, contra la voluntad del zar, la elección de aquel desdichado anciano como representante genuino de la guerra nacional. Llevado por voluntad unánime del país a tan elevado puesto dedicó todos sus esfuerzos, en su calidad de generalísimo, no a enviar a sus hombres a la muerte, sino a velar por ellos y conservarlos para el bien de la patria.

Esta figura sencilla y modesta y, por consiguiente, grande en la verdadera acepción de la palabra, no podía ser parangonada con el héroe europeo, el sedicente dominador de pueblos, según ha inventado la historia ... Para los lacayos no puede haber grandes hombres porque los lacayos miden a los demás hombres con su propio rasero.

Otro punto, desarrollado por Tolstoi en esta obra, mismo que de seguro ha de poner a pensar a más de uno, puesto que la figura de Tolstoi ha llegado hasta nosotros como la de un pacifista integral, lo encontramos en su interpretación en torno del importantísimo papel que jugo, para la derrota de Napoleón en tierras rusas, la actividad militar desarrollada mediante la guerra de guerrillas.

Sobre este asunto, escribió:

Entre las masas compactas del enemigo que domina el campo, la acción de un individuo, acción aislada por supuesto, es una de las excepciones a las pretendidas leyes de la guerra.

En una guerra para la salvaguarda de la nación, se producen siempre operaciones de tal género; es decir, los hombres, en lugar de reunirse en gran número, se dividen en pequeños destacamentos, atacan de improviso, se dispersan cuando fuerzas considerables les acosan y, a la primera ocasión favorable que se les presenta, vuelven a emprender sus acciones ofensivas. Así lo han hecho los guerrilleros en España, los montañeses en el Cáucaso y los rusos en 1812.

Con el nombre de guerra de partidarios se ha querido atribuir a este género de lucha una determinada significación. En realidad no se trata de una guerra propiamente dicha puesto que está contrapuesta a todas las reglas habituales de la táctica militar, las cuales prescriben que el atacante debe concentrar sus tropas con objeto de ser más fuerte que su adversario en el momento de pasar a la ofensiva. La guerra de partidarios, siempre beneficiosa, como lo demuestra la historia, aparece en contradicción flagrante con el principio mencionado, y esa contradicción proviene del hecho de que, al sentir de los estrategas, la fuerza de las tropas está en relación con el número de las mismas. Cuantas más tropas, más fuerza, dice la ciencia. De ahí sacamos, pues, la conclusión de que los batallones más nutridos tienen siempre razón. Al sostener esta proposición la ciencia militar semeja a la teoría de la mecánica que, fundándose en la relación existente entre las fuerzas y las masas, subordina directamente las primeras a las segundas.

La fuerza —la cantidad de movimiento— es el producto de la masa multiplicada por la velocidad. En la guerra, la fuerza de las tropas es asimismo el producto de la masa pero multiplicado por una x desconocida.

La regla táctica que prescribe actuar con grandes masas para la ofensiva y con pequeños destacamentos para el repliegue, corrobora que la fuerza de un ejército reside en el espíritu que lo anima. Para llevar a los hombres al ataque precisa de una mayor disciplina —que sólo se logra con masas puestas en movimiento— que para defenderse de los asaltantes. Así, pues, las leyes que no tienen en cuenta el espíritu de las tropas, sólo conducen en los más de los casos a falsas apreciaciones, sobre todo cuando, por ejemplo, en las guerras nacionales, se produce en el mencionado espíritu una violenta exaltación o un intenso descorazonamiento.

En su retirada, los franceses, en lugar de defenderse aisladamente estrecharon sus filas, dado que, habiéndose desmoralizado el ejército, sólo la fuerza de la masa podía contener a las unidades. Al contrario, los rusos, que según las leyes de la táctica debieran atacar con poderosos efectivos, se dividieron, porque el espíritu de sus tropas estaba sobreexcitado. De ahí que grupos aislados, sin esperar orden alguna, atacaran a los franceses y arrostraran, sin que se les obligara, los mayores peligros y fatigas.

Sin haber sido aceptada por nuestro gobierno, la guerra de partidarios empezó inmediatamente después de la entrada de los franceses en Smolensko. Millares de hombres del ejército enemigo, rezagados y merodeadores, fueron muertos por nuestros cosacos y nuestros campesinos con la misma despreocupación que si se hubiera tratado de perros rabiosos.

Denis Davidov fue el primero que, con su instinto patriótico, comprendió la misión que estaba reservada a aquella terrible masa que, sin inquietarse por las reglas militares, acosaba sin descanso a los franceses. A él cupo el honor de la intromisión en la lucha de aquel método de guerra. El día 24 de agosto, Davidov organizó el primer destacamento de partidarios y muchos otros siguieron su ejemplo. Y cuanto más se prolongaba la campaña, más aumentaba el número de tales destacamentos.

Los partidarios destruían al gran ejército napoleónico por pequeñas partidas, barriendo ante ellos las hojas muertas que iban cayendo por sí solas del árbol reseco.

También Tolstoi se aventura a expresar sus ideas en torno a las razones que, según él, orillaron a que la tragedia intervencionista napoleónica se concretara en los hechos.

En relación a su particular visión de las razones o motivos de aquel hecho histórico, escribió:

Napoleón no podía ser sobornado con honores, ni vestir, por ejemplo, el uniforme polaco, y mucho menos ceder a aquella hermosa mañana de junio; tal vez por eso y por lo aducido con anterioridad, había empezado la guerra contra Rusia.

Alejandro renunció a tener una entrevista con Napoleón porque se sentía ofendido personalmente. Barclay de Tolly procuraba dirigir el ejército tan bien como podía con el fin de cumplir su deber y hacerse acreedor de la gloria de gran capitán.

Hace mucho tiempo ya que los hombres de 1812 han descendido de los sitiales que ocuparon para defender los intereses personales y han desaparecido sin dejar rastro. Delante de nosotros no tenemos más que el recuerdo histórico de aquella época.

Sin embargo, admitimos que los hombres de Europa, bajo el mando de Napoleón, tenían que penetrar en las profundidades de Rusia y morir. Sólo asi podemos comprender toda la actividad inútil, insensata, ilógica, de los factores de aquella guerra.

La Providencia forzó a todos aquellos hombres que aspiraban al logro de sus fines personales a contribuir a la realización de un resultado único y formidable, del cual ni un hombre, desde luego ni Napoleón ni Alejandro, ni mucho menos ningún otro de los que participaron en la guerra, podía formarse la menor idea.

Hoy está bien clara para nosotros la causa que en 1812 motivó la pérdida del ejército francés. Nadie se atreverá a negar que la causa de la destrucción de las tropas francesas del Napoleón fue debida, por una parte, a su tardía entrada, sin preparación para la campaña de invierno, en las profundidades de Rusia, y, por otra parte, al carácter que tomó la guerra consecuencia de los incendios de ciudades rusas y del odio contra el enemigo que se produjo entre el pueblo ruso.

En las investigaciones históricas efectuadas acerca de los acontecimientos de 1812, los franceses llegan a decir que Napoleón se dio cuenta del peligro que entrañaba para sus tropas la prolongación del frente, que buscó por todos los medios la batalla decisiva, que sus generales eran partidarios de detenerse en Smolensko y refieren otros hechos que demuestran que entonces se presentía todo el peligro de aquella campaña. Por su parte, los autores rusos sostienen que, desde el principio de la campaña, existia un plan de guerra escrita: atraer a Napoleón hacia el interior de Rusia. Unos atribuyen este plan a Pfull, otros a un francés cualquiera, otros a Toll y otros, por último, al mismo emperador.

La suposición de que, de una parte, se conocía perfectamente el peligro de la prolongación de la linea de combate y de que, de otra, los rusos se proponían atraer al enemigo hacia el interior del país, pertenecen, evidentemente, a esta última categoría, y los historiadores, con muchas reservas, sólo pueden atribuir ciertas consideraciones a Napoleón y ciertos planes a los jefes rusos. Todos los hechos contradicen absolutamente estas suposiciones. Durante toda la guerra, los rusos no solamente no tuvieron el deseo de atraer a los franceses al interior de Rusia, sino que hicieron todo cuanto pudieron por evitar que entraran en su territorio, y Napoleón no sólo no tuvo miedo de alargar su linea, sino que cada paso que daba hacia adelante le alegraba como un triunfo, y, contrariamente a lo que habia hecho en sus campañas anteriores, se mostraba negligente en la busca de la batalla decisiva.

Al empezar la campaña el ejército ruso queda dividido en dos partes por el avance de los invasores, y lo único que se busca es rehacerlo. Para retroceder y atraer al enemigo hacia las profundidades del pais todo aquello era necesario. El emperador permanece con el ejército para infundirle ánimos y para defender cada palmo de territorio ruso encarnizadamente, no para retroceder. El enorme campamento de Drissa fue construido para mantenerse alli. El emperador amonesta a los jefes de los cuerpos por cada paso que dan hacia atrás.

Napoleón, al dividir al ejército ruso, avanzaba hacia el interior de Rusia y se dejaba perder algunas ocasiones para la batalla. El mes de agosto llega a Smolensko y no piensa más que en ir más lejos, a pesar de que, como ahora se ve claramente, este movimiento es muy peligroso para él.

Los hechos demuestran palpablemente que Napoleón no previó el peligro de la marcha sobre Moscú y que ni Alejandro ni sus generales pensaron por un momento en atraerlo, sino todo lo contrario. Atraer a Napoleón a las profundidades del pais no fue el resultado de un plan, sino el resultado del juego más complicado de las intrigas, las ambiciones; los deseos de aquellos que participaban en la guerra y que no podian adivinar que precisamente aquello habia de ser la salvación de Rusia.

Todo ocurrió por casualidad. Los ejércitos son colados al principio de la campaña. Los rusos procuran reunirlos y rehacerlos para contener el avance de los invasores, librando la batalla decisiva. A pesar de este deseo, se evita la batalla con un enemigo más fuerte, se retrocede involuntariamente en ángulo agudo y se atrae a los franceses hasta Smolensko. Pero no basta decir que los rusos retroceden en ángulo agudo porque los franceses avanzan entre dos ejércitos, sino que este ángulo se va cerrando y los rusos se alejan más porque Barclay de Tolly, un alemán impopular, es incomparable con Bragation, que lo detesta y que ha de actuar bajo sus órdenes, y por esto Bragation, que manda el segundo ejército, procura retrasar tanto como puede el momento de reunirse con él para no tener que ponerse de nuevo a sus órdenes.

Bragation procura evitar durante mucho tiempo su unión, a pesar de que éste es el objetivo de todos los jefes militares, porque le parece que esta marcha pondrá su ejército en peligro y le es mucho más cómodo retroceder hacia la izquierda y hacia el sur, inquietando al enemigo por el flanco y por la retaguardia, y entretanto poder completar su ejército en Ucrania.

El emperador se queda con el ejército para animarlo con su presencia, pero su presencia y la ignorancia de lo que es preciso hacer y el número incalculable de planes y de consejos destruyen la energía de acción del primer ejército, y éste retrocede.

Le convencen de que debe detenerse en el campo de Drissa pero, de repente, Paolucci, que aspira al mando supremo, hace cambiar de criterio a Alejandro y todos los planes de Pfull son abandonados y la responsabilidad es confiada a Barclay.

Pero como Barclay no inspira suficiente confianza, su poder es limitado. Los ejércitos son separados, no hay unidad de mando. Barclay no es popular.

El emperador deja el ejército para no cohibir la actividad del poder del generalísimo, y espera que entonces el general en jefe tome una resolución más decisiva. Pero la situación del comandante de los ejércitos se complica y se debilita todavía más. Bennigsen,el gran duque y el enjambre de generales ayudantes de campo se quedan en el ejército para no perder de vista los actos del general en jefe y excitarlo constantemente a la energía, lo que hace que Barclay, sintiéndose aún menos libre bajo aquella vigilancia que bajo la del emperador, se vuelva más prudente para las acciones decisivas y evite la batalla.

Barclay es demasiado prudente. El gran duque heredero hace alusiones a una posible traición y exige la batalla general. Lubomirsky, Bronnitzy, Viotzk y y otros caldean tan bien estos rumores, que Barclay, con el pretexto de remitir unos papeles al emperador, envía a dos generales ayudantes de campo polacos a San Petersburgo y declara una guerra abierta a Bennigsen y al gran duque.

En Smolensko, por fin, a pesar de la oposición de Bragation, los dos ejércitos se reúnen.

Bragation llega en coche a la casa ocupada por Barclay. Barclay se pone su faja, sale a recibir a Bragation y, como que es su superior en graduación, le hace un relato de sus decisiones y de las medidas que ha adoptado. Bragation no quiere ser menos que él y, a pesar de su grado superior, se somete a Barclay, pero acentúa aún más las discrepancias que separan a aquellos dos hombres. Por orden del emperador, Bragation hace un informe personal y escribe a Araktcheiev.

El grupo de los Bronnitzky, Winzengerode y otros enreda aún más los informes del general jefe y la unidad se ve cada dia más debilitada. Los franceses se preparan para atacar Smolensko. Se envia a un general para examinar la posición. Este general odia a Barclay. Va a ver a su amigo el comandante en jefe del ejército y después de pasar todo el dia en su casa, regresa criticando desde todos los puntos de vista el campo de batalla que no conoce.

Para salvar las municiones es preciso aceptar en Smolensko la batalla inesperada. La batalla tiene lugar y mueren miles de hombres de una parte y de otra. Smolensko se rinde a pesar de la cólera del emperador y del pueblo, pero la ciudad es incendiada por sus mismos habitantes, engañados por su gobernador, y los habitantes, reunidos, dando ejemplo a los demás rusos, marchan hacia Moscú no pensando más que en su derrota y encendiendo por todas partes el odio contra el enemigo. Napoleón avanza, los rusos retroceden y de esta manera se produce el hecho que habia de perder a Napoleón.

La revalorización de la celebérrima y harto sangrienta batalla de Borodino, al igual que la ocupación de Moscú por las fuerzas napoleónicas, son consideradas, por León Tolstoi, como elementos básicos del eje crucial, desde una perspectiva táctica-militar, de la lucha de resistencia del pueblo ruso. Tolstoi, aunque parezca poco creible, desarrolla un profundo y fuerte sentimiento nacionalista que, dígase lo que se diga, materialmente inunda todo la trama de la novela.

Esa recuperación de lo que podríamos llamar el espíritu ruso es evidente. La actitud y el desarrollo de los personajes de la novela a tal fin nos conducen. Es tal la tendencia de Tolstoi para enaltecer esos valores, que paralelamente se palpa un profundo desprecio por los invasores. La honorabilidad, la entrega, la lucidez, y, sobre todo, la dignidad están, sin duda, presentes como cualidades propias de ese espíritu ruso. Toda esta visión, aunque quizá criticable desde un punto de vista libertario o anarquista, es por completo entendible y bastante justificable ateniéndonos a lo que representó, en el desarrollo mismo de Rusia, la aventura napoleónica.

En La guerra y la paz, León Tolstoi se nos muestra como un ruso defendiendo lo ruso y su Rusia, de aquí, quizá, la grandeza de esta novela.

En esta breve presentación, he partido de las opiniones histórico-políticas de Tolstoi sobre el acontecimiento base de su novela, y estoy plenamente consciente de que ello es algo poco usual, esto es, que son factores no tomados en cuenta cuando se aborda La guerra y la paz, ya que, por lo general, tiende a enfocarse el asunto a través de la trama de las relaciones entre los personajes principales de las familias base del drama. Quizá un buen consejo para aquel que se adentre en la lectura de esta exquisita obra, lo sea el invitarle a realizar un ejercicio de introducción tomando como base lo que mas le haya llamado la atención o más le haya agradado. Este tipo de actividades son positivas porque, además de relajarnos, nos ayudan a desarrollar, por nosotros mismos, nuestras propias habilidades y maneras tanto de comprender lo que leemos, al igual que expresarlo. En fin, que cada quien haga lo que considere más conveniente y apropiado.

Para finalizar he de señalar que realmente estoy muy, pero muy satisfecho de haber logrado realizar la captura y el diseño de esta novela. En verdad, el trabajo, aunque arduo, valió la pena. La obra, realmente es enorme, por lo que la sola captura del texto representaba, en sí misma, un gran reto, habida cuenta de que en la actualidad, habiendo fallecido mi compañera Chantal, tan solo sigo yo en todo este rollo, pero me propuse el realizarlo y ... pues finalmente me sali con la mia y lo terminé. De antemano he de señalar que no dudo el haber cometido errores en la captura del texto, ya que aunque puse todo el empeño por buscar evitarlos, siendo tan grande su tamaño, ridículo sería el suponer que lo realice libre de errores. Eso, simple y sencillamente no es posible, asi que de antemano pido, si no disculpas, al menos comprensión. Ahora bien, con la clara intención de facilitar la lectura, busque ilustrar el texto de las dieciseis partes que conforman la obra, insertando algunas imágenes que, espero, agraden al lector e incluso enriquezcan la concepción integral de esta edición cibernética.

Como ya es en mi costumbre, he colocado, el índice de la obra a continuación, por lo que para acceder a la parte que se desee leer, hojear o consultar, tan sólo basta el hacer click sobre ella y ... ¡¡¡buena lectura!!!

Septiembre de 2015
Omar Cortés



INDICE



- Primera parte.

- Segunda parte.

- Tercera parte.

- Cuarta parte.

- Quinta parte.

- Sexta parte.

- Séptima parte.

- Octava parte.

- Novena parte.

- Décima parte.

- Undécima parte.

- Duodécima parte.

- Decimatercera parte.

- Decimacuarta parte.

- Decimaquinta parte.

- Epílogo.




Juana Rouco Buela

El ideal anarquista:Una brújula segura



PRESENTACIÓN

Perteneciente a una generación que hubo de desarrollarse cotidianamente dentro de los cauces de una fortisima lucha de clases a nivel internacional, Juana Rouco Buela (1889-1969), actuaría políticamente en la corriente anarquista tan en voga por aquellos años.

Originaria de España, emigró, junto con su familia a la Argentina, país en el que el anarquismo, a principios del siglo XX, tenía una muy considerable fuerza que notoriamente lo situaba como el país en el que con más presencia contaba la ideología libertaria. Gracias al libro que ella publicaría en el año de 1964, y que ahora coloco en los estantes de la Biblioteca Virtual Antorcha, podemos conocer buena parte de su desarrollo en cuanto militante de la Federación Obrera Regional Argentina.

Su labor en tanto mujer militante anarquista, se manifestó en muchas actividades, de entre las que podemos destacar su participación en cuanto cofundadora, en el año de 1907, de un Centro Anarquista Femenino que tenderá a fomentar la unión de las mujeres bajo el ideal libertario, distinguiéndose, además, en no pocos movimientos sociales, algunos de ellos de considerable envergadura como lo fue el relacionado con la famosa huelga inquilinaria de 1907, cuya participación le atraería su deportación a España al serle aplicada, cuando contaba con dieciocho años de edad, la represiva Ley de Residencia, muy utilizada, por cierto, por el Estado Argentino, para deshacerse de infinidad de activistas libertarios procedentes de diferentes paises de Europa.

Tal y como ella misma lo señala, sería deportada un 25 de enero de 1908 con rumbo a Barcelona, España. De ahí pasaria a Madrid, luego a Marsella y posteriormente a Génova. En todas estas ciudades europeas contaría con el apoyo y auxilio de compañeras y compañeros libertarios, lo que evidencía su pertenencia a un amplio movimiento de ideas y lucha presente a nivel internacional.

Seria durante el año de 1910, que Juana Rouco Buela volveria a territorio sudamericano, movilizándose rumbo a Uruguay, y fue precisamente en Montevideo, en donde editó su primer periódico, La Nueva Senda, el cual sería quincenal y en un tiempo relativamente corto alcanzaría notoriedad. Pero nuevamente hubo de enfrentar la amenaza de una deportación, y, buscando evitarla, decidió trasladarse a París sin conseguirlo, y alcanzando llegar tan solo a Brasil, radicándose por varios años en Rio de Janeiro, siendo, nuevamente, apoyada por los elementos libertarios residentes u originarios de Brasil. Y fue en territorio brasileño que le sorprendió el inicio de la denominada primera guerra mundial.

Para 1917 regresaría a Argentina, en tiempos en los que el fuerte proceso de lucha de clases alcanzaba uno de sus puntos más álgidos, como producto de los sucesos desarrollados en Rusia, lugar en el que el movimiento revolucionario ponía a prueba las diferentes tendencias y alternativas existentes en el campo obrero. Los enfrentamientos, no sólo teóricos, sino también estrategicos y prácticos, entre las corrientes bolchevique y anarquista repercutirían, con fuerza, en el mundo entero, y Argentina no podía ser una excepción, por lo que Juana hubo de ser testigo presencial de las consecuencias que tales divergencias tenían para la lucha político-social argentina. Las polémicas y rompimientos entre anarquistas y comunistas; entre socialistas y anarquistas; e incluso, la aparición de serias cuarteaduras en el seno mismo del anarquismo, constituyeron pan de todos los dias durante aquellos tiempos de pasiones desbordadas y mares de confusión. Parecía que en el campo social el fenómeno de la biblica Torre de Babel irrumpía con toda su violencia, impidiendo la comunicación entre corrientes y tendencias.

Tocole también enfrentar amargos y violentos momentos como los ocurridos durante la tristemente celebre semana trágica de enero de 1919, cuando rios de sangre proletaria inundaron Buenos Aires. Su labor como militante y organizadora de la Federación Obrera Regional Argentina, se manifestaría con su alternativa orgánica para los trabajadores y trabajadoras de la costura, a través de lo que ella denominó, la Federación Obrera de la Aguja. Igualmente destacó en cuanto conferencista durante la larga gira que en compañía del veterano anarquista Pedro López, llevó a cabo recorriendo buena parte del territorio argentino, trasportándose de pueblo en pueblo a la manera de los denominados gaviotas anarquistas.

De su actividad durante aquellos años, han quedado algunas anécdotas como la que nos relata en relación a la primera actuación que como cantante tuvo la hija de un compañero anarquista que con solo doce años de edad participó en un evento libertario, tocandole a ella, a Juana, entrenarla para el acto. La niña se llamaba: Libertad Lamarque.

Y sería durante aquella época cuando Juana Rouco Buela desarrollaría uno de sus más interesantes proyectos: la edición del periódico Nuestra Tribuna, periodico anarquista, diseñado, editado y escrito por mujeres.

El periódico, cuya periodicidad era quincenal, empezó con un tiraje de mil quinientos ejemplares, llegando a alcanzar, en la cúspide de sus tres años de existencia, un tiraje de cuatro mil.

Sobre Nuestra Tribuna, Juana escribiría:

Hubo muchos que auguraban su pronta desaparición, ya que era una quijotada sacar un periódico anarquista, escrito y dirigido por mujeres, pero fue una realidad que vivió quincenalmente tres años y despertó el entusiasmo de las mujeres del mundo, pues fue el único periódico internacional anárquico que hasta hoy se haya conocido escrito por mujeres.

Nos llegaban colaboraciones de todas partes del mundo, la compañera de Ricardo Flores Magón, Milly Witkop Rocker, o sea la compañera de Rocker, que nos mandaba sus colaboraciones desde Alemania, Angélica Arratia de Perú, Federica Montseny, Herminia Brumana y tantas otras.

Para Juana, era evidente que en el movimiento anarquista argentino no se le otorgaba a la mujer el lugar que debía tener, ni tampoco se le apoyaba ni animaba para impulsarla a desarrollar sus cualidades.

A este respecto, escribió:

En mi vida hice muchas veces la observación de que la mujer, en nuestro movimiento, nunca tuvo el estímulo necesario y casi siempre se la ha ignorado en su labor tenaz y eficaz. Los mismos narradores de hechos, crónicas y libros, no citan a muchas mujeres que han tomado parte activa en los mismos hechos, y son pocas las que han podido figurar y tomar parte en nuestro movimiento, al contrario de los partidos políticos, que han sabido aprovechar la capacidad, intuición y actividad de la mujer. Yo, como mujer, siempre he estado al lado de ellas, y les he reprochado a los compañeros ese procedimiento para mi equivocado.



Más adelante, su actuación en cuanto anarquista, se centraria en la campaña de condena al asesinato, en prisión, del vengador de la Patagonia: Kurt Wilkens, quien sería acribillado el 23 de enero de 1923 en la celda de su prisión, mientras dormía, por uno de los custodios.

Y fue, precisamente a finales de aquel año de 1923, cuando nacería su hija Poema, que junto a su compañero, decidió mudarse al poblado de Tandil, lugar en el que el 1° de mayo de 1924 reaparecería su queridísimo periódico Nuestra Tribuna, aunque en aquella ocasión la reaparición del vocero sería por muy poco tiempo, ya que en breve, y en mucho debido a la nueva situación de Juana, desaparecería para siempre.

Al siguiente año de 1925, nacería su hijo varón y Juana se vería obligada a alejarse, si bien no del todo, si en mucho, de su militancia como miembro de la Federación Obrera Regional Argentina, ya que su nueva situación como madre de dos hijos no le otorgaba tiempo suficiente para labores de militancia.

Vendría después, un 6 de septiembre de 1930, el trágico y demoledor cuartelazo de Uriburu, que a la larga se constituiría en el golpe mortal al anarquismo en Argentina, mismo que fue prácticamente desmantelado mediante una bestial y quirúrgica represión. En la opinión de Juana, no sólo el anarquismo resulto perdedor como resultado del arribo de Uriburu al poder, sino que la Argentina en su conjunto desbaratose de manera trágica.

Juana moriría en el año de 1969, curiosamente la época en la que yo apenas comenzaba mis balbuceos en relación a lo libertario, acudiendo a las librerias y adquiriendo algunas obras de las editoriales Americalee y Proyección. Han pasado ya muchos años de aquella época a la actualidad, y heme aquí, frente a mi computadora, hilvanando algunas ideas que sirvan de presentación al libro de Juana.

Realmente no sé si considerar atinado lo que Juana señala en el Colofón, cuando precisa:

Este es un trabajo que yo empecé hace muchos años, pero lo abandoné, porque me parecía un poco personal. Algunos amigos y compañeros que se enteraron y lo conocieron, me pidieron que lo continuara, pues según ellos se ha escrito muy poco sobre la historia de nuestro movimiento, y puede decirse que las nuevas generaciones la desconocen.

Por supuesto que no sólo las nuevas generaciones, sino incluso las viejas, poco o nada saben del desarrollo histórico del movimiento anarquista en Argentina. Y mucho menos si nos referimos a las generaciones de la población mexicana, pero ... hasta qué punto ello es o no determinante para la posibilidad de un reflorecimiento del ideal ácrata. Podría suponerse que la divulgación de experiencias como las relatadas por Juana ayudarian para tal fin, pero ... ¿realmente ello es asi?

Probablemente el efecto que ello pudiera tener entre las nuevas generaciones argentinas sería en ese sentido, mas definitivamente no tiene similar efecto entre las nuevas generaciones mexicanas. Asi, aunque en ambos casos la trasmisión de esta información guarda su importancia, la manera en que llega a ser asimilada es, definitivamente, muy diferente.

Pienso que aquí, en México, jamás se presentarán condiciones similares a las que permitieron el desarrollo de una herramienta orgánica como la Federación Obrera Regional Argentina, de la misma manera que jamás se dieron condiciones para que en México surgiera una herramienta de combate como lo fue la Federación Anarquista Ibérica, y quizá de ello devenga el lamentable fracaso de la Federación Anarquista de México, lo que, de ser acertado, nos conllevaría a concluir que no es copiando lo que suceda en otras regiones como se puede avanzar.

Bueno es que conozcamos las experiencias de otras épocas y de otras regiones, pero sin olvidar jamás que estamos en una región específica, con su propia historia y su propio desenvolvimiento, en pocas palabras, que no perdamos el piso y evitemos ponernos a soñar volando.

Al final de su obra, Juana emite una valiosa opinión que por supuesto invita a la reflexión. Ella escribe:

Son varias las instituciones y bibliotecas que trabajan para rehacer el culto a la libertad, pero una nueva modalidad hace que nuestro movimiento permanezca entre cuatro paredes. Desde muchos años no se hace otra cosa que organizar conferencias, mesas redondas y lunchs pero siempre de puertas adentro, donde somos más o menos los mismos concurrentes.

Los movimientos populares en las calles y plazas han sido abandonados y no es que no haya motivo para ellos. Yo comprendo que la época es distinta a la que yo he vivido en mi juventud, pero creo que es necesario reflexionar y ver en el cambio de ideas, qué se puede hacer y qué se debe hacer, para que nuestro movimiento salga de esa semi-clandestinidad en que hoy está, para que las nuevas generaciones lo conozcan, porque hoy, es muy reducido el número de jóvenes que nos acompañan y es entre ellos donde hay que buscar nuevos valores para poder continuar la lucha por el ideal anárquico, que es el único que ha de transformar el régimen social en que vivimos.

Realmente en México, aunque quizá parezca aventurada mi afirmación, el ideal libertario marcha, y marcha bien, viento en popa. Tal vez algunos quisieran que el avance fuese mucho más rápido y sobre todo más espectacular, pero de que lo libertario en México se mueve, ni duda cabe. Por fortuna no pienso que los que ya estamos pintando canas debamos preocuparnos mucho por el asunto de los jóvenes, porque si en algún sector tiene presencia en México lo libertario, es, precisamente, entre los jóvenes. Si son muchos o pocos, eso verdaderamente es intrascendente, porque puede suceder tanto que siendo pocos ahora, mañana sean legión, al igual de que siendo muchos ahora, mañana sean muy pocos. Eso de lo de muchos o pocos depende de tantísimos factores, que la verdad no viene al caso perder el tiempo enredándonos en una asunto tan absurdo.

No deseo terminar esta presentación sin aclarar que la obra de Juana se titula Historia de un ideal vivido por una mujer, y que yo me he tomado la libertad de cambiarlo por el de El ideal anarquista: una brújula segura, basándome en lo que Juana misma señala en su obra cuando enfatiza:

El ideal anarquista ha sido y es para mi la única brújula segura para llevar a los pueblos el bienestar y destruir este engranaje social en que vivimos y que mantiene las diferencias sociales entre los seres, y provoca las guerras, el dolor y la destrucción de todo lo existente.

Asi pues, hecha la aclaración, tan sólo me queda desear a quienes se adentren en la lectura de este interesante trabajo autobiográfico, que extraigan del mismo todo el provecho que les sea posible.

Septiembre de 2015
Omar Cortés



INDICE

Juana Rouco Buela, prólogo de Diego Abad de Santillán.

Palabras preliminares por Juana Rouco Buela.

Capítulo I - Mi llegada a la Argentina. Mi infancia.

Capítulo II - Mi primera actuación en el Congreso de 1905 de la Federación Obrera Regional Argentina.

Capítulo III - Mi deportación a mi ciudad natal, Madrid.

Capítulo IV - Mi llegada a Marsella.

Capítulo V - En Montevideo.

Capítulo VI - 1910 - Centenario argentino.

Capítulo VII - Mi viaje a Brasil.

Capítulo VIII - El regreso a Buenos Aires.

Capítulo IX - La Semana trágica.

Capítulo X - Gira de la Federación Obrera Regional Argentina en el año 1921.

Capítulo XI - La aparición del periódico Nuestra Tribuna. Los sucesos de la Patagonia. Kurt Wilkens.

Capítulo XII - La muerte de Kurt Wilkens.

Capítulo XIII - Mis colaboraciones en las revistas Mundo Argentino, La literatura argentina y el diario El Mundo.

Capítulo XIV - La revolución del 6 de septiembre de 1930. Uriburu y su cuartelazo.

Capítulo XV - Mi viaje a Córdoba y el regreso a Buenos Aires.

Capítulo XVI - La dictadura de Perón.

Colofon - Lector amigo.




DE GRITOS Y SOMBRERAZOS
Breve reflexión sobre la significación simbólica del 15 de septiembre.



PRESENTACIÓN

Todos los países del mundo guardan en su memoria fechas simbólicas generalmente relacionadas con su fundación o inicio. En México, quizá la fecha más representativa de su memoria histórica se encuentre representada en el 15 de septiembre, en cuanto punto de partida del movimiento escicionista o, si se prefiere, independentista, que finalmente concluiría con la separación o independencia de la Nueva España del reino de España.

Así, lo ocurrido la noche de ese ya muy lejano 15 de septiembre de 1810 cuando, a manera de leyenda se relata que el cura Miguel Hidalgo y Costilla, en un acto desesperado, llamó a los pobladores de un pueblito llamado Dolores, ubicado en el territorio que ahora corresponde al Estado de Guanajuato, a rebelarse contra la opresión española y prácticamente a luchar por su independencia.

Ciertamente, y es bueno el señalarlo, en esto existe toda una controversia al respecto, puesto que hay historiadores que afirman que el cura Hidalgo no perseguía en sí la independencia de la Nueva España, sino más bien que su lucha estaba encaminada contra la intervención francesa en la península hispana y, por ende, representaba realmente la defensa del soberano Fernando VII; habiendo, naturalmente, otros historiadores que opinando diferente, afirman que la lucha del cura Hidalgo era 100% en pro de la independencia, y que quien mostrábase tendiente a la reivindicación del soberano hispano Fernando VII, lo era Ignacio Allende, para quien la lucha no era otra que la reivindicación de la monarquía hispana ante la intervención napoleónica.

En fin, como cada corriente de historiadores explayan sus pruebas de lo que afirman, este interesante asunto puede considerarse aún no resuelto, por lo que el tema sigue abierto para ser indagado por todo aquel a quien le interese.

Ahora bien, lo que para nosotros es importante resaltar, es el hecho de que dos años antes, esto es, en el año de 1808, la fecha del 15 de septiembre serviría de escenario para que el interesantísimo y verdaderamente espontáneo proceso generado a raíz de la invasión napoleonica a la peníncula hispana, coyunturalmente encabezado por el Virrey Iturrigaray, que de haberse logrado hubiera muy probablemente desembocado en un movimiento pro independencia, fuera abruptamente finiquitado mediante un auténtico golpe de Estado encabezado por Gabriel del Yermo, quien al frente de la corriente monarquista más recalcitrante de la Nueva España, hizo preso al Virrey.

Así, si en 1810, el cura HIdalgo pronunció su célebre grito en pro de la independencia, en 1808, le tocaría al Virrey Iturrigaray pegar de gritos cuando la soldadezca acaudillada por Gabriel del Yermo penetró en sus habitaciones deteniéndole en ropa de cama.

En fin, lo curioso de este caso es que tenemos que el simbolismo representado por la fecha del 15 de septiembre, en cuanto parteaguas del nacimiento de un pais, nación y Estado independiente y soberano, contiene significativamente su contrario, el de un simbolismo que representa la sujeción, el encadenamiento y sometimiento de un territorio a la voluntad de una metrópoli; así, si el grito que cuéntase dió Hidalgo en el poblado de Dolores representaba el ansia de libertad e idependencia; los gritos que dió el Virrey Iturrigaray al ser apresado por Gabriel del Yermo y secuaces, representan la angustia y el terror del sometimiento involuntario a potestades externas. Conviene pues interrogarnos, ¿cuál de estas dos representaciones simbólicas es la que tiende a festejarse en esta época de bicentenarios?

Septiembre del 2010
Chantal López y Omar Cortés





IMPORTANTE

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ANTECEDENTES DEL MOVIMIENTO DE INDEPENDENCIA
(1776-1789-1805)

La Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica y la Revolución francesa

Los movimientos por la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica y la Revolución francesa de 1789, fueron, sin duda, de determinante influencia para el posterior desarrollo de la lucha independentista en México.

El primero porque permitió la posibilidad de financiamiento a los agrupamientos novohispanos no conformes con el desarrollo de la monarquía borbónica hispana; y, el segundo, porque, además del influjo ideológico-político que por sí mismo irradió al mundo entero, de manera indirecta sumió a la monarquía española en una crisis económica sumamente aguda.

En efecto, la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica encumbró en el poder de la Confederación norteamericana -primera organización que se dieron las trece colonias independientes- a una generación de revolucionarios dispuestos a financiar movimientos similares en el continente americano que debilitasen el poderío de las monarquías europeas, sabeedores de que mientras en Europa las monarquías no se debilitasen, su futuro, en cuando Confederación independiente, se encontraba en entredicho.

En cuanto a la Revolución francesa, además de haberse acuñado una ideología tendiente al republicanismo que abominaba del monarquismo, no debe perderse de vista que al linaje real que derrocaron no era otro que el borbónico, y España encontrábase en aquellos momentos precisamente bajo el gobierno de similar linaje, por lo que la ejecución de Luis XVI trajo consigo una inmediata declaración de guerra por parte de la dinastía borbónica instalada en el poder real español.

La denominada guerra del Rosellón, iniciada precisamente a raíz de la ejecución de Luis XVI, el 7 de marzo de 1793, terminaría en una virtual derrota española, con la firma de la entonces famosa paz de Basilea en 1795, terminando todo este asunto con el reconocimiento de la República francesa por parte de la monarquía hispana y la cesión de la isla de La española (actual República Dominicana) a Francia. De aquí siguió una política conciliadora entre España y Francia plasmada en el Tratado de San Idelfonso, documento signado el 18 de agosto de 1796, mediante el cual prácticamente España establecio una alianza con su antigua enemiga la República francesa, y a raíz del cual la monarquía hispana devendría en manantial de apoyo financiero para las campañas napoleónicas desarrolladas a inicios del siglo XIX. Por supuesto que el dinero con el que la corona española costeaba buena parte de las campañas napoleónicas, provenía de sus colonias, y así, la Nueva España hubo de soportar en los primeros años del siglo XIX un verdadero fardo impositivo que, como resulta lógico entender, genero un empobrecimiento de la población, a la par que un acentuado malestar e inconformidad con la política real.

Después del fracaso militar en la célebre batalla de Trafalgar (1805), el reino español quedo en una situación de gran fragilidad, misma que obviamente terminó reflejándose en sus dominios coloniales a los cuales exprimió aún más por la vía impositiva.

Bibliografia virtual

1.- La Nueva España.
2.- Situación impositiva en la época colonial.
3.- Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España.
4.- La Revolución francesa.
5.- Radiografía de los Estados Unidos de Norteamérica.
6.- El espítiru de las leyes.
7.- Reinado de Carlos III.
8.- Reinado de Carlos IV.
9.- Virreinato de Félix Berenguer de Marquina.



EL PROCESO ITURRIGARISTA
(1808)

El 56avo. Virrey de la Nueva España: Don José Iturrigaray

En 1803, y gracias a la intervención de Manuel Godoy, el llamado príncipe de la paz por la importancia de su accionar en la firma del tratado que condujo a la denominada Paz de Basilea en 1795, fue nombrado 56avo Virrey de la Nueva España, José Joaquín Vicente de Iturrigaray y Aróstegui, individuo cuya edad rayaba ya en los sesenta años, y quien había actuado en la llamada guerra del Rosellón.

La situación que iba a enfrentar este Virrey no era nada alagüeña, puesto que las agitadísimas aguas políticas europeas amenazaban con generar un auténtico tsunami en territorio novohispano.

En efecto, las turbulencias generadas, primero, por el estallido de la Revolución Francesa y, segundo, por el desarrollo de las campañas militares napoleónicas, auguraban la inminencia de profundísimos cambios en las estructuras sociales, políticas, económicas y jurídicas del llamado viejo mundo; cambios que, por supuesto, veríanse rápidamente reflejados en sus colonias.

En el caso específico de España, a nadie, con tres dedos de frente, podía caberle duda de que más temprano que tarde, la situación en sus dominios del continente americano iba a experimentar radicales transformaciones. Para desgracia de la Corona hispana y también de la población residente en el continente americano, se dió la mala suerte de que en aquellos momentos a quienes representaban la Corona no les alcanzaba de frente ni un dedo; y de ahí, en buena parte, la tragedia manifiesta en la irremediable pérdida de centenas de miles de vidas y del altísimo costo en la infraestructura destruida durante el largo periodo que comprenderían las luchas de independencia de los diferentes territorios hispanos en América.

En el caso específico de la Nueva España, oportunidad hubo para haber evitado tan costosísimo desaguisado, y esta se genero precisamente siendo Virrey el señor Iturrigaray.

Es conocido que a raíz de la derrota de la coalisión militar franco-española, en la batalla de Trafalgar, el reino español entraría en un agudo proceso de derrumbe económico, por lo que toda la política fiscal implementada por el Virrey Iturigaray, en lo particular la tristemente célebre Consolidación de los Vales Reales, medida cuya función objetiva era prácticamente bolsear de manera descarada a los sectores novohispanos con cierto nivel de ingreso, para financiar la armada española en su coalisión con la Francia napoleónica, practicamente se derrumbo dejando principalmente a la población de los peninsulares en una situación económica hartamente desfavorable, generándose no pocas intentonas motineras encabezadas por criollos caídos en desgracia. Y mientras esto ocurría en la Nueva España, en la metrópoli la situación no era para nada diferente, ya que los tejes y manejes de Manuel Godoy, ministro real que hacía y deshacía prácticamente a su antojo ante la torpeza, miopía e idiotez de Carlos IV, el monarca en turno, tuvo la brillante idea de permitir a Napoléon Bonaparte el paso a su ejército para que, con el objeto de poner en práctica lo que el denomino bloqueo continental en contra de Inglaterra e impedir las relaciones comerciales que Portugal estaba desarrollando con aquél reino, metiera a los portugueses en cintura. La decisión del ministro hispano no fue, como es lógico el suponerlo, del agrado del pueblo español, quien harto de tanta insensatez terminó amotinándose en Aranjuez exigiendo la renuncia de Godoy. A raíz de tal motín, Carlos IV decide, obligado por las circunstancias, abdicar en favor de su hijo Fernando VII, pero he aquí que en todo este ajo, intervendría el mismísimo Napoleón Bonaparte, el cual, buscando poner orden decide apresar a la familia real, trasladándola a Bayona para ahí decidir la suerte del reino hispano, hecho que traeria como consecuencia el levantamiento armado del 2 de mayo por parte de los sectores hispanos contrarios a la presencia de las fuerzas armadas francesa en territorio español, a lo que Napoleón respondió imponiendo al célebre Pepe Botella como jefe del Reino hispano.

Todo este desaguizado político se reflejaría, como es de suponerse, en la Nueva España, donde los sectores proclives al monarquismo absoluto, ni tardos ni perezosos diéronse cuenta de lo conflictivo de la situación, previendo a dónde podía conducir a la Nueva España.

De entre las primeras medidas tomadas por el Virrey Iturrigaray destaca la movilización de considerables destacamentos militares a Veracruz, previendo una posible invasión francesa a territorio novohispano, y conforme fueron siendo conocidas las actividades desarrolladas en la Metrópoli, la sociedad novohispana, particularmente la radicada en la ciudad de México, actuó a traves de sus órganos políticos, concretamente por medio del Ayuntamiento de la ciudad, en el cual llegó a proponerse la conformación de una Junta Gubernamental que se encargase de la administración en ausencia del soberano, retomando el término soberanía popular de modo muy poco grato a las corrientes proclives al monarquismo absoluto, quienes, como era de esperarse, rápidamente reaccionaron ante lo que ellos, no sin razón, vieron como un serio peligro proindependentista; y así, estructurándose militarmente para enfrentar la por ellos llamada conspiración proindependentista encabezada por el Virrey José de Iturrigaray, conformaron, la cédula golpista de Los patriotas de Fernando VII, y durante la noche del 15 de septiembre de 1808, tomaron por asalto el Palacio Virreinal deteniendo al Virrey, a su familia, así como a los más importantes miembros del Ayuntamiento de la ciudad, Francisco Primo de Verdad y Ramos, Fray Melchor de Talamantes y Juan Francisco Azcárate.

Bibliografia virtual

1.- Situación de la Nueva España en 1808.
2.- A) Relación de hechos en 1808.
B) Relación de hechos en 1808.
C) Relación de hechos en 1808.
D) Relación de hechos en 1808.
E) Apuntes de Fray Melchor de Talamantes.
F) Recomendaciones al Ayuntamiento de Fray Melchor de Talamantes.
G) Proclama del Virrey Don José de Iturrigaray.
3.- Extracto de la sentencia a Don José Iturrigaray.
4.- Situación impositiva en la Nueva España durante la lucha de independencia.




LA CONSPIRACIÓN DE VALLADOLID
(1809)

En pro de un Congreso Novohispano.

Si bien los sectores proclives al monarquismo absoluto, después de haber frenado en seco la intentona iturrigarista de buscar crear una Junta Gubernativa que se hiciera cargo de la administración novohispana en ausencia del monarca, supusieron que con ello daban un ejemplo a los habitantes de las diversas regiones de la Nueva España para detener cualquiera otra intentona similar, lamentablemente para ellos fallaron por completo.

Así, un año después, en Valladolid nuevamente tiende a repetirse la historia cuando un nutrido y bien organizado grupo de conspiradores entre los que se encontraban Vicente Santa María, Pedro Rosales, Sixto Verduzco, José María Izazaga, José Antonio de Soto Saldaña. José María Abarca y León y Manuel de la Torre Lloreda, lidereados por Jose Mariano Michelena, José Nicolás Michelena y José María Obeso, tenían como objetivo principal el conformar, al igual que Iturrigaray y el sector progresista del Ayuntamiento de la ciudad de México, una Junta Gubernamental emergida de un Congreso de las diversas regiones novohispanas para que se encargase de la administración de la Nueva España ante la carencia de soberano. Ahora bien, si cierto es que los conjurados de Valladolid no buscaban propiamente la independencia del territorio novohispano, puesto que manteníanse fieles al soberano, su accionar ponia en claro que las cosas en la Nueva España forzosamente habrían de experimentar profundos cambios, en pocas palabras: que ya nada seria igual que antes.

Una particularidad de la denominada conspiración de Valladolid, sin duda lo fue la participación de contingentes indígenas, mismos que fueron organizados por Pedro Rosales.

Bibliografia virtual

1.- Conspiraciones e intentonas de levantamientos.
2.- Conspiración de Valladolid.
3.- Relación de la conspiración de Valladolid.


EL GRITO
(1810)

Las conspiraciones de Querétaro y San Miguel el Grande.

Todo el asunto relativo a las conspiraciones de Querétaro y San Miguel el Grande, han sido descritas desde todas las ópticas imaginables. Desde la aburrida y tediosa seriedad a la que son por desgracia muy afectos algunos historiadores y cronistas, hasta mediante vaciladas, descripciones jocosas e incluso usando de un lenguaje poco conveniente, por llamarle de alguna manera, estos hechos se han repetido una y mil veces cada que se acerca la fecha simbólica del 15 de septiembre, sonando como cuentos con lo que se arrulla a los niños.

El hecho objetivo fue que por aquel año de 1810, la situación política en la Nueva España habiase vuelto un auténtico desgarriate. Y no era para menos, máxime si tomamos en cuenta no sólo lo que ocurría en la metrópoli, sino en la mismísimo territorio novohispano. El cataclismo político interno ocasionado dos años atrás por el golpe de Estado contra la autoridad virreinal presidida por José Iturrigaray y la nulificación, nada más y nada menos que del Ayuntamiento de la ciudad de México, auténtico corazón de la Nueva España, era iposible que no trajesen serias consecuencias. Además, si se toma en cuenta la conspiración de Valladolid, bien podrá entenderse lo sumamente agitadas que se encontraban las aguas políticas de la Nueva España, por lo que el descubrimiento de la conspiración queretana y lo que acontecía en San Miguel el Grande, resultan hechos totalmente comprensibles. El hecho era que la Nueva España, en aquel simbólico año de 1810, era un territorio en el que gran parte de su población letrada pasábasela conspirando o intentando conspirar por el simple hecho de que a nadie satisfacía el rumbo que habían tomado las cosas. Existía, pues, en el ambiente un espeso rumor de que algo iba a ocurrir, y es bajo ese ambiente de ansiedad, de temor, de recelo al futuro, que habrá de gestarse la simbología del grito en el poblado de Dolores, o, si se prefiere, de los dolores en el poblado del grito.

Es evidente que hay cosas que no encajan en el cuento del relato de lo que supuestamente ocurrió aquel ya muy lejano 15 de septiembre de 1810. Elemento básico en la narración del cuento es el de la improvisación, la espontaneidad y el apresuramiento del que hubo echar mano el cura Hidalgo para intentar salvar lo salvable de una situación que creíase perdida. Sin embargo resulta muy poco creible y convincente la supuesta improvisación, espontaneidad y apresuramiento. Dícese, por ejemplo, que el señor Hidalgo púsose a tocar la campana de la iglesia llamando a misa para cuando los parroquianos se acercaron a la iglesia, soltarles todo un rollo y convencerles de que había llegado el momento de ir a cojer gachupines; y que los parroquianos, entusiasmados con tan erótica idea, al unísono gritaron: ¡¡¡Si, si, si!!! Aunque mejor sería gachupinas

En todo esto hay un increible parecido a lo que había ocurrido en Valladolid cuando el fraile Vicente Santa María, desde el púlpito, busco enardecer a los concurrentes llamándoles a que se uniesen al movimiento; aunque el resultado, en este caso, fue del todo contrario a lo que sucedió con Hidalgo, puesto que todo se redujo a que alguien de entre los parroquianos se concretase a señalar: ¿Por qué nadie detiene a este locochon?, no faltando el que lo tomó la palabra y, dicho y hecho, Vicente Santa María fue a dar con sus huesos a la carcel.

Resulta evidente que si Hidalgo se aventó a hacer lo que hizo en Dolores, era por el simple y sencillo hecho de que en esa población existía ya un contingente de pobladores metidos en la conspiración que le secundaron, y que muy probablemente los conspiradores encargados de tender los lazos de comunicación y enlace con la población indígena de la zona, actuaron de inmediato. De nuevo, el ejemplo de lo ocurrido en Valladolid, donde Pedro Rosales organizó a la población indígena de la zona para atraerla al movimiento, cae como anillo al dedo.

Ahora bien, y recurriendo a una frasecilla que ha vueltose de obligado uso en estos tiempos de bicentenarios, haiga sido como haiga sido, el hecho fue que aquel 15 de septiembre de 1810 se armó la tremolina, iniciándose una lucha militar, política e ideológica que, después de haber cubierto varias etapas en un prolongado lapso de once años, felizmente concluyo con el nacimiento de un Estado independiente en el concierto de naciones de la segunda década del siglo XIX.

Bibliografia virtual

1.- Razones de la Independencia.
2.- 16 de septiembre.
3.- Miguel Hidalgo.
4.- Hidalgo.
5.- La lucha de Miguel Hidalgo.
6.- Ideario de Miguel Hidalgo.
7.- El Despertador Americano.







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