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DE SALARIOS, AHORROS Y PELIGROS

Conforme se acerca lo que podríamos denominar hora cero, referente al retiro, por parte del Tesoro Norteamericano, de los denominados estímulos financieros, cuyo objetivo no ha sido otro que el de mantener un alto grado de liquidez monetaria en el entorno global de negocios, como medida para paliar los terribles efectos que consigo trajo la llamada crisis del 2008, los paises considerados en vía de desarrollo, prácticamente no la ven llegar, y ello porque la finiquitación de ese proceso representará un fortísimo movimiento de capitales que, dígase lo que se diga, e incluso hágase lo que se haga, generaran verdaderos terremotos de inestabilidad, y ello porque no hay país en el mundo capaz de resistir la corrida de capitales que sin duda se generará.

Según el calendario establecido por el propio Tesoro de Norteamérica el retiro de los dichos estimulos se ha ido generando poco a poco, pero muy cerca esta ya la fecha en que tales estímulos se reduciran a cero, y de ahí pa´l real, la tendencia en cuanto a la valia de las tasas de interés se ira acrecentando, lo que de inmediato provocará la temida estampida de capitales. O sea, que estamos a muy poco tiempo de que eso suceda, y ante la recuperación económica de los países llamados primer mundistas, debe evitarse que a los considerados en vía de desarrollo, nos cargue patas de cabra, y es aquí donde las cosas se ponen color de hormiga.

Los efectos que la susodicha crisis del 2008 trajeron para con México han sido pavorosos, y si bien hasta el momento la hemos librado nadando de a muertito, y aprovechando las tasas cero de intereses en los paises desarrollados, implementadas para buscar activar sus economías, que orillaron a que un interesante caudal de capitales viniera a paises como México, por ser nuestra tasa de interés más atractiva, la fiesta esta a punto de terminar.

¿Qué hacer ante ese nada atractivo panorama?

La economía mexicana, y ello no es ningún secreto, se encuentra postrada en una desesperante inmovilidad. Su bajo crecimiento ha impedido el generar los empleos y oportunidades requeridos por la población, y las bajas percepciones salariales han traido como consecuencia la imposiblidad de fortalecer un mercado interno que constituyese un importante peldaño para un hipotético futuro crecimiento. Y como si todo esto fuese poca cosa, la artificial manera en que el Banco Central -léase Banco de México-, ha fijado las tasas de interés para el ahorro, ha colocado a este en una deplorable situación de negatividad. En pocas palabras, el Banco Central, en aras de incentivar la economía y abaratar el crédito, ha perjudicado de manera severa el ahorro.

De nuevo emerge la pregunta: ¿Qué hacer ante tan desagradable panorama?

Algo debe de hacerse y ese algo debe hacerse ¡¡¡ya!!!

El problema, a decir de los que de esto saben, se centra en definirse por alguna de estas posturas: 1.- Se continúa con la política de control inflacionario cueste lo que cueste o, 2.- Se flexibiliza ese combate permanente a la inflación optándose por intentar un camino diferente.

Pues bien, entre las opciones que se inclinan por lo segundo, existe la que pone en el centro de la discusión la necesidad de un importante aumento en la valoración del trabajo, aceptando, desde luego, que ello, sin duda, generará un proceso inflacionario, pero, a la vez, será la base del fortalecimiento de un mercado interno susceptible de mover la economía y generar su crecimiento. Así, la revalorización salarial podría ser el primer paso para ir previniendo las inevitables consecuencias que traera consigo el aumento de la tasa de interés en los paises del primer mundo.

Por supuesto que esa revalorización no ha de forzarse desde criterios subjetivistas y/o voluntaristas, sino dentro de un amplio marco de transformación estructural. O sea que tal medida debe, forzosamente, ir unida a un cúmulo de medidas paralelas que traeran indudables beneficios pero, también, y es necesario tenerlo en cuenta, fuertes afectaciones, siendo una de ellas el inevitable advenimiento de un periodo de inflación considerable que habra que enfrentar y, sobre todo, tratar de limitar sus alcances y duración.

De que esta alternativa encierra sus peligros, ni duda cabe pero ... ¿hay de otra?

Cambiando de tema, preciso que en esta ocasión, aquí coloco el último trabajo que he realizado en torno a la Hemeroteca Virtual Antorcha, consistente en la digitalización y presentación del periódico de Carlos Maria de Bustamante, La Abispa de Chilpancingo, editado durante los años de 1822 y 1823, que constituye un importante referente en torno al proceso de independencia de México.

También he colocado la ficha temática que sobre el bicentenario de la independencia de México elaboramos hace cuatro años mi ahora desaparecida compañera Chantal, quien por cierto en este mes de septiembre cumple dos años de fallecida, y yo, y que intitulamos De gritos y sombrerazos.

Continuó dejando mis trabajos anteriores referentes a la digitalización y presentación de los periódicos libertarios La Antorcha, editado en Argentina, durante los años 1921-1932 y El Compita, editado en México, durante los años 1981 y 1982, asi como la presentación de la edición cibernética de La Eneida, de Virgilio.

Asimismo, mantengo mi invitación a quien pueda estar interesado, a consultar:

1.- Mi escritos titulados:

a) ¡¡¡Este arroz ya se coció!!!, haciendo click aquí.

b) Un día después, haciendo click aquí.

c) En recuerdo de un amigo, haciendo click aquí.

d) El fandango de la Reforma Energética, haciendo click aquí.

2.- El conjunto de reflexiones que realice hace ya mas de un año sobre la Reforma Hacendaria, haciendo click aquí.

3.- El conjunto de reflexiones que sobre la Reforma Energética hice el pasado año, haciendo click aquí.

Septiembre del 2014
Omar Cortés




LA ABISPA DE CHILPANCINGO

(1822 - 1823)



La abispa de Chilpancingo, no es, ciertamente, lo mejor de la producción periodística de Carlos Maria de Bustamante (1774-1848), puesto que en sus logros sobresalen el haber sido el responsable de la publicación del famoso Correo del Sur (1), e incluso, en su inicio como periodista, fue el cofundador, junto a Jacobo de Villaurrutia, del no menos famoso Diario de México. Con la diferencia, claro está, de que en este último no encontramos al Bustamante, periodista político, sino al Bustamante, periodista cultural.

De hecho la labor política de Bustamante se inicia por su acercamiento al Lic. Primo Verdad y, por qué no decirlo, a su falta de mesura y su lengua suelta, al andar de habladorcillo pregonando no sólo su cercania con Primo Verdad, sino incluso diciéndose su asesor en la Representación que Verdad presento a la consideración del Virrey Iturrigaray y que a la postre se convertiría en el detonador del cuartelazo encabezado por Yermo en la triste noche del 15 de septiembre de 1808, y que condujo a que los golpistas colocaran en su lista negra al lengua suelta de Carlitos.

Posteriormente formaría parte de una agrupación secreta denominada los Guadalupes, conformada en la ciudad de México y que realizaria importantes trabajos para con la insurgencia. Ya aqui la presencia del Bustamante político es clara y contundente. Sus escritos en periódicos insurgentes como el Ilustrador americano (2), y el Semanario patriótico americano (3), dan prueba de ello.

Aprovechando la entrada en vigor de la Constitución de Cadiz (4), y su apertura para con la libertad de prensa, Bustamante ve el momento oportuno para la edición de otro periódico al que intitularía, el Juguetillo, con el que le da, como se dice comunmente vuelo a la hilacha, atizandole duramente al gobierno virreinal. Por supuesto que la reacción ante esa forma de actuar no podia ser otra que la de la represión, misma que se inicia cuando el Virrey Venegas logra, mediante un decreto, hacer a un lado el concepto de libertad de imprenta especificado en la Constitución de Cadiz, y dar un golpe de mano para acallar la por él considerada verborrea insoportable de los periodistas independientes. El primero en recibir el guamazo, no fue otro que Fernández de Lizardi, quien fue a parar con sus huesos a un calabozo. Ante tal situación, Bustamante, ni tardo ni perezoso, se dio a la fuga, siendo, precisamente, esa desagradable experiencia, que le lanzaria de lleno a abrazar la causa insurgente uniéndose a las fuerzas de Morelos.

Es durante su participación en el seno del ejército insurgente acaudillado por Morelos, que Bustamante adquirirá prácticamente su inmortalidad en cuanto impulsor del movimiento independentista, al participar activamente tanto en el hoy famoso Congreso de Chilpancingo (5) y en la redacción y aprobación de la Constitución de Apatzingan (6), además de que, como ya lo he señalado, haber recibido la encomienda del mismísimo José María Morelos, de encargarse de la edición de El Correo del Sur.

Cuando, después de la captura y ejecución de Morelos, las cosas, militarmente hablando, se pusieron en extremo difíciles para los insurgentes, Carlos María de Bustamante tuvo que hacer lo que la inmensa mayoría de ellos hizo: ¡¡¡correr por su vida!!!

Su preparación en mucho le ayudo para que los mandos militares del ejército insurgente buscaran su protección, y así fue como Ignacio López Rayón le nombra enviado plenipotenciario ante el gobierno de los Estados Unidos, ordenándole su traslado al vecino país de norte, orden que Bustamante, aunque se empeñó en cumplir, no pudo lograr por un cúmulo de vicisitudes que se lo impidieron, terminando siendo arrestado por las fuerzas realistas y trasladado, como era obvio, a la carcel.

Corría el año de 1817 cuando Bustamante fue recluido en un calabozo en donde permaneceria cerca de tres años, ya que no sería sino hasta febrero de 1820 que se le pondría en libertad bajo fianza. Fue durante aquella época, concretamente entre 1817 y 1818, que escribió un ensayo muy especial titulado El indio mexicano o Avisos al rey Fernando VII, para la pacificación de la América Septentrional. Y ya libre bajo fianza, para 1820, estando en la ciudad de Veracruz, vuelve a las andadas y publica nuevamente su ya famoso Juguetillo, además de una Memoria en la que inmisericordemente le atiza duro y bonito al Virrey Apodaca, trayendo eso como consecuencia la prohibición de su circulación.

Ya en plena efervecencia del movimiento iturbidista con el famoso Plan de Iguala (7), Bustamante busca anexarse a las fuerzas trigarantes, uniéndose al entonces Coronel Antonio López de Santa Anna y redactándole, por cierto, una proclama en la que le da vuelo a un lenguaje incendiario que, muy probablemente, no haya sido de la entera satisfacción de Iturbide.

Cuéntase a manera de anécdota, que cuando Iturbide paso por Puebla, lugar en el que radicaba Bustamante, le citó para conocer su opinión acerca de los Tratados de Córdoba (8), siendo aquella plática a decir del run-run que se corrió, un poco áspera por la respuesta que Bustamante dio a Iturbide, al que, en pocas palabras, parece ser que le mando a que barriera el desierto del Sahara y que cuando terminará le propusiera cosas interesantes.

Finalmente y como es de todos conocido, para el 28 de septiembre de 1821, se instalaría, en la ciudad de México, el primer gobierno independiente de México, siendo sus dos órganos directivos, la Regencia y la Junta Provisional Gubernativa, presididos por Agustín de Iturbide.

La historia seguiría su curso y para 1822, se conocería el rechazo de la monarquía española a los Tratados de Córdoba, y el 24 de febrero del mismo año se reuniría el Primer Congreso Constituyente de México, iniciándose una nueva etapa en el que la fortísima lucha entre corrientes y agrupaciones sería la constante.

Es en este convulsionado periódo histórico, que Bustamante edita la publicación La abispa de Chilpancingo, en cuanto herramienta no sólo de divulgación de tesis y opiniones sino, sobre todo, de claro mensaje político, por el cual Bustamante pretendía no quedarse, como ahora se dice, lejos de los reflectores políticos de aquel entonces ni fuera de la alfombra roja.

Con su Abispa, Bustamante lanzó un claro mensaje muy similar a los versos de la canción que dice:

Una piedra en el camino
me enseño que mi destino era
... rodar y rodar.
Después me dijo un arriero
que no hay que llegar primero
sino hay que saber llegar
.
...

Y montado en su Abispa, se encaminó tras sus objetivos políticos.

La abispa de Chilpancingo, es la publicación de un solo hombre, de un hombre audaz y decidido, con colmillo retorcido que sabe, comprende e intuye, la enorme importancia de la edición de un vocero, en el recién independizado pais, en cuanto tarjeta de presentación en los círculos de la grilla de aquel entonces. Es de aqui de donde podemos entender el por qué del encabezado por él usado: La abispa de Chilpancingo escrita para perpetuar la memoria del Primer Congreso instalado alli el día 12 de septiembre de 1813 por el señor Don José María Morelos. El mensaje no puede ser más claro ni más preciso: Don Carlos utiliza a la perfección su historial como insurgente, escudándose, ni más ni menos, que tras el mítico Congreso de Chilpancingo y la enorme figura de José María Morelos y Pavón. Semejante armadura constituía un abrumador instrumento de gran notoriedad y amplísimo grado defensivo.

Carlos Maria de Bustamante sería electo como diputado por su natal Oaxaca, y participaría más que activamente en el Congreso Constituyente, y aunque a veces pareciera nadar de muertito, en realidad estaba más que vivo y coleando.

Los cuerazos que lanzaba contra las acciones bobaliconas de Iturbide y asociados, ya no eran, como acostumbraba hacerlo en sus años mozos, con lenguaje incendiario e iracundo, sino muy medidos, casi imperceptibles, incluso podría considerárseles como hipócritas. En sí, su lucha contra Iturbide y su partido se desarrollo en los pantanosos terrenos de la conspiración, y detonó cuando ya no había otra.

En efecto, cuando el bobalicon de Iturbide (9), incapaz de comprender lo que a su derredor estaba sucediendo, tuvo la ocurrencia de armar aquel desagradable show de aceptar el nombramiento de emperador, es cuando se manifiesta o, para decirlo de otra manera, se descubre la conspiración republicana encabezada por Servando Teresa de Mier y a la cual estaba unido Bustamante. Asi pues, la disolución del Congreso, acto más que esperado por los conspiradores, no constituyó, de ninguna manera, el fin de aquella lucha en contra de la fanfarronada iturbidista, puesto que el México de aquel entonces prácticamente era un enorme avispero. La grilla, y la grilla gruesa, la grilla de los levantamientos armados, de los pronunciamientos militares, estaba en pleno apogeo, y ningún ridículo emperador de opereta iba a poder contener aquel volcán en erupción.

La abispa de Chilpancingo, sin ser la publicación más importante de Carlos Maria de Bustamante, representó la gran intuición política de su autor a la vez que su maduración. Fue una publicación importante no para la causa republicana, como algunos historiadores se empeñan en repetir, sino mas bien para su propio autor, que mediante esa herramienta logró mantener su nombre dentro del escaparate político de aquel entonces, auto-otorgándose la defensoría de una ideología -la de Morelos-, a la cual ya en ese entonces era ajeno, y cuya utilización se manifesto con toda su desgarradora realidad, si contemplamos el ulterior desarrollo del historiador, político y periodista que fue Don Carlos Maria de Bustamante, primero como diáfano representante del republicanismo centrista, y después, en el despeñadero del conservadurismo Santa Annista.

Para terminar, solo réstame precisar que aquí pongo a disposición de quien pueda estar interesado en leerlos y/o consultarlos, los treinta y tres primeros números de La abispa de Chilpancingo. He realizado una pequeña ficha en cada uno de ellos colocando, únicamente a nivel de información o guía, una brevísima reseña de su contenido, con el objeto de que el o la interesad@, pueda acceder de manera más cómoda y directa al tema de su preferencia.

Septiembre de 2014
Omar Cortés



NOTAS

(1) Véase, El Correo Americano del Sur, México, Hemeroteca Virtual Antorcha, Captura, diseño, digitalización y presentación de Chantal López y Omar Cortés, haciendo click aquí

(2) Vease, El Ilustrador Americano, México, Hemeroteca Virtual Antorcha, Captura, diseño, digitalización y presentación de Chantal López y Omar Cortés, Haciendo click aquí

(3) Véase, Semanario Patriótico Americano, México, Hemeroteca Virtual Antorcha, Primera edición cibernética, abril de 2006, Captura, diseño, digitalización y presentación de Chantal López y Omar Cortés, haciendo click aquí

(4) Véase, Alamán, Lucas, La Constitución de Cadiz y la tercera campaña de Morelos, México, Biblioteca Virtual Antorcha, primera edición cibernética, marzo de 2010, Captura, diseño y presentación de Chantal López y Omar Cortés, haciendo click aquí

(5) Véase, Alamán, Lucas, La tercera campaña de Morelos y el Congreso de Chilpancingo, México, Biblioteca Virtual Antorcha, Primera edición cibernética junio de 2010, Presentación, captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés, haciendo click aquí

(6) Véase, Bustamante, Carlos María de, La Constitución de Apatzingan, México, Biblioteca Virtual Antorcha, Primera edición cibernética, junio de 2012, Presentación, captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés, haciendo click aquí

(7) Véase, el Plan de Iguala, en El nacimiento de un Estado, México, Biblioteca Virtual Antorcha, Tercera edición cibernética, agosto de 2006, Compilación, presentación, captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés, haciendo click aquí

(8) Véanse, los Tratados de Córdoba, en El nacimiento de un Estado, México, Biblioteca Virtual Antorcha, Tercera edición cibernética, agosto de 2006, Compilación, presentación, captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés, haciendo click aquí

(9) Véase, Iturbide, Agustín de, Manifesto, México, Biblioteca Virtual Antorcha, Primera edición cibernética, agosto de 2009, Presentación, captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés, haciendo click aquí.

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N° 1

Contenido

  • Incluye un interesante comentario de la visita de Carlos Maria de Bustamante a la biblioteca de la Catedral en donde expone la barbaridad cometida por la Santa Inquisición y los criterios de selección del material a disposición de la gente.
  • Comentario al símbolo que ahora se usa como escudo nacional, esto es, el alusivo acto de el águila devorando una serpiente.
  • Comentario sobre los héroes de la independencia norteamericana como modelos de imitación.
  • Comentarios sobre el decreto de Apatzingan.

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N° 2

Este número se consagra a la memoria de D. Agustín de Iturbide.

Contenido

  • Reflexión sobre la renta del tabaco
  • Observaciones sobre la libertad de imprenta.
  • Descripción de lo acontecido en la ciudad de México, durante la proclamación del bando de independencia.

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N° 3

Este número se consagra a la memoria de Mariano Matamoros.

Contenido

  • Comentarios sobre la Constitución de Cádiz.
  • Planteamiento en torno a la convocación a Cortes.
  • Descripción de la dimisión de Washington.

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N° 4

Este número se consagra a la memoria de D. Vicente Guerrero.

Contenido

  • Reflexiones sobre los daños que causan los errores legislativos.
  • Comentarios a un escrito de Iturbide en relación a la convocatoria a Cortes.
  • Ensalsamiento de el Acta de Guatemala.
  • Elogio a Morelos.
  • Comentarios sobre la propuesta de Iturbide en relación a la distribución de la representación en las Cortes.
  • Reflexiones en torno a lo negativo de los privilegios.
  • Soneto relativo a las elecciones de diputados a Cortes en Valladolid de Michoacán, en 1820.

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N° 5

Este número se consagra a la memoria del General D. Leonardo Bravo.

Contenido

  • Reseña de la intentona de reconquista, aconsejando a Iturbide seguir el ejemplo de Washington ante las intentonas inglesas por recuperar sus antiguas colonias.
  • Propuestas de organización militar de defensa.
  • Disertación sobre la inminente desaparición de las órdenes monacales.
  • Inclusión documental referente a la conspíración de reconquista hispana.

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N° 6

Este número se consagra a la memoria del General D. Hermenegildo Galeana.

Contenido

  • Planteamientos de los prohispanistas y proindependentista en contra y a favor de la independencia.

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N° 7

Este número se consagra en honor del Coronel D. Eugenio María Montaño.

Contenido

  • Observaciones en torno a los juicios de censura de imprenta.

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N° 8

Este número se consagra en honor del Coronel D. Valerio Trujano.

Contenido

  • Comentarios en torno a la denuncia realizada en contra del N° 5 de La Abispa de Chilpancingo, por el fiscal de la censura de imprenta.

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Suplemento al N° 8

Contenido

  • Se reproduce la defensa al número quinto hecha por Carlos Maria de Bustamante en segundo juicio de jurados.

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N° 9

Este número se consagra a la memoria del Coronel D. Mariano Ramírez.

Contenido

  • Comentarios de Carlos Maria de Bustamante a la detención de que fue objeto por la denuncia al N° 5 de La Abispa de Chilpancingo.
  • Reflexiones en torno al reforzamiento militar de San Juan de Ulúa por las fuerzas hispanistas que lo ocupaban.
  • Descripción y propuestas de mejora del caótico panorama del México recién independizado.

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N° 10

Este número se consagra a la memoria del Coronel Juan Moctezuma Cortés.

Contenido

  • Observaciones sobre el interés de Rusia por ampliar su comercio en las Californias, mencionando como antecedente el Tratado de El Escorial.
  • Referencias a la elección de diputados a Cortes.

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N° 11

Este número se consagra a la memoria del Coronel Tapia.

Contenido

  • Comentario sobre el acuerdo de la Junta Provisional de Gobierno para el nombramiento de vocales suplentes para las Cortes Constitucionales.
  • Rechazo a la inclusión de vocales guatemaltecos en las Cortes Constitucionales.
  • Exposición del decreto de la Regencia sobre el decomiso de libros prohibidos.

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N° 12

este número se consagra a la memoria del Coronel D. Pedro irrigarat.

Contenido

  • Diálogo imaginario entre Eusebio, Pedro y Justo.
  • Respuesta a un articulista de El Farol, periódico poblano.

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N° 13

Contenido

  • Comentarios en torno de la venta de las Floridas de España a Estados Unidos mediante tratado firmado en Washington el 22 de febrero de 1815 y ratificado por Fernando VII con la licencia y autoridad de las Cortes, el 24 de octubre de 1820.
  • Comentario sobre la noticia publicada en El Sol, referente a la instalación del Congreso Constituyente mexicano.
  • Reproducción del discurso de Don José María Fagoaga.
  • ***Existe un incomprensible brinco entre las páginas 185 y 186***.
  • Crítica a un escrito sobre lo ocurrido la noche del 24 de febrero de 1822.

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N° 14

Contenido

  • Exposición de algunos hechos, discursos y comentarios generados en el Congreso Constituyente.
  • Llamado a la creación y fortalecimiento de la Hacienda Pública, como primera acción del Congreso.
  • Discusión y reflexiones en torno a la detención de Servando Teresa de Mier, diputado por Monterrey, y su reclusión en San Juan de Ulúa.
  • Reproducción del discurso del Secretario del despacho y de Relaciones Interiores y Exteriores, Sr. José Manuel de Herrera.
  • Soneto dirigido a los criticastros.

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N° 15

Contenido

  • Reproducción del dictamen del Congreso en torno a la resistencia hispana en San Juan de Ulúa.
  • Reproducción de la moción presentada por Carlos Maria de Bustamante al Congreso sobre la unidad monetaria del recién independizado país.

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N° 16

Contenido

  • Reproducción de un escrito sobre Javier Mina.

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N° 17

Contenido

  • Reflexiones en torno al comercio con Cádiz y del peligro que representa para la independencia.
  • Mención sobre el reconocimiento otorgado por el gobierno norteamericano a la independencia de México.
  • Abórdase el asunto agrario en tierra caliente.
  • Comentarios de el informe de la Comisión de Premios rendido al Congreso Constituyente en referencia a la remuneración de los servicios de Agustín de Iturbide.

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N° 18

Contenido

  • Conclusiones sobre el asunto de la remuneración de Agustín de Iturbide, tratadas en el número anterior.
  • Sesiones del Congreso.
  • Propuesta en torno a la manera de superar la miseria en los campos.
  • Oda alusiva a Apatzingan.

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N° 19

18/05/1822

Contenido

  • Reflexiones sobre el heroismo insurgente durante el proceso de lucha proindependiente.

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N° 20

3/06/1822

Contenido

  • Observaciones sobre el movimiento independentista norteamericano.

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N° 21

Este número se consagra a la memoria de D. Carlos Henriquez del castillo.
10/06/1822

Contenido

  • Reflexiones en torno al sistema de estudios universitarios.
  • Comentarios en torno al reconocimiento de hecho, de la independencia de México por parte de los Estados Unidos.
  • Opiniones sobre una política de relaciones internacionales.
  • Opiniones referentes a la discusión generada en el seno del Congreso Constituyente, del dictamen de la Comisión de Hacienda sobre el desestanco del tabaco.
  • Reflexiones críticas sobre la propuesta del readvenimiento de la Santa Inquisición.
  • Opiniones, propuestas y reflexiones sobre el camino a seguir contra las conspiraciones.
  • Inclusión de una definición del término pueblo, debida a Saavedra.

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N° 22

18/06/1822

Contenido

  • Reflexiones sobre la importancia de los medios de comunicación para con el desarrollo del comercio, y de la unificación de los sistemas de pesos y medidas, asi como del monetario para con idéntico fin.
  • Discurso en torno a la organización de los tribunales para juzgar a los diputados..
  • Propuesta sobre los jueces jurados.
  • Ensayo sobre la idolatria en México.

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N° 23

26/06/1822

Contenido

  • Dictamen leido en la sesión del 18 de junio sobre el proceso independentista que terminaría con el nombramiento de un emperador.
  • Alegato en pro de la libertad de imprenta.

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N° 24

10/07/1822

Contenido

  • Exaltación de Nicolás Bravo.
  • Reflexiones en torno al sentir de los españoles peninsulares sobre el proceso independentista.
  • Discurso sobre el nombramiento del Supremo Tribunal de Justicia.
  • Comunicado de una Junta Vecinal de Querétaro, sobre el impulso de una fábrica de cigarros en base al estanco del tabaco.

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Suplemento al N° 24

Contenido

  • Intervención en el Congreso en torno a la propuesta de gravar el pulque.

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N° 25

17/07/1822

Contenido

  • Reglamento para la administración de justicia en causas criminales.

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N° 26

27/07/1822

Contenido

  • Respuesta de Carlos Maria de Bustamante, en la tribuna del Congreso, a un oficio del Ministerio de Hacienda.
  • Reflexiones en torno a la voluntad popular manifiesta en la soberanía, con respecto al nombramiento de los servidores públicos.
  • Informe sobre la incorporación de Servando Teresa de Mier, como diputado por la provincia del Nuevo Reino de León, al Congreso.

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N° 27

5/08/1822

Contenido

  • Reflexiones en torno a la protección del comercio marítimo y del comercio en general.
  • Comentarios sobre la noticia de la actitud beligerante de Guadalupe Victoria.
  • Reflexiones sobre el rumor de las tentativas de Agustín de Iturbide para disolver el Congreso.
  • Fábula de la criada y la araña.

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N° 28

12/08/1822

Contenido

  • Reflexiones sobre el esclavismo.
  • Discurso sobre la exposición de la Junta de San Salvador en Guatemala, quejándose de agresión militar guatemalteca.
  • Alegato en contra de la petición, por parte del Consejo de Estado, de la suspensión de cinco artículos de la Constitución española, asi como de la formación de tribunales extraordinarios militares para juzgar delitos de infidencia.
  • Poesía.

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N° 29

18/05/1822

Contenido

  • Reproducción de la consulta de Felipe V de Borbón al Consejo de Castilla.

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N° 30

18/05/1822

Contenido

  • Razonamiento, en la tribuna del Congreso, sobre la colonización.
  • Propuestas al Congreso.
  • Reflexión sobre la Confederación Norteamericana.
  • Pensamiento en torno a San Juan de Ulúa.

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Suplemento

19/04/1823

Contenido

  • Rechazo a una nueva convocación al Congreso.
  • Poema No es mal consuelo una albarda.

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El Compita
Periódico difusor de ideas anarquistas
Editor responsable: Omar Cortés
Bimestral.







Hace treinta y tres años, mi ahora fallecida compañera Chantal y yo, nos aventuramos en la edición de un periódico cuyo objetivo seria el de difundir tesis, opiniones, ideas y noticias de caracter anarquista. Tras tal objetivo anduvimos mas de un año antes de embarcarnos, de lleno, en tan ambicioso proyecto.

Viéndolo a la distancia, obviamente no eran aquellos los mejores tiempos para coronar con el éxito aquella iniciativa. En el terreno económico, el México de 1981 se encontraba a un paso del despeñadero; en el campo político privaba la confusión en todos los aspectos, y en el terreno propio del anarquismo mexicano eran tiempos aquellos de dolorosas e inevitables metamorfosis.

Las publicaciones, llamémoslas históricas, del anarquismo mexicano, hacian materialmente agua en aquellos días. Por una parte, el vocero Tierra y Libertad, una vez muerto Franco y reinstalada la Confederación Nacional del Trabajo en tierras hispanas, perdia uno de sus principales pilares durante los más de cuarenta años de existencia: el haber sido un órgano de enlace del exilio libertario español por el mundo, y particularmente en América. En efecto, el vocero Tierra y Libertad en mucho dependía de su caracter de herramienta de unión, de cohesión entre el medio libertario hispano que a raíz de la derrota republicana de 1939, terminó dispersándose por el mundo. Fue pues, en un muy alto porcentaje, un instrumento de cohesión entre los anarquistas españoles, por lo que una vez finiquitada la emergencia que le daba razón de ser, quedose a la deriva, e incluso, precisamente por aquellas fechas, en su propio seno, llegó a plantearse la conveniencia de desaparecer como tal, conformándose tan solo como un grupo de afinidad ideológica.

Por otra parte, el vocero Regeneración, órgano que fuera de la Federación Anarquista de México, vivía una situación muy particular debido a tensiones internas que prácticamente habia paralizado su publicación. Además, en los medios, llamémosles externos, publicaciones como Caos, enfrentaban, igualmente, graves tensiones en su interior que de hecho produjeron un rompimiento algo brusco, que desgraciadamente condujo a su finiquitación.

Pues bien, frente a todo este panorama, tuvimos, Chantal y yo, la desacertada ocurrencia de iniciar la edición de El Compita. Resultaba obvio que nuestra idea del periódico no iba a terminar por satisfacer las exigencias del público lector de Tierra y Libertad, Regeneración, ni de Caos. Los habituales lectores de estos medios de información definitivamente no iban, salvo un muy, pero muy reducido porcentaje, a adaptarse a nuestro particular concepto periodístico. Esto era a todas luces evidente, sin embargo, quizá nuestro máximo error fue el no haber delimitado claramente, desde un inicio, nuestras reales posibilidades.


Inmersos, por aquellos tiempos, dentro del cauce de relaciones del movimiento libertario mexicano, no nos era posible el imaginar otras posibilidades de desarrollo, y ello no obstante de que de manera desesperada éramos, quizá los únicos, que nos esforzábamos muchísimo por crear nuestro propio, y permítase el uso de la palabra, mercado de distribución. Sin embargo, en el caso de El Compita, nos dejamos llevar por la corriente y de esto, precisamente, una importante parte del debilitamiento mismo de aquel proyecto.

Recibimos, y es justo el precisarlo, todo el apoyo posible en el seno mismo del movimiento, pero igualmente hubimos de absorver el cúmulo de fricciones, amarguras y bronquillas que contaminaban el ambiente libertario de aquellos tiempos. Y para desgracia nuestra, el entorno económico no era, para nada, favorable para la expansión de nuestras pretensiones. En efecto, los años de 1981 y 1982 no fueron sino el antecedente del mayor descalabro económico que hasta esa fecha había enfrentado México desde la posguerra. El país, en lo económico, simple y sencillamente estalló ante el enorme cúmulo de aceleres, babosadas e increibles e infantiles errores por parte de la administración pública. 1982 representó el año del colapso, del derrumbe de los sueños guajiros de la entrada triunfal al primer mundo. Sin pecar de exagerados podemos afirmar que fue lo ocurrido en aquel año de 1982, el inicio del debacle económico que hasta la fecha, treinta y dos años después, México continúa experimentando.


Pues bien fue en aquellos años que llevamos a cabo el proyecto de nuestro periódico, y por más que hicimos, nos fue imposible el poder salvarlo de la hecatombe económica.

El Compita, no fue producto de un acelere, sino un proyecto pensado con bastante calma y que se inscribía en nuestro desarrollo como editores. Separar a El Compita de Ediciones Antorcha, es algo imposible. Sucedió que en el año de 1980, tomamos la decisión de dar un mayor impulso a nuestra actividad editorial. El plan fue el siguiente: para aquel año, habiamos editado ocho libros, un disco y un casete; esto es, de septiembre de 1975 fecha en la que Ediciones Antorcha publica el Epistolario revolucionario e íntimo de Ricardo Flores Magón, hasta finales de 1979, nuestra producción editorial habia sido muy, pero muy modesta, y ello no obstante que de los ocho libros publicados, cuatro de ellos habían alcanzado reediciones, además, y no esta de menos el señalarlo, eran tiempos aquellos en que nuestras ediciones constaban de un tiraje de tres mil ejemplares. Pues bien, en los últimos meses de 1979, diseñamos un plan para editar, al menos, un libro por mes. El plan era sumamente ambicioso y conllevaba, por lógica, un programa de trabajo bastante intenso por medio del cual buscábamos abarcar un mercado más amplio, lo que conllevaba a extender nuestra distribución a librerias fuera de la ciudad de México. Y dentro de ese programa nos planteamos que, en el caso de que tuviésemos el porcentaje de éxito que esperábamos, iniciariamos, de inmediato, nuestro proyecto de edición de un periódico. Pues bien, por fortuna y no sin antes sudar la gota gorda, logramos alcanzar el porcentaje de éxito que nos habiamos fijado, y de ello se desprendió el inicio de nuestra publicación El Compita, misma que siempre estuvo ligada a los ingresos propios de nuestra editorial, Ediciones Antorcha.

El trabajo para la edición de El Compita fue, desde siempre, agobiador pero, paralelamente, muy satisfactorio. Recordar todo lo que hicimos para editar el periódico me llevaría muchísimo espacio, porque son muchos, pero muchos los bellos recuerdos que guardo de la labor que Chantal y yo realizamos para tal fin. Todo, absolutamente todo, lo haciamos juntos, entendiéndonos con sólo vernos los ojos, sin que fuera necesario cruzar siquiera una palabra.

Por supuesto que el contenido del periódico refleja, en cierto sentido, no sólo nuestra particular visión de lo que debería ser un vocero libertario en el México de principios de la década de 1980, sino también presenta una idea del ambiente político de aquellos días, particularmente en el proceso denominado de Unión de Izquierdas que por aquellos años permeo sensiblemente a la clase media de la ciudad de México, y mediante el cual buscábase consolidar un instituto político lo suficientemente amplio como para ofrecer alternativas viables a la población. Quizá, producto de aquel proceso lo sea el alto nivel de votación que los partidos de izquierda logran en la denominada zona metropolitana, e incluso es probable que sin el desarrollo de aquel proceso pro-unitario, dificilmente la izquierda mantendria el alto consenso que en la actualidad mantiene en la ciudad de México. Pues bien, existen en El Compita algunas reflexiones sobre este tema.


Otros asuntos muy sonados en aquella época lo fueron, tanto la famosa Ley Marcial de Polonia, al igual que la invasión británica a las Islas Malvinas, mismos que fueron puntualmente tratados en El Compita.

Ahora bien, no obstante que desde antes de la aparición del primer número expedimos una circular pidiendo abiertamente colaboración mediante escritos o reportajes, la verdad fue que la respuesta recibida fue muy escasa, por lo que siempre estuvimos limitados en cuanto a material a publicar. Además, algunas colaboraciones nos llegaban en francés, otras en inglés y muy pocas en italiano. En cuanto al francés y al inglés, Chantal, que manejaba ambos idiomas a la perfección se encargaba de la traducción, colaborando yo en lo que a redacción de estilo se referia. En cuanto al italiano, entre los dos nos haciamos bolas y mal que bien lográbamos textos comprensibles.

La diagramación del periódico, corria en un altísimo porcentaje, a cargo de Chantal, y la corrección de galeras y pruebas finas las haciamos en conjunto.

Para la distribución, utilizábamos los canales propios de nuestra editorial, añadiendo las ayudas de algunos individuos que se acometian a distribuir el periódico en sus zonas de residencia, ya en el interior de la República Mexicana e incluso en otros países.

Sin embargo, y a pesar de todos nuestros esfuerzos, el proceso inflacionario que durante 1982 empezó a gestarse, nos hizo la vida imposible, ya que los gastos de producción de El Compita comenzaron a aumentar de manera harto considerable. Aguantamos hasta donde pudimos, porque cuando el déficit del periódico empezó a reflejarse en los resultados económicos de nuestra editorial Ediciones Antorcha, no dudamos ni un segundo en suspender su publicación. Habia que actuar de manera contudente, ya que de lo contrario, Ediciones Antorcha terminaria pagando los platos rotos, y eso definitivamente no lo íbamos a permitir. Asi que, con todo el dolor de nuestro corazón tomamos la decisión de suspender la edición de El Compita hasta bque las condiciones nos fuesen favorables. Por desgracia esto nunca sucedio ya que la crisis se profundizaría muchísimo mas.

He intentado en vano, revisar los archivos de El Compita, conformados básicamente por cientos -y no es exageración-, de cartas y circulares, así como de las respuestas que recibíamos. No he podido hacerlo porque el solo intentarlo me desmorona anímicamente, y no veo caso alguno en auto-torturarme. Si mas adelante llego a asimilar la pérdida de mi compañera y la revisión de esas cartas, circulares y sus respuestas no provoca en mi ese maldito nudo en la garganta que me impide respirar y hace que mis ojos se llenen de lágrimas, entonces veré la forma de dar a conocer esa experiencia que quizá pueda servir a alguien en la actualidad. Pero mientras eso sucede, si es que sucede, me concreto a colocar aquí, en la Hemeroteca Virtual Antorcha los archivos digitalizados de los seis números que Chantal y yo editamos de El Compita, advirtiendo que realmente se trata de archivos superpesados, y la razón de su exagerado peso radica en que son archivos PDF a color, porque cuando editamos El Compita, buscando distinguirlo de las demás publicaciones, optamos por imprimirlo con tinta color azul, aunque en un inicio hicimos pruebas con tinta color sepia y guinda, finalmente optamos por la tinta azul por considerarla mucho más legible. Asi, al digitalizar los periódicos, mi interés se centró en que la digitalización fuese fiel con el original, lo que conllevo al aumento de peso del archivo PDF. Además, también incluyo aqui el indice del contenido de cada uno de los números para que quien este interesado en leer o consultar algún tema en especial, pueda hacerlo directamente y de manera racional.


Vuelvo a externar mi llamamiento a evitar, en lo posible, a ponerse a bajar los archivos del periódico simplemente por bajarlos. La principal razón de elaboración del indice de contenido radica precisamente en facilitar a los posibles consultantes, los temas que quizá sean de su interés. No hay razón pues para hacer un bajadero a lo loco.

Agosto de 2014
Omar Cortés








N° 1

Julio-Agosto 1981

Contenido

  • Irlanda Outta control. Autor: P. Paolo Goegan.
  • Kronstadt 1921.
  • Aproximaciones para una pedagogía cotidiana. Autor: Jorge Gomez Santamaria.
  • Balance y crónica para un tiempo mejor. Autor: Aurelio Xemi.
  • Bulgaria 1969-1979. Autor: Meraklia.
  • Una página del recuerdo. Autor: Blas Lara.
  • Uruguay: Lo que va de ayer a hoy.
  • Notas internacionales.
  • Hemerografia anarquista de México.
  • Guerra al burocratismo. Autor: Valentín Petrovich Kataev.
  • Esbozo del movimiento anarquista en Francia.
  • Una opinión del compañero Jiménez desde Australia. Autor: A. Jiménez.
  • Cienfuegos Press.
  • De lo que hubiera ocurrido si la madrastra de Blancanieves rompe el espejo. Autor: Nosferatu.
  • Una labor digna de difundirse. Autor: Aurelio Cheesa.
  • Notas nacionales.
  • La verdadera historia de la A encerrada en un círculo. Autor: Amadeo.
  • A casitas y burdeles muy afectos son los fieles. Autor: Fernando Pérez Salazar.
  • El anarquismo ha sufrido una gran pérdida: Senya Fleshin ha muerto.

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N° 2

Septiembre-Octubre 1981

Contenido

  • Editorial
  • Anarquismo latinoamericano: problemas y perspectivas. Autor: Floreal Castilla.
  • Los comuneros revolucionarios. Autor: Wiebieralski.
  • La Colección Labadie. Autor: R. G. Stewart.
  • Impresiones sobre El Compita N° 1.
  • Teoría y práctica del feminismo. Autor: Luis Angel Martínez Díaz.
  • El anarquismo en Alemania del Este 1945-1955. Autor: Juan Barrué.
  • Odio. Autor: C. Vega Alvarez.
  • Ediciones Antistato.
  • Una página del recuerdo. Autor: J. Garcés.
  • La Comuna de Leningrado.
  • Venezuela subterránea. posibilidades y características de un anarquismo a la venezolana. Autor: Isidro Maltrana.
  • La sociedad burocraciana. La burocracia societaria versus/o lo que es lo mismo: totalitarismo a medio camino. Autor: Aurelio Xemi.
  • Notas internacionales.
  • Algunas refexiones acerca de la fusión de las organizaciones de izquierda.
  • Sobre la independencia. Autor: Librado Rivera.
  • Los anarquistas a través de las películas. Autor: Pietro Ferrúa.
  • Pacific Street Films. Autor: María Rodríguez Gil.
  • Una polémica: La votación.
  • Hemerografía anarquista de México.
  • Desde Grecia. Autor: Panayotis.
  • Los que se van. Jesús Hernández Rojas. Autor: Marcos Alcón.

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N° 3

Noviembre-Diciembre 1981

Contenido

  • Editorial.
  • Una gran unión. Autor: Marianne Enckel.
  • Ecuador: el Estado cómplice. Autor: Washington Torres.
  • Puente de comunicación.
  • Reportaje desde Dinamarca. Autor: Antonio Salcedo.
  • Sobre la sociedad yugoeslava. Autor: Brz Broz.
  • Entre fuego y volcán. Autor: Juan Francisco Abad.
  • Historia del grupo Iztok.
  • Ruta: Testimonio de medio siglo de anarquismo en España y el exilio. Autor: Quipo Amauta.
  • Notas nacionales.
  • Sobre la cuestión indígena. Autor: Aurelio Xemi.
  • La argentinización de USA. Autor: C.P. Otero.
  • El asesinato de Carl Harp. Autor: Scott Weinstein.
  • Reflexiones sobre la unión de izquierda.
  • Páginas del recuerdo. Autor: Manuel Sánchez Sosa.
  • Hemerografía anarquista mexicana.
  • Escritores anarquistas de latinoamerica. Autor: Carlos Rama.

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N° 4

Enero-Febrero 1982

Contenido

  • Editorial.
  • Polonia.
  • Una voz sin amo: Radio Libertaire sur 89.5 Mhz. FM.
  • El imperio de la bestia.
  • Nueva Caledonia.
  • Informe desde Irlanda. Belfast Anarchist Colective.
  • ¿Hacia una epistemología del anarquismo? Autor: Pietro Ferrúa.
  • Una página dolorosa del anarquismo francés: el asunto Fontenis. Autor: Vincent.
  • Rivista anarchica
  • Presentación del C.P.C.A. Autor: Luc.
  • El movimiento anarquista coreano. Esbozo desde los orígenes hasta 1981. Autor: Sam Dolgoff.
  • De Grecia.
  • Puente de comunicación.
  • Radiografia de un anarquista. Autor: Manuel Sanchez Sosa.
  • Remembranzas de un Veracruz de ayer. Autor: J. Garcés.
  • Reflexiones sobre la unión de izquierda.
  • El P.R.T. tiene candidato.
  • El derecho económico. Autor: Georges Gurvitch.
  • Colores. Autor: Jorge Lombardo.

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N° 5

Marzo-Abril 1982

Contenido

  • Editorial.
  • Nuestra alternativa: ¿federación o confederación?
  • Acción Directa, un programa de radio de la I.W.W.
  • Reflexiones sobre la unión de izquierda.
  • Polonia.
  • Una opinión sobre el anarquismo italiano. Autor: Ludovico Fenech.
  • Ecuador. Decreto 1150. Autor: Washington Torres P.
  • Murray Bookchin por Murray Bookchin. Autor: Murray Bookchin.
  • Un seminario sobre anarquismo en Nueva York. Autor: María Rodriguez Gil.
  • Pietro Ferrúa y el 1er. Simposio sobre anarquismo.
  • La otra cara del desarrollismo mexicano.
  • La contracultura en Berlín. Autor: Pierre Lipschutz - Ina L´Orange.
  • Holanda: Breve viaje en el firmamento pacifista. Autor: Mauro Suttora.
  • Los radios libertarios, fresca brisa que sopla en nuestros medios.
  • De Finlandia. Musta Tuuli.
  • El anarquismo en Australia.
  • Volonté anarchiste. Grupo Fresnes-Antony (Francia).
  • Seme anarchico. Autor: Ivan Guerrini.
  • El incendio de la libreria Imagine o la derecha francesa en acción.
  • Alusión al militarismo y al antimilitarismo en Italia.

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N° 6

Mayo-Junio 1982

Contenido

  • Editorial.
  • Las Malvinas.
  • Nuestra alternativa económico-social: La cooperativa.
  • Polonia.
  • ¡Bravo por Radio Libertaire!
  • El liberalismo turco a la sombra de las bayonetas. Autor: Ahmet Insel.
  • Represión y violencia en contra de pueblos indios. Autor: Estrella Fugaz.
  • Elecciones en Costa Rica. La farza se repite. Autor: Gerardo Ureña.
  • Polonia en un callejón sin salida. Autor: P. Fremeaux.
  • El anarquismo en Canadá. Autor: Félix Alvarez Ferreras.
  • Abdel: Un anarquista tunecino. La dificultad de ser anarquista en un país subdesarrollado. Autor: Abdel.
  • Hermoso Plaza y el sindicalismo.
  • Las ligas campesinas en Brasil. Autor: Edgar Rodrígues.
  • Reflexiones sobre la unión de izquierda.
  • A todos aquellos que luchan por una sociedad más justa.
  • La Comuna de Grasciano en Italia. Autor: Nino Censoni.
  • El C.I.R.A. abierto de nuevo.

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Índice de La Antorcha periódico anarquista argentinoAño 1921Año 1922Hemeroteca Virtual Antorcha

LA ANTORCHA
(Semanario anarquista argentino)

1921 - 1932


PRESENTACIÓN




En el devenir histórico del movimiento anarquista a escala internacional, la región argentina ocupa, sin duda alguna, un puesto de considerable importancia.

Fue a mediados de la década de 1970 cuando, a raíz de la oportunidad de haber podido escuchar las opiniones de Diego Abad de Santillán, quien por aquellos tiempos estuvo en México escribiendo un libro sobre la Revolución mexicana, pudimos -mi ahora fallecida compañera Chantal y yo-, escuchar su tesis de que el movimiento anarquista argentino había tenido similar o más importancia aún que el propio movimiento anarquista en España. Esa opinión, expresada por una persona muy tendiente a considerar el anarquismo como una ideología genéticamente relacionada con lo español, puesto que Santillán era uno de tantos compas hispanos que pregonaban la idea de que el anarquismo iba estrechamente unido al carácter y a la esencia misma de lo español, generó un gran impacto tanto en mi compañera como en mi. Algo había de haber en el movimiento anarquista argentino para que Diego Abad se hubiese expresado como se expresó. Asi que, desde aquel entonces, Chantal y yo nos dimos a la tarea de indagar qué demonios se escondia tras lo dicho por Santillán.

Poco a poco fuimos atando cabos percatándonos de la enorme razón que asistía a Diego Abad en sus decires. En efecto, el anarquismo en Argentina llegó a alcanzar grados multitudinarios, esto es, llegó a constituir un movimiento que abarcó a enormes capas de la población, e incluso llegó a haber zonas en las que su predominancia fue cuasi absoluta. Sin embargo, resultaba un tanto curioso que todo esto se mantuviese, por lo menos durante aquella época de 1970, por completo olvidado. Parecía ser que a poquísimas personas les interesaba escudriñar sobre esa historia.

No obstante que la naciente generación de libertarios mexicanos o residentes en territorio mexicano, de mediados de la década de 1970, intelectualmente mamamos de lo que nos llegaba de Argentina. Me refiero a lo editado por las editoriales Americalee, Proyección, y Reconstruir, cuyas obras era posible encontrar en algunas librerias de la ciudad de Mexico, pareciamos no percatarnos de la trascendencia que en la historia del anarquismo tuvo la región argentina en cuanto punto de emisión de propaganda y de ideas enlatadas en libros, periódicos y revistas.

Pero, no podia ser de otra manera, ya que la inexistencia de una colonia de anarquistas argentinos en México, evitó que alguien nos condujera pacientemente, develándonos la, para nosotros, desconocida historia. Esa, y no otra fue la razón de nuestra lentitud para intentar asimilar, por nosotros mismos, sin la ayuda, guía o colaboración de otros, esa nebulosa historia del anarquismo argentino.

De entonces acá han pasado ya casi cuarenta años y los que en aquel entonces éramos jóvenes dinámicos y ansiosos de conocer y experimentar, somos ahora personas de la tercera edad, por decirlo de una manera elegante y en consonancia con los tiempos actuales, aunque lo correcto y sincero seria precisar que ahora somos los viejos, a quienes nos queda la posibilidad de trasmitir, de la manera que podamos, nuestras experiencias y descubrimientos a quienes puedan llegar a interesar. Y el trabajo que aquí realizo en la Hemeroteca Virtual Antorcha, ha de concebirse dentro de esa dinámica. La colocación de los archivos digitalizados del periódico anarquista argentino La Antorcha no tiene más objetivo que el poner al alcance del interesad@, el enorme acervo de información contenido en esta publicación.

Surgida en un momento de efervecencia libertaria, no sólo en Argentina sino en el mundo entero, generada por el desarrollo revolucionario ruso, La Antorcha, cuyo primer número aparecería el 25 de marzo de 1921, esto es, a inicios de la denominada era de los años felices, representará las opiniones y tendencias de un importante núcleo del anarquismo argentino que, rivalizando con otros grupos, hacíales varios reproches, entre los que destacaban tanto su proclividad hacia el centrismo dirigentista y, paralelo a ello, su labor obtruccionista de cara a otras alternativas o posibilidades en el interior mismo del movimiento anarquista. De más está el señalar que el agrupamiento a quien se destinaban tales reproches y críticas no era otro, en el campo de las publicaciones, que La Protesta, emblemática e histórica publicación anarquista argentina cuya existencia remontábase a principios del siglo XX.

El núcleo promotor de La Antorcha, arremetía con cierta dureza y, por qué no precisarlo, en algunos casos de manera bastante injustificada, contra La Protesta, acusándola de realizar una solapada labor dirigentista, al centralizar posibilidades y toma de decisiones fundamentales para el desarrollo del movimiento libertario argentino. Tal fue, pues, el discurso que dio razón a la existencia de La Antorcha.

A años luz de contar con las posibilidades con las que contaba La Protesta, los editores de La Antorcha lograron compensar sus evidentes carencias con la implementación de agresivas e impactantes campañas publicitarias que denotaban su chispa e inteligencia, además, y es muy impotante no perderlo de vista, su enorme entrega a la causa libertaria.

La creatividad mostrada, desde un inicio, por el núcleo editor de La Antorcha, paréceme algo indiscutible; al igual que su virulencia propagandística y militante. Personas que tenían muy claros sus objetivos y, también, que con precisión ubicaban los diques o piedritas del camino a las que había que pulverizar para abrir brecha. Una militancia fogueada en la acción, a la que no le temblaba la mano para decidir la vía de avance, y poco tendiente a perder el tiempo en disquisiciones filosóficas, configuraban el aguerrido núcleo editor.

Existe en la actualidad la errónea visión que pretende ligar el devenir de esta publicación concretamente con tres individuos: Rodolfo González Pacheco, Teodoro Antilli y Alberto Bianchi, a quienes llega a considerárseles el alma misma de La Antorcha. Sin negar la enorme importancia que tales personajes guardan en el desarrollo de este periódico, de ninguna manera, ni bajo ningún concepto, me es posible aceptar esa, en mi opinión, errónea tesis. Pacheco, Antilli y Bianchi no son sino tres individuos más de un núcleo que desarrollaba su potencialidad atendiendo a otros factores. La comprobable existencia de muchas personas, con nombres y apellidos, asi como de otras muchas anónimas, es evidente en el desarrollo de esta publicación. Y no podia ser de otra manera ya que, precisamente, una de las severas críticas que el núcleo editor de La Antorcha hacia a La Protesta era la de tener en sus puestos de dirección a personas que eternizábanse en ellos, sin procuparse en poner en práctica el constante relevo en los diferentes puestos y actividades, que debía, en su opinión, caracterizar la dinámica propia de lo libertario, de lo anarquista. Su tendencia al estancamiento y por ende al envejecimiento y al burocratismo, era un punto que constantemente los de La Antorcha le echaban en cara a los de La Protesta.

De que en La Antorcha se efectuaron varios cambios en cuanto a los administradores del periódico, eso fue evidente. De las fichas y consultas que realice al preparar la edición virtual de este vocero anarquista, pude constatar los siguientes cambios en su administración:

Del N° 1 hasta el N° 10, ejerce el cargo de administrador del semanario, Pedro Rebolledo, quien sería sustituído por Juan Ceriotti, mismo que duraría en el cargo hasta el N° 52, cuando sería relevado por Angel Petrarca, quien se mantendría como administrador de La Antorcha, hasta el N° 118. A continuación, sería sustituido por Pascual Chiarella, quien permaneceria hasta el N° 157, para ser sustituido por Alberto S. Bianchi, quien estaria al frente de la administración hasta el N° 183, siendo relevado por Rodolfo González Pacheco, quien fungiría en el cargo de administrador hasta el N° 212, para ser sustituido por Simplicio de la Fuente, mismo que se mantendría hasta el N° 237, cuando entraría como administrador Horacio Baradaco, manteniéndose en ese puesto hasta el N° 240, cuando es nombrado administrador de La Antorcha, Donato A. Rizzo, el que duraria hasta el N° 311, cuando lo sustituye Alberto S. Bianchi, quien, sorprendentemente repite en ese cargo, sin embargo tan sólo estará al frente hasta el N° 314 que representa la finalización del proceso de edición de La Antorcha. Desgraciadamente me fue imposible ubicar algún dato o referencia que indicara el por qué de esa repetición, en un cargo que durante más de once años fue de relevo constante, sin que se hubiese presentado el fenómeno de la repetición. Alguna causa de considerable peso ha de haber existido para que esto se produjera.

También, en lo referente al domicilio de la publicación, logré entresacar de lo expresado en diferentes números, seis domicilios que sirvieron de oficinas de La Antorcha. Sarmiento 3239; Alsina 3223; Tacuari 653; Estados Unidos 3545; Rioja 1689; y, Venezuela 4146.

En cuanto a colaboradores regulares de la publicación, la lista es muy grande, pero podemos recordar los nombres de Rodolfo González Pacheco; Teodoro Antilli, quien, por cierto, fallece a mediados de 1923, sin embargo y por la gran estimación que parece ser le guardaban los miembros del grupo aglutinado en La Antorcha, sus escritos continuaron publicándose a través de muchos de los números posteriores a su muerte. Igual atención debemos de tener sobre Mario Anderson Pacheco; Severiano Domínguez; Simplicio de la Fuente; Helios; Jacobo Corro; Alberto S. Bianchi; María Alvarez; Anatol Gorelik; Vilkens; Fernando del Intento; Gastón Leval; George King; Horacio Badaraco; Eugenio Almada; Jacobo Prince; Emilio Meza; E. Bazal; Angel Petrarca, Luis Bertoni, Luiggi Fabri; E. Armand; Victor Yañez; Francisco Martínez; E. Roqué; José Tato Lorenzo; Jorge Galart; E. Hernández; Severine; Antonio Pérez; Miguel A. González; Antonio Lizárraga; Valentín de Rol; Tomás Soria; Manco Kapac; Crotto Pérez y muchos más. Todos con nombre y apellido, porque, además, encontrábanse los que de manera anónima también ponían su granito de arena en la construcción de este medio informativo.

La labor realizada por el núcleo editor de La Antorcha abarco muchas facetas.

Sus tenaces campañas en pro de las liberaciones de Sacco y Vanzetti; Ricardo Flores Magón y Librado Rivera; Ascaso, Durruti y Jover; y, Radowitzky, fueron sorprendentes muestras de solidaridad. En estas campañas, además de la constante difusión de la problemática que enfrentaban los defendidos, iniciábase, de manera paralela, una campaña de recopilación de fondos buscando atenuar las precarias situaciones tanto de las víctimas al igual que de sus parientes o seres queridos cercanos. Por ejemplo, en el caso de la campaña emprendida por La Antorcha en favor de la liberación de Ricardo Flores Magón y Librado Rivera, quienes encontrábanse prisioneros en Leavenworth, Kansas, E.U., abriose, igualmente, una campaña de recolección de fondos para completar pago de fianza y gastos de defensa jurídica. Pues bien, a raíz de la muerte de Ricardo Flores Magón en el interior de la prisión, La Antorcha, explica puntualmente el destino de los fondos hasta aquel momento recabados, precisando su destino.

En el plano cultural, la labor realizada por este núcleo anarquista fue realmente esplendorosa, puesto que la misma se expresó tanto en el montaje, difusión y realización de obras teatrales -principalmente las escritas por Rodolfo González Pacheco-; en veladas artísticas literarias donde se realizaban recitales poéticos, conferencias y charlas-debate sobre temas artísticos del momento, e incluso llegaron a realizar cíclos de proyecciones cinematográficas -en aquella época de la segunda década del siglo XX-, a las cuales agregábase la particularidad de la charla-debate de la película exhibida. Esto, que en los tiempos actuales no representaria mayor problemática, debemos situarlo en la década de 1920, cuando no ha de haber sido fácil el hacerse de un proyector de películas, ni tampoco lograr el alquiler de un recinto acondicionado.

En el terreno propio de la propaganda y la agitación, el núcleo de La Antorcha, también realizaba una labor muy destacada, ya que a los mítines y manifestaciones, unía las, para ellos imprescindibles, charlas-debate. Incluso llegaron a aventarse la puntada de organizar una charla-debate contra enemigos políticos, alquilando un teatro e invitando a la gente interesada a asistir para que pudiese cotejar las diferentes opiniones sobre puntos específicos. Es más, su ansiedad por debatir todo, llevoles a organizar una charla-debate contra todos los que estuviesen en contra de lo que ellos planteaban, precisando que en tal dia y a tal hora, fulano, zutano y mengano, miembros del nucleo editor de La Antorcha, iban a estar presentes para debatir con todo aquel que quisiese presentarse, sobre el tema que se propusiese.

Otra labor, cuyo desarrollo fue muy interesante, lo constituyó la organización de pic-nics, en cuanto recurso para allegarse fondos. Incluso llegaron a organizar un crucero anarquista, fletando una embarcación. Esa actividad, prodújoles un soprendente acopio de recursos, ya que a tal crucero llegaron a inscribirse quinientas veinte personas, con donación realizada, o, si se prefiere, con boleto comprado.

Las giras de propaganda fue otra de las actividades constantes realizadas por este núcleo. La finalidad, por supuesto, centrábase en ampliar la difusión y, por ende, el radio de acción de La Antorcha. Dentro de estas giras propagandísticas, adquirirían particular relevancia la realizada en Chile que generó persecuciones y muchos contratiempos al conferenciante que encabezó aquella gira, esto es, a Rodolfo Gonzalez Pacheco; igual acontecería con la realizada durante la misma época, pero teniendo como destino el Norte de Argentina, por Alberto Bianchi, y la que Severiano Domínguez encabezó en la Pampa.

Fue precisamente por esa constante y tenaz labor de giras propagandísticas que La Antorcha, llegó a sentar sus reales en muchas zonas territoriales de Argentina, puesto que por lo general una de las labores paralelas a la gira, era la creación de comités o agrupamientos afines, esto es, pequeños grupos locales ligados regionalmente entre si y de manera, digamos nacional, con el núcleo de La Antorcha radicado en Buenos Aires.

En cuanto a las secciones del periódico, destacan, en mi opinión, las denominadas Notas, Notas administrativas y el Pequeño Correo de La Antorcha. La primera porque contiene un auténtico tesoro de información de las actividades anarquistas, tanto en Argentina como en otras regiones del mundo; la segunda porque constituye un importante referente en cuanto a la situación financiera de la publicación; y, la tercera, porque plasma el sentido humano de las personas relacionadas con este nucleo anarquista.

Ciertamente, la sección de Notas administrativas es, quizá, una manera puntual de poder realizar un acercamiento a La Antorcha, ya que por su conducto nos es posible profundizar en su problemática financiera y, sobre todo, en cómo buscaba superarla.

Uno de los principales problemas que hubo de enfrentar La Antorcha durante todo su desarrollo, se centró en la diversidad de actividades que desarrolló. En efecto, La Antorcha lejos, muy lejos estuvo de ser única y exclusivamente el proyecto de edición de un periódico, sino que sus actos y objetivos en mucho, pero en mucho rebasaron eso. De hecho, el pluriactivismo de este núcleo anarquista conllevole a contaminar, por decirlo de alguna manera, su desarrollo normal en cuanto publicación semanal. Con esta afirmación me refiero a que si bien llegó a tener una considerable fuente de ingresos, producto de ventas, suscripciones, donaciones y captación de recursos mediante actividades paralelas como lo fueron rifas, venta de libros y actividades culturales y recreativas, de la misma manera tenía un elevado nivel de gastos no relacionados cien por ciento con la publicación en sí, sino que se realizaban para mantener el conjunto de actividades propiamente políticas del núcleo, llamémosle, antorchista, lo que, por supuesto, en más de una ocasión desequilibraba gravemente las finanzas de la publicación, orillándola a tener que convivir con un constante y, a veces, angustiante deficit, mismo que en vez de reducirse tendía, por lógica, a incrementarse conforme las actividades del nucleo se agrandaban.

Los balances económicos reproducidos, con cierta continuidad, en las páginas del semanario, se convierten en una valiosísima fuente de información al respecto.

Centrándonos ahora, exclusivamente, en la labor política que el núcleo de La Antorcha desarrollaba al interior mismo del movimiento anarquista argentino, nos percataremos del enorme desgaste que sus actividades generaban para el mismo, debido al continuo forcejeo de lucha política interanarquista.

Las diferencias con los núcleos o agrupaciones divergentes, llegaron a ser de tal magnitud que incluso provocaron choques violentos, y en algunos casos hasta sangrientos. Ejemplo de esto último lo tenemos en la agresión perpetrada en contra de las oficinas de un vocero muy cercano al núcleo de La Antorcha, esto es, al periódico Pampa libre, el cual fue agredido por núcleos anarquistas opuestos y de cuya agresión resulto muerto un militante de la Federación Obrera Regional Argentina, cercano colaborador del periódico La Protesta.

Abordar los pormenores de este triste episodio no son objeto de esta presentación, por lo que quien esté interesado en ello, puede enterarse de todo este asunto consultando los números de La Antorcha aquí incluidos.

Esos tristes y, al parecer, inevitables enfrentamientos, constituyeron el pan de todos los días en el devenir histórico de La Antorcha. La constante polémica entre corrientes anarquistas, con frecuencia llegaba a rispideces de agresividad bastante pronunciada.

Hay quienes ven en esto una notoria pugna por el poder, y habemos quienes lo vemos como una lógica consecuencia del desarrollo de un movimiento multitudinario en el que se agitan pasiones, opiniones, objetivos y tendencias divergentes que, por lógica social, tienden, de vez en vez, a producir choques de más o menos consideración.

Esto, que es algo completamente natural en el desarrollo de amplios movimientos sociales, y que de ello no hay que alarmarse, ni buscarle, como se dice comunmente, tres pies al gato, adquiere caracteres de tragedia bajo otras ópticas.

No se trata, pues, de sacar conclusiones precipitadas, ni mucho menos de jalar agua al propio molino, tendencia seguida, en mi opinión, por quienes, santigúandose, ven tales enfrentamientos como el sumum del pecado, cuando no buscando en ello la justificación de ciertas actitudes ideológico-políticas. ¡Es la lucha por el poder!, gritan, rasgándose las vestiduras y, autoflagelándose, buscan, mediante absurdas penitencias ideológicas, exorcisar los presentes demonios del autoritarismo; mientras otros, más cínicos aún, se empeñan, con disimuladas sonrisas, en buscar demostrar, a propios y extraños, mediante esas pugnas, la validez de sus principios autoritarios, señalando la inevitabilidad de lo que ellos denominan la lucha por el poder.

En realidad, y vuelvo a repetirlo, estas, llamémoslas actitudes discordantes, vienen a ser consubstanciales en el desarrollo de cualquier movimiento de carácter político-social, sea cual sea la bandera ideológica que le guíe, y no debemos extrañarnos de ello, sino aceptarlo como lo que es: una manifestación acorde a la dinámica social de determinados agrupamientos humanos.

Pues bien, La Antorcha, o mejor dicho, el núcleo que la editaba, estuvo constantemente bajo la terrible presión que tales conflictos generan, lo que, por supuesto, traía consecuencias a su basamento de finanzas, ya que en no pocas ocasiones fue objeto de boicots abiertos u ocultos por parte de sus oponentes. Y hablar de boicots en aquella época no era asunto de poca monta, ya que cuando alguna organización declaraba un boicot a alguna publicación en especial, este, por lo general, era cabalmente cumplido por sus miembros y simpatizantes, ocasionando severos daños. Y contra La Antorcha, en más de una ocasión produjéronse llamados de boicot en su contra entre las organizaciones obreras y gremiales inmersas, sí, en los medios anarquistas, pero no afines a la causa ideológica del, permítaseme así llamarlo, anarquismo antorchista.

En cuanto a la postura de este vocero en relación con la tendencia proclive a la violencia en el seno del anarquismo, cabe precisar que, efectivamente, si nos atenemos, por ejemplo, a la constante y repetitiva reivindicación de personajes como Kurt Wilckens o Simón Radowitzky, resultará claro que el nucleo conformante de La Antorcha, claramente reivindicaba el uso de medidas extremas, ya que no es posible pasar por alto el hecho de que tanto Wilckens como Radowitzky participaron en atentados, por lo que la reivindicación de sus personas conlleva, en sí, a una justificación o, si se prefiere, a cierta tolerancia, de sus acciones.

Obviamente no todas las corrientes libertarias argentinas de aquella época comulgaban con tales posturas, y como ejemplo de ello podemos destacar la actitud de Emilio López Arango y su círculo de seguidores, todos ellos pertenecientes al nucleo editor de La Protesta, quienes no sólo no compartían el entusiasmo de La Antorcha por las acciones realizadas por Wilckens y Radowitsky, sino que de plano las combatían, considerándolas negativas para el desarrollo del movimiento libertario.

El acercamiento del nucleo editor de La Antorcha para con las acciones violentas llegó al extremo de llegar a manifestar cierto entendimiento con el grupo encabezado por Severino Di Giovanni, grupo que se caracterizaba por su abierta proclividad en pro de acciones violentas.

El acercamiento a que hago referencia queda plasmado al haberse permitido en La Antorcha la publicación de un artículo de Di Giovanni, lo que no cualquier publicación libertaria argentina hubiese tolerado, máxime si tenemos en cuenta que las corrientes del anarquismo argentino contrarias a las acciones del grupo de Di Giovanni, no dudaban en etiquetar a dicho grupo como de anarco-bandidos.

Además, no se debe pasar por alto la polémica que en el seno del movimiento libertario argentino acarreó el asesinato de Emilio López Arango, y la postura que La Antorcha esgrimió al respecto.

Finalmente, las problemáticas que cotidianamente enfrentaba el núcleo editor de La Antorcha, tendieron a acrecentarse de manera excesiva, y asi, la famosa década de los años felices abruptamente terminaría por efecto del crack bursatil de octubre de 1929 que hundió al mundo entero en lo que se conoce como la gran depresión; y de manera casi paralela, ocurriría el golpe de Estado fascistoide de septiembre de 1930 encabezado por el general José Félix Uriburu para derrocar al gobierno de Hipólito Yrigoyen. Esto, aunado a la desaparición física de una generación de libertarios que no encontraria relevos que la suplieran, conllevaría, por lógica, a un panorama desolador en el que resultaba prácticamente imposible la continuación de este vocero. Y así, el 9 de diciembre de 1932, aparecería el último número de La Antorcha. Curiósamente, en el mismo, dábase la noticia del fallecimiento de Errico Malatesta, importantísimo teórico libertario italiano estrechamente relacionado con el desarrollo del movimiento anarquista en la Argentina. También, en ese número, el núcleo editor había determinado substancial cambio en la cabeza de la publicación, otorgándole un loock mucho más atractivo y modernizante.

En sus doce años de duración, La Antorcha, constituyó un claro referente de la acción libertaria argentina, dejándonos un importantísimo legado de historia y de experiencias sin número. A través de sus páginas es posible encontrar auténticos tesoros documentales e importantísimas referencias del acontecer libertario internacional. Polémicas, reportajes, noticias, artículos de fondo, etc., etc., están al alcance del interesado en las páginas de este importantísimo vocero libertario. Las referencias a México, por ejemplo, son constantes, al igual que la publicación de artículos y cartas de libertarios mexicanos como Ricardo Flores Magón, Práxedis G. Guerrero y Librado Rivera, o de personas que colaboraron estrechamente con ellos como fue el caso de William C. Owen, de quien, por cierto, se publica la noticia de su fallecimiento. También es posible encontrar rastros de lo que pudiése denominarse como los inicios del anarquismo postmagonista, en esta publicación.

Es de esperar que todo aquel interesado en el desarrollo de los movimientos libertarios tanto en latinoamérica como en el mundo, logre extraer de la presente edición virtual, todo el provecho posible.

México, julio de 2014
Omar Cortés
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Índice de La Eneida de VirgilioLibro PrimeroLibro SegundoBiblioteca Virtual Antorcha

LA ENEIDA

VIRGILIO



PRESENTACIÓN

Dicen los que de esto saben, que todo el rollo que podríamos denominar la leyenda de Eneas, Virgilio (70 a.C - 19 a.C) lo escribió por encargo del emperador romano Augusto, quien pretendía dar lustre a su gobierno, marcando una línea divisoria entre sus inclinaciones imperiales de cara a la ya derrotada República.

Habida cuenta de que Virgilio acostumbrado estaba a rentar su pluma -recordemos que tiempos aquellos eran los de Mecenas y demás amantes del arte, la filosofía y la política, cuya función era la de costear manutensión, gastos y diversiones de personas talentosas en actividades intelectuales, con el fin de, proveyéndoles de lo necesario, permitirles el desarrollo óptimo de sus intrínsecas cualidades. Por supuesto que tales actitudes no eran, como se hizo creer, manteniéndose tal creencia hasta la actualidad, nada más porque sí. De hecho tras de aquellas actitudes aparentemente altruistas, escondíase una lógica y entendible idea de inversión; invertir en las cualidades de esas personas traería, a no dudarlo, enormes beneficios al imperio romano. Y una muestra de esto la encontramos, ni más ni menos, que en la obra que aquí presentamos: La Eneida.

Existe la generalizada opinión de que esta obra, escrita durante el transcurso de once años, buscaba la exaltación de lo romano a través de la epopeya de su inicio y desarrollo. Por principio de cuentas, Virgilio -al que apodaban el virginal porque dícese que fuchi les hacia a las mujeres y nada afecto era a asuntos sexuales-, se avienta la puntada de colocar como origen de lo romano precisamente al pueblo troyano. Los romanos devienen, según el poeta, de Troya, siendo, por ende, enemigos naturales de los griegos. Todo su alegato transcurre en el proceso de reubicación de los restos del pueblo troyano para asentarse, consolidándose, en una tierra prometida por las divinidades, las cuales, en el mismísimo Olimpo, se desgreñan y compiten para favorecer o entorpecer los objetivos fijados a los errantes troyanos. Los dioses luchan entre sí, unos a favor y otros en contra de esa población en busca de su destino.

También los que de esto saben señalan que al tal Virgilio simple y sencillamente no le gustó lo que tardó once años en escribir, por lo que, antes de morir, señaló, como parte de su voluntad última -léase, testamento-, que destruyeran el por él considerado horrible bodrio, y si tal voluntad su albacea no pudo cumplir, fue debido a la intervención de emperador Octavio quien, haciendo sonar sus chicharrones, dijo nones, y he aquí que La Eneida subsistiria a la muerte de su autor alcanzando las alturas de la inmortalidad.

Realmente resulta increible el hecho de que esta obra, por no pocos considerada una obra cumbre de la literatura latina, haya sido despreciada por su propio autor al grado de haber ordenado su destrucción. O una de dos, el tal Virgilio se habia deschavetado o, los críticos literarios que tienen en tan alta estima La Eneida, simple y sencillamente son unos papanatas. Aunque, y justo es señalarlo, a lo mejor hay otra perspectiva para abordar este cómico asunto.

Aventuras fantásticas, combates sangrientos, héroes y antihéroes conforman el ambiente y la misma temática de esta singular obra. Divertida de principio a fin, La Eneida puede gozarse si se le deslinda de inútiles y absurdas obligaciones escolares, y se le aborda simple y sencillamente como una obra de aventuras que invita a echar volar la imaginación. Hacer a un lado toda la argumentación proclive a verla como obra inmortal, poniéndola como ejemplo de no sé cuantas tonterias, garantizará, de seguro, el placer de hundirnos en sus páginas.

Finalmente cabe el señalar que esta obra fue escrita en verso, por lo que la versión en prosa que aqui colocó no se apega estrictamente a la versión original. La razón por la que decidí tomar una versión en prosa para incluirla en los estantes de nuestra Biblioteca Virtual Antorcha, no es otra que la de buscar agilizar su lectura, a sabiendas de que una obra en verso del tamaño de La Eneida muy dificilmente será leida por alguien. Nunca se debe olvidar que uno de los objetivos de la Biblioteca Virtual Antorcha, es la de promover la lectura bajo el criterio del placer de leer, no de la obligación de hacerlo, además, aquí, en la Red de Redes, el o la interesada en abordar esta obra en su versión original en verso, puede acceder a ella acudiendo a otras bibliotecas, lo que en si resuelve el asunto.

Omar Cortés
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DE GRITOS Y SOMBRERAZOS
Breve reflexión sobre la significación simbólica del 15 de septiembre.



PRESENTACIÓN

Todos los países del mundo guardan en su memoria fechas simbólicas generalmente relacionadas con su fundación o inicio. En México, quizá la fecha más representativa de su memoria histórica se encuentre representada en el 15 de septiembre, en cuanto punto de partida del movimiento escicionista o, si se prefiere, independentista, que finalmente concluiría con la separación o independencia de la Nueva España del reino de España.

Así, lo ocurrido la noche de ese ya muy lejano 15 de septiembre de 1810 cuando, a manera de leyenda se relata que el cura Miguel Hidalgo y Costilla, en un acto desesperado, llamó a los pobladores de un pueblito llamado Dolores, ubicado en el territorio que ahora corresponde al Estado de Guanajuato, a rebelarse contra la opresión española y prácticamente a luchar por su independencia.

Ciertamente, y es bueno el señalarlo, en esto existe toda una controversia al respecto, puesto que hay historiadores que afirman que el cura Hidalgo no perseguía en sí la independencia de la Nueva España, sino más bien que su lucha estaba encaminada contra la intervención francesa en la península hispana y, por ende, representaba realmente la defensa del soberano Fernando VII; habiendo, naturalmente, otros historiadores que opinando diferente, afirman que la lucha del cura Hidalgo era 100% en pro de la independencia, y que quien mostrábase tendiente a la reivindicación del soberano hispano Fernando VII, lo era Ignacio Allende, para quien la lucha no era otra que la reivindicación de la monarquía hispana ante la intervención napoleónica.

En fin, como cada corriente de historiadores explayan sus pruebas de lo que afirman, este interesante asunto puede considerarse aún no resuelto, por lo que el tema sigue abierto para ser indagado por todo aquel a quien le interese.

Ahora bien, lo que para nosotros es importante resaltar, es el hecho de que dos años antes, esto es, en el año de 1808, la fecha del 15 de septiembre serviría de escenario para que el interesantísimo y verdaderamente espontáneo proceso generado a raíz de la invasión napoleonica a la peníncula hispana, coyunturalmente encabezado por el Virrey Iturrigaray, que de haberse logrado hubiera muy probablemente desembocado en un movimiento pro independencia, fuera abruptamente finiquitado mediante un auténtico golpe de Estado encabezado por Gabriel del Yermo, quien al frente de la corriente monarquista más recalcitrante de la Nueva España, hizo preso al Virrey.

Así, si en 1810, el cura HIdalgo pronunció su célebre grito en pro de la independencia, en 1808, le tocaría al Virrey Iturrigaray pegar de gritos cuando la soldadezca acaudillada por Gabriel del Yermo penetró en sus habitaciones deteniéndole en ropa de cama.

En fin, lo curioso de este caso es que tenemos que el simbolismo representado por la fecha del 15 de septiembre, en cuanto parteaguas del nacimiento de un pais, nación y Estado independiente y soberano, contiene significativamente su contrario, el de un simbolismo que representa la sujeción, el encadenamiento y sometimiento de un territorio a la voluntad de una metrópoli; así, si el grito que cuéntase dió Hidalgo en el poblado de Dolores representaba el ansia de libertad e independencia; los gritos que dió el Virrey Iturrigaray al ser apresado por Gabriel del Yermo y secuaces, representan la angustia y el terror del sometimiento involuntario a potestades externas. Conviene pues interrogarnos, ¿cuál de estas dos representaciones simbólicas es la que tiende a festejarse en esta época de bicentenarios?

Septiembre del 2010
Chantal López y Omar Cortés





IMPORTANTE

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ANTECEDENTES DEL MOVIMIENTO DE INDEPENDENCIA
(1776-1789-1805)

La Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica y la Revolución francesa

Los movimientos por la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica y la Revolución francesa de 1789, fueron, sin duda, de determinante influencia para el posterior desarrollo de la lucha independentista en México.

El primero porque permitió la posibilidad de financiamiento a los agrupamientos novohispanos no conformes con el desarrollo de la monarquía borbónica hispana; y, el segundo, porque, además del influjo ideológico-político que por sí mismo irradió al mundo entero, de manera indirecta sumió a la monarquía española en una crisis económica sumamente aguda.

En efecto, la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica encumbró en el poder de la Confederación norteamericana -primera organización que se dieron las trece colonias independientes- a una generación de revolucionarios dispuestos a financiar movimientos similares en el continente americano que debilitasen el poderío de las monarquías europeas, sabeedores de que mientras en Europa las monarquías no se debilitasen, su futuro, en cuando Confederación independiente, se encontraba en entredicho.

En cuanto a la Revolución francesa, además de haberse acuñado una ideología tendiente al republicanismo que abominaba del monarquismo, no debe perderse de vista que al linaje real que derrocaron no era otro que el borbónico, y España encontrábase en aquellos momentos precisamente bajo el gobierno de similar linaje, por lo que la ejecución de Luis XVI trajo consigo una inmediata declaración de guerra por parte de la dinastía borbónica instalada en el poder real español.

La denominada guerra del Rosellón, iniciada precisamente a raíz de la ejecución de Luis XVI, el 7 de marzo de 1793, terminaría en una virtual derrota española, con la firma de la entonces famosa paz de Basilea en 1795, terminando todo este asunto con el reconocimiento de la República francesa por parte de la monarquía hispana y la cesión de la isla de La española (actual República Dominicana) a Francia. De aquí siguió una política conciliadora entre España y Francia plasmada en el Tratado de San Idelfonso, documento signado el 18 de agosto de 1796, mediante el cual prácticamente España establecio una alianza con su antigua enemiga la República francesa, y a raíz del cual la monarquía hispana devendría en manantial de apoyo financiero para las campañas napoleónicas desarrolladas a inicios del siglo XIX. Por supuesto que el dinero con el que la corona española costeaba buena parte de las campañas napoleónicas, provenía de sus colonias, y así, la Nueva España hubo de soportar en los primeros años del siglo XIX un verdadero fardo impositivo que, como resulta lógico entender, genero un empobrecimiento de la población, a la par que un acentuado malestar e inconformidad con la política real.

Después del fracaso militar en la célebre batalla de Trafalgar (1805), el reino español quedo en una situación de gran fragilidad, misma que obviamente terminó reflejándose en sus dominios coloniales a los cuales exprimió aún más por la vía impositiva.

Bibliografia virtual

1.- La Nueva España.
2.- Situación impositiva en la época colonial.
3.- Ensayo político sobre el Reino de la Nueva España.
4.- La Revolución francesa.
5.- Radiografía de los Estados Unidos de Norteamérica.
6.- El espítiru de las leyes.
7.- Reinado de Carlos III.
8.- Reinado de Carlos IV.
9.- Virreinato de Félix Berenguer de Marquina.



EL PROCESO ITURRIGARISTA
(1808)

El 56avo. Virrey de la Nueva España: Don José Iturrigaray

En 1803, y gracias a la intervención de Manuel Godoy, el llamado príncipe de la paz por la importancia de su accionar en la firma del tratado que condujo a la denominada Paz de Basilea en 1795, fue nombrado 56avo Virrey de la Nueva España, José Joaquín Vicente de Iturrigaray y Aróstegui, individuo cuya edad rayaba ya en los sesenta años, y quien había actuado en la llamada guerra del Rosellón.

La situación que iba a enfrentar este Virrey no era nada alagüeña, puesto que las agitadísimas aguas políticas europeas amenazaban con generar un auténtico tsunami en territorio novohispano.

En efecto, las turbulencias generadas, primero, por el estallido de la Revolución Francesa y, segundo, por el desarrollo de las campañas militares napoleónicas, auguraban la inminencia de profundísimos cambios en las estructuras sociales, políticas, económicas y jurídicas del llamado viejo mundo; cambios que, por supuesto, veríanse rápidamente reflejados en sus colonias.

En el caso específico de España, a nadie, con tres dedos de frente, podía caberle duda de que más temprano que tarde, la situación en sus dominios del continente americano iba a experimentar radicales transformaciones. Para desgracia de la Corona hispana y también de la población residente en el continente americano, se dió la mala suerte de que en aquellos momentos a quienes representaban la Corona no les alcanzaba de frente ni un dedo; y de ahí, en buena parte, la tragedia manifiesta en la irremediable pérdida de centenas de miles de vidas y del altísimo costo en la infraestructura destruida durante el largo periodo que comprenderían las luchas de independencia de los diferentes territorios hispanos en América.

En el caso específico de la Nueva España, oportunidad hubo para haber evitado tan costosísimo desaguisado, y esta se genero precisamente siendo Virrey el señor Iturrigaray.

Es conocido que a raíz de la derrota de la coalisión militar franco-española, en la batalla de Trafalgar, el reino español entraría en un agudo proceso de derrumbe económico, por lo que toda la política fiscal implementada por el Virrey Iturigaray, en lo particular la tristemente célebre Consolidación de los Vales Reales, medida cuya función objetiva era prácticamente bolsear de manera descarada a los sectores novohispanos con cierto nivel de ingreso, para financiar la armada española en su coalisión con la Francia napoleónica, practicamente se derrumbo dejando principalmente a la población de los peninsulares en una situación económica hartamente desfavorable, generándose no pocas intentonas motineras encabezadas por criollos caídos en desgracia. Y mientras esto ocurría en la Nueva España, en la metrópoli la situación no era para nada diferente, ya que los tejes y manejes de Manuel Godoy, ministro real que hacía y deshacía prácticamente a su antojo ante la torpeza, miopía e idiotez de Carlos IV, el monarca en turno, tuvo la brillante idea de permitir a Napoléon Bonaparte el paso a su ejército para que, con el objeto de poner en práctica lo que el denomino bloqueo continental en contra de Inglaterra e impedir las relaciones comerciales que Portugal estaba desarrollando con aquél reino, metiera a los portugueses en cintura. La decisión del ministro hispano no fue, como es lógico el suponerlo, del agrado del pueblo español, quien harto de tanta insensatez terminó amotinándose en Aranjuez exigiendo la renuncia de Godoy. A raíz de tal motín, Carlos IV decide, obligado por las circunstancias, abdicar en favor de su hijo Fernando VII, pero he aquí que en todo este ajo, intervendría el mismísimo Napoleón Bonaparte, el cual, buscando poner orden decide apresar a la familia real, trasladándola a Bayona para ahí decidir la suerte del reino hispano, hecho que traeria como consecuencia el levantamiento armado del 2 de mayo por parte de los sectores hispanos contrarios a la presencia de las fuerzas armadas francesa en territorio español, a lo que Napoleón respondió imponiendo al célebre Pepe Botella como jefe del Reino hispano.

Todo este desaguizado político se reflejaría, como es de suponerse, en la Nueva España, donde los sectores proclives al monarquismo absoluto, ni tardos ni perezosos diéronse cuenta de lo conflictivo de la situación, previendo a dónde podía conducir a la Nueva España.

De entre las primeras medidas tomadas por el Virrey Iturrigaray destaca la movilización de considerables destacamentos militares a Veracruz, previendo una posible invasión francesa a territorio novohispano, y conforme fueron siendo conocidas las actividades desarrolladas en la Metrópoli, la sociedad novohispana, particularmente la radicada en la ciudad de México, actuó a traves de sus órganos políticos, concretamente por medio del Ayuntamiento de la ciudad, en el cual llegó a proponerse la conformación de una Junta Gubernamental que se encargase de la administración en ausencia del soberano, retomando el término soberanía popular de modo muy poco grato a las corrientes proclives al monarquismo absoluto, quienes, como era de esperarse, rápidamente reaccionaron ante lo que ellos, no sin razón, vieron como un serio peligro proindependentista; y así, estructurándose militarmente para enfrentar la por ellos llamada conspiración proindependentista encabezada por el Virrey José de Iturrigaray, conformaron, la cédula golpista de Los patriotas de Fernando VII, y durante la noche del 15 de septiembre de 1808, tomaron por asalto el Palacio Virreinal deteniendo al Virrey, a su familia, así como a los más importantes miembros del Ayuntamiento de la ciudad, Francisco Primo de Verdad y Ramos, Fray Melchor de Talamantes y Juan Francisco Azcárate.

Bibliografia virtual

1.- Situación de la Nueva España en 1808.
2.- A) Relación de hechos en 1808.
B) Relación de hechos en 1808.
C) Relación de hechos en 1808.
D) Relación de hechos en 1808.
E) Apuntes de Fray Melchor de Talamantes.
F) Recomendaciones al Ayuntamiento de Fray Melchor de Talamantes.
G) Proclama del Virrey Don José de Iturrigaray.
3.- Extracto de la sentencia a Don José Iturrigaray.
4.- Situación impositiva en la Nueva España durante la lucha de independencia.




LA CONSPIRACIÓN DE VALLADOLID
(1809)

En pro de un Congreso Novohispano.

Si bien los sectores proclives al monarquismo absoluto, después de haber frenado en seco la intentona iturrigarista de buscar crear una Junta Gubernativa que se hiciera cargo de la administración novohispana en ausencia del monarca, supusieron que con ello daban un ejemplo a los habitantes de las diversas regiones de la Nueva España para detener cualquiera otra intentona similar, lamentablemente para ellos fallaron por completo.

Así, un año después, en Valladolid nuevamente tiende a repetirse la historia cuando un nutrido y bien organizado grupo de conspiradores entre los que se encontraban Vicente Santa María, Pedro Rosales, Sixto Verduzco, José María Izazaga, José Antonio de Soto Saldaña. José María Abarca y León y Manuel de la Torre Lloreda, lidereados por Jose Mariano Michelena, José Nicolás Michelena y José María Obeso, tenían como objetivo principal el conformar, al igual que Iturrigaray y el sector progresista del Ayuntamiento de la ciudad de México, una Junta Gubernamental emergida de un Congreso de las diversas regiones novohispanas para que se encargase de la administración de la Nueva España ante la carencia de soberano. Ahora bien, si cierto es que los conjurados de Valladolid no buscaban propiamente la independencia del territorio novohispano, puesto que manteníanse fieles al soberano, su accionar ponia en claro que las cosas en la Nueva España forzosamente habrían de experimentar profundos cambios, en pocas palabras: que ya nada seria igual que antes.

Una particularidad de la denominada conspiración de Valladolid, sin duda lo fue la participación de contingentes indígenas, mismos que fueron organizados por Pedro Rosales.

Bibliografia virtual

1.- Conspiraciones e intentonas de levantamientos.
2.- Conspiración de Valladolid.
3.- Relación de la conspiración de Valladolid.


EL GRITO
(1810)

Las conspiraciones de Querétaro y San Miguel el Grande.

Todo el asunto relativo a las conspiraciones de Querétaro y San Miguel el Grande, han sido descritas desde todas las ópticas imaginables. Desde la aburrida y tediosa seriedad a la que son por desgracia muy afectos algunos historiadores y cronistas, hasta mediante vaciladas, descripciones jocosas e incluso usando de un lenguaje poco conveniente, por llamarle de alguna manera, estos hechos se han repetido una y mil veces cada que se acerca la fecha simbólica del 15 de septiembre, sonando como cuentos con lo que se arrulla a los niños.

El hecho objetivo fue que por aquel año de 1810, la situación política en la Nueva España habiase vuelto un auténtico desgarriate. Y no era para menos, máxime si tomamos en cuenta no sólo lo que ocurría en la metrópoli, sino en la mismísimo territorio novohispano. El cataclismo político interno ocasionado dos años atrás por el golpe de Estado contra la autoridad virreinal presidida por José Iturrigaray y la nulificación, nada más y nada menos que del Ayuntamiento de la ciudad de México, auténtico corazón de la Nueva España, era iposible que no trajesen serias consecuencias. Además, si se toma en cuenta la conspiración de Valladolid, bien podrá entenderse lo sumamente agitadas que se encontraban las aguas políticas de la Nueva España, por lo que el descubrimiento de la conspiración queretana y lo que acontecía en San Miguel el Grande, resultan hechos totalmente comprensibles. El hecho era que la Nueva España, en aquel simbólico año de 1810, era un territorio en el que gran parte de su población letrada pasábasela conspirando o intentando conspirar por el simple hecho de que a nadie satisfacía el rumbo que habían tomado las cosas. Existía, pues, en el ambiente un espeso rumor de que algo iba a ocurrir, y es bajo ese ambiente de ansiedad, de temor, de recelo al futuro, que habrá de gestarse la simbología del grito en el poblado de Dolores, o, si se prefiere, de los dolores en el poblado del grito.

Es evidente que hay cosas que no encajan en el cuento del relato de lo que supuestamente ocurrió aquel ya muy lejano 15 de septiembre de 1810. Elemento básico en la narración del cuento es el de la improvisación, la espontaneidad y el apresuramiento del que hubo echar mano el cura Hidalgo para intentar salvar lo salvable de una situación que creíase perdida. Sin embargo resulta muy poco creible y convincente la supuesta improvisación, espontaneidad y apresuramiento. Dícese, por ejemplo, que el señor Hidalgo púsose a tocar la campana de la iglesia llamando a misa para cuando los parroquianos se acercaron a la iglesia, soltarles todo un rollo y convencerles de que había llegado el momento de ir a cojer gachupines; y que los parroquianos, entusiasmados con tan erótica idea, al unísono gritaron: ¡¡¡Si, si, si!!! Aunque mejor sería gachupinas

En todo esto hay un increible parecido a lo que había ocurrido en Valladolid cuando el fraile Vicente Santa María, desde el púlpito, busco enardecer a los concurrentes llamándoles a que se uniesen al movimiento; aunque el resultado, en este caso, fue del todo contrario a lo que sucedió con Hidalgo, puesto que todo se redujo a que alguien de entre los parroquianos se concretase a señalar: ¿Por qué nadie detiene a este locochon?, no faltando el que lo tomó la palabra y, dicho y hecho, Vicente Santa María fue a dar con sus huesos a la carcel.

Resulta evidente que si Hidalgo se aventó a hacer lo que hizo en Dolores, era por el simple y sencillo hecho de que en esa población existía ya un contingente de pobladores metidos en la conspiración que le secundaron, y que muy probablemente los conspiradores encargados de tender los lazos de comunicación y enlace con la población indígena de la zona, actuaron de inmediato. De nuevo, el ejemplo de lo ocurrido en Valladolid, donde Pedro Rosales organizó a la población indígena de la zona para atraerla al movimiento, cae como anillo al dedo.

Ahora bien, y recurriendo a una frasecilla que ha vueltose de obligado uso en estos tiempos de bicentenarios, haiga sido como haiga sido, el hecho fue que aquel 15 de septiembre de 1810 se armó la tremolina, iniciándose una lucha militar, política e ideológica que, después de haber cubierto varias etapas en un prolongado lapso de once años, felizmente concluyo con el nacimiento de un Estado independiente en el concierto de naciones de la segunda década del siglo XIX.

Bibliografia virtual

1.- Razones de la Independencia.
2.- 16 de septiembre.
3.- Miguel Hidalgo.
4.- Hidalgo.
5.- La lucha de Miguel Hidalgo.
6.- Ideario de Miguel Hidalgo.
7.- El Despertador Americano.







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