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¡¡¡FELIZ Y PRÓSPERO AÑO 2015!!!


Reflexiones y salutaciones. Año 2015


EL RETO

No cabe duda de que este año que recién comienza, será algo agitado. Por supuesto que en mucho dependerá la actitud que tomemos de cara a las adversidades y problemáticas que, sin duda, habremos de enfrentar, para poder superar y salir airosos en nuestra lucha por mejoras colectivas.

Muy probablemente tengamos ante nosotros un ambiente en exceso cargado de crispación y enojo, en el que los reclamos quizá alcancen niveles no vistos desde hace ya mucho tiempo, y no obstante ello, deberemos armarnos de paciencia y evitar, a toda costa, caer en provocaciones, puesto que sólo así construiremos cimientos sólidos sobre los cuales buscar edificar alternativas.

Las tropelías recientemente cometidas en contra de un número considerable de ahorradores, por parte de una sociedad financiera, se nos presentan como una advertencia de lo que pudiese ocurrir a niveles muchísimo más amplios, en el momento en que las autoridades norteamericanas decidan elevar su tasa de interés, si las instituciones reguladoras de las actividades financieras mexicanas, continúan con su tortuguismo en el actuar.

La subida de las tasas de interés por parte del Tesoro Norteamericano, constituirá, a no dudar, una auténtica prueba de fuego, ya que no obstante todo lo moderado que al respecto actúen las autoridades norteamericanas, generará una volatilidad sorprendente, y de ello que a nadie nos quepa duda.

México, en cuanto país miembro de la comunidad internacional, habra igualmente de encarar una serie de problemas y oportunidades inéditas. Un ejemplo de esto lo tendremos en los primeros meses del presente año cuando, en Grecia, su población elija a la nueva administración que conducirá los destinos de la nación helénica. De lo que allá suceda, el mundo entero tomará nota

Paralelamente a todo esto, 2015 muy probablemente también sea el año en el que se concluya la terrible guerra de precios en el campo de los energéticos, que tiene en ascuas a una buena parte de países, entre los que se encuentra el nuestro, ya que si este asunto no logra conducirse a una solución, puede encajonar al mundo frente a un tétrico clima de guerra, de suyo altamente peligroso, debido al poder atómico de varios de los países involucrados. Es necesario, desde ya, aflojar las tensiones existentes entre ciertos paises europeos y Rusia.

Tenemos, pues, que la situación, no sólo en México, sino en el mundo, será bastante conflictiva durante este 2015, sin embargo, es necesario que mantengamos la firme convicción de que las cosas habrán de arreglarse para bien de todos.

Cambiando radicalmente de tema, preciso que en esta ocasión he colocado el Suplemento del periódico anarquista argentino, La Protesta correspondiente al año 1922, esperando sea de la utilidad de l@s interesad@s. Además, incluyo dos ensayos de mi autoria sobre lo acaecido el 2 de enero de 1946 en la ciudad de León, Guanajuato. El primero, titulado La noche que los ángeles lloraron, fue originalmente publicado en el año de 1992 en la revista que mi ahora fallecida compañera Chantal y yo publicábamos, llamada Reflexión Libertaria, siendo posteriormente -2003- colocada en nuestra Biblioteca Virtual Antorcha. El otro ensayo, titulado, Los trágicos sucesos de León y el Congreso de la Federación Anarquista Mexicana, corresponde al año de 2011. Finalmente, incluyo la entrevista que el historiador Píndaro Urióstegui Miranda realizó a Nicolás T. Bernal, que originalmente fue publicada en Testimonios del proceso revolucionario de México, editado por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, y que se encuentra, desde el año 2010, en los estantes de la Biblioteca Virtual Antorcha, por considerarlo un documento de indiscutible valor, cuya lectura mucho puede ayudar a intentar comprender el pasado revolucionario de México, y en cierto sentido, la tragedia que hubo de encarar el movimiento libertario en tierras aztecas.

Continúo manteniendo mi invitación a cualquier interesado, para que consulte:

a) El cuento corto de mi autoria, Rosenda, haciendo click aquí.

b) El escrito autobiográfico, Confesiones, de Paul Verlaine, haciendo click aquí.

c) El ensayo Los derechos del hombre, escritos en dos partes por Thomas Paine, haciendo click aquí.

d) Mi escrito Aquelarre, haciendo click aquí.

e) El cuento corto de mi autoría, La llamada. Haz click aquí, si deseas leer este cuento.

f) La obra de Teodoro Hernández, La historia de la revolución debe hacerse. Haz click aquí, si deseas leer o consultar esta obra.

g) El escrito de mi autoría, Los asqueantes señores del poder y sus odiosas manipulaciones. Haz click aquí, si deseas leerlo.

h) El cuento, también de mi autoría, El tesoro de la Convención. Haz click, si deseas leer este cuento.

i) La presentación y la película La banda del automóvil gris. Haz click aquí, si deseas ver esta película.

j) La obra de Hernando Alvarado Tezozomoc, Crónica mexicana. Haz click aquí, si quieres leer o consultar esta obra.

k) Mi escrito ¡¡¡Aguas!!! La presión está subiendo. Haz click aquí, si deseas leer este artículo.

l) El semanario anarquista argentino La Antorcha, editado durante los años de 1921 a 1932. Haz click aquí si deseas consultar alguno de los trescientos ejemplares que lo conforman.

ll) El periódico insurgente La abispa de Chilpancingo, editado por Carlos María Bustamante durante los años 1822 y 1823. Haz click aquí, si deseas consultar este periódico.

m) El periódico anarquista mexicano El Compita, editado durante los años 1981-1982. Haz click aquí si deseas consultar este vocero.

n) La edición virtual de La eneida de Virgilio. Haz click aquí si deseas leer, hojear o consultar esta obra.

ñ) De salarios, ahorros y peligros, haciendo click aquí.

o) ¡¡¡Este arroz ya se coció!!!, haciendo click aquí.

p) Un día después, haciendo click aquí.

q) En recuerdo de un amigo, haciendo click aquí.

r) El fandango de la Reforma Energética, haciendo click aquí.

s) El conjunto de reflexiones que realice hace ya mas de un año sobre la Reforma Hacendaria, haciendo click aquí.

t) El conjunto de reflexiones que sobre la Reforma Energética hice el pasado año, haciendo click aquí.

Enero de 2015
Omar Cortés




SUPLEMENTO DE

LA PROTESTA


AÑO DE 1922



PRESENTACIÓN

De entre las publicaciones libertarias y/o anarquistas editadas en el continente americano, el periódico anarquista argentino La Protesta, ocupa un destacadísimo sitio.

Su inicio se remonta a finales del siglo XIX -1897-, cuando surgió con el nombre de La Protesta Humana, el que, con el paso de los años, -1903-, cambió por el de La Protesta.

Y cuentan los que de la historia de este periódico saben, que fue allá, en 1904, cuando se presentaron condiciones idóneas para que la publicación experimentara un avance formidable, al transformarse en diario, y llegar a editar la friolera de cien mil ejemplares.

Tiempos aquellos eran en los que la dirección de la publicación recaía en la responsabilidad de Alberto Ghiraldo. Sin embargo, al siguiente año -1905-, las condiciones en la Argentina obligaron a la momentánea suspensión de la publicación por motivos políticos, cuando instalóse una especie de estado de sitio, a raíz del movimiento insurreccional conocido bajo el nombre de la revolución radical, encabezada por Hipólito Yrigoyen, que pretendía mandar a volar al gobierno del Partido Autonomista Nacional, encabezado por Manuel Quintana.

Como consecuencia de todo aquello, los editores de este diario, recibieron su respectiva dosis de represión, enfrentando deportaciones, encarcelamientos y, por supuesto, la clausura del periódico.

Para 1908, nuevamente saldría a la brega para enfrentar un ambiente de represión constante, que conllevaba al hostigamiento, persecución y detención de sus redactores, al igual que al secuestro policiaco de no pocas de sus ediciones.

Ya en 1910, los editores son capaces de sacar, además de La Protesta, la cual en sí devendría en publicación matutina, una vespertina, titulada La Batalla.

Nuevamente serían allanados sus talleres por la represión gobiernista, y salvajemente atacada, por las bandas ultraderechistas, la redacción, lo que obligaría a los editores a pasar a la clandestinidad, deviniendo en semanario con una edición de diez mil ejemplares, e incluso, dícese, que fue en aquella época durante la cual el vocero La Protesta, hubo de imprimirse en Uruguay.

Vendrían después los tiempos de los conflictos y desaveniencias internas, que en cierto sentido desdibujarían el hasta ese entonces límpido proceso que ante la sociedad toda había caracterizado a esa admirable publicación.


El desarrollo de La Protesta, correría paralelamente al avance del movimiento obrero argentino, particularmente de las corrientes anarquistas y anarquistas sindicalistas que se desenvolvían en su interior. Así, por ejemplo, la historia misma de la Federación Obrera Regional Argentina, la legendaria F.O.R.A., sería crucial en el devenir histórico de La Protesta, siendo harto dificil el separar sus sendas. Los problemas y conflictos que enfrentaba la F.O.R.A., de una u otra manera terminaban afectando a La Protesta, y viceversa.

Por supuesto que al ser la Federación Regional Obrera Argentina un organismo multitudinario nacional, sucedíanse en su seno disputas y enfrentamientos de diversa índole, ya de caracter teórico o práctico, en los que intervenían cientos, si no es que miles, de individuos, al igual que agrupamientos y organismos locales, cuyos efectos, de inmediato, sentíanse en la prensa libertaria y/o anarquista argentina en general y, muy particularmente, en el seno mismo de La Protesta. Y aunque existía un sano principio autonomista que hasta cierto punto garantizaba la continuidad de la publicación con relativa independencia a las grillas, desavenencias y agarrones que sucedían en la F.O.R.A., la íntima relación que existía entre la publicación y el organismo sindical, impedían en sí la sana puesta en práctica de la dicha autonomía. Porque, por ejemplo, la masiva distribución de La Protesta, era consecuencia de la multitudinaria presencia de la F.O.R.A.

Ahora bien, durante la década de 1920, el anarquismo, al igual que otras corrientes del pensamiento social, tuvieron un inusitado auge, en mucho debido al proceso revolucionario que en Rusia se estaba desarrollando, y a la intensa polémica que entre las diversas corrientes del pensamiento social desencadenó.

A causa, o como consecuencia del entronamiento de la tendencia bolchevique en el referido proceso y, sobre todo, a su actitud para con las otras fuerzas o corrientes revolucionarias inmiscuidas igualmente, los anarquistas reflexionaran de manera bastante seria sobre el cúmulo de acontecimientos que se sucedían, y en la Argentina, los editores de La Protesta, consideran oportuno la edición de un suplemento a su órgano de difusión, que en aquel entonces era un diario, pretendiendo con ello clarificar la situación, y enfocando, de manera decidida, su crítica al bolchevismo.


Claramente establecen los objetivos que pretenden alcanzar con la edición de su suplemento al señalar, en su primer número:

Al publicar -especifican-, este suplememto de La Protesta, no nos guía otro propósito que el de extender el radio de la propaganda escrita, complementando la labor del diario y supliendo en parte sus deficiencias en lo que se refiere a su carácter doctrinario. La índole de un órgano de combate, de crítica y de información, que trata las cosas del día en lo que tienen de interesante para los obreros conscientes. impide que llene a satisfacción el cometido para que originalmente fue creado. Y La Protesta, lógicamente, por necesidades ineludibles, refleja más bien lo que tiene de episódico esa lucha de los obreros con los patrones, que el fondo filosófico de las ideas que los anarquistas tratamos de inculcar en el cerebro del hombre, para convertirlas en motor de sus rebeldías.

(...)

En estos momentos de confusión y de duda, frente a la propaganda oportunista y desorientadora de los políticos de la nueva escuela, se impone la afirmación de nuestras ideas. Además, ese sistema calumnioso empleado por los bolcheviquis para ocultar la verdad de lo que pasa en Rusia, presentando a los anarquistas como bandidos y contrarrevolucionarios -buscando por esos medios el desprestigio de nuestras ideas y el término de nuestra influencias en el movimiento obrero-, nos obliga a mantener una interminable guerrilla doctrinaria con nuestros detractores, poniendo en evidencia la trágica farsa que envuelve al poder bolcheviqui y las transgresiones de los que se amparan tras los nombres de soviet y dictadura del proletariado para imponer su dominio personal a la clase trabajadora.

El suplemento semanal de La Protesta se ocupará de los problemas que más interesan al proletariado en estos momentos, dedicando especial atención al estudio de los acontecimientos sociales que se desarrollan en Rusia y reflejando esa inquietud universal que se mantiene en torno de ese enorme astro que camina hacia su ocaso.

Ya anteriormente habia contado este diario con un suplemento. Concretamente en su época de 1904, por muchos considerada como la más brillante, cuando era Alberto Ghiraldo su editor. En aquel tiempo, el suplemento llamóse Martín Fierro, fue editado entre marzo de 1904 y febrero de 1905, su tiraje fue semanal, llegándose a sacar cuarenta y ocho números, y, quienes le han consultado, lo consideran como una excelente muestra de visión cultural y artística que en mucho enalteció a sus editores.

En lo que aqui abordamos, el suplemento, que también trata de manera harto satisfactoria diferentes campos de la actividad artística, encaminaba sus acciones más bien a polemizar en torno al proceso de endurecimiento bolcheviqui en el interior del devenir revolucionario no sólo en Rusia, sino en el campo de acción europeo. Los conceptos como dictadura del proletariado, sindicalismo, comunismo, materialismo histórico, materialismo dialéctico, burocracia, e incluso, revolución, son prácticamente desmenuzados, pensados y reflexionados desde diversos ángulos.

El rabioso antibolchevismo del que hicieron gala los editores del Suplemento, marcaría, de hecho, el futuro mismo del anarquismo. Fue, en efecto, a partir de aquella década de 1920, cuando el anarquismo rompería lanzas con los bolcheviquis-comunistas, convirtiéndose en su sempiterno crítico.

Y asi, por ejemplo, argumentaban:

Los realistas, empapados hasta la médula del materialismo histórico, han emprendido la improba tarea de armonizar la concepción libertaria y federalista del anarquismo, con la práctica del socialismo de Estado, que tiene por campo experimental el ex-imperio moscovita. Para estos teóricos del marxismo apolítico -que difieren de los políticos en la forma de apreciar el dolor de la masa obrera y el medio de disciplinarla-, sin dictadura no es posible defender las conquistas de la revolución. Y entienden por dictadura, aun cuando la califiquen de proletaria, las formas clásicas del despotismo: predominio de una clase social, de una burocracia, de policías y ejércitos, con códigos, cárceles, trasformados todos estos instrumentos en sagradas instituciones revolucionarias.


La polémica desarrolada desde las editoriales del suplemento de La Protesta, no cejaban en señalar constantemente las diferencias existentes entre la visión anarquista y las demás concepciones socialistas. Y así, en el N° 23, en la editorial titulada Estado y capitalismo, leemos:

Los socialistas que se clasifican en reformistas y revolucionarios, tienen un concepto hermético de la libertad. Mejor dicho, no conciben la libertad fuera de su constreñimiento a la ley (como una manifestación propia del individuo y un producto de su cultura), porque para ellos la sociedad lo es todo y a ese conjunto de errores, de mentiras y de supersticiones deben de sacrificar su libertad los que no están conformes con lo que impone todo ese cúmulo de arbitrariedades y de ciegos egoismos. Se explica, pues, que para los llamados comunistas (que no son más que reformadores disfrazados de revolucionarios), el Estado sea la única consecuencia de la revolución rusa y la suprema concreción del ideal de justicia y de igualdad sociales. Si el súmum del perfeccionamiento humano, para ellos, reside en esa vuelta al despotismo (que en vez de teológico es ateo, pero igualmente arbitrario), al super-Estado, que elimina los poderes secundarios para crear un poder omnímodo e infalible ¿cómo no van a sostener que la revolución rusa ha culminado una de las más grandes conquistas del pensamiento humano?

Temas como el del antimilitarismo, no escaparon a la agudeza de visión de los editores de La Protesta, quienes, en la editorial titulada Dos militarismos, correspondiente al N° 9 del Suplemento, especificaban:

Hasta antes de la guerra europea -obviamente se refieren a la denominada primera guerra mundial-, y de la revolución rusa, el socialismo y el anarquismo eran antimilitaristas por principios. Combatían la organización militar en su significación histórica, en su espíritu de disciplina, por lo que representaba como entidad al servicio de la imposición, la arbitrariedad y el poder. Y a nadie se le hubiera ocurrido hacer distingos entre un ejército monárquico o republicano, ni mucho menos aceptar como bueno el militarismo si éste se ponía al servicio de la clase trabajadora. Se combatia al militarismo en su esencia, como hecho de fuerza, como expresión brutal y violenta de los más bajos y sanguinarios instintos del hombre.

Durante la guerra, los distintos partidos socialistas de los países en conflicto hicieron profesión de fe nacionalista, basando en las armas la defensa de una causa que no era del socialismo y de la humanidad. Y ese espíritu militarista culminó en Rusia con la creación del Ejército Rojo, uno de los más disciplinados del mundo y el que más inconscientemente ejecuta los planes de su jefe: ese genio de la guerra parido por la revolución bolcheviqui: Totsky.

Igualmente, en el Suplemento abordose lo relativo al impacto de la revolución rusa en el mundo sindical. Bajo el título Todo el poder a los sindicatos, publicose en el N° 36 del Suplemento, un alegato en torno al sindicalismo, especificándose:

Para los leninistas, la dictadura del proletariado debe ser ejercida por el partido bolcheviqui y una vez conquistado el poder político. El Estado pasa así a manos de los representantes de la clase trabajadora, sin que por ello esa clase cambie de posición en lo que respecta a sus condiciones económicas: sigue siendo la clase explotada y sometida a la ley del salario y expuesta a todas las contingencias de la falta de trabajo. No desaparece ese fenómeno capitalista de la oferta y la demanda, de la carestia y la producción excesiva ... y en consecuencia los trabajadores continúan soportando el peso de todas las miserias sociales.

Si el poder es, para los comunistas autoritarios, la aspiración suprema de todas sus luchas, para conquistar el poder quieren organizar a los trabajadores los marxistas apolíticos.

Naturalmente que los que reclaman todo el poder para los sindicatos y basan en las organizaciones económicas del proletariado la realización de toda conquista revolucionaria, tienen una concepción igualmente dictatorial de los hechos históricos y de las conclusiones sociales a que debe arribar la humanidad en las luchas liberadoras.

(...)

Si los sindicatos se convierten en órganos del poder, en células del Estado Obrero, quiere decir que los trabajadores seguirán manteniendo en pié la estructura de la sociedad capitalista. El sindicato es una arma defensiva que sólo tiene su razón de ser mientras exista el capitalismo. Y pretender transformar esa arma en la base de una organización social una vez vencida la burguesía, significa perpetuar el régimen burgués y dar nacimiento a una nueva clase parasitaria y explotadora: la clase de los funcionarios, de los burócratas y de los jefes sindicales.

Los trabajadores no deben aspirar a ejercer poderes políticos y económicos. Por el contrario, deben aspirar a destruir toda clase de poder, porque su emancipación -la emancipación de toda esta humanidad sufriente-, sólo será posible cuando desaparezcan las diferencias políticas y económicas que dividen a los hombres en clases poseedoras y desposeídas; en pobres y ricos, en gobernantes y gobernados.

No obstante el desmedido interés de parte de los editores del suplemento de La Protesta por abordar el asunto del encumbramiento bolcheviqui, ello no los cegó como para no entender el peligrosísimo fenómeno que se estaba engendrando en el seno mismo de los paises europeos, a través de un movimiento contrarrevolucionario, obviamente de caracter internacional. Tal fue, en aquel entonces, el caso del fascismo

Bajo el título de La contrarrevolución burguesa, los editores del Suplemento precisaban, en el N° 39:

Bajo diversos aspectos la reacción burguesa se manifiesta en todos los países. En nombre de la patria, del orden y hasta de la misma salud corporal y espiritual del pueblo, operando en los campos de la actividad los agentes provocadores del capitalismo apelan a las medidas más represivas, los pretorianos encargados de velar por el mantenimiento de las actuales instituciones sociales.

El fascismo italiano, que encarna la contrarrevolución preventiva y el espíritu egoista del capitalismo disfrazado con la careta del patriotismo no es único como movimiento de reacción que tiene su base en el mismo pueblo y se fortalece con energías populares a costa de los ideales de libertad y de justicia que parecían haber abierto una enorme brecha en la secular muralla del prejuicio. De distintas maneras, creyendo que sirven a la causa de su emancipación, las masas obreras ejecutan movimientos de retroceso y consolidan las posiciones de la burguesía dominante.

(...)

Ni el fascismo es un fenómeno fatal, ni la reacción burguesa se limita a determinados países. Los procedimientos brutales del fascismo son la consecuencia del estado moral y material del pueblo italiano; pero también las persecuciones del bolcheviquismo y de la social democracia alemana, responden a ese grado de brutalidad alcanzado por los hombres deseosos de dominio o colocados en el poder por imprevistos acontecimientos.

Blanca o roja, jurídica o incivil, la reacción de las clases dominantes tiende a asegurar el dominio del capitalismo. Por esos medios brutales y opresivos, la burguesía busca un nuevo equilibrio social. Y se sirve de los mercenarios fascistas, o de los mismos trabajadores que creen encontrar en el poder la realización del socialismo.

En fin, en este primer año del Suplemento semanal de La Protesta, publicáronse muchísimos ensayos, artículos y escritos sobre una enorme variedad de temas. Las plumas más prestigiadas del anarquismo internacional diéronse cita en las páginas del Suplemento, conformando un riquísimo acervo para el fortalecimiento del movimiento libertario argentino.

Ahora, noventa y tres años después, en el 2015 actual, me aventuro, aquí, en México, a poner a disposición de cualquier interesado, este riquísimo acervo. Quizá no falten quienes se pregunten acerca del por qué un individuo residente en México, se preste a realizar una acción quizá entendible si se tratase de un argentino, o bien, mucho más comprensible si la misma fuese desarrollada por una organización anarquista.

La respuesta a tal interrogante no es muy complicada. Siempre he mantenido la tesis de que las cosas las hacen los interesados, y no obstante que esto llega a suplirse en el sistema político, económico y social actual por la desagradable y fétida presencia del mercenarismo, en el caso que aquí se trata, no ha habido, ni tan siquiera, él o los interesados en contratar mercenarios intelectuales para que realicen esta tarea. Por otra parte, en el estricto terreno del anarquismo, todo indica que otros son los intereses y objetivos de compañeras, compañeros y simpatizantes. Asi pues, nada de extraño tiene que si hoy por hoy soy el único interesado en llevar a la práctica la difusión de los números del Suplemento semanal de La Protesta, editados en el año de 1922, me corresponda realizar tal acción.

Desgraciadamente de los cuarenta y nueve números que en 1922 se editaron del Suplemento, faltan, en la colección que aquí coloco a disposición de cualquier interesado, tres números, el 25, 34 y 45; además, es conveniente el que advierta que hay algunos ejemplares de dificil consulta puesto que no obstante todo el empeño puesto en su digitalización, resulta que desde el origen -en el microfilm-, habia errores imposibles de subsanar. De todas maneras, salvo contadísimos casos, ello no es motivo de peso para el correcto aprovechamiento del contenido de los suplementos.

En un inicio pensé en colocar, de golpe, como ya lo he hecho con el semanario anarquista argentino La Antorcha, la digitalización de todo el material que poseo de esta publicación, sin embargo dos factores obligáronme a modificar mi objetivo.

En primer lugar, tengo extraviados dos rollos de microfilm correspondientes a los años 1927 y 1928. Por más que los he buscado, simple y sencillamente no los encuentro, aunque debo de confesar que mis búsquedas están siempre acotadas tratando de mantener el equilibrio en mi salud, ya que a raíz del fallecimiento de mi compañera Chantal, definitivamente no he estado bien en el plano anímico, lo que me conlleva a sumirme en asfixiantes depresiones. Así, el andar buscando esos rollos de microfilms, necesariamente me conduce a mover papeles, topándome continuamente con recuerdos que me hunden en situaciones emocionales que debo, si no quiero derrumbarme, evitar. Por tal motivo es, hasta cierto punto positivo, dar, como dice la canción, tiempo al tiempo y no acelerarme. Esos microfilms han de estar en algún lado y espero que algún día me topare con ellos.

Por otra parte, la experiencia que extraje de la colocación íntegra de los ejemplares de La Antorcha, me llevó a la conclusión de que muy probablemente no haya sido lo más óptimo, que tal vez lo mejor hubiese sido el ir colocandolos por año, como pretendo ir haciéndolo con el Suplemento semanal de La Protesta, y no de golpe y porrazo.

En fin, espero que el camino que he decidido seguir sea el correcto.

Igual que lo hice con La Antorcha, he colocado un índice de contenido a cada número, con el objeto de que el interesado sepa lo que cada ejemplar contiene y evite el bajar a lo loco los números.

Continúo manteniendo mi sugerencia a que la riqueza documental contenida en esta publicación sea aprovechada racionalmente por todo aquel interesado, evitando su burda comercialización.

Enero de 2015
Omar Cortés

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SUPLEMENTO DE LA PROTESTA

Suplemento semanal anarquista editado en Buenos Aires, Argentina


N° 1

9 de enero de 1922

Contenido

  • Justificacion de una campaña contra la represión gubernamental. Autor: Diego Abad de Santillán.
  • Las mujeres. Autor: Erminia C.B.
  • Comentarios. Autor: Xaxara.
  • Una exposición concreta. Autor: Emilio López Arango.
  • ¡Montjuich! A todos los hombres libres. Autor: José Cardiñes.
  • Conducción ordinaria. Autor: Luis Tapia.
  • El movimiento obrero en Francia y la Internacional de Moscú. Autor: M. Corn.
  • Las leyes. Autor: Jerónimo Vidu.
  • Anécdota.
  • El novio. Autor: Abel G. Geg.
  • Volín. Autor: Gr. R.
  • Parábolas cinicas. Autor: Han Ryner.
  • Reflexiones. Autor: Helios.
  • La perfecta soltera. Autor: Antonio Zozaya.
  • Bibliografia.
  • Movimiento anarquista internacional. Los Congresos de Lyon y Ancona.
  • El campesino ruso.

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N° 2

16 de enero de 1922

Contenido

  • La acción anarquista.
  • Lucha de clases.
  • Patria y orden.
  • ¿Qué es el anarquismo? Autor: Danton.
  • Las leyes y la justicia. Autor: Anatole France.
  • Comentarios. Autor: Xaxara.
  • La disciplina del partido y el miedo a la libertad. Autor: Yo.
  • El sentimiento religioso. Autor: Sebastian Faure.
  • Mentalidad autoritaria.
  • Victorina Brocher. Autor: J. Grave.
  • Militarismo, comunismo y antimilitarismo. Autor: Pierre Ramus.
  • Fragmento. Autor: Rafael Barret.
  • La España de Don Quijano. Autor: J. De Borrón.
  • El orden rojo.
  • Estado y burocracia. Autor: R. Escalante.
  • El cerebro. Autor: E. Reclús.
  • El papagayo comunista.
  • Parábolas cínicas. Autor: Han Ryner.
  • ¡El batallón infantil! Autor: José Manuel Méndez.
  • La responsabilidad del anarquismo en la hora actual. Autor: Diego Abad de Santillán.
  • De la solidaridad. Autor: R. Mella.
  • Bibliografía.
  • El movimiento obrero francés y la Internacional de Moscú. Autor: M. Corn.
  • El juez.

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N° 3

23 de enero de 1922

Contenido

  • El sentido político.
  • Las causas de la revolución.
  • La victoria.
  • Comentarios. Autor: Xaxara.
  • La ciudad y el campo en la revolución rusa. Fracaso de la política de las requisas. Autor: Camilo Berneri.
  • El puchismo.
  • Militarismo, comunismo, antimilitarismo. Autor: Pierre Ramus.
  • Hombre y soldado. Autor: Alvaro Yunque.
  • El Congreso de los sindicalistas franceses. Autor: M. Corn.
  • El anarquismo y el atentado personal. Autor: José Chueca.
  • Pensamiento. Autor: Anatole France.
  • Del diario de un difunto. Autor: Emilio Carrere.
  • La religión. Autor: León Tolstoi.
  • Parábolas cínicas. Autor: Han Ryner.
  • Papelotes y brulotes. Autor: R. Escalante.
  • Tres cartas de Rusia.
  • Fragmento. Autor: Jacinto Benavente.
  • El candidato y la libertad.

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N° 4

30 de enero de 1922

Contenido

  • Sindicatos y soviets.
  • El dolor.
  • Espíritu de sumisión.
  • El amor libre. Autor: E. Boal.
  • Comentarios. Autor: Xaxara.
  • El espíritu de rebeldía. Autor: Carlos Malato.
  • El último libro de Sebastián Faure. Autor: Antoine Antignac
  • Ampliando mi concepto sobre la filosofa orsiana. Autor: Enrique Nido.
  • La literatura rusa actual. Autor: André Levison.
  • Militarismo, comunismo, antimilitarismo. Autor: Pierre Ramus.
  • Historia y antihistoria. Autor: Luigi Fabbri.
  • El Estado.
  • Ruth. Autor: R. Barret.
  • Añoranzas. Autor: Ladielao Homnes.
  • El Congreso de Düseldorf. Autor: Millie Withkop

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N° 5

6 de febrero de 1922

Contenido

  • La intransigencia anarquista.
  • Nombres patronímicos.
  • La misma. Autor: Jaures.
  • Comercio, salarios y comunismo.
  • Fragmento. Autor: León Tolstoi.
  • Comentarios. Autor: Xaxara.
  • Parábola del enconagamiento. Autor: Lamennais.
  • La resurrección del sindicalismo revolucionario en Francia. Autor: Diego Abad de Santillán.
  • Anarco-bolcheviquis. Autor: Gr. R.
  • Militarismo, comunismo, antimilitarismo. Autor: Pierre Ramus.
  • Las madres y la guerra. Autor: Sebastian Faure.
  • Parábolas cínicas. Autor: Han Ryner.
  • La violencia y el poder. Autor: F. Pi y Arsuaga.
  • ¿Anarquismo o estatalismo? Autor: Luigi Fabbri.
  • Parásitos. Autor (Traducción): Guerra Junqueiro.
  • Fe de erratas.

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N° 6

13 de febrero de 1922

Contenido

  • Concepto internacionalista.
  • La represión.
  • Sindicatos y partidos.
  • El frente único.
  • Comentarios. Autor: Xaxara.
  • Reflexiones. Autor: Helios.
  • La caridad. Autor: E. Boal.
  • Para la historia del movimiento maknovista. Autor: J. Potashnik.
  • La escuela del porvenir. Autor: M. Bakunin.
  • Militarismo, comunismo, antimilitarismo. Autor: Pierre Ramus.
  • De la Internacional bakuninista.
  • Pensamiento. Autor: Lamennais.
  • Anarco-bolcheviquis. Autor: Gr. R.
  • Oferta y demanda. Autor: E. Malatesta.
  • Nuestro ideal social. Autor: José Chueca.
  • Bibliografía.
  • Cosas de Rusia. Autor: Gastón Leval.
  • Parábolas cínicas. Autor: Han Ryner.
  • Paraninfo. Autor: Alfonso Camin.

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N° 7

19 de febrero de 1922

Contenido

  • El anarquismo y la revolución.
  • Los anarquistas rusos.
  • Lo irreconciliable.
  • El Estado no es malo ...
  • Comentarios. Autor: Xaxara.
  • Estómago y cerebro. Autor: Juanonus.
  • Aviso.
  • Ensayos retrospectivos. El campesino ruso antes de la revolución. Autor: Camilo Berneri.
  • Las cosas. Autor: Federico Nord.
  • La campana. Autor: Luis Vadochi.
  • Militarismo, comunismo y antimilitarismo. Autor: Pierre Ramus.
  • Anarco-bolcheviquis. Autor: Gr. R.
  • Nobles, doctores y aldeanos. Autor: Francisco Pi y Arciaga.
  • Palabras. Autor: W. Ruiz.
  • La literatura rusa bajo la dictadura comunista. Autor: André Levinson.
  • Anarquismo y sindicalismo. Autor: Enrique Malatesta.
  • Pic Nic de La Protesta.
  • El hombre. Autor: Máximo Gorki.

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N° 8

27 de febrero de 1922

Contenido

  • Defendiendo principios.
  • Pacificación de la Patagonia.
  • De la requisa al impuesto en espacios.
  • La consolidación de los derechos adquiridos.
  • Comentarios. Autor: Xaxara.
  • Constitución de la Federación Obrera Provincial de Buenos Aires. Acuerdos y resoluciones votadas por el Congreso.
  • Teoría y práctica. Autor: Juan Grave.
  • Apuntes sobre el próximo Congreso Anarquista regional. Autor: Diego Abad de Santillán.
  • Anarco-bolcheviquis. Autor: Gr. R.
  • Militarismo, comunismo, antimilitarismo. Autor: Pierre Ramus. (Conclusión).
  • A propósito de un documento inédito de Bakunin. Autor: Max Nettlau.
  • La trompeta. Autor: Emilio Zola.
  • Mahtma Ghandi. Autor: M. Kohn.
  • Socialismo burgués. Autor: E. Malatesta.
  • Sociedad libre. Autor: Jean Grave.
  • ¡El último pic-nic de la temporada!

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N° 9

6 de marzo de 1922

Contenido

  • ¿Dos militarismos?
  • La plutocracia.
  • Sacco-Vanzetti.
  • Las concesiones al capitalismo.
  • Comentarios. Autor: Xaxara.
  • El partido del proletariado. Autor: Luigi Fabbri.
  • El Estado, la iglesia y la revolución.
  • Glosando. Autor: R. Mella.
  • Camuflaje.
  • Un federalismo sin autoridad. Autor: Jean Grave.
  • La leyenda de Makno. Reestableciendo en lo posible la verdad. Autor: Angel Pestaña.
  • El príncipe rojo. Autor: Angel Semblancat.
  • La lucha con la contrarrevolución. Autor: Gr. R.
  • Mahtma Ghandi. Autor: M. Kohn (Conclusión).
  • Entrada triunfal.
  • Redimidos. Autor: Lasso de la Vega.
  • Páginas viejas. Autor: Pablo Gille.
  • La organización industrial agrícola en la sociedad anarquista. Autor: Dolesno.

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N° 10

18 de marzo de 1922

Contenido

  • La evolución del comunismo.
  • El dios del siglo.
  • Sindicatos y partidos.
  • La bancarrota financiera.
  • Comentarios. Autor: Xaxara.
  • El anarquismo. Autor: Fabrice.
  • Los males. Autor: M.U.
  • Frente único con los comunistas. Una advertencia. Autor: A. Shapiro.
  • Tres años de paz. Autor: Max Nettlau.
  • Gramineas. Autor: Rioux De Maillou.
  • La sociedad. Autor: Pedro Gori.
  • La teoría del fascismo de Estado. Autor: Luis Fabbri.
  • La huelga de los granos de trigo. Autor: Enrique Fever.
  • La moral. Autor: Guyau.
  • Idealismos culpables. Autor: R. Mella.
  • Japón y Siberia. Autor: Gr. R.
  • El Estado. Autor: Arturo Arnould

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N° 11

20 de marzo de 1922

Contenido

  • 1871 - La Comuna - 1922.
  • Louisa Michel en Nueva Caledonia.
  • Las mujeres de la Comuna.
  • Comentarios. Autor: Xaxara.
  • La columna de Vendome. Autor: Anselmo Lorenzo.
  • Los ciclones. Autor: Louisa Michel.
  • Luisa Michel ante el Consejo de Guerra.
  • El colaboracionismo.
  • La epopeya de la Comuna.
  • El catecismo de los puercos. Autor: Tomás Carlyle.
  • Cronstadt. Palabras de Rudolf Rocker.
  • La Comuna. Autor: Juan Mas y Pi.
  • El problema nacionalista en Irlanda.
  • Trozos selectos. Autor: E. de Roberta.

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N° 12

27 de marzo de 1922

Contenido

  • Independencia o supeditación.
  • El trabajo.
  • La paz irlandesa.
  • La Conferencia de Génova.
  • Estado y revolución. Autor: R. Escalante.
  • La dialéctica comunista contra la anarquía. Autor: Luigi Farm.
  • La propiedad territorial en Rusia antes de la revolución. Autor: Camilo Berneri.
  • Trotzki, mariscal rojo.
  • La represión, forja de héroes. Autor: Espartaco.
  • Pedro Kropotkin. Autor: Ricardo Baeza.
  • La Confederación Nacional del Trabajo de España y la sindical roja.
  • Lew Chorni. Autor: Gr. R.
  • El genio. Autor: Jean Grave.
  • El Congreso Internacional Sindical Rojo de Moscú. La actitud de la delegación de la C.N.T. de España. Autor: B. Llado.

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N° 13

8 de abril de 1922

Contenido

  • Nuestro triunfo.
  • Colaboración socialista católica.
  • Comercio y comunismo.
  • Los campesinos en la revolución rusa de 1905-1906. Autor: Camilo Berneri.
  • Rosa Luxemburg y los bolcheviquis. Autor: Rudolf Rocker.
  • Mentiras máximas.
  • La patria ...
  • La derrota de la sindical roja. Carta de Gastón Leval.
  • Luigi Fabbri.
  • La sombra. Autor: K. Fatmayer.
  • La leyenda de Makno. Reestableciendo en lo posible la verdad. Autor: Angel Pestaña.
  • La miseria y la revolución. Autor: José Chueca.
  • Imperialismo y capitalismo. Autor: Agustín Hamon.
  • El pastor y su mojada.
  • La revolución. Autor: Victor Hugo.

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N° 14

10 de abril de 1922

Contenido

  • El frente único del socialismo.
  • Los hambrientos y los bienes de la iglesia.
  • El federalismo bolchevique.
  • El dogma de la dictadura. Autor: Enrique Nido.
  • La exageración materialista. Autor: Volterine d´Clayre.
  • El movimiento de reacción en Italia. Autor: Luis Fabbri.
  • Cosas de la Rusia bolcheviqui.
  • Un manifiesto importante. La C.N.T. de España a la opinión pública y a todos sus adherentes.
  • Páginas viejas. Autor: L. Molinari.
  • Trozos selectos. Autor: E. Malatesta.

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N° 15

17 de abril de 1922

Contenido

  • La caida del ídolo rojo.
  • De Malatesta.
  • La lección de la revolución rusa. Autor: Sacha Pietro.
  • La revolución rusa y los anarquistas. Autor: Luis Fabbri.
  • ¿Quién es Alejandro Berkman?
  • Nuestra partida de Rusia. Autor: Alejandro Berkman.
  • La leyenda de Makno. Reestableciendo en lo posible la verdad. Autor: Angel Pestaña.
  • El verdadero anarquista. Autor: Sebastian Faure.
  • Los rebaños humanos. Autor: A. L.
  • La farsa en descubierto. La C.N.T. de España y el Frente revolucionario.
  • Anarco-banditismo.

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N° 16

1° de mayo de 1922

Contenido

  • Rememoraciones.
  • Figuras proletarias. El autor de La Internacional.
  • Simón Radowitzky.
  • La fiesta del trabajo. Autor: José de Cores.
  • La organización obrera y los anarquistas.
  • Los prudentes. Autor: Rafael Barret.
  • La plutocracia yanqui. El caso Sacco y Vanzetti.
  • El especulador político. Autor: Alberdi.
  • Las grandes figuras revolucionarias. Cómo desaparece un gran hombre. Kropotkin y el maximalismo. Noticias retrospectivas.
  • El valor de las palabras. Autor: Salvadora Medina Onrubia.
  • El ocaso del anarquismo pasional. Autor: José M. Acha.
  • Fragmento. Autor: Mauricio Maeterlink.
  • Inmigrantes. El cuento de la tierra prometida. Autor: Zeta.
  • Notas literarias. Un poeta anarquista: Miguel Angel Cantore. Autor: Bruno Misefari.
  • La nave rebelde. Humanidad. Autor: Manuel González Prada.
  • Si yo fuera. Autor: Salvadora Medina Onrubia.
  • Enrique Ibsen juzgado por A. Ganivet.
  • El condenado. Autor: Ernesto Herrera.
  • De paseo. Autor: Emilio Pirovano.
  • Los problemas del amor. Autor: Furquilla.
  • La huelga general y el 1° de mayo. Autor: José de Cores.
  • La ciencia. Autor: Eliseo Reclús.
  • Notas. Autor: H. Marino.
  • Síntesis del movimiento obrero y anarquista.
  • F.O.L. Bonaerense. Un año de actividades. Informe sintético. Autor: Joaquin Domínguez.

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N° 17

8 de mayo de 1922

Contenido

  • ¿Unificación o absorción?
  • Apostillas a una crítica. Autor: Enrique Nido.
  • Los campesinos en la revolución rusa. Desde el estallido de la revolución hasta la caída de Kerenski. Autor: Camilo Berneri.
  • Las riquezas de la iglesia.
  • Iconografia de artistas revolucionarios. Autor: U.N.
  • Juan Marteau. Autor: Anatole France.
  • El peligro de las ideas. Autor: J. Rodríguez.
  • La reconstrucción de Europa.
  • La leyenda de makno. Reestableciendo en lo posible la verdad. Autor: Angel Pestaña.
  • La guerra civil en irlanda.
  • La reacción bolcheviqui contra el anarquismo. Autor: León Xifort.
  • Instantánea. Autor: Tristan Tahui.
  • El socialismo católico. Autor: E. Malatesta.

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N° 18

15 de mayo de 1922

Contenido

  • Disciplina y dictadura.
  • El acreedor del mundo.
  • Tikhon, el ciudadano Baleaven.
  • El profesor Nicolai y la teoría de la relatividad.
  • La cosecha, las requisas y el hambre en Rusia.
  • Los Estados Unidos juzgados por un filósofo chino. Autor: At.
  • Las obras. Autor: Anatole France.
  • Notas
  • La libertad de prensa en Rusia. El gobierno y la oposición.
  • Buckarin en el Congreso de la Internacional roja. Autor: Alejandro Berkman.
  • La revolución rusa y los anarquistas. Autor: Jarchuk.
  • Los niños. Autor: Emilio Verhaeren.
  • Mi discurso a los niños.
  • Mala siembra en el corazón del niño. Autor: Vicente Medina.
  • Una vez he visto a Kropotkin. Autor: Gr. R.

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N° 19

22 de mayo de 1922

Contenido

  • Como gobernantes.
  • Corresponsal exiliado de Rusia.
  • Tikhon cuelga los hábitos.
  • Revolucionarios y mendigos.
  • La confesión de M. Bakunin al Zar a la luz de la historia. Autor: Max Nettlau.
  • La libertad. Autor: Ibsen.
  • Notas.
  • La paz armada y Tolstoi.
  • Las ideas morales de Pierre Curie.
  • Los esquimales. Su concepción del mundo.
  • La militarización de los niños. Autor: Pedro B. Franco.
  • La leyenda de Makno. Reestableciendo en lo posible la verdad. Autor: Angel Pestaña.
  • Una anécdota. Autor: Paul Gille
  • La integración humana. Autor: Paul Gille.
  • La escisión en el movimiento obrero francés. Autor: M. Corn.
  • El movimiento intelectual. Autor: Buckle.
  • Nuestro deber social. Autor: Maurice Maeterlik

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N° 20

29 de mayo de 1922

Contenido

  • Comunismo primitivista.
  • La Tierra Santa.
  • Su excelencia Tchitcherin.
  • Carlos Marx, Wells y el salvamento de la civilización. Autor: Enrique V.
  • Notas.
  • La confesión de M. Bakunin al Zar a la luz de la historia. Autor: Max Nettlau.
  • El fausto de Paris.
  • Motivos de arte.
  • Las guerras futuras por el petróleo. Lo que las conferencias internacionales no dicen. El porvenir que se les prepara a los pueblos.
  • El labrador y el bracman. Paábola budista. Autor: Lafcadio Hearn.
  • La justicia. Autor: Luis Bermejo.
  • Leon Tolstoi y Elias Metchnikoff.
  • Trozos. Autor: Ovidio del Monte.
  • La integración humana. Autor: Paul Gille.

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N° 21

5 de junio de 1922

Contenido

  • Sindicalismo.
  • Política inglesa.
  • Empréstito del pan.
  • Notas
  • El juez y el verdugo. Autor: R.J. Requena.
  • Sobre problemas actuales. Autor: Enrique Nido.
  • Abolición del Estado. Autor: Ibsen.
  • Los rebeldes del Mar Negro. Autor: U.N.
  • Parábola. Autor: J. Martínez Ruiz.
  • La experiencia rusa. Autor: Sebastian Faure.
  • Pedro Kropotkin. Su actitud ante la guerra. Autor: M. Corn.
  • Daumier. Precursor de un arte revolucionario. Autor: At.
  • La integración humana. Autor: Paul Gille (Conclusión).
  • Animaladas. Autor: Voltaire.

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N° 22

12 de junio de 1922

Contenido

  • Realidades.
  • ¿Capitalismo de Estado o Estado capitalista?
  • Política yanqui.
  • La crisis religiosa.
  • Notas.
  • Anarquistas organizadores y antiorganizadores.
  • Anatole France, Romain Rolland, Barbusse, etc.
  • La lección de Leonardo Da Vinci.
  • Crónicas de arte. Autor: At.
  • El nido del águila (Leyenda danesa). Autor: Henrik Pontoppidan.
  • La leyenda de Makno. Reestabnleciendo en lo posible la verdad. Autor: Angel Pestaña.
  • Una máquina para descubrir el adulterio. Invento del Dr. Abrams. Algunas consideraciones sobre la unión libre.
  • La libertad. Autor: Marat.
  • Divisibilidad de la materia. Autor: E. Gomez Murura.
  • Cuadro espantoso del hombre en Rusia.
  • La cuerda de deportados. Autor: Angel Semblancat.
  • Leyes y legisladores. Autor: Herbert Spencer.

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N° 23

19 de junio de 1922

Contenido

  • Estado y capitalismo.
  • Ley del trabajo obligatorio.
  • Labor cultural y orientaciones artísticas.
  • Notas.
  • Anarquía, anarquismo, revolución. Autor: Max Stephen.
  • De arte. Autor: Manuel Díaz Rodríguez.
  • Los grabados en madera.
  • Tópico vulgar. Autor: José M. Acha.
  • Cartas sobre los acontecimientos en Rusia. Primera Carta. Autor: Volin.
  • El problema ruso visto por un hombre de negocios.
  • Tópicos sindicales. El apoliticismo y el anarquismo frente al concepto de la lucha de clases. Autor: José de Cores.
  • El manzano y el muérdago.

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N° 24

26 de junio de 1922

Contenido

  • Burocracia, comercio y comunismo.
  • La lucha contra el hambre.
  • El rito urítnico.
  • Notas.
  • Ladrones legales.
  • Germinal. Autor: Rudolf Rocker.
  • Replica a Victor Serge. Autor: Gastón Leval.
  • Los artesanos del porvenir. Autor: Han Ryner.
  • Un escritor negro gana el premio Goncourt.
  • El libre comercio. Autor: E. Malatesta.
  • Los héroes. Autor: Pedro Kropotkin.

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N° 25 (FALTA ESTE NÚMERO)




N° 26

10 de julio de 1922

Contenido

  • El niño. Autor: F. Barthe.
  • América contra el comunismo. Autor: Emilio López Arango.
  • Fe y perseverancia. Autor: J. Vaque.
  • Notas.
  • Rol social del artista. Autor: Charles Lemaire.
  • Cuestiones pedagógicas. Autor: Enrique Nido.
  • La Internacional de los traidores. De Zemmerwald a Amsterdam. Autor: Renato Souvarine.
  • El arte en Rusia. Autor: Elies Ehrembourg.
  • El psicoanálisis. Autor: Charles Baudin.
  • Narraciones. Autor: Eugenio Almada.

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N° 27

17 de julio de 1922

Contenido

  • La vuelta al viejo socialismo.
  • Arte y vida. Autor: Eugenio Carriere.
  • La moral de la propiedad. Autor: P.J. Proudhon.
  • A propósito de Emma Goldman. Autor: Luigi Fabbri.
  • Notas.
  • Saber y comprender. Autor: Leon Rouget.
  • Lo que fue sembrado ayer. Autor: Máximo Gorki.
  • ¡La sopa! Autor: Honorato Daumier.
  • En el pais de los soviets. Autor: Mauricius.
  • Justicia distributiva. Autor: Miguel Thuars.
  • John Most. El fundador del Freiheit. Autor: L.L.
  • Los dos compañeros. Autor: León Tolstoi.
  • Reminiscencias de León Tolstoi. Autor: Máximo Gorki.
  • La celosia. Autor: P.L.
  • La palabra. Autor: Rafael Urbano.

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N° 28

24 de julio de 1922

Contenido

  • Socialismo y democracia.
  • Su majestad el hambre. Autor: A.C.
  • Notas.
  • Los dos compañeros. Autor: León Tolstoi.
  • Los indianos. Autor: Emilio López Arango.
  • Sobre el concepto de libertad igual para todos.
  • En el pais de los soviets. Las prisiones de la Tcheka. Autor: Mauricius.
  • Los grandes poetas. Emilio Verhaeren.
  • Anatole France.
  • Por nacer pobre. Autor: Pedro Herrera.
  • ¿Qué cosa son los soviets? Autor: Argon.

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N° 29

31 de julio de 1922

Contenido

  • El protectorado y los protegidos.
  • La fortuna de Bebel.
  • Hambre y tuberculosis.
  • Figuras y episodios revolucionarios. Mateo Morral. Autor: D.
  • La acción parlamentaria. Autor: Francis Delease.
  • Notas.
  • El movimiento social en Italia. Autor: Luis Fabbri.
  • En el pais de los soviets. Autor: Mauricius.
  • La huelga general. Autor: E.M.
  • La psicopatología de la vida cotidiana. Autor: L. Luzuriaga.
  • Los libros.
  • Estilo obscuro, pensamiento obscuro.
  • El germen del tifus exantemático.
  • El billete alado. Aytor: At.
  • El caballo viejo. Autor: León Tolstoi.
  • Una sesión nocturna.

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N° 30

7 de agosto de 1922

Contenido

  • El anarquismo que nace.
  • ¿Cuestión obrera o cuestión humana? Autor: J. Ruskin.
  • Genios adulones.
  • El trabajo enriquece.
  • Notas.
  • Plegaria de juventud. Autor: At.
  • Los bolcheviquis y la revolución rusa. Autor: Emma Goldman.
  • Victor Hugo juzgado por algunos poetas.
  • Trabajo y deber. Autor: A.A.
  • Lo que gana un escritor.
  • En el pais de los soviets. Autor: Mauricius.
  • Reflexiones sobre la cultura. Autor: Costa-Iscar.
  • Un manifiesto de encargo. Autor: Xaxara.
  • Los libros.

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N° 31

14 de agosto de 1922

Contenido

  • Anarquistas anti-anárquicos.
  • La ciencia oficial.
  • Pensamiento. Autor: José Martí.
  • Entrevista con Sebastian Faure. Autor: Armando Borghi.
  • Los bolcheviquis y la revolución rusa. Autor: Emma Goldman.
  • La ley. Autor: Pio Baroja.
  • El frente único del proletariado.
  • Steinlen.
  • Gorki, La Nación y La Fraternidad al por mayor.
  • Intenciones. Autor: H.B.
  • Hacia el fin de Europa. Autor: Máximo Gorki.
  • Las oceánidas y Prometeo. Autor: Iwan Gelkin.
  • Biología pintoresca. Autor: Luis Palacios Pelletier.
  • El sindicalismo en Rusia.
  • Cultura física y ... dietética. Autor: A.V.

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N° 32

21 de agosto de 1922

Contenido

  • El laborismo inglés.
  • El capital. Autor: Juan Ruskin.
  • Dactiloscopia.
  • Notas.
  • Partidos y organizaciones proletarias en Italia. Autor: Luigi Fabbri.
  • El movimiento obrero en la India. Informe de Agnus Smedli en el 13 Congreso de los sindicalistas alemanes.
  • La aldea de los mutilados.
  • Después de la Conferencia de Génova. Autor: Max Nettlau.
  • Ideario stendhaliano. Autor: Stendhal.
  • El sindicalismo en Rusia. Autor: Agustín Souchy.
  • Los libros.
  • Pensamientos. Autor: Diderot.

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N° 33

28 de agosto de 1922

Contenido

  • La Primera Internacional.
  • Confesiones burguesas. Autor: Martín Wamy.
  • La tierra. Autor: Angel Semblancat.
  • Monroismo y solidaridad en la democracia.
  • El martiriologio de los anarquistas rusos. Autor: Hugo Treni y Anatole Gorelik.
  • Don Quijote. Autor: Rudolf Rocker.
  • La finalidad de los gremios. Autor: Enrique Nido.
  • Romain Rolland. Autor: Genold.
  • El libre concurso. Autor: Voltaire.
  • Los libros.
  • La cascada. Autor: Pedro Novarov.
  • ¿Qué quiere la Liga Sindicalista de Mujeres? Autor: Milly Witkop Rocker.
  • El reloj.

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N° 34 (FALTA ESTE NÚMERO)




N° 35

11 de septiembre de 1922

Contenido

  • Las ocupaciones del señor Livitnoff. Autor: Hans Eskeboon
  • Notas.
  • Moloch. Autor: Alfredo Calderón.
  • Más reflexiones sobre la cultura. Autor: Costa-Iscar.
  • Paralelo entre el anarquismo francés y el argentino. Autor: Enrique Nido.
  • Dos ex-anarquistas al servicio de la Tcheka en Berlín.
  • Esbozo biográfico de Alexander Berkman. Autor: Emma Goldman.
  • Ervin Szabo y la revolución húngara. Autor: Tibor Forzags.
  • El martiriologio de los anarquistas rusos. Autor: Hugo Treni y Anatol Gorelik.
  • Recuerdo triste. Autor: H. Galvano Forte.
  • ¿Qué quiere la Liga Sindicalista de Mujeres? Autor: Milly Witkop Rocker.

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N° 36

18 de septiembre de 1922

Contenido

  • Todo el poder a los sindicatos.
  • El centenario brasileño.
  • USA, presos y hambrientos.
  • Notas.
  • Los problemas de los estudios electivos como problemas de libertad. Autor: Camilo Berneri.
  • La libertad de estudiar. Autor: Errico Malatesta.
  • Los cuatro jinetes del apocalipsis. Autor: Costa-Iscar.
  • La personalidad. Autor: A. Kuprin.
  • Las leyes. Autor: Henry Bauer.
  • Página de arte. Rembrandt.
  • Exposición Romero de Torres. Autor: Zero.
  • Nubes y olas. Autor: Rabindranath Tagore.
  • Orden. Autor: Alvaro Yunque.
  • El sindicalismo. Su carácter. Sus elementos constitutivos. Su finalidad. Sus medios. Su misión social. Autor: Sebastian Faure.
  • Notas gráficas del entierro de Kropotkin.
  • El martiriologio de los anarquistas rusos. Autor: Hugo Treni y Anatol Gorelik.
  • Salvando un error.

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N° 37

2 de octubre de 1922

Contenido

  • Solidaridad internacional.
  • Del pais del comunismo.
  • Notas.
  • Las claudicaciones del bolcheviquismo.
  • El martiriologio de los anarquistas rusos. Autor: Hugo Treni y Anatol Gorelik.
  • Página de arte. J. Francisco Millet.
  • La Ukrania revolucionaria. Autor: Agustín Souchy
  • El sindicalismo. Su carácter. Sus elementos constitutivos. Su finalidad. Sus medios. Su misión social. Autor: Sebastian Faure.
  • A propósito de Julio Guesde. Autor: S.F.

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N° 38

9 de octubre de 1922

Contenido

  • Capitalización de Rusia.
  • La situación en Alemania.
  • Litografías.
  • Notas.
  • Cascotes. Vulgo. Autor: Alvaro Yunque.
  • Una canción de los machnovistas.
  • La situación de los niños en Rusia. Autor: Emma Goldman.
  • Nestor Machno. Autor: M.N.
  • Lo que quieren los anarquistas. Texto adoptado por unanimidad en el Congreso Comuista Anarquista de Charleroy. 1904. Autor: G. Thonar.
  • Página de arte. Un pintor de la vida galante. Enrique Lautrec.
  • Una noche, una tarde y una mañana. Autor: Alfredo Valente.
  • Del pais del comunismo.
  • Carta sobre los acontecimientos de Rusia. Segunda Carta. Autor: Volin.
  • El martiriologio de los anarquistas rusos. Autor: Hugo Treni y Anatol Gorelik.
  • Buscando un neutral.

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N° 39

16 de octubre de 1922

Contenido

  • La contrarrevolución burguesa.
  • La caza del dólar.
  • El calvario del minero.
  • La mania de matar.
  • Pueblos primitivos.
  • La Luisa Michel del Sahara. Isabel Eberardt. Su vida y su obra (1877-1904). Autor: P. Vigne d¨Octon.
  • Sanna hoy. Autor: Pierre Ramus.
  • Temas de cultura. Autor: Eugenio Almada.
  • Página de arte. Leonardo da Vinci.
  • Las fábulas de Leonardo da Vinci. Autor: At.
  • La carrera hacia el hundimiento de Europa. Autor: Max Nettlau.
  • El martiriologio de los anarquistas rusos. Autor: Hugo Treni y Anatol Gorelik.
  • El mono cautivo. Autor: C.M.
  • Lo que quieren los anarquistas. Texto adoptado por unanimidad en el Congreso Comunista Anarquista de Charleroy. 1904. Autor: G. Thonar.
  • El movimiento machnovista ukraniano y el antisemitismo. Autor: M.N.
  • El hacendado. Autor: Manuel Marquez.
  • Sabiduria y experiencia. Autor: Alvaro Yunque.

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N° 40

23 de octubre de 1922

Contenido

  • La posición de los anarquistas en el movimiento obrero.
  • Sobre la humildad. Autor: Costa-Iscar.
  • Notas.
  • La carrera hacia el hundimiento de Europa. Autor: Max Nettlau.
  • De ensayos pedagógicos. Autor: M. de Montaigne.
  • Forma y color. Autor: Elie Faure.
  • Página de arte. Una página de Rodin a la Venus de Milo. Autor: Auguste Rodin.
  • Las exposiciones. Autor: Zero.
  • Trabajar. Autor: Alvaro Yunque.
  • La evolución legal y la anarquía. Autor: Eliseo Reclús.
  • Pensamientos anarquistas. Autor: M. Rugmon.
  • Lo que quieren los anarquistas. Texto adopatdo por unanimidad por el Congreso Comunista Anarquista de Charleroy. 1904. Autor: G. Thonar.

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N° 41

30 de octubre de 1922

Contenido

  • La verdadera unión revolucionaria.
  • Notas.
  • Cartas sobre los acontecimientos en Rusia. Tercera Carta. Autor: Volin.
  • Pensamientos sueltos.
  • Página de arte. Felix Valleton. Un grabador en madera. Autor: E.
  • Reportaje grotesco en el palacio de nuestro crítica musical. Autor: Juan Carlos Paz.
  • Exposición.
  • Cocotes. Autor: Alvaro Yunque.
  • Lo que quieren los anarquistas. Texto adoptado por unanimidad en el Congreso Comunista Anarquista de Charleroy. 1904 (Conclusión). Autor: G. Thonar.
  • La Luisa Michel del Sahara. Isabel Eberdardt. Su vida y su obra (1877-1904). Autor: P. Vigne d´Octon.
  • Las masas. Del miedo a la libertad a la confianza en el hombre. Autor: L.V.

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N° 42

6 de noviembre de 1922

Contenido

  • La situación en Rusia juzgada por un hombre de negocios.
  • La base moral del anarquismo. Autor: Errico Malatesta.
  • Los problemas de la enseñanza. Autor: Enrique Nido.
  • Nets chasff. Autor: Dolcino.
  • El pan de los pobres. Autor: Enrique Bancks.
  • Página de arte. La pintura en la China y el Japón.
  • Del culto de la irrespetuosidad. Autor: J.C. Paz.
  • Fragmentos científicos y breves apostillas al ocultismo. Autor: Antonio.
  • Anarquistas y marxistas. Autor: Diego Abad de Santillán.
  • Brevedad. Autor: Alvaro Yunque.

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N° 43

13 de noviembre de 1922

Contenido

  • Hechos y fechas. Autor: Costa-Iscar.
  • El crimen de la plutocracia yanqui.
  • Discurso del Reverendo John C. Kimball. Las víctimas de Chicago.
  • Página de arte. Ignacio Zuloaga. Autor: Zero.
  • De Tolstoi.
  • Pensamientos subversivos.
  • La plutoyanqui.
  • Notas.
  • Mis recuerdos sobre Kropotkin. Autor: Milly Witkop Rocker.
  • Estado y capitalismo. Autor: Emilio López Arango.
  • Un brindis. Escritores rusos. Alejandro Kuprin.
  • Intereses de clase o intereses humanos. Autor: Diego Abad de Santillán.
  • Gotas. Autor: Augusto Klas.
  • Ciencias naturales y anarquía. Autor: A. Reymond.
  • A un caballo. Autor: Angel Semblancat.
  • Comentando. Autor: Caristacos.
  • El miedo. Autor: R. W. Emerson.

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N° 44

20 de noviembre de 1922

Contenido

  • Los oportunistas de la revolución.
  • El niño. Autor: Sebastian Faure.
  • ¿La Escuela Racionalista o la Universidad Popular? Autor: Diego Abad de Santillán.
  • Fragmento. Autor: Pedro Gori.
  • Cartas sobre los acontecimientos de Rusia. Quinta Carta. Autor: Volin.
  • Página de arte. La escritura egipcia. Autor: Z.
  • El salón y el arte nacional. Autor: Jamb.
  • El cultivo de la metáfora. Autor: Alvaro Yunque.
  • La honradez. Autor: XX
  • Puntualizando y ampliando. Autor: Costa-Iscar.
  • El camino andado. Autor: José María Acha.

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N° 45 (FALTA ESTE NÚMERO)




N° 46

4 de diciembre de 1922

Contenido

  • La libertad. Autor: Bernardo Lazare.
  • Socialismo autoritario y despotismo. Autor: Marc Girardin.
  • La educación de los niños. Autor: J.L. Delvy
  • La evolución de las ciencias de la naturaleza. Autor: A. Reymond.
  • Página de arte. Alberto Durero
  • El arte. Convesaciones de Rodin.
  • Historia de un pasatiempo. Autor: Juan Carlos Paz.
  • La tragedia austriaca. Autor: Max Nettlau.
  • ¿El comunismo es enemigo de la libertad? Autor: Pierre Ramus.
  • El realismo. Autor: M.D. Calvocoressi.
  • Ser uno mismo.
  • Hombre libre. Autor: Auguste Klas.

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N° 47

11 de diciembre de 1922

Contenido

  • ¿Qué es el industrialismo?
  • Notas
  • La educación de los niños. Autor: J.L. Delvy
  • Actos de rebelión. Autor: Luigi Fabbri.
  • Página de arte. Claudio Monet. El impresionismo.
  • La exposición de arte decorativo. Autor: Zero.
  • Conversaciones de Rodin.
  • La mentira. Autor: Federico Nietzsche.
  • Coacción moral. Autor: Ricardo Mella.
  • La tragedia austriaca. Autor: Max Nettlau.
  • Emilio Zola. Autor: Elie Faure.
  • Caseotes. Autor: Alvaro Yunque.

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N° 48

18 de diciembre de 1922

Contenido

  • La lucha contra el hambre.
  • El último refugio del estatismo.
  • El terror. Autor: Angel Semblancat.
  • Página de arte. El arte. Conversaciones con Rodin.
  • El arte de Tolstoi. Autor: F. Eloui.
  • Santa Isabel de Ceres. Autor: Costa-Iscar.
  • La tragedia austriaca. Autor: Max Nettlau.
  • El comunismo es lógicamente libertario. Autor: Pierre Ramus.
  • La sociedad. Autor: Pi y Margal.

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N° 49

25 de diciembre de 1922

Contenido

  • Partido de masas.
  • Notas.
  • La tragedia austriaca (Conclusión). Autor: Max Nettlau.
  • Página de arte. Jacques Callot. El grabador de los vagabundos.
  • Heinrich Zille.
  • Algunos recuerdos sobre Guillermo Apollinaire. Autor: Vlaminck.
  • Libros.
  • La metafísica del anarquismo. Autor: Enrique Nido.
  • El terror. Autor: Angel Semblancat.
  • Las características del movimiento social en la Argentina. Autor: Emilio López Arango.
  • El comunismo es lógicamente libertario. Autor: Pierre Ramus.
  • El alcohol. Autor: Carlos Letourneau.

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Omar Cortés


La noche en que los ángeles lloraron


Primera edición cibernética, enero del 2003

Captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés




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Indice

Presentación.

I

II

III

IV

V

VI

VII

VIII







Presentación

La fecha del 2 de enero guarda un trágico recuerdo para la ciudad de León, Guanajuato, debido a que ese día del año 1946, se realizó en la Plaza principal, una de las matanzas más crueles de que se tenga memoria en la República mexicana.

Esa tragedia, perpetrada por la necedad de un régimen político que no estaba dispuesto a perder la más mínima porción de poder, se mantuvo durante decenas de años semioculta tras un extraño discurso mediante el cual achacábase aquellos acontecimientos a una supuesta provocación derechista, lo que conllevaba a dar por sentado que quien esgrimía tal justificante, debía ser considerado como progresista o, incluso, abiertamente revolucionario, lo que de hecho no era así.

Pero como bien señala el refrán popular que versa: no hay mal que dure cien años, ni pueblo que lo aguante, ahora, a cincuenta y siete años de distancia, aquellos hechos podemos valorarlos y analizarlos fuera de esa perversa dinámica.

En la revalorización que en el México del siglo XXI está teniendo la institución municipal, la tragedia ocurrida aquél 2 de enero de 1946 en la ciudad de León, Guanajuato, adquiere otra perspectiva: la de una comunidad luchando por sus derechos, reivindicando su hábitat, decidiendo sobre su presente y su futuro; en pocas palabras, la de una comunidad comprometida consigo misma, capaz de tomar sus propias decisiones y encararlas con madurez.

Tal es para nosotros el significado que guarda, para el México actual, aquel crimen que tantos sufrimientos generó a numerosas familias leonesas.

Chantal López y Omar Cortés

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I

Conciudadanos:

Empezamos juntos, un nuevo año; como al final de los anteriores, deseo dedicar algunos instantes de estas últimas horas de 1945 a reflexionar con ustedes acerca del futuro de la patria.

Desde luego habré de consagrar el primer pensamiento a todos aquellos mexicanos o no mexicanos, que por el sacrificio de sus vidas, 1946 se presenta a nosotros como un año de paz y reconstrucción.

(Mensaje de año nuevo a la Nación, dirigido por el Sr. General Manuel Ávila Camacho, Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. En Excelsior. El periódico de la vida nacional, del 1º de enero de 1946.)

El año de 1945 había resultado crucial para el destino futuro de la humanidad. En ese año terminó la conflagración bélica conocida con el nombre genérico de Segunda Guerra Mundial. Varios millones de personas, de diversos lugares del mundo, perdieron la vida en aquella horrible guerra, siendo pocos, muy pocos los países del planeta que no contribuyeron con su cuota de sangre en aquel auténtico holocausto de la raza humana. No pocos mexicanos perdieron la vida en la guerra, saldando con ello la tétrica deuda de sangre que México hubo también de pagar.

En el México de 1945, la población recuperó sus garantías constitucionales, suspendidas a raíz de la participación de nuestro país en la conflagración mundial. Durante varios años había privado el estado de excepción generado por la declaración de guerra en contra de las potencias del Eje. México, al igual que muchos otros países, se preparaba para iniciar su marcha bajo las nuevas condiciones sociales, políticas y económicas generadas a raíz de la finiquitación del conflicto universal, debiendo sujetarse a la línea trazada por los grandes vencedores.

La consolidación de un régimen democrático y el desplazamiento de los militares para que ya no pudiesen contender por la presidencia de la República, constituían dos de las principales metas a lograr en el corto plazo.

Mediante la suave brisa del civilismo pretendíase dejar para siempre atrás el caudillismo militarista que como fardo el país cargaba desde lejanos tiempos, y con la búsqueda de la consolidación de mecanismos democráticos que alentaran y garantizaran la participación ciudadana en todos los asuntos relativos a la República, pretendíase superar la constante presencia del peligro de las dictaduras cubiertas o descubiertas.

Pretendíase la superación de lo ocurrido en el proceso electoral federal de 1940, cuando las preferencias electorales de la población se polarizaron en dos opciones o candidaturas. Por un lado, el General Juan Andrew Almazan, postulado por el Partido de Reconstrucción y Unificación Nacional, y, por el otro, el General Manuel Ávila Camacho, postulado por el Partido de la Revolución Mexicana. La reñida contienda electoral provocó un resultado apretado por medio del cual se le otorgó el triunfo al candidato del Partido de la Revolución Mexicana, pero un muy alto porcentaje de la población no quedó satisfecho con las cifras dadas a conocer, generándose rumores que aseguraron que el triunfo del General Manuel Ávila Camacho había sido producto de un descarado fraude electoral.

El proceso electoral en pro de la presidencia de la República en aquél año de 1946, tenía como principales candidatos a: el licenciado Miguel Alemán Velazco, postulado por el Partido de la Revolución Mexicana; el licenciado Ezequiel Padilla, nominado por el Partido Democrático de México, y al señor licenciado Manuel Gómez Morín, postulado por el Partido Acción Nacional.

Dos de aquellos contendientes provenían del gabinete del señor presidente de la República, General Manuel Ávila Camacho, lo que evidenciaba la existencia de graves cuarteadoras en el seno del partido en el poder, convirtiéndose también en peligroso augurio para la ciudadanía, la cual no había olvidado las situaciones que en el pasado habíanse generado a raíz de los pleitos entre la popularmente llamada familia revolucionaria, cuando de asuntos de poder se trataba.

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II

La ciudadanía leonesa en un movimiento cívico sin precedentes en la historia del municipio, públicamente propuso y eligió candidatos a presidente municipal y a regidores, al señor Carlos A. Obregón y a los ciudadanos que forman la planilla por él encabezada, a fin de participar en las elecciones para Ayuntamiento de León por el periodo 1946 - 1947.

(...)

El jueves 20 de este mes (diciembre de 1945), la fuerza federal impidió a los legítimos miembros de la Junta Computadora reunirse en el local oficial, por lo que dicha Junta se constituyó en la Plaza de la Industria, rodeada del pueblo, habiendo dado a conocer el resultado del cómputo que fue de 22173 votos para la planilla que encabezó el señor Obregón, y de 58 para la encabezada por el doctor Ignacio Quiroz.

Mientras tanto, una banda de falsificadores, ostentándose como Computadora, declaró que había ganado la planilla unánimemente repudiada por el pueblo de León.

(...)

Las autoridades locales han conseguido que la fuerza federal, de hecho proteja al grupo de individuos que pretende usurpar las funciones del Ayuntamiento electo, y de ese modo trata de consumarse así el más grande atropello a la dignidad, a la ciudadanía y a los intereses del pueblo de León.

(...)

Contra las versiones infames que los derrotados están propalando, categóricamente declaramos:

El gran movimiento cívico electoral de León, efectuado por hombres de todas las ideas y de todas las tendencias, no consiste en otra cosa que en la aspiración muy justa, muy legítima y muy democrática, de tener un Ayuntamiento de elección popular.

(El pueblo de León se dirige al país, manifiesto de la Unión Cívica Leonesa, en El Universal. El gran diario de México, del 1º de enero de 1946.)

Mientras que en todo el país la población gozaba de las fiestas navideñas conocidas como posadas, en las ciudades de León, Gto. , y Monterrey, N. L., ciudadanos honestos se habían dado a la tarea de participar abiertamente en la política de sus respectivos municipios, organizándose y postulando candidatos independientes que contendieran en la lucha electoral para las respectivas presidencias municipales. En estas dos ciudades, el movimiento de los independientes logró atraerse las simpatías populares y todo hacía prever holgados triunfos de sus candidatos.

En la industriosa ciudad de León, Gto. , llamada la perla del Bajío, los independientes habían conformado un organismo local que pudieron como nombre el de Unión Cívica Leonesa, y a través del cual postularon al señor Carlos A. Obregón y planilla para contender en las elecciones municipales que se celebrarían en diciembre de 1945. Por su parte, el Partido de la Revolución Mexicana postulaba al doctor Ignacio Quiroz y planilla como su candidato.

El desarrollo de las campañas promovidas por ambos organismos reflejó claramente que la preferencia del electorado leonés se inclinaría a favor del candidato y planilla postulados por la Unión Cívica Leonesa.

Mientras en muchos hogares mexicanos se entonaban los cánticos de petición de posada para posteriormente quebrar la simbólica piñata, en la ciudad de León, Gto. , sus pobladores acudían a las urnas.

El proceso electoral municipal se había desarrollado en un ambiente sumamente viciado ya que los señores del poder, alarmados ante el formidable arrastre popular del candidato independiente habíanse visto obligados a echar mano de cuanto chanchullo e irregularidad pudieron para tratar de evitar el ya pronosticable triunfo del señor Carlos A. Obregón y planilla.

Así, no proporcionaron el listado correspondiente al padrón electoral; fijaron la ubicación de las casillas electorales en los domicilios de sus incondicionales, e incluso, en cantinas; acarrearon a pobladores de otros municipios cercanos a la ciudad leonesa con el objeto de amedrentar a la población, y, paralelamente, para tratar de demostrar una inexistente fuerza política. El robo y destrucción de urnas fue otro de los procedimientos ordenados por los temerosos señores del poder; la no entrega de boletas electorales fue uno más de los sucios recursos utilizados. Pero la población leonesa no se amilanó ante esas provocaciones, por lo que no aceptó la ubicación de las casillas y luchó denodada, pero pacíficamente, para lograr su imparcial ubicación; ante la falta de los listados del padrón correspondiente en cada una de las casillas y la carencia de boletas para sufragar, luchó por ubicar en cada una de ellas a un notario para que certificara que los papeles en los que los votantes sufragaban, y en los que se añadía el nombre, dirección, edad, y ocupación del ciudadano, correspondieran a la realidad.

Así, mientras en el resto del país la población se aprestaba a la convivencia familiar representada en la popular cena de noche buena, y cientos de miles de niños mexicanos iban a dormir con la ilusión de los regalos que al día siguiente encontrarían, en la ciudad de León, Gto., el tema de discusión no era otro que el buscar la manera de luchar para que la voluntad ciudadana un fuese burlada y pisoteada mediante la imposición de un presidente municipal y un grupo de síndicos y regidores que no habían obtenido el triunfo en la votación. Lo que en otras ciudades del país significaba una noche de unión festiva de las familias, en León representaba la conformación de redes de resistencia para oponerse a la imposición.

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III

Sabemos bien que la revolución no es patrimonio de un grupo, sino del pueblo mexicano; pero conscientes de nuestros deberes y de nuestra responsabilidad, sabemos también que a los enemigos de la revolución podemos entregarles todo y hacerles disfrutar de todas las conquistas revolucionarias; lo único que no podemos entregarles es la revolución misma, es decir, el gobierno del país, pues ello sería retrogradar a México medio siglo y haría estériles los sacrificios de nuestras luchas prolongadas y cruentas.

Guanajuato, Gto. , 1º de enero de 1946.

Comité estatal del Partido de la Revolución Mexicana.

(En El Universal. El gran diario de México, del miércoles 2 de enero de 1946.)

El nuevo Ayuntamiento tomaría posesión el día 1º de enero de 1946, y el partido en el poder, el Partido de la Revolución Mexicana, empeñado estaba en no ceder el gobierno municipal leonés al candidato independiente por el que casi unánimemente había sufragado la población leonesa.

Era gobernador del Estado de Guanajuato el señor Ernesto Hidalgo, persona de edad avanzada que se había destacado en el campo de la educación y como presidente municipal en funciones se encontraba el doctor Salvador Muñoz.

Temerosas ambas autoridades de lo que con toda seguridad sucedería al llevarse a cabo la nefasta imposición, solicitaron la presencia de elementos del ejército federal, e igualmente trasladaron a la ciudad de León más de tres mil agraristas fuertemente armados.

Su nefasto, ilícito y por completo condenable objetivo de imponer a la población, autoridades por las que muy pocos leoneses habían votado, les hacía temer las consecuencias. Y no fue únicamente en el terreno de la fuerza bruta tras el cual se parapetaron, sino que su obsesión por mantenerse en el poder a toda costa, les obligó a despertar al fantasma de la contrarrevolución.

En efecto, los coríferos de los señores del poder, ni tardos ni perezosos pusiéronse a trabajar para hilar correctamente la mentira discursiva que les sirviese de pretexto en su necia idea de burlarse de la población, y no tardaron mucho en echarle la culpa de todo lo que sucedía tanto a la Unión Nacional Sinarquista, como al Partido Acción Nacional, y ello no obstante que el Comité Nacional de los sinarquistas, había declarado a la prensa nacional lo siguiente:

La Unión Nacional Sinarquista, aludiendo a la campaña política que se desarrolla actualmente en el municipio de León, Gto. , para hacer la renovación del Ayuntamiento, y que culmina mañana con la toma de posesión del candidato que haya resultado triunfante, hizo las siguientes declaraciones por conducto de su Comité Nacional:

1º La Unión Nacional Sinarquista no ha intervenido oficialmente en la dirección o control de la lucha cívica iniciada y mantenida por la Unión Cívica Leonesa a favor de la candidatura del señor Carlos A. Obregón.

2º Todos los sinarquistas en lo particular si han participado abiertamente en la campaña política nacional; pero lo han hecho conforme a su propio criterio y en uso de sus derechos ciudadanos.

3º El sinarquismo no tiene motivos para manifestar enemistad ni aversión hacia ninguno de los candidatos; pero si tiene interés de que se respete la voluntad del pueblo y que cesen las prácticas imposicionistas y fraudulentas en toda nuestra patria, para que la democracia sea una cosa efectiva.

En Excelsior. Periódico de la vida nacional, del 1º de enero de 1946.

Por supuesto que la mentira propagada por los aprendices de la neodictadura no tomaba en cuenta el conocido hecho de la alta proclividad del sinarquismo a favor del abstencionismo en cuestiones electorales.

No habían pasado aún ni seis años cuando, durante la campaña del General Almazán, la Unión Nacional Sinarquista había lanzado su consigna proabstencionista. Más que evidente resultaba que en la tendencia del social cristianismo prevalecía aún, en el año de 1945, un marcado apoliticismo. Por supuesto que las condiciones prevalecientes en los años de 1939 y 1940, época de la campaña electoral almazanista, habían cambiado considerablemente, y que en 1945 el despertar cívico de la población mexicana era más que evidente, y ello se había constituido en el talón de Aquiles de la en otra hora poderosísima organización sinarquista, la cual, si bien bajo el sabio lema que señala: quien tuvo, retuvo, mantenía aún considerable fuerza entre la población que la vio nacer, no era, sin embargo, ni la sombra de lo que había sido apenas cinco años atrás. La trampa del discurso oficialista que pretendía revivir el peligro sinarquista, no era mas que una simple canallada que buscaba la manera de encubrir ideológicamente sus fines de mantenerse a toda costa en el poder. Además, suponiendo sin conceder que aquel discurso hubiere tenido algún porcentaje de verdad, de ninguna manera podía ser considerado como razón, porque a fin de cuentas tanto los sinarquistas como los que no eran sinarquistas tenían idéntico derecho a actuar políticamente, puesto que ese era un derecho garantizado por la Constitución.

En 1945. más fresco que ahora se encontraba el recuerdo de una sangrienta revolución iniciada por la terquedad de la cúpula dictatorial encabezada por el General Porfirio Díaz, de mantenerse a toda costa en el poder. En aquél año, aún vivían muchísimas personas que fueron testigos activos del proceso en pro de la efectividad y respeto del sufragio, y de la lucha armada desencadenada por la sordera de aquella cúpula dictatorial. Entre los años de 1906 a 1919 murieron en México millones de personas en el muy largo proceso revolucionario entre cuyas metas se encontraba la implantación del sufragio efectivo.

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IV

León, Gto. , 2 de enero de 1946.

Una chusma de campesinos armados y en estado de ebriedad traídos de otros municipios en ocasión de la toma de posesión del Ayuntamiento impuesto por las autoridades, ocupó las afueras del Casino Leonés e injurió a las familias que se divertían sanamente festejando el fin de año.

A dichas familias se les impidió la salida a la calle, teniéndoselas, de hecho, secuestradas durante algún tiempo.

Con tal motivo, la sociedad se encuentra justamente indignada.

El Presidente del Casino de León, Agustín Cortés.

(En El Universal. El gran diario de México, del 2 de enero de 1946.)

Las cosas habían ido demasiado lejos. La presencia de los agraristas acarreados para ser usados como grupo de choque, había tensado al máximo la situación. Ciertamente aquellos pobres individuos traídos de diferentes municipios y que en sí mismos se constituían en la manifestación más palpable de las deficiencias de la política implementada por el partido en el poder, eran por completo ajenos al conflicto pos electoral, por lo que no se les podía culpar de nada; pero diferente responsabilidad tenían quienes les habían llevado a la ciudad de León. No se puede dejar de señalar que los denominados agraristas, constituían en sí un cuerpo militar sujeto a la disciplina castrense, y por ende, aquellos individuos estaban obligados a obedecer órdenes superiores, de aquí que los atropellos que cometiesen recayeran en la responsabilidad directa de los mandos militares de la zona respectiva.

La notoria incapacidad de las autoridades locales y estatales se puso al descubierto. Resultaba más que obvio que la población leonesa había elegido al candidato de la Unión Cívica Leonesa, señor Carlos A. Obregón, y que el hecho de a toda costa intentar imponer al candidato perdedor traería nefastas consecuencias para el municipio leonés, e inclusive se generaría un marco de ingobernabilidad que a nadie beneficiaría. Cualquier persona con un mínimo de inteligencia podía percatarse que la maniobra de la imposición para nada serviría. Pero como sucede que en la política no es, por lo general, la razón quien impera, sino muy por el contrario, es lo irracional lo que tiende a convertirse en norma, los imposicionistas continuaron con su arriesgado juego.

Además de lo ya señalado, existían otros factores que explicaban la sin razón de los imposicionistas.

Como ya lo he señalado, en México las garantías constitucionales fueron suspendidas cuando nuestro país declaró la guerra a las potencias del Eje, emergiendo de inmediato un estado de excepción a raíz del cual los derechos constitucionales de libertad de reunión, libertad de prensa, etc., etc., quedaron sin efecto en el país entero, alzándose el imperium castrense. Aquellas particulares condiciones tendieron a reforzar aún más el poder cuasi omnímodo del partido gobernante, a la vez que sentaron bases para crear la extraña costumbre de que ningún otro partido u organización, salvo el partido en el gobierno, podía atreverse a intentar convertirse en una opción real de administración pública. Por otra parte se había creado, entre ciertos sectores del ejército, la falsa idea de que el poder castrense podía hacer y deshacer a su antojo. Las sangrientas represiones ejercidas, precisamente en contra del movimiento sinarquista se habían realizado con el sustento de un estado de excepción, pero las condiciones habían cambiado radicalmente puesto que en el México de finales de 1945 ya se habían restablecido las garantías constitucionales. Sin embargo, el pensamiento de algunos gobernantes así como el de algunos miembros del ejército, seguía dentro de los parámetros del ya inexistente estado de excepción, lo que les conducía a seguir actuando como si en México las garantías constitucionales continuaran suspendidas.

La gravedad de la situación era tal, que se preveía un desenlace fatal. La responsabilidad del gobernador del Estado de Guanajuato era evidente, puesto que esa persona pudo, haciendo uso de sus facultades, intervenir para solucionar aquél conflicto. En sí, todo se basaba en algo tan sencillo como lo es el respetar la voluntad ciudadana manifestada en las urnas. Así, si la casi totalidad de la población leonesa había sufragado a favor del candidato de la Unión Cívica Leonesa, pues el respetar aquel triunfo inobjetable hubiese arreglado totalmente el asunto, sin embargo, extrañamente se siguió un camino diferente, un camino que conducía a un precipicio: el de imponer a toda costa al candidato del Partido de la Revolución Mexicana.

Eran aquellos tiempos, como también ya lo he indicado, de campañas electorales en pos de la presidencia de la República, y las condiciones se presentaban favorables para aquellos que encaramados en puntos clave del poder político, tenían como finalidad la de crear problemas adicionales, capaces de enturbiar el destino, no tan sólo de las elecciones federales, sino inclusive del país entero.

El discurso oficial que intentó responsabilizar a sinarquistas y panistas de aquel movimiento ciudadano, a lo mejor tendía a ocultar a los verdaderos responsables. Es conocido que la mejor protección que un ladrón puede darse a sí mismo es el gritar, después de haber consumado su robo, ¡al ladrón! ¡al ladrón!, y ello con el objeto de crear la confusión buscando señalar a otro como autor de lo que él mismo hizo, pues bien, ¿por qué no pensar que en el caso al que nos estamos refiriendo sucedió algo similar?

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V

León, Gto. , 2 de enero de 1946.

El mítin de protesta que el pueblo realizaba ayer contra la imposición del doctor Ignacio Quiroz fue disuelto por medio de la fuerza. Las tropas federales atacaron a la multitud reunida en el Parque Hidalgo a caballazos y bayonetazos.

El Coronel Comandante Jefe del Estado Mayor de la zona, amagó con ametralladora en mano al pueblo.

El número de heridos es imposible de determinarse en este momento, existiendo gran indignación por parte del pueblo.

Hoy comenzó la paralización general de trabajos como protesta por la imposición, encontrándose invadido el Ayuntamiento por chusmas llevadas de otros municipios, siendo la situación en general sumamente peligrosa, por lo que solicitámosle intervención inmediata del Presidente de la República para que cese este estado de cosas, ya que esto tiende a perjudicar la vida económica de la población.

Protestamos enérgicamente por esta clase de atentados de que se hace víctima al pueblo.

Ricardo Hernández S., Presidente de la Unión Cívica Leonesa.

(En El Universal. El gran diario de México, del 2 de enero de 1946.)

En los hogares mexicanos, la noche del 31 de diciembre de 1945 transcurrió en medio de los festejos típicos de la convivencia familiar, con la cena de fin de año y las tradicionales doce uvas pulcramente separadas para cada uno de los comensales, en espera de ser comidas una a una al inicio de las campanadas que anunciasen el fin del año y, paralelamente, el inicio del nuevo. Los abrazos y fervientes deseos de prosperidad y felicidad para el año que se iniciaba conformaban el cálido marco prevaleciente en los hogares del México de aquellos años.

En la ciudad de León, Gto., ese marco de tranquilidad y cohesión familiar se veía enturbiado por la áspera situación prevaleciente. Los leoneses, realizaron también sus respectivas cenas familiares, pero en ellas había un sentido deseo, inexistente en otros puntos de la República, de luchar denodadamente en pro del respeto a la voluntad popular expresada en las urnas. La inmensa mayoría de las familias leonesas que celebraban el fin del año de 1945 y el inicio de 1946 tenían un pensamiento común, abrigaban un deseo general, hacían unánimes votos por conseguir que su voluntad fuese respetada.

Cuentan los que en aquella época vivieron que la mañana del martes 1º de enero de 1946, el ambiente se sentía pesado, que existía en el aire un enrarecido presentimiento que avizoraba graves problemas. Ese día, en el Palacio Municipal tomaría posesión del Ayuntamiento el candidato impuesto como Presidente Municipal, el señor doctor Ignacio Quiroz; y ese mismo día, la Unión Cívica Leonesa había convocado a un acto en el Parque Hidalgo, en el que se le tomaría, de manera simbólica, la protesta de ley al candidato que realmente había triunfado en las elecciones municipales, el señor Carlos A. Obregón.

Desde temprana hora, las multitudes acarreadas de municipios cercanos a la población leonesa, fueron estratégicamente distribuidas en la Plaza Principal con el objeto de servir de adorno a fotógrafos y periodistas, para que éstos se convenciesen del enorme arraigo popular del candidato impuesto, y, paralelamente, evitar cualquier expresión de inconformidad por parte de los auténticos ciudadanos leoneses.

A la hora señalada se presentó al edificio municipal el señor doctor Ignacio Quiroz en medio de los gritos de júbilo de los acarreados, gritos que dicho sea de paso habían costado algunos pesos y muchos litros de licor a los dirigentes estatales del Partido de la Revolución Mexicana.

El importante diario Excelsior, publicó en su edición correspondiente al día 2 de enero de 1946, la siguiente nota:

Con todo orden se instaló ayer el nuevo Ayuntamiento de León, Gto.

León, Gto., enero 1º.

Esta mañana a las diez horas se efectuó en el Palacio Municipal la instalación del nuevo Ayuntamiento sin incidentes, a pesar de los augurios que habían propalado los alarmistas.

Leyó su Informe, por cierto inusitadamente interesante y trascendental, el Presidente Municipal saliente, doctor Salvador Muñoz Orozco, quien gloso el periodo de su actuación, refiriéndose a las obras de saneamiento, agua y pavimentos, que se han iniciado, así como al plan regulador de la ciudad que está permitiendo su modernización definitiva, pero sistematizada, a propósito de lo cual, ayer mismo fue inaugurada por el propio funcionario la mejor escuela de León en El Parque.

También el doctor Ignacio Quiroz, nuevo Presidente Municipal, dio lectura a su programa que desarrollará y como incluye puntos de alta labor constructiva, fue merecidamente aplaudido, tanto por el público que llenaba el recinto oficial como por la multitud que se congregó en las afueras para escucharlo mediante magnavoces que fueron colocados al efecto.

En la Plaza Principal hubo un mitin con cerca de diez mil personas reunidas, ante las cuales numerosos oradores hicieron razonables llamamientos a la serenidad, pues consideraron que el pueblo no tiene porque atender a las agitaciones, ya que la conquista de sus derechos cívicos, permanece firme.

Mientras que los oradores oficialistas realizaban un auténtico show ante fotógrafos y periodistas, aparentando hablar ante el pueblo leones cuando en realidad sus discursos eran escuchados por los acarreados de otros municipios que atestaban la Plaza Principal, el pueblo, el auténtico pueblo de León, Gto., se congregaba multitudinariamente en el Parque Hidalgo atendiendo la invitación hecha por la Unión Cívica Leonesa.

Por supuesto que aquel mitin de valientes oposicionistas al vergonzante acto de imposición que en el Palacio Municipal se llevaba a efecto, no contaba con las garantías estipuladas en el mandato constitucional.

El hecho de que los miembros de la Unión Cívica Leonesa hubiesen realizado su concentración en un lugar distante a la Plaza Principal, a todas luces evidenciaba su oposición a provocar enfrentamientos y, sobre todo, su férrea voluntad a desarrollar aquella lucha civilista por los sanos caminos de la paz y la dignidad. En León, todos sus pobladores sabían que el movimiento cívico encabezado por la Unión Cívica Leonesa no tenía como fin el provocar la violencia, sino que, por el contrario, su rasgo característico estaba centrado en el pacifismo, y ello quedo plenamente demostrado aquel martes 1º de enero de 1946.

Lo sucedido en el Parque Hidalgo puso en evidencia que los verdaderos provocadores se encontraban del lado de las ilegítimas autoridades impuestas.

El importante diario nacional, El Universal, incluyó en su edición del día 3 de enero de 1946, el siguiente relato de lo ocurrido en el Parque Hidalgo el primer día del año.

El incidente de anteayer.

Personas llegadas de León, Gto. , y a quienes entrevistamos en la estación de Bellavista a la hora de descender del ferrocarril, nos han hecho una relación sucinta del primer hecho sangriento registrado anteayer en aquella población, asegurando que los heridos fueron más de veinte y cientos los golpeados por las fuerzas federales y por los agraristas armados llevados de otras poblaciones.

Nos aseguran que más de diez mil personas de todas las clases sociales, organizaron una manifestación de protesta por no haberse respetado el voto popular que fue otorgado a favor del señor Carlos A. Obregón, y haberse impuesto como Presidente Municipal al señor doctor Ignacio Quiroz del P.R.M.

Los manifestantes llegaron hasta el Parque Hidalgo donde celebraron un mitin, cuando de pronto llegaron dos Coroneles, uno de ellos de apellido Cano, y dieron órdenes a los soldados y agraristas que los acompañaban, de que cortaran cartucho y calaran bayoneta en sus carabinas.

Ante esta demostración de fuerza, algunos de los simpatizadores de la candidatura del señor Obregón se llegaron a los militares para suplicarles que se les dejara libremente ejercer un derecho cívico, como lo es el de celebrar un mitin, pero sin que se escucharan sus palabras, se dio la orden de arremeter contra el pueblo.

Sonaron balazos y varios soldados y agraristas hicieron uso de sus bayonetas, por lo que no menos de siete personas resultaron heridas por estas armas y otras por balazos y golpes de culata.

Calculan las personas que nos dieron estos informes, que no menos de veinte heridos graves fueron levantados por la Cruz Roja en tanto que cientos de golpeados prefirieron retirarse a sus habitaciones para evitarse complicaciones judiciales.

Anoche, terminaron diciéndonos nuestros informantes, se había tomado el acuerdo por parte de todo el pueblo, de llevar a cabo una huelga general de pago de contribuciones en virtud de no reconocer como legal al Ayuntamiento que preside el doctor Ignacio Quiroz.

No es verdad, se nos dijo categóricamente, que se trate de sinarquistas. Se trata del pueblo. Bien es cierto que dentro de la Unión Cívica Leonesa hay sinarquistas, pero también hay liberales, conservadores, católicos y masones, pudiendo decirse que varios de estos son los que dirigen la campaña política a favor del señor Obregón.

A raíz de los sucesos del Parque Hidalgo, el Partido Acción Nacional, a través de su Comité Nacional, envió la siguiente carta al Presidente de la República:

C. General de División, Manuel Ávila Camacho, Presidente de la República.

Palacio Nacional.

México, D.F.

Como todo el pueblo mexicano, hemos seguido con profundo interés el curso del esfuerzo que los ciudadanos de León, Monterrey y otras ciudades de la República están haciendo para lograr una renovación indispensable de su gobierno municipal. No hemos intervenido como partido político, en ese esfuerzo; pero lo admiramos y sostenemos porque es el cumplimiento de un deber y el ejercicio de un derecho indiscutible, la defensa de una de las instituciones básicas y más nobles de nuestra vida constitucional, el municipio libre, y una limpia y prometedora manifestación de ciudadanía.

Ese esfuerzo ha tropezado con el caciquismo que ha puesto en juego todos los conocidos medios vergonzosos para burlar el voto ciudadano y emplear los recursos y fuerzas del poder que son del pueblo, para defraudar al pueblo. Ha tropezado también, como lo muestra especialmente lo sucedido en León, con una injusta y violenta intervención de las fuerzas federales en complicidad con ese caciquismo.

La situación creada por esta ilegítima y subversiva conducta de las autoridades, no solo significa una punible violación a las leyes electorales y de las constitucionales, sino que constituye indudablemente una violación de los artículos 35, 40, 41 y 115 de la Constitución general de la República y es motivo justificado de gran descontento público.

La consumación del fraude electoral en esos casos, y el hecho que queden no solo impunes sino triunfantes las violencias, las falsificaciones, las ilícitas represalias, las malversaciones de fondos públicos que han servido para combatir la voluntad ciudadana, indudablemente serán causa de profundo malestar nacional y de irremediable desconfianza en el pueblo que verá en ello la más hiriente contradicción de las promesas solemnes de garantía y de respeto al sufragio hechas por usted mismo; así como la demostración patente del incumplimiento de las leyes fundamentales del país por quienes más estrictamente obligados están a respetarlas.

En las condiciones actuales, después de los años de guerra justificados por promesas de democracia, próxima ya la ocasión en que habrán de renovarse los poderes federales y cuando tan urgente es que en México exista una verdadera y tranquila convivencia en el orden, los acontecimientos a que hemos hecho referencia asumen un carácter especialmente perjudicial para México y son una amenaza para su porvenir.

El gobierno federal está obligado y tiene posibilidad inmediata de intervenir en el cumplimiento de su deber de guardar y hacer guardar la Constitución y de garantizar el derecho ciudadano y de impedir la subversión de nuestras instituciones. Ha habido graves violaciones del voto público y se han cometido delitos penados por leyes federales. Las consecuencias de estos hechos no se circunscriben a las ciudades afectadas sino que se extenderán a todo el país. El Ejecutivo Federal puede y debe pedir la intervención de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en los términos del artículo 97 constitucional y de acuerdo con los resultados de la investigación de la Suprema Corte, proceder al restablecimiento del orden constitucional violado y a la aplicación de las sanciones justas que la ley establece.

Así lo pedimos a usted, señor Presidente, seguros de expresar la justificada demanda unánime de la opinión nacional.

Atentamente.

Acción Nacional.

Comité Nacional Directivo.

(En El Universal. El gran diario de México, del 2 de enero de 1946.

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VI

Última hora.

Cuadro de tragedia.

Cadáveres y perros.

Esta madrugada se nos dijo en la Cruz Roja que su delegación en la ciudad de León le había informado que ya fueron recogidos hasta veintitrés cadáveres, así como numerosos heridos, afirmándose que el total de estos últimos rebasa la cifra de cuatrocientos.

Agrega el parte que algunas de las víctimas ostentan señales de haber sido lesionadas con balas expansivas y que son muchos los cadáveres que se encuentran abandonados en la vía pública, rodeados por bandas de perros famélicos que pretenden devorarlos.

La Cruz Roja tiene preparado un tren de auxilios que saldrá al amanecer para León.

(En El Universal. El gran diario de México, del jueves 3 de enero de 1946.

La bestial represión ejercida por elementos del ejército federal en el Parque Hidalgo contra los pacíficos manifestantes simpatizantes del candidato de la Unión Cívica Leonesa, no sirvió más que para excitar en mayor proporción el ánimo de los pobladores leoneses. Y así, para el día siguiente, miércoles 2 de enero, se otorgó una bandera más al descontento popular. Lo leoneses, irritados por tantas barbaridades y el cúmulo de violaciones que de sus derechos las autoridades hacían, en masa salieron a manifestar su descontento por las calles.

En las primeras horas de la mañana de ese miércoles, brigadas de voluntarios adheridos a la Unión Cívica Leonesa, recorrían las calles de la ciudad invitando a comerciantes, industriales y prestadores de servicios a que se unieran al paro cívico de labores para protestar contra el cúmulo de arbitrariedades de las autoridades; el éxito de los brigadistas rápidamente se puso de manifiesto, puesto que casi la totalidad de los comercios, las industrias y los lugares de trabajo de los prestadores de servicios, cerraron sus puertas, y no fueron pocos los casos en los que propietarios y trabajadores se unían abiertamente al gran movimiento cívico en pro del respeto de la soberanía popular.

Las calles céntricas de León adquirieron la apariencia de una enorme fiesta popular. Por todos lados, grupos de hombres, mujeres y niños, manifestaban su descontento contra la situación reinante; el pueblo soberano tomaba pacíficamente las calles de su ciudad e iniciaba su fiesta en pro de la defensa de sus derechos.

Nadie, absolutamente nadie de aquellas multitudes de decenas de miles de personas se manifestaba armado; nadie, absolutamente nadie de aquél conglomerado de seres humanos proclives a la libertad, pensaba hacerle daño a nadie; aquellos miles de mujeres, de hombres, de ancianos y de niños, únicamente manifestaban su descontento de manera civilizada, de manera pacífica. No eran aquellas personas asesinos profesionales, asesinos a sueldo, mercenarios infames; eran mujeres, hombres y niños que clamaban por el derecho a su dignidad; eran obreros, amas de casa, estudiantes, comerciantes, industriales y empleados que participaban en el engrandecimiento de su ciudad, de su hábitat.

¡No! Aquella población leonesa no era una amalgama de asesinos. Los mercenarios, las hienas, se encontraban custodiando el Palacio Municipal; aquellos animales que ultrajaban el uniforme militar, si eran unos asesinos, si eran unas bestias sedientas de sangre, si estaban todos armados, e inclusive habían instalado varias ametralladoras en la azotea del edificio municipal.

Varios mítines se efectuaron aquél miércoles 2 de enero en la Plaza Principal, lugar a donde acudía la población descontenta por el cúmulo de violaciones al orden constitucional por parte de las autoridades. Aproximadamente a las cuatro de la tarde, los oradores de la Unión Cívica Leonesa informaron a la población que ya se había enviado una carta al señor Presidente de la República, General Manuel Ávila Camacho, en la que se le ponía al tanto de la situación reinante en la ciudad de León, Gto., y se pedía su inmediata intervención, asegurando que de un momento a otro se tendría la respuesta presidencial; por otra parte, la población estaba enterada de que en esos momentos, en la ciudad de Guanajuato, capital del Estado, una comitiva de la Unión Cívica Leonesa se entrevistaba con el señor Gobernador Ernesto Hidalgo, con el objeto de buscar la solución idónea a tan crítica situación, esperándose de un momento a otro el arribo de los comisionados y la información que éstos transmitirían a la población. Tales eran las razones por las que más de quince mil leoneses esperaban en la Plaza Principal, y no como se quiso hacer creer mediante artificiosas informaciones mediante las cuales se pregonaba la idea de que la multitud intentaría tomar por la fuerza el edificio municipal. La soldadesca, estacionada en el Palacio Municipal, hizo una serie de movimientos que alarmaron a los ciudadanos que pacíficamente esperaban la información de las comisiones de la Unión Cívica Leonesa.

Desde el día anterior se habían instalado ametralladoras en la azotea del Palacio, y ese día, 2 de enero, entrada la tarde, personal militar se había colocado tras las ametralladoras.Aproximadamente a la nueve y minutos de la noche, se produjo un apagón en la zona céntrica de la ciudad, y de inmediato el estruendo de los fusiles y de las ametralladoras se volvió ensordecedor. Como era de esperarse, el pánico se apoderó de la multitud ahí reunida, provocándose un espantoso caos. Toda la gente corría buscando refugio ante la balacera, y camiones repletos de soldados hicieron su aparición por las calles que desembocaban en la Plaza Principal, disparando contra la población inerme.

La prensa nacional informó, con lujo de detalles a la población mexicana lo ocurrido durante aquella masacre. He aquí algunos artículos sobre el particular.

Otro informe.

Otra fuente expresa que se había hecho en la tarde un mitin en la Plaza Principal para esperar que llegara un mensaje de respuesta del Presidente de la República a mensajes que había enviado la Unión Cívica Leonesa, pidiendo se reconociera el triunfo del candidato independiente, señor Carlos Obregón. Los líderes de la Unión Cívica estuvieron hablando acerca de la cuestión municipal. Varios grupos de ciudadanos desfilaban por las calles cantando y haciendo demostraciones humorísticas acerca de la campaña. Habían sacado un ataúd que decía ·P.R.N.

El número de personas reunidas para las ocho de la noche era aproximadamente de quince mil. Súbitamente, tropas federales comenzaron a disparar desde el Palacio Municipal y simultáneamente por las calles adyacentes a la Plaza, desembocaron camiones repletos de soldados que disparaban contra la multitud.

La confusión fue enorme y las descargas seguían incesantemente. Con todo, la magnitud de la sangrienta hecatombe comenzó a medirse cuando la Cruz Roja, los hospitales y los particulares comenzaron a levantar heridos y muertos. Las salas de la Cruz Roja quedaron materialmente llenas de heridos y muertos, entre los que había mujeres y niños. Todavía a las once de la noche no era posible terminar la tarea de levantar heridos, y de ello se ocupaban ambulancias y coches particulares y de sitio.

El ambiente que reina en León es de terrible confusión e indignación. Esto ha sido horrible, dicen los mensajes telefónicos de particulares. No se puede hacer aún ningún cálculo entre las víctimas; pero en todo caso - informan -, no bajan de cien entre muertos y heridos.

(En El Universal. El gran diario de México, del 3 de enero de 1946.)

La hecatombe de León levanta airadas protestas en el país.

Los más están heridos por la espalda.

Bajo su firma lo dicen los médicos de la Cruz Roja.

La mayoría de las víctimas de la matanza de León, Gto., mujeres, hombres y niños, presentan orificios de entrada de bala en la espalda, afirman varios médicos de la población.

El cuerpo médico de León, en un mensaje urgente, dirigido al Presidente de la República, protesta contra los cruentos sucesos de la laboriosa ciudad y dice lo siguiente:

Con pena le participamos que anoche a las nueve horas fue ametrallada la multitud en la Plaza Principal, y calles adyacentes, habiendo resultado hasta este momento veinticinco muertos, treinta y siete heridos graves e incontables heridos, ambulantes y desaparecidos, hombres, mujeres y niños, presentando en su mayoría orificios de entrada por la espalda.

Una ambulancia de la Cruz Roja fue balaceada. Damos la anterior información con carácter médico, y como ciudadanos, le rogamos ordenas que se den amplias garantías y se castigue enérgicamente a los culpables. Encontrándose detenidas personas que sabemos son inocentes, le rogamos sean tratadas con condescendencia, que sus vidas sean respetadas y que se definan responsabilidades.

Suscriben el telegrama los doctores Isauro Irigaray, José Castro, Jesús Rodríguez Gaona, Guillermo Díaz Infante, Adolfo Islas Cosio, Ezequiel Macías, Jesús Solís Segura, Enrique Portillo, José G. Valdés, Pedro Gama, Carlos Farías, Rafael Aranda de la Parra, Alberto Aranda de la Parra, Fernando Tejeda, Armando Hernández Cruz, Francisco Gómez Guerra, Carlos Valdés, Vicente Reynoso vela, J. Arturo Guedea, Fernando Gonzalez Soto, M. Moreno Castañeda, Victoriano Pérez Moreno, Miguel Torres Figueroa, Guillermo Morfín, José Sánchez García, Miguel Padilla, Pablo del Río, J. Ramírez Prado, Manuel Gómez Camargo y Alfredo Lozano Padilla.

(En Excélsior. El periódico de la vida nacional, del 4 de enero de 1946.

Dos ofensivas sobre la población.

En la Cruz Roja de esta ciudad informaron que el jefe de la delegación de la misma en León, Gto., envió noticias en el sentido de que las fuerzas federales hicieron fuego, dos veces, sobre la multitud congregada en la Plaza Principal, y que hicieron alrededor de cuatrocientas víctimas entre muertos y heridos.

Aquella institución tuvo que lamentar la muerte de su socio, Ignacio Horta, quien, en los momentos en que estaba entregado a su humanitaria tarea de levantar heridos, recibió proyectiles de los que disparaban los soldados.

Parece que cerca estaba la ambulancia de la Cruz Roja, cuyo emblema no significó nada para quienes hacían fuego, pues recibió varios impactos. Se cree que el chofer resultó muerto o herido, pero ni una ni otra cosa se han podido confirmar.

El delegado de la Cruz Roja en León, señor José Pons, informó que todo el personal disponible a sus órdenes, ha venido trabajando intensamente para atender al mayor número posible de lesionados y dar informes a las personas que desoladas acuden en tropel al hospital de la institución en demanda de informes sobre parientes a quienes no encuentran, y que en casi todas las veces son identificados entre los muertos.

(En Excélsior. El periódico de la vida nacional, del 4 de enero de 1946.)

A la Nación mexicana.

Ha caído una negra mancha en la honra del presente gobierno nacional, que pasará a la historia con el baldón de que en la lista de las tiranías en México y de otros países, no hay nada que pueda igualarse a los asesinatos en masa realizados por el Ejército Nacional en complicidad con el Gobernador del Estado y su camarilla política, miembros todos del llamado Partido de la Revolución Mexicana (P.R.M.) en la ciudad de León, la noche del día 2 de enero y la mañana del día 3 de enero de 1946.

Más de cincuenta muertos y más de cuatrocientos heridos forman el saldo de la vergonzosa batalla librada por tropas del Ejército Federal contra mexicanos, hombres, mujeres y niños indefensos, por el delito de manifestar su inconformidad con la imposición, por el fraude y la violencia de los candidatos del P.R.M., al que pertenecen el Gobernador del Estado y su camarilla política, para formar el Ayuntamiento de la ciudad; porque el pueblo de León no ha querido que los miembros del P.R.M. sigan gastando el dinero de la ciudad sin dar cuenta de su inversión; porque ha querido que las elecciones no sean una burla, dando a la Nación una prueba de civismo.

En la noche del día 2 de enero, la Plaza Principal de León se encontraba animada por numerosa concurrencia de gentes muy ajenas a la suposición de que se esperaba una tragedia.

La víspera, se había instalado, protegido por soldados federales, el Ayuntamiento fraudulentamente declarado electo por los miembros del P.R.M., a que pertenecen el Gobernador y su camarilla política, y bajo la excitación del atropello, un grupo de estudiantes y de obreros llevó una ataúd que simbolizaba al P.R.M. y le prendió fuego. Aquello que no pasaba de una farsa estudiantil y popular, que divertía a la muchedumbre y que pudo prudentemente evitarse, fue la señal para que los soldados federales, instalados en las azoteas de la casa municipal, tras aspilleras, frente a la misma y en las bocacalles conducentes a la Plaza, hicieran descargas con ametralladoras contra la masa compacta del pueblo que se hallaba en la Plaza.

Naturalmente, el pueblo se dispersó, y allí habría terminado todo; pero se necesitaba escarmentarlo para que no volviera a acordarse de sus derechos cívicos; y para que sirviera de ejemplo a toda la Nación, las tropas se dispersaron por las calles en persecución de los fugitivos, con voluptuosidad de sangre.

Los carros blindados, los jeeps, las ametralladoras, comprados con dinero del pueblo para la defensa de su patria contra los enemigos extranjeros, se estrenaban en ciudadanos mexicanos para que el P.R.M., al que pertenece el Gobernador del Estado y su camarilla política, lograra burlar el voto público.

(En Excélsior. El periódico de la vida nacional, del 4 de enero de 1946.)

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VII

Angelito de la guarda,

mi amable compañía,

no me desampares,

ni de noche ni de día.

(Oración infantil pronunciada por niñas y niños católicos antes de dormir).

La matanza se consumó sin que mediara causa ni justificación. Aquella soldadesca, obedeciendo fielmente las órdenes de sus superiores, llevó a cabo una de las masacres más bárbaras, más salvajes, más criminales de que el pueblo de México tenga memoria.

En la Plaza Principal quedaron, como muda prueba de la barbaridad cometida, grandes charcos de sangre y, frente a Palacio, el ataúd medio quemado que en uno de sus costados llevaba la leyenda: P.R.M.

Nunca se supo con certeza cuántas personas murieron en aquel holocausto; mucho se habló de inhumaciones clandestinas e incluso de cremación de cadáveres por parte de los elementos militares, quienes con ello buscaban menguar, dentro de lo posible, el efecto psicológico que un número elevado de personas muertas, pudiera tener para con la población en general. Con todo, la cifra de muertos dada a conocer por las autoridades médicas, después de que fue posible elaborar un dictamen, rebasó el número de cincuenta y los heridos fueron más de quinientos; cabe añadir que muchas de las personas heridas quedaron lisiadas de por vida, y que en otras, el efecto psicológico que les produjo aquella matanza, les lesionó sus facultades mentales.

El ejército mexicano quedó bastante desacreditado después de aquella acción, mas no obstante esto, no esta de más el señalar que fueron muchos, pero muchos los soldados, incluso militares de grado, que enérgicamente protestaron por aquella bestialidad cometida. En la prensa nacional varias de esas protestas fueron cabalmente publicadas. Definitivamente, no todos los miembros de la institución militar avalaron aquella masacre.

El día jueves 3 de enero, la ciudad de León, conmocionada por los sucesos de la noche anterior, amaneció en calma; infinidad de personas se amontonaban en los hospitales en busca de sus seres queridos. En una morgue improvisada en la que, tirados en el suelo, fueron depositados los cadáveres de los ciudadanos asesinados, y cuya identidad se ignoraba, una enorme fila de personas pasaba con el objeto de identificar a alguno de aquellos que tuvieron la desdicha de ser alcanzados por las balas de la soldadesca.

Entre aquella fila de cadáveres sobresalían, por su pequeño tamaño, dos. El primero, con los brazos tendidos en cruz, y el rostro completamente desfigurado por la acción de dos balas expansivas, correspondía a un niño de no más de doce años de edad, y, el otro, más pequeño aún, el de una niña de entre cuatro y cinco años, con su cuerpecito materialmente mutilado por la acción de una ráfaga de ametralladora; sus ojitos semiabiertos y una extraña mueca de risa en su cara. Ahí estaban, tirados en el suelo, uno al lado del otro, los dos pequeños cuerpos de esos infantes, de esos niños. La multitud que ante ellos desfilaba no podía ocultar su tristeza y los más exclamaban, adoloridos, alguna plegaria, no siendo pocos los que derramaban sus lágrimas. Ahí estaban, tendidos, el uno junto al otro, dos niños anónimos, dos niños desconocidos que habían servido de blanco a canallas, a cobardes asesinos que impunemente masacraron a la población inerme. Ahí estaban, él, el niño, con sus brazos tendidos en cruz y ella, la niña, con esa extraña mueca de risa, como si lo último que sus ojitos hubiesen visto le hubiera provocado una inmensa alegría.

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VIII

¡Para ti las guirnaldas de oliva!

¡Un recuerdo para ellos de gloria!

¡Un laurel para ti de victoria!

¡Un sepulcro para ellos de honor!

(Estrofa del Himno Nacional mexicano).

Lloraremos a nuestros muertos, les lloraremos en silencio con nuestros brazos en cruz, con la sonrisa en la cara y el dolor muy profundo en nuestros adentros. Lloraremos a nuestros muertos sin que el odio penetre nuestros corazones, sin que la amargura corroa nuestra mente, sin que el odioso sentimiento de venganza penetre en nuestros pensamientos. Lloraremos a nuestros muertos, pero no odiaremos a nadie; les lloraremos sin haber perdido nuestro humano sentimiento de amor al semejante; les lloraremos perdonando a quienes la vida les quitaron. Lloraremos a nuestros muertos, les lloraremos con nuestras lágrimas, sin augurar horrores; les lloraremos en nuestra tranquilidad interna.

Han transcurrido ya cincuenta y siete años de que la tragedia se enseñoreo de la ciudad de León, Gto. La generación de leoneses que con su valentía, honestidad y entrega, pacíficamente lucharon en contra de la violación de sus derechos, lucharon de cara al futuro por un México en el que el respeto a la voluntad popular se convirtiera en sagrado y venerado principio. Dieron, con su actitud, un ejemplo a la Nación entera. Ellos, nuestros padres, nuestros tíos, nuestros abuelos, vivieron su momento y actuaron en consecuencia.

La Plaza Principal de León, Gto., guarda en su corazón el dolor de la tragedia y la alegría de la lucha de mujeres y hombres libres.

Cincuenta y siete años han pasado y el recuerdo de aquéllos mártires, continúa incólume en la memoria popular de cada uno de los leoneses.

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Compilación de Omar Cortés

LOS TRÁGICOS SUCESOS DE LEÓN
Y
EL CONGRESO DE LA
FEDERACIÓN ANARQUISTA MEXICANA

Primera edición cibernética, enero del 2011

Captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés

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ÍNDICE


Presentación de Omar Cortés.

Lo que sucedió en la ciudad de León, Gto, por Omar Cortés.

Los trágicos sucesos de León y el Congreso de la Federación Anarquista Mexicana.

Primer Congreso de la Federación Anarquista Mexicana.

A todos los anarquistas

Discurso de Liberto Callejas, en el miin de clausura de la F.A.M.




PRESENTACIÓN

La recopilación de escritos que, bajo el título Los trágicos sucesos de León y el Congreso de la Federación Anarquista Mexicana, colocamos en los estantes de nuestra Biblioteca Virtual Antorcha, pretende aportar elementos de análisis a las personas interesadas en la historia del anarquismo y de las luchas ciudadanas en pro de la democracia en México, con datos que permitan comprender mejor el presente gracias a referencias históricas vivas.

Ciertamente, los dos temas que aquí se entrelazan, quizás sorprendan a la mayoría de las personas que se acerquen a curiosear la presente edición virtual, puesto que hasta ahora nadie se había preocupado por dar a conocer los documentos referentes al Congreso de la Federación Anarquista Mexicana, celebrado a fines de diciembre de 1945, publicados en el vocero Tierra y Libertad, y tampoco prevalecía ningún tipo de interés por buscar la posible relación que hubiese habido entre estos dos, aparentemente distanciados acontecimientos.

Muchos años han pasado desde que ocurrieron estos eventos; sesenta y cinco para ser exactos, resulta por lo tanto comprensible que los jóvenes no tengan idea alguna respecto a los mismos. Incluso, esta tragedia que materialmente sacudió al país entero, pocos son los que la recuerdan, y menos aún son los que pudieran dar alguna semblanza de lo ocurrido. ¿Y qué decir del Congreso de la Federación Anarquista Mexicana? Por supuesto que también son pocos los que saben que se celebró, y poquísimos quienes pueden transmitir lo que se abordó en éste.

Pues bien, la presente edición cibernética busca cubrir esos vacíos, poniendo al alcance de los interesados el material en cuestión.

En la presente recopilación juzgamos necesario incluir una corta semblanza de los acontecimientos ocurridos en la ciudad de León, Gto., por considerarlos de importancia. Para su elaboración partimos principalmente de tres fuentes: la primera, los recuerdos de las conversaciones que con mucho agrado presenciaba entre mi padre y mi hermano; la segunda, el conjunto de documentos incluidos por Alfonso Trueba en su ensayo La batalla de León por el Municipio Libre, editado por la Editorial Jus, y, la tercera, los apuntes y recuerdos de la investigación que hace ya muchos años realice consultando diversas publicaciones en la Hemeroteca Nacional, y que el interesado puede ver aquí, en nuestra Biblioteca Virtual Antorcha, véase, Cortés, Omar, La noche que los ángeles lloraron, Biblioteca Virtual Antorcha, Primera edición cibernética, enero del 2003.

Ahora bien, en relación a lo descrito en el vocero libertario Tierra y Libertad, muchas reflexiones pueden y, quizá sea prudente realizar. En primer lugar, resulta claro que quien haya escrito al respecto, no poseía toda la información y muy probablemente sus fuentes se hayan reducido a lo que se publicaba en los principales diarios de México. Por otra parte, resulta bastante confusa la actitud de la representación del grupo Vía libre, los compañeros Ignacio Muñoz y Sebastián Ascencio, en el seno de las labores del Congreso, ya que, por lo menos ateniéndonos a las actas del evento, véase, La casa sin puertas, actas y documentos del Primer Congreso de la Federación Anarquista de México, Segunda edición cibernética, enero del 2003, Biblioteca Virtual Antorcha, captura y diagramación, López, Chantal y Cortés, Omar, no encontramos ninguna intervención suya que resultase acorde con lo que en ese entonces -últimos días del mes de diciembre de 1945-, estaba aconteciendo en la denominada Perla del Bajío, lo que resulta sorprendente y hasta cierto punto, inexplicable. La única intervención de estos compañeros, que quedó asentada en actas, se refirió a su extrañeza ante el mensaje de apoyo participativo enviado por el también grupo leonés Anselmo Lorenzo, arguyendo que ellos, Ignacio y Sebastián, no tenían el menor conocimiento de la existencia del mentado grupo Anselmo Lorenzo. Véase, Acta de la Tercera sesión del Congreso de la Federación Anarquista de México, en La casa din puertas, actas y documentos del Primer Congreso de la Federación Anarquista de México, Segunda edición cibernética, enero del 2003, Biblioteca Virtual Antorcha, captura y diagramación, López, Chantal y Cortés, Omar

Tenemos también que cuando en ese Congreso se abordó el tema del Municipio social, acordose cambiar el término Municipio por el de Comuna, mencionándose que para el léxico anarquista era mucho más congruente la significación del término Comuna que la de Municipio, aunque el argumento de la congruencia jamás llegó a ser claro. Lo que si era evidente en aquel entonces -año de 1945-, y continúa siéndolo ahora -2011-, es que en México el vocablo Comuna, no es de uso común, como sí lo es el de Municipio. Lo curioso de todo esto es que nadie de los presentes, y particularmente Ignacio Muñoz y Sebastian Ascencio, representantes ante el Congreso, del grupo leonés, Vía libre, dijeran esta boca es mía, máxime si tomamos en cuenta la titánica lucha que la mayoría de la población leonesa estaba, en esos precisos momentos, llevando a efecto.

Suponemos que los compañeros leoneses sabían de la lucha sin cuartel que la población realizaba en defensa, ni más ni menos, que de lo asentado en el artículo 115 de la Constitución Política Mexicana, por lo que no se entiende ese silencio, ante las argumentaciones francamente baladíes que finalmente serían aceptadas por el Pleno.

La única conclusión que nos es posible extraer de ese conjunto de sin razones, es que la asistencia a ese Congreso anteponía la ideologización a la realidad, y así, tercos por mantenerse fieles a los principios, negábanse a ver o, para ser más precisos, fingían no ver, lo que ocurría a su derredor. En fin, esa es la única respuesta que podemos esbozar ante tan inexplicable ceguera.

Curiosamente quedaron entrelazados el Primer Congreso de la Federación Anarquista de México, y los trágicos hechos en la ciudad de León, Gto., debido a un escrito publicado en el periódico Tierra y Libertad, y que ahora damos a conocer para que quien lo considere pertinente, extraiga de ello elementos que le sean de utilidad y realice las reflexiones que piense sea conveniente hacer.

Omar Cortés

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LO QUE SUCEDIÓ EN
LA CIUDAD DE LEÓN, GTO.

Habida cuenta de la poca información vertida sobre la matanza de la que se hace mención en el N° 37 del periódico anarquista Tierra y Libertad, y temiendo que la mayoría de las personas que lean esta recopilación de escritos, entiendan de manera excesivamente fragmentaria la sucesión de hechos que condujeron a tan lastimosa situación, nos hemos visto impelidos a elaborar este suscinto escrito mediante el cual pretendemos, aunque sea de manera breve, presentar una visión global de los acontecimientos desarrollados en 1945 y 1946, en la ciudad de León, Gto.

Lo primero que se debe es buscar entender la concatenación de sucesos que en cierta medida determinaron el desarrollo de ese proceso. En primer lugar, tenemos el innegable hecho de que a mediados de 1945, con la finiquitación de la Segunda Guerra Mundial, México, como uno de los paises beligerantes, recupera el estado de normalidad en cuanto a la plena vigencia de las garantías individuales, las cuales, precisamente por encontrarse el país en guerra contra el bloque del Eje (Alemania, Italia y Japón) habían sido restringidas, privando en la República Mexicana el consabido régimen de excepción.

Aunado a lo anterior, era muy previsible, que ante la nueva realidad mundial, los regímenes presidenciales mexicanos abandonaran la tendencia mantenida durante los últimos años de que el representante del Poder Ejecutivo Federal surgiese del ejército, y bregaran para que la República entrase en la tan anhelada época civilista, en la cual serían precisamente los civiles quienes se hicieran cargo de la administración gubernativa.

En 1945 desarrollábase el clásico tira y afloja entre tres personalidades, frente a sus respectivos organismos políticos, que forcejeaban por convertirse en el Presidente de la República. Por el partido oficial, esto es, el Partido de la Revolución Mexicana, se encontraba el Lic. Miguel Aleman; por el Partido Democrático de México, el señor Ezequiel Padilla; y, por el Partido Acción Nacional, el señor licenciado Manuel Gómez Morín. Es pues, en este marco, que se iniciaría el proceso cívico en la ciudad de León, Guanajuato.

Así, a mediados de 1945, de manera espontánea, comienza a organizarse un pequeño grupo de ciudadanos leoneses quienes, reuniéndose cada día en las bancas de la Plaza Principal de la ciudad, discutían, intercambiaban opiniones y reflexionaban de manera conjunta en torno a la situación que vivíase cotidianamente en la ciudad, poniéndo énfasis en las carencias de servicios que la población enfrentaba, al igual que de las deficiencias administrativas por parte del Ayuntamiento y de los no pocos negocios turbios en relación a los contratos que el municipio realizaba con terceros para diversas finalidades.

No debe pasarse por alto que en aquellos años, la ciudad de León contaba con una población algo superior a los cien mil habitantes, y que su crecimiento avanzaba con pasos firmes.

Y así fue que de plática en plática, aquel pequeño número de ciudadanos leoneses llegaron a la determinación de editar un modesto periódico de cuatro páginas, al que titularían La Voz de León, el que en un muy corto periodo de tiempo llegó a convertirse en el primer diario leonés. Sus objetivos eran crear una conciencia ciudadana sobre las carencias infraestructurales de la ciudad, los derechos y deberes que tanto la población como las autoridades tenían y divulgar el ideario municipalista contenido en el artículo 115 de la Constitución Política Federal Mexicana.

El 27 de junio de 1945, aquel grupo daría un paso decisivo al fundar un organismo político local, y el 6 de julio de ese mismo año, treinta y ocho personas, reunidas en el Casino de León, acuerdan la creación de la Unión Cívica Leonesa, cuyo lema sería: Por un León mejor.

Para el 14 de julio se discutirían y aprobarían los estatutos del recién creado organismo, habiéndose aumentado la membresía a cincuenta integrantes, y eligiéndose, igualmente, la Mesa Directiva con las siguientes personas:

Presidente, Ricardo Hernández Sorcini;
Secretario, Jesús Garibay, y;
Tesorero, Florencio Quiroz.

Sería el 18 de julio cuando la Unión Cívica Leonesa, lanza su primer Manifiesto a la población.

Cabe señalar que los oponentes a la Unión Cívica Leonesa, mofábanse de esa organización señalando que sus siglas, U.C.L, significaban: Unos Cuantos Locos, con el fin de ridiculizar sus alcances y posibilidades.

Para el 26 de agosto, la naciente organización realizaría su primer mítin con una muy moderada asistencia de cincuenta personas, y el 6 de septiembre, discútese, al interior de ese organismo, la conveniencia o inconveniencia de participar en el proceso electoral local a celebrarse el 16 de diciembre de aquel año de 1945 para renovar las autoridades municipales. La discusión polarízase en dos bloques: una corriente proabstencionista y otra proparticipacionista, terminando, finalmente, por imponerse este último bloque encabezado por los señores Irineo Durán, Miguel Araujo y el ingeniero Sánchez Hernández.

El 17 de septiembre, la ciudad de León se engalana para recibir la visita del presidente de la República, General Manuel Avila Camacho, quien acompañado por el gobernador del Estado de Guanajuato, el señor Ernesto Hidalgo, realiza una salutación a la población desde los balcones del Palacio Municipal.

El 7 de octubre, la Unión Cívica Leonesa inicia las tareas de auscultación entre sus miembros y simpatizantes para determinar quién será su candidato y quiénes integraran su planilla de probables futuros regidores.

El 18 de octubre, una Comisión de la Unión Cívica Leonesa se entrevista en la ciudad de Guanajuato con el señor gobernador, Ernesto Hidalgo, con la finalidad, tanto de precisar su postura ante los comicios municipales, al igual que para tender los necesarios puentes de comunicación con la máxima autoridad estatal. De lo acaecido en aquella fallida reunión emergería el nefasto concepto, acuñado por el señor gobernador de la entidad guanajuatense, señor Ernesto Hidalgo, de la tristemente célebre democracia dirigida, misma que se resumía en la perversa idea de que lo que finalmente debería prevalecer en cuanto a candidatos y procesos electorales era, simple y sencillamente, la voluntad del gobernador en turno, y como el señor Ernesto Hidalgo mostrose poco dispuesto para con la Unión Cívica Leonesa y sus particulares conceptos y objetivos, quedaba pues a la consideración de aquella Comisión el interpretar el curso que habrían de tomar los acontecimientos.

El 9 de noviembre la Unión Cívica Leonesa, realiza su primera Asamblea Popular en el Barrio de arriba, con la finalidad de ir consultando a los vecinos acerca del posible candidato y la conformación de su planilla. En el acto participaron como oradores los señores Jesús Anaya y Ricardo Hernández Sorcini, habiendo tenido que enfrentar una auténtica provocación instrumentada por sinarquistas, puesto que la Unión Nacional Sinarquista, no veía con buenos ojos a muchos integrantes de la Unión Cívica Leonesa, además de que, siendo el sinarquismo uno de los organismos con más presencia en la ciudad de León, Gto. en 1945, sobre todo en los barrios populares, resultaba lógico que no iban a permitir que ningún otro posible gallo cantara en lo que ellos consideraban su gallinero, y de aquí que se hubiese lanzado la consigna de boicotear a la Unión Cívica Leonesa.

El resultado de aquella provocación conllevo a que la Unión Cívica Leonesa iniciara una paciente y ardua campaña de convencimiento a través de su periódico La Voz de León, explicando su postura y alegando en su favor que si bien esa organización era independiente de la Unión Nacional Sinarquista, ello no quería decir que fuese su enemiga. Aquella campaña de convencimiento al igual que los buenos oficios realizados por personalidades de militancia sinarquista cercanas a algunos miembros prominentes de la Unión Cívica Leonesa, resultaron determinantes para notoriamente suavizar aquel boicot.

Así las cosas, del 13 al 28 de noviembre celebráronse varias Asambleas Populares en todos los barrios de la ciudad con la finalidad de divulgar la plataforma de principios y acción de la Unión Cívica Leonesa, y de ir ubicando a los posibles candidatos, en base a las opinión de los vecinos.

La noche del viernes 28 de noviembre, celebróse en la Plaza Principal de León, Gto., la Asamblea Popular en la que se designaría al señor Carlos A. Obregón, candidato a la presidencia municipal por la Unión Cívica Leonesa, al igual que los integrantes de su planilla.

A contraparte, el oficialista Partido de la Revolución Mexicana, designaba como su candidato al señor Ignacio Quiroz.

El lunes 3 de diciembre, la Unión Cívica Leonesa celebraría un mítin en la Plaza principal de la ciudad al que asistieron cerca de siete mil personas, y en ese mismo acto convocóse a una manifestación multitudinaria para el día 12 de diciembre, misma que se efectuaría con el sorprendente resultado de una participación superior a las veinte mil personas, lo que probaba que, definitivamente, Unos Cuantos Locos habían prácticamente enloquecido a una ciudad entera.

A partir del éxito de aquella manifestación, la Unión Cívica Leonesa inicia una campaña entre sus adherentes y simpatizantes en torno a la conducta a seguir el día de las elecciones. Y así, el lunes 14 de diciembre, claramente se precisa en La Voz de León, la manera en cómo deberían de instalarse las Mesas de votación, señalándose que según la ley, las Mesas deben constituirse con los primeros cinco electores que se presentasen, alertando sobre la posibilidad de que el partido oficialista montara mediante operaciones fraudulentas la preinstalación de las Mesas de votación. La consigna fue: no permitir, de ninguna manera, esas chapuzas. Sin embargo, los días 15 y 16 de diciembre, el Partido de la Revolución Mexicana, movilizaría nutridos contingentes de campesinos acarreados del vecino municipio de San Francisco del Rincón, Gto., para llevar a cabo la fraudulenta operación de las Mesas preinstaladas, lo que a final de cuentas no le sería de provecho al partido oficial puesto que los seguidores y simpatizantes de la Unión Cívica Leonesa, siguiendo al pie de la letra las instrucciones divulgadas mediante La Voz de León, y sin amedrentarse, encararon a los tramposos, corriéndoles de las Mesas, e instalándolas tal y como lo señalaba la legislación vigente.

Con todo y la imponente movilización realizada por la Unión Cívica Leonesa el día 16 de diciembre, hubieron de enfrentarse serios problemas, como lo fueron la falta de padrones, y muchas adversidades de todo tipo. A cada problema, la Unión Cívica Leonesa, respondió con la solución indicada. Y así, se establecieron listas de votantes con todos los datos, incluso huellas dactilares de los votantes, avaladas por fe pública notarial, con lo que quedó patente el aplastante triunfo obtenido por el señor Carlos A. Obregón, sobre su oponente, el señor Ignacio Quiroz.

El 17 de diciembre, arriba a la ciudad de León, Gto., el coronel Pablo Cano Martínez y sus tropas, procedente de la vecina ciudad de Irapuato, Gto., realizando de inmediato una reunión con las representaciones del Partido de la Revolución Mexicana y de la Unión Cívica Leonesa en el Hotel México, con el objeto de exigirles su colaboración para el resguardo del mantenimiento del orden, petición que tenía de hecho como base la convocatoria de la Unión Cívica Leonesa para realizar, el día 20 de diciembre, un paro general de labores en la ciudad.

El 20 de diciembre, reuníase la Junta Computadora de la Votación en el local que ocupaba el Cine Ideal, cito en la Plaza principal, sucediendo lo que ya la Unión Cívica Leonesa temía: no permitir la entrada a los auténticos presidentes de casilla, organizándose una auténtica pantomima calificadora, y ello no obstante el notorio éxito obtenido con el llamamiento al paro de labores en la ciudad.

Ante la negativa oficialista para permitir a los auténticos presidentes de casilla entrar al recinto de la Junta Computadora, la Unión Cívica Leonesa toma la determinación de instalar su propia Junta Computadora en la Plaza de la industria, vecina de la Plaza principal, en donde se nombra como presidente al señor Guadalupe Durán, y una vez realizado el cómputo, se da a conocer los siguientes resultados: 22173 votos para el señor Carlos A. Obregón y su planilla, postulados por la Unión Cívica Leonesa; 58 votos para el señor Ignacio Quiroz y su planilla, postulados por el Partido de la Revolución Mexicana. El triunfo era aplastante.

Ese mismo día 20, por la tarde, partiría de la ciudad de León, Gto., una caravana compuesta por un centenar de vehículos, y una comisión de la Unión Cívica Leonesa, encabezada por el licenciado José Trueba Olivares, a entrevistarse, en la ciudad de Guanajuato, con el señor gobernador Ernesto Hidalgo. Esta entrevista se llevó a cabo, pero sus desconcertantes resultados dejaron boquiabierta a la comitiva, por la actitud de intransigencia del señor gobernador, quien, fiel a su particular concepción de la democracia dirigida, negóse rotundamente a aceptar las argumentaciones de la representación de la Unión Cívica Leonesa.

Así las cosas, la Junta Computadora instalada a instancias de la Unión Cívica Leonesa, apegada quisquillosamente a la normatividad municipal, púsose a expedir las credenciales de presidente y regidores al señor Carlos A. Obregón y a los integrantes de su planilla.

Posteriormente, una Comisión de la Unión Cívica Leonesa, se trasladó a la ciudad de México buscando entrevistarse con el presidente de la República, llegando tan sólo a ser recibidos por el Procurador General de la República, señor José Aguilar y Maya, posteriormente, por algunos senadores, por un ministro de la Suprema Corte de Justicia y finalmente por el Subsecretario de Gobernación.

Mientras tanto, el señor gobernador, Ernesto Hidalgo, también viajaría a la ciudad de México para entrevistarse con el presidente de la República y exponerle su particular versión de aquel proceso electoral municipal.

En los últimos días del mes de diciembre, hubo una inusual movilización militar hacia la ciudad de León, Gto., al arribar nutridos cuerpos de tropa comandados por el coronel Emilio Olvera Barrón.


El 31 de diciembre de aquel año de 1945, la Unión Cívica Leonesa publica un manifiesto en los principales diarios de la ciudad de México, en el que expone sus razones sobre las irregularidades habidas en el proceso electoral municipal.

Durante la noche de aquel 31 de diciembre, arriban a la ciudad de León, Gto., nutridos contingentes campesinos acarreados por el partido oficial de otros municipios, y el día 1° de enero de 1946, se instala en el Palacio Municipal el ayuntamiento espureo encabezado por el señor Ignacio Quiroz. Simultáneamente, en el Parque Hidalgo, la Unión Cívica Leonesa, organiza un mitin en el que expresa su inconformidad con los acontecimientos. Éste terminaría siendo disuelto por la fuerza militar, que bajo el mando del coronel Pablo Cano Martínez, agredió a la multitud pacíficamente reunida.

Después de esta represión, el coronel Pablo Martínez recibió la orden de movilizarse con sus efectivos a la ciudad de Irapuato, Gto., quedando las tropas de la ciudad de León, Gto., bajo el mando del coronel Emilio Olvera Barrón.

El 2 de enero como epílogo de aquel verdadero desfile de monstruosidades, el gobernador, señor Ernesto Hidalgo, a nombre del Comité estatal del Partido de la Revolución Mexicana, publicó un comunicado en los diarios capitalinos El Universal, y Excelsior, echando a volar las campanas, anunciando la instalación del ayuntamiento espureo y retando, provocadoramente, a la Unión Cívica Leonesa.

Aquel 2 de enero de 1946, la población leonesa, haciéndose eco del llamado de la Unión Cívica Leonesa a la realización de un paro generalizado de labores, llevó a cabo la más maravillosa huelga ciudadana de que en ese entonces se tuviera memoria.

A las diez horas, hora acordada para iniciar el paro, todas las tiendas, oficinas, mercados, talleres, fábricas, etc., dejaron de laborar. El mensaje al ayuntamiento espureo era más que claro: la población leonesa no estaba dispuesta a dejarse administrar por un grupo de delincuentes electorales.

Y el ayuntamiento entendió cabalmente la voz popular, siendo entonces que el impuesto presidente municipal, señor Ignacio Quiroz, comprendiendo que bajo tales circunstancias le sería imposible llevar a cabo su labor administrativa, buscó tender puentes de entendimiento con la Unión Cívica Leonesa, invitándoles a discutir ahí, en Palacio, para llegar a un buen acuerdo que a todos beneficiase, obteniendo como respuesta la única alternativa posible: que renunciara a su puesto y se instalara a quienes habían obtenido, en las urnas, el triunfo.

Ante tan tajante respuesta, el señor Ignacio Quiroz argumentó la necesidad de plantear tal opción al señor gobernador Ernesto Hidalgo, para lo cual se trasladó a la ciudad de Guanajuato.

En seguida, en un improvisado mitin frente al Hotel Condesa, no faltó el orador que yéndose de lengua, adelantándose a los hechos, se le ocurrió informar a los ahí reunidos, como si se tratase de un hecho consumado, la decisión del señor Ignacio Quiroz de renunciar a su cargo como presidente municipal, exabrupto éste, que no obstante haber sido producido dentro de un ambiente pletórico de pasiones, resultó sumamente perjudicial puesto que los ahí reunidos, dando por hecho lo informado, estallaron en un frenesí de alegría generando falsas expectativas.

A las seis de la tarde de aquel agitadísimo 2 de enero, realizase un segundo mítin, el cual tendría por objetivo informar a la población sobre el resultado de la entrevista entre los señores Ignacio Quiroz y Ernesto Hidalgo, pero como no había qué informar, puesto que el señor Ignacio Quiroz no se había comunicado con la representación de la Unión Cívica Leonesa, fue ahí cuando aparecieron los primeros síntomas de descontrol. La representación de la Unión Cívica Leonesa, prácticamente se vió desbordada por los asistentes, quienes, desoyendo la recomendación de los oradores de que volviesen a sus hogares y de que estuviesen alerta de los acontecimientos, negóse rotundamente a abandonar la Plaza.

Así las cosas, a las ocho de la noche, los oradores volvieron a insistir a la población a que se retirara a sus hogares, pero ante el poco éxito de sus desesperados llamados, apelaron entonces a la cordura aconsejando a los reunidos el evitar caer en cualquier acto de provocación.

Eran cerca de las nueve de la noche, cuando llegaron a la Plaza unas decenas de jóvenes cargando un ataud que llevaba pintarrajeadas en letras blancas las iniciales P.R.M. (Partido de la Revolución Mexicana), realizando una representación digna de la corriente dramática llamada Living theatre, del Funeral de la imposición, con rezos y llantos.

La comitiva llegó frente al Palacio Municipal y ahí depositó el féretro, arreciando sus fingidos llantos, siendo entonces cuando, súbitamente, se apagaron todas las luces del alumbrado público, iniciándose, desde los balcones y la azotea del Palacio Municipal una lluvia de balas sobre los ahí reunidos. Acto seguido, se inició la movilización de las tropas que se encontraban en el edificio municipal, saliendo a batir a la gente. El resultado de aquella bestial agresión fue de veintisiete personas muertas y decenas de heridos.

La lista de las víctimas mortales fue la siguiente:

Hermenegildo Ramírez
Pedro Monroy
Agustín Ruiz
Eleuterio Alcaraz
Pascual Solís
Juan Hernández
Guillermo Tapia
José de la Luz González
Ignacio Torres
Félix Macías Ibarra
Ignacio Horta
Genaro Aguado
Jesús Arredondo
Basilio Monjarraz
Salvador Guzmán
José Arredondo
Manuel Estevez
Manuel García
Julio Avila
Cesáreo Ibarra
Agustín Marmolejo
José Gutiérrez
María Pilar Ramírez
Nicolás Rocha Gómez
Manuel Riva Villagómez
Antonio Baena
Manuel Ortega

Aquella tragedia sería fuente de inspiración para un Corrido Popular, cuya letra versa:

Voy a quitarme el sombrero
para empezar a cantar
lo que pasó el 2 de enero ...
¡No me quisiera acordar!

Oiga, toda la nación
cómo a unos hombres cabales
asesinaron en León
los soldados federales.

A las nueve de la noche,
¡qué hora tan señalada!
empezó la balacera
contra la gente agrupada.

¿Y cuál fue el origen, señores
de los hombres balaceados?
Pedían una sola cosa:
gobierno de hombres honrados.

Yo ví correr mucha sangre
en tan terrible desgracia;
¡qué caro cuesta a los pueblos
conquistar la democracia!

Yo pregunto respetuoso
si la misión del soldado
es asesinar al pueblo
cuando lo ve desarmado.

Yo no quiero recordar
tan horrenda matazón
que no más de recordarla
se me parte el corazón.

¡Qué noche tan espantosa!
Los perros tristes aullaban
y en el cielo los luceros
parecía que hasta lloraban.

¡Oh mi gran pueblo de León,
pueblo valiente y honrado,
contigo en mi corazón
tus desgracias he llorado!

Por tu valor y tu nombre
eres un León de verdad:
con tu sangre conquistaste
tu honor y tu libertad.


El 3 de enero, el gobernador, señor Ernesto Hidalgo, arribaría a la ciudad de León, Gto., y celebraría una reunión en las instalaciones del Instituto Lux, en donde integraría una auténtica Junta de Notables, con el objeto de conformar la Junta de Administración Civil.

Durante aquella reunión, el señor gobernador recibió una llamada telefónica del mismísimo presidente de la República, el general Manuel Avila Camacho, en la cual, según se supo después, el señor presidente censuró ácremente al gobernador.

El 4 de enero llevose a cabo el funeral de las víctimas que serían acompañadas por una afligada multitud hasta su última morada.

Ese mismo día, la Barra de Abogados, por conducto de su presidente y secretario, los señores Trinidad García y Roberto Mantilla Molina, exigiría al Poder Judicial de la Federación, una exhaustiva investigación sobre los sucesos de León, Gto., y el 5 de enero, los principales diarios de la ciudad de México insertarían un Manifiesto en el que se pedía la intervención del presidente de la República, de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión y de la Suprema Corte de Justicia para restablecer, en Guanajuato, el imperio de la ley.

Finalmente, el 7 de enero, el presidente de la República tomaría la decisión de pedir al Congreso de la Unión que declarase la desaparición de poderes en el Estado de Guanajuato, a lo que el Congreso respondería el 8 de enero ordenando el nombramiento de un gobernador provisional en el Estado de Guanajuato, designándose para ello al señor Nicéforo Guerrero, quien hasta ese momento fungía como Ministro de la Suprema Corte de Justicia, quien substituiría al señor Ernesto Hidalgo.

El gobernador provisional visitaría la ciudad de León el día 11 de enero.

Paralelamente a todos estos acontecimientos, y a iniciativa del ministro Hilario Medina, la Suprema Corte de Justicia de la Nación inició el proceso de averiguaciones exigido por la Barra de Abogados, nombrando a los ministros Roque Estrada y Carlos L. Angeles para que llevasen a cabo las investigaciones pertinentes, concluyéndose, el 8 de enero, que el voto habíase violado, cometiéndose varios delitos del orden federal.

Así, ante tan apabullante realidad, el Partido de la Revolución Mexicana, por medio del senador Joaquín Martínez Chavarría, reconoció públicamente su derrota frente al candidato de la Unión Cívica Leonesa.

Finalmente, el 19 de febrero de 1946, el señor Carlos A. Obregón y su planilla, tomarían posesión de sus cargos ante el beneplácito de una multitud que abarrotó la Plaza Principal.

La Voz de León relató así aquel histórico acontecimiento:

Ayer, a las 19:20 horas, el C. Carlos A. Obregón se hizo cargo de la presidencia del municipio.

Nunca en la historia de la ciudad se había visto una manifestación de alegría como la de ayer.

El pueblo celebró con júbilo extraordinario la llegada de don Carlos a la presidencia, hecho que significa el triunfo democrático más grande de los últimos cuarenta años.

Antes de las seis de la tarde había ya una concurrencia extraordinaria en la Plaza de los Mártires. De pronto el color azul -bandera del municipio libre- dominó otra vez en la ciudad.

A las seis y treinta de la tarde, el automovil en el que don Carlos venía de Guanajuato, entró en la jurisdicción municipal. Al reconocerlo, los campesinos lo saludaban, agitando sus sombreros.

El desfile por la calle Madero fue una parada triunfal. Todas las casas estaban adornadas. Desde los balcones, arrojaban confeti y flores.

Los relojes marcaban las siete y veinte cuando don Carlos cruzó la puerta de palacio, abriéndose camino a través de la muchedumbre. Al llegar a la puerta fue saludado con las notas del Himno Nacional.

Entonces el pueblo cantó a coro el Himno. Fue un momento de emoción inolvidable. Se sentía a la patria palpitar en los corazones de cada uno.

En el salón de cabildos esperaba a don Carlos el presidente de la Junta de Administración saliente, quien con breves palabras dio posesión al nuevo presidente.

Momentos después el presidente apareció ante el pueblo, quien lo saludó con un clamor de entusiasmo. Pidióse a la multitud que guardara un minuto de silencio en memoria de los mártires del municipio libre. Y se hizo el silencio más absoluto.

En seguida hablaron el presidente, los directores de la Unión Cívica Leonesa, el señor Pérez Bravo y el licenciado Héctor Ponce Sánchez, quien pronunció un breve y bellísimo discurso que la muchedumbre aplaudió con frenesí.

Luego el presidente Carlos Obregón estuvo recibiendo las felicitaciones del pueblo. Miles de gentes de todas las clases invadieron el Salón de Cabildos para estrechar la mano de don Carlos.

Así fue esta jornada cívica, la más gloriosa que registra la historia de León.

Omar Cortés

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LOS TRÁGICOS SUCESOS DE LEÓN
Y EL
CONGRESO DE LA FEDERACIÓN ANARQUISTA MEXICANA

Los trágicos sucesos de León, ciudad mexicana industriosa y trabajadora, han abierto un interrogante sombrío en el firmamento gris y tempestuoso de las luchas políticas que se avecinan.

Corrió la sangre a raudales. Sangre proletaria, sangre del pueblo. La fuerza al servicio del Estado ametralló a una multitud de seres humanos, envenenados por el juego sucio de la politiquería.

Sabemos que en León está la fuerza la médula y el alma del sinarquismo, partido que sostiene y defiende a la reacción. Sabemos que ahí pululan unos cuantos líderes defensores de los sistemas totalitarios, mantenedores del clericalismo y exaltados panigeristas del chauvinismo patriotero. La pugna entre los líderes de la derecha y de la izquierda, es decir, entre líderes políticos y sindicales, que van decididos a la conquista del poder, degeneró en una batalla sorda y asquerosa que tuvo su epílogo sangriento.

No hay que negar que las fuerzas reaccionarias, al impulso de concesiones abiertas y descaradas: congresos católicos, fiestas religiosas y mutilaciones al artículo 3° sobre la enseñanza, han cobrado fuerza, y descaradamente, envalentonados, han irrumpido de lleno en el campo de sus realizaciones ante la tenue y débil protesta de las llamadas fuerzas liberales.

Esto, que nadie ha dicho ni comentado, es seguramente el nervio, la razón y la génesis de los lamentables sucesos de León.

Lo tristemente cierto es que las víctimas fueron hijos del pueblo. Trabajadores leoneses. Gente pobre y necesitada. Toda la carne proletaria, triste y desesperada, dispuesta al dolor y a la muerte. No hubo, no hay, entre las víctimas, ningún potentado; ningún burgués, ningún licenciado metido a político, ningún general condecorado. Hombres y mujeres humildes. Ancianos y niños humildes también.

La prensa de diversos matices, pero toda ella al servicio de los poderes constituidos, comenta el caso de León desde su punto de vista partidista. Se acusan mutuamente unos a otros. Pero, lo horriblemente verídico, es que los servidores armados del capital y el Estado, dispararon sus ametralladoras sobre una multitud inerme y compacta que envenenada por el virus político, respaladaba con su presencia el triste juego de los profesionales de la política. Lo que no tiene lugar a dudas es que unos hombres uniformados y armados ametrallaron, masacraron a otros hombres sin uniforme y completamente desarmados. Esto es lo triste y esto es lo real.

¡Castigo inexorable!, claman a gritos los voceros de la burguesía. ¿Quienes son los culpables?, decimos nosotros.

Habría que buscarlos en los bajos fondos de la gobernación, en las encrucijadas pestilentes del viejo sistema político electoral, en las cuevas indecentes del caciquismo descarado, en los vericuetos del comercio y de la banca, en los dominios lujosos e insultantes de los encumbrados, en los campos de la riqueza y del poderío al servicio de todos los tráficos inmundos. Habría que buscarlos en los antros de los juzgados, en las tesorerías y en todas las dependencias llamadas oficiales donde actúan las ratas del Código y de la Ley. Habría que buscarlos en los cubiles políticos, donde actúan los gansters del candado y de la ganzúa.

La masacre que ha enlutado los hogares proletarios de León se incubó en los medios repugnantes de los vividores y mangoneadores de la cosa pública.

El brazo ejecutor fue el ejército; y la víctima propiciatoria, el pueblo.

¡Esta es toda la trágica realidad de los sucesos de León!

¡Que este episodio sangriento sirva de lección amarga y dolorosa a los trabajadores que aún se dejan matar, como bestias, para servir los intereses del gobierno y de la política!

Mientras los profesionales de la política preparaban, en la sombra, la batalla que tuvo como saldo: veinticinco muertos y más de doscientos heridos, todos ellos, como hemos dicho, pertenecientes a la clase trabajadora, unos hombres oscuros, sin resonancia oficial, sin apetencias de lider, pero henchidos de buena fe y de buena voluntad, celebraban un Congreso Anarquista. Campesinos de manos rudas, pero de inteligencia despierta, acudían a México, capital, desde varios Estados para elaborar planes de libertad y de fraternidad entre los hombres. Venían de lugares muy apartados: Tepic, Ixcuintla, Yalgo, Ensenada (Baja California), Coyotepec, Irapuato, San Luis Potosí, Chalco, Cuernavaca.

Este Congreso marcará una ruta en el desenvolvimiento y propagación de nuestras ideas a través de toda la vida laboriosa de México. El espíritu combativo de Flores Magón, de Librado Rivera y de Práxedis Guerrero fluctuó durante las sesiones como una remembranza de tiempos pasados, preparando el terreno para otros de futuras realizaciones.

En el plano de alta seriedad, de intensa compenetración, se discutieron problemas de varias proporciones.

Se hizo una afirmación de principios, clara, rotunda y magnífica; y una defensa de la organización anarquista que ha de ser ejemplo de bondades, de solidaridad, de ayuda mutua y de respeto recíproco entre la gran familia ácrata.

Diversos fueron los temas tratados, destacándose, entre ellos, el referente a la libertad en su aspecto global. Frente a la libertad, dijeron los compañeros anarquistas mexicanos:

Los instintos de libertad y de vivir de los pueblos están despertando. Pero todavía estamos solos contra todas las fuerzas religiosas y estatales del globo terráqueo. Y hemos de reagruparnos para dar más cohesión a nuestros esfuerzos y acelerar el hundimiento de este mundo de iniquidad, de injusticias, de explotación y dominación de un hombre por otro, de egoísmos inferiores desenfrenados y de guerras que originan los odios ocasionados por las competencias entre las clases privilegiadas por conquistar más poder y más dinero.

Se discutió luego, la posición que deben tener los anarquistas frente al problema de alianzas y pactos con las organizaciones obreras y partidos políticos afirmando taxativamente que:

Sin pactos ni alianzas con Comités políticos que influencias organizaciones obreras -que en realidad son frenos que quieren ponerse a la revolución social- los anarquistas de la F.A.M. continuaremos manteniendo nuestra posición antiparlamentaria, antigubernamental, antipolítica, de acción directa, de hostilidad implacable y de guerra abierta contra todas las formas de opresión, de coacción y de dominación.

Infinidad de temas fueron glosados, discutidos y adaptados a la futura actuación de los anarquistas organizados para emprender una obra propagandística en el campo, en el talles, en la fábrica y en todos aquellos lugares donde impera con mayor crudeza la explotación infame y el autoritarismo estatal. La idea de la comunidad libre, en oposición al sistema absurdo y antisocial del gobierno, los métodos a seguir en el periodo prerrevolucionario; el problema de la enseñanza en sus aspectos centralistas o federalistas, afirmándose que el Estado es el defensor del primero, y por lo tanto, contra el Estado hay que dirigir la batalla final. Y, por último, la necesidad perentoria, ineludible, de intervenir en todos los movimientos políticos sociales, influyendo en los acontecimientos y conquistas de orden material y moral, desde la calle, con los proletarios y los explotados, con los descamisados y descalzos. Para ello, declaran los anarquistas mexicanos, es necesario intensificar la labor cultural mediante la constitución de Ateneos, Centros de Estudios Sociales, Centros de Cultura, Agrupaciones y Escuelas Racionalistas que tengan una actuación paralela con la lucha activa en el campo intenso de la Revolución.

En medio de un ambiente de serenidad y comprensión fue celebrado el Congreso de la Federación Anarquista Mexicana. Sin gritos, sin alharacas, sin banderas ni charangas.

México está abocado a sucesos de índole política que harán meditar profundamente a la clase laboriosa, que aún, por desgracia, oye con demaciada ingenuidad las voces de falsos redentores.

El dolor y la miseria de este pueblo tan duramente castigado por amos y señores, por curas y políticos, tendrá un día su fin. Este fin no está lejano. Lo anuncia el malestar que bulle en la entraña misma de las legiones de hambrientos y explotados de este país.

La explosión de rebeldía será terrible. Quedaran opacadas las luchas que sostuvo el pueblo mexicano en pro de su independencia y contra las dictaduras personales. Esta vez serán barridos los falsos revolucionarios, los líderes vividores, los coyotes y los traficantes que manipulan indecorosamente con el dolor y las necesidades de las clases menesterosas.

Y entonces, los anarquistas mexicanos tendrán un papel principalísimo en las primicias de la nueva sociedad.

El ideal de Flores Magón revivirá y brotará en el corazón de los hombres.

Su martirio, como el de todos los libertarios del mundo, no habrá sido estéril.

(De Tierra y Libertad, Año 3°, N° 37, México, D.F. 10 de enero de 1946).

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PRIMER CONGRESO DE LA
FEDERACIÓN ANARQUISTA MEXICANA

El 26 de diciembre de 1945, fecha anunciada desde la columnas de Regeneración y de Tierra y Libertad, para celebrar el Congreso de la F.A.M., éste inició sus tareas en la mañana de dicho día en el salón de la Federación Proletaria, ubicada en República de Chile 26 de la ciudad de México. Pudiendo utilizar dicho salón solamente hasta las 14 horas, las sesiones de la tarde y noche se desarrollaron en el local de la Confederación de Obreros y Campesinos de México, sita en Motolinia y Cinco de Mayo de la misma ciudad.

El Congreso de la F.A.M. se desarrolló durante los días 26, 27 y 28 de diciembre inclusive, en dos sesiones diarias, terminando la última a las veintitrés horas. Esta sesión de la tarde, que ininterrumpidamente se prolongó casi hasta la media noche, hora que los delegados fueron a cenar, indica el grado de interés que todos habían puesto en los debates para llegar a conclusiones unánimes.

Jacinto Huitrón, secretario general de la F.A.M., con breve discurso dió por abierto el Congreso. Seguidamente propuso:

Que se denomine 1er Congreso de la Federación Anarquista Mexicana ya que es el primero convocado con ese título acordado en el Segundo Congreso Anarquista celebrado del 27 al 29 de diciembre de 1941.

Intervienen varios delegados y se acuerda que así sea.

Se pasó al nombramiento de Mesa de discusión. Fueron propuestos y aceptados para Presidente de Mesa y Secretario de actas, respectivamente, Evaristo Contreras y Manuel Hernández.

Acordose que para cada día del Congreso se designaran nuevos compañeros que formaran la Mesa de discusión.

La correspondiente al 27 de diciembre fue constituida por Antonio Merino y Tomás Aguirre, Presidente y Secretario respectivamente, y la del 28, último día del Congreso, por Marcelino C. Fuentes y Esteban Leal en el mismo orden de cargos que los anteriores.

El Congreso nombró dos Comisiones Revisoras de Ponencias. La primera constituida por Rodolfo Aguirre, del Grupo Tierra y Libertad y Esteban Leal de Nayarit, actuó el día 26, y la segunda Comisión, integrada por Huitrón y José Páez Vargas, funcionó los días 27 y 28 por continuar, este último día, discutiéndose las mismas Ponencias que quedaron sin aprobar el 27.

Evaristo Contreras comenzó su actuación como primer Presidente del Congreso dando lectura a las credenciales de los delegados y de las individualidades anarquistas presentes y a las adhesiones recibidas.

Por los grupos Horizonte Libertario y C. Regeneración, de Santiago de Yxcuintla, Sembrando ideas, de Ruiz, Númenes rebeldes de Yalgo y Pensamiento libertario de Tepic, del Estado de Nayarit, José Páez Vargas y Esteban Leal; por el grupo Tierra y Libertad y Esteban Leal (sic), de tres delegados; por el grupo Espartaco de México, D.F., Tomás Aguirre, Julia Carrillo y Efren Castrejón; por el Centro de Cultura Liberatria Durruti, de México, D.F., Antonio Merino, Simón Hernández y Raúl Garza; por el grupo Vía libre, de León, Gto., Ignacio Muñoz y Sebastián Ascencio; por el Grupo Cultural de Obreros y Campesinos de Ensenada, Baja California, un delegado; por el Grupo Libertario Ricardo Flores Magon de Coyotepec, Estado de México, Eulalio Zavala y Telésforo Mesa; por el grupo Helios, de Irapuato, Gto., Manuel Hernández; por el grupo Sacco y Vanzetti de San Luis Potosí, Evaristo Contreras y el profesor Gutiérrez; por los compañeros de Ixtapalucan y Chalco, Marcelino C. Fuentes; por anarquistas de Aguascalientes, el octogenario y consecuente ácrata Miguel Ruiz Esparza, Jacinto Huitrón y Crescenciano Gutiérrez Rivera, en representación de la dirección y administración, respectivamente, del periódico mensual Regeneración, órgano de la F.A.M.

Individualidades: Profesor José F. Gutiérrez, de México, D.F. y Cándido Donato Padua, de Cuernavaca.

Adhesiones por correspondencia, Centro de Estudios Sociales, de Cortazar, Guanajuato, y del mismo pueblo Agustín Rojas. Grupo Anselmo Lorenzo de León, Gto., y Guadalupe Robles.

Es recibido un saludo al Congreso de compañeros de San Pedro de las Colonias, Coahuila, y otro de Agustín Souchy, exsecretario de la Asociación Internacional de los Trabajadores, que no puede asistir por hallarse enfermo.

Asiste al Congreso, Pedro Coria de la I.W.W.

Se presenta a la Asamblea el caso del viejo militante anarquista Adolfo Villaseñor, que ostenta la representación del grupo Pensamiento libertario de Tepic. El Comité de Enlace de los Grupos Libertarios de Nayarit ya tiene en el Congreso los dos delegados que representan también a dicho grupo, pero tomando en consideración que ignoraba la decisión la decisión del precitado Comité, se acepta su credencial.

Son admitidas todas las representaciones.

El Congreso empieza sus tareas en un ambiente fraternal y de tolerancia mutua que hace concebir bellas esperanzas. No será un Congreso más porque en el ánimo de todos los delegados está la disposición para el trabajo constructivo y de armonización del movimiento anarquista. A ningún grupo ni individualidad ácrata se impugna haya o no pertenecido a la Federación Anarquista Mexicana. Y entre todos se pasa a confeccionar el Orden del día y el Temario a discutir, que son los sigientes.

ORDEN DEL DÍA

1° Informe del Comité de Relaciones.
2° Presentación de ponencias y lectura de las mismas.
3° Discusión de los dictámenes revisados por la Comisión.
4° Prensa y propaganda.

TEMAS A DEBATE

1° Declaración de principios y de concordia anarquista.
2° ¿Es posible la alianza de los anarquistas con organizaciones y partidos políticos?
3° La participación de los anarquistas en el movimiento sindical.
4° La Comuna Social.
5° ¿Qué hacer desde el principio de la revolución?
6° ¿Hemos de ser partidarios o no de ir a la total realización de las ideas anarquistas donde sea posible?
7° Punto de vista anarquista sobre la enseñanza.
A) Preámbulo.
B) Federalismo escolar.
C) Construcción y coeducación o enseñanza preventiva.
8° Puntos de vista sobre propaganda anarquista.
9° ¿Cómo puede obtenerse la incorporación de la mujer en el movimiento anarquista?
10° Elección del nuevo Comité de Relaciones.
11° Nombramiento de la Redacción de Regeneración.
12° Mitin de clausura del Congreso.

SALUTACIÓN

Al iniciar sus tareal el Ier Congreso de la Federación Anarquista Mexicana envía un saludo fraternal emocionado a todas las víctimas del autoritarismo internacional y, en particular, a las individualidades, Grupos y Federaciones Anarquistas que en el mundo luchan como nosotros por la abolición de la explotación y dominio de un hombre por otro y contra las causas que provocan las discordias, los odios y las guerras entre los hombres y los pueblos: la autoridad y la propiedad privada.

A los compañeros caídos y perseguidos en defensa de la Libertad en todos los lugares del planeta Tierra, a los miles de ácratas que en España yacen en cárceles, a los que en el mismo país son condenados a muerte por defender el ideal anarquista, a nuestros campesinos y obreros industriales de los Estados mexicanos, los reunidos en este Congreso les afirmamos que, con los corazones y las mentes puestas en todos laboraremos con todas nuestras fuerzas por la anarquía.

Salud a todos, proletarios y anarquistas del mundo. Por la liberación de la humanidad de todas las esclavitudes.

EL CONGRESO

IMPORTANCIA DEL CONGRESO DE LA F.A.M.

La importancia de los temas dió lugar a debates en los que intervinieron todos los delegados. En el intercambio de ideas y de soluciones a los problemas económicos, sociales y pedagógicos no hubieron choques personales. Un elevado sentido de responsabilidad y de respeto mutuo presidio todas las discusiones. El campesino y el maestro, el obrero industrial y el publicista, todos los delegados, con alteza de miras discutieron y armonizaron criterios y conceptos buscando soluciones propias, teóricas y prácticas, para la vida social, desvinculadas de las opiniones estatales y religiosas, de toda influencia extraña a nuestro ideal.

He aquí el interés supremo de este Contgreso: aprovechar todas las experiencias de las luchas y de las revoluciones de los oprimidos contra sus opresores para dar solución adecuada a cada problema fundamental para la libertad del ser humano y de todos los seres humanos, de acuerdo con los principios y tácticas anarquistas.

Se dictaminó sobre cada tema. Salvo alguna pequeña corrección, en ningún dictamen fue preciso recurrir a la votación. No hubo votos minoritarios, mayoritarios ni particulares. Todos los dictámenes fueron aprobados por unanimidad.

Se acordó publicarlos en folleto (1). Por eso, no los damos a luz en la columnas de Tierra y Libertad ni damos cuenta de los debates que originaron que también aparecerán, resumidos, en aquel. Solamente publicamos la Declaración de principios y de concordia anarquista (2), que se hace en este Primer Congreso de la Federación Anarquista Mexicana. Además, las páginas de Tierra y Libertad serían insuficientes para dar cabida a todos los dictámenes.

No faltó comprensión ni inteligencia. Desde el campesino y el obrero asalariado al emancipado han tenido una visión clara de los problemas que se debaten en el mundo y un instinto agudísimo para señalar por qué somos enemigos del reformismo político y la colaboración de clases.

Un hecho queremos destacar: que la confianza mutua se ha establecido más fuertemente entre los ácratas de la F.A.M. y los delegados vuelven a sus lugares de origen bien dispuestos a intensificar la propaganda antiestatal y a fortalecer y a engrandecer el movimiento anarquista. No, no han terminado en México los revolucionarios generosos del templo moral de los Ricardo Flores Magón, Práxedis G. Guerrero y Librado Rivera.

Los resultados de este Congreso pronto los veremos. Tenemos confianza en nuestros compañeros: en los conocidos y en los que conocimos personalmente en el Congreso venidos de lejanas regiones. Su entusiasmo, su modestia y su gran amor a las ideas de libertad y bienestar que simboliza la anarquía nos enorgullece y estimula. Y nos sentimos contentos porque las militancia anarquista representada en el Congreso ha expresado, de modo categórico, su voluntad de luchar contra la Iglesia y el Estado, contra todos los regímenes de explotación y de dominación de un hombre por otro, contra todos los sitemas de gobierno.

Se acordó celebrar el Segundo Congreso de la F.A.M. el mes de junio de 1947. Para la preparación del mismo acordóse organizar una gira de propaganda en mayo de 1946.

El nuevo Secretariado de la F.A.M. quedó constituido como sigue:

Secretario de correspondencia, Efrén Castrejón;
Secretario de propaganda, Antonio Merino;
Tesorero, Marcos Joaquín;
Vocales: Tomás Aguirre y Hernández.

Por unanimidad se acordó que la edición de Regeneración quede a cargo del Secretariado.

FRATERNIZACIÓN

Un compañero ofreció una comida a los congresistas. Así, los delegados pudieron sentarse en la misma mesa antes de separarse para no verse, probablemente, hasta dentro de año y medio.

La fraternización duró unas horas. A las delegaciones se sumaron algunos compañeros y compañeras.

La corriente de simpatía hizo que algunos compañeros, espontáneamente, tomaran la palabra. Hablaron C. Gutiérrez, Esteban Leal, José Paéz Vargas, R. Aguirre, Marcos Alcón, Alonso Giménez y Ocaña, el cual glosó acuerdos tomados en el Congreso y puso de relieve que más, mucho más importante que los dictámenes, que todo lo escrito aprobado por todos sería lo que llevemos a la práctica, lo que cada militante ácrata haga en beneficio de las ideas y del movimiento anarquista en general.

Así pasó la tarde del sábado, 29 de diciembre de 1945.

MITIN DE CLAUSURA

El sábado, 29 de diciembre, a las 9 de la noche, en el Salón de Actos del Centro Ibero Mexicano, ubicado en Venustiano Carranza 50, se celebró el mitin de claurura del Ier Congreso de la F.A.M.

Abrió el acto Antonio Merino, que actuó de Presidente.

Esteban Leal. Manifiesta que el Congreso no ha sido sólo una manifestación de concordia anarquista, sino de ratificación de principios y tácticas antiestatales y antipolíticas. Los enemigos de la libertad verán, por los trabajos que vamos a emprender, que nuestro ideal es realizable y que tenemos el firme propósito de hacerlo triunfar porque es compuesto de bondad, de solidaridad y de justicia humana.

Tortosa. Pronuncia un vibrante discurso. Lamentamos no poder reproducirlo todo. Dice:

¿Queréis conquistar al campesino? Pues más que al hombre de la ciudad, amadlo todo, amad al sol, a la tierra, al que sufre; sufrid con él, poneros en contacto con el dolor, no pasad indiferentes ante ningún dolor, sufrid con todos su dolor, y veréis cómo, con ese gran amor se os acerca el campesino. Propagad el amor, sí, propagadlo intensamente, haced que él os posea completamente y los campesinos se os darán también totalmente, se entregarán por completo al ideal anarquista que es todo bondad y amor.

Liberto Callejas. La bella pieza oratoria de nuestro compañero la publicamos íntegra en cuarta página.

José Páez Vargas. Relata la leyenda de la hija del sol y del amante que se arranca el corazón para ofrecérselo y probarle su amor que no es correspondido. Y dice:

Como el joven de nuestra leyenda mexicana, yo, en esta noche, para mí inolvidable, pongo, con más firme amor que nunca, mi corazón al servicio de la anarquía.

Este joven maestro rural, todo entusiasmo y fogosidad revolucionaria, hace un canto vigoroso a la Revolución. Su larga peroración es toda una arenga plena de rebeldía, grito del campo deseoso de libertad y de justicia humana. Lamenta que en la ciudad hayan tantas formas de vivir sin trabajar mientras que en el campo hay campesinos que ni una sola tortilla pueden comer.

Acaba recitando una bella poesía de José Rubio, anarquista hispano que luchó codo con codo con los mexicanos contra la dictadura de Porfirio. Yendo de cárcel en cárcel, la compuso en una de ellas. Se titula A mi hermano el obrero mexicano. Es una suprema incitación e invitación a la rebelión del obrero y del campesino mexicano.

Agustín Souchy, exsecretario de la AIT. Excusa su no asistencia al Congreso de la F.A.M. por haber estado enfermo. Manifiesta que la AIT, que durante la guerra no pudo establecer relaciones normales con todos los países, ya ha empezado a actuar plenamente y espera que se inicie una nueva era de la la solidaridad entre los trabajadores del mundo. Constata que en México, desde el punto de vista social y económica, no ha habido revolución, que ésta no es más que política. Bajo este aspecto gósase de más libertades que en ningún otro país, pero económicamente hablando es más infelíz.

No se necesita dominar mucha teoría política social -dice- para emanciparse de la explotación y dominación del hombre por el hombre. Y refiere el caso de marxistas que con él fueron a visitar el campo aragonés, durante la revolución española, y que, extrañados por lo que veían, le dijeron: Cómo es posible que éstos campesinos socialicen la tierra sin haber empezado a conocer el Manifiesto de Carlos Marx. Por supuesto que conocían las teorías anarquistas, Souchy exalta la necesidad de la colaboración y de la solidaridad entre campesinos y ejido en el trabajo y en todas las manifestaciones de la vida.

Jaime R. Magriñá. Hace una brillante y serena exposición de los fines que perseguimos los anarquistas y de la conducta que éstos han de observar en el medio social. Nosotros -dice- no luchamos contra el hombre, contra ningún hombre; combatimos al Estado, a la instrucción gubernamental, a la instrucción religiosa, a todo los que instruye para que el hombre sea ignorante y esclavo, tirano y explotador. Queremos vivir en otro medio de libertad y de trabajo en el que los hombres podamos trabajar y obtener, con nuestro esfuerzo, lo suficiente para cubrir todas las necesidades. Rechazamos vivir bajo sistemas de gobierno que someten a los trabajadores al salario y los condenan a sufrir toda clase de privaciones.

Paz a los hombres y guerra a las instituciones autoritarias. Ganemos a los hombres uno a uno, pues es la unidad la que cuenta, es la unidad hombre la capaz de remover a todos sus semejantes. Hemos de lanzarnos a la conquista del hombre.

Manifiesta que el proletariado mexicano, desde que empezó la revolución, luchó simplemente -salvo las excepciones de anarquistas consecuentes- contra sus patronos y descuido la batalla contra el espíritu religioso. Se descuida la conquista del hombre. Y vemos con pena que un llamado revolucionario lleva colgado sobre el pecho el escapulario de la virgen de Guadalupe y en su hogar le eleva un altar. Claro que estos son los revolucionarios políticos.

Han dicho -continúa diciendo Magriñá- los oradores que vienen del campo que en éste se hayan muy solos. También en la capital nos sentimos solos o casi solos porque pocos son los que coinciden con nosotros, que piensan y sienten con nosotros.

Pero no hemos de desfallecer. En espera de la gran revolución que destruya los sistemas de autoridad, de gobierno y abra el curso a la libertad en el ue hayaran amplias expansiones todas las iniciativas nobles y buenas de los hombres, sin sujeciones de ninguna clase, tenemos el deber de hacer cada día algo de revolución en nosotros mismos conduciéndonos como anarquistas para conquistar hombres para la revolución liberadora que ansiamos.

Miguel G. Igualada. Expone que esta noche se ha demostrado que la anarquía es casi indefinible, aunque decimos que es no gobierno. De los dicho por Páez a los expuesto por Tortosa ha habido una amplia gama de matices. No obstante, desde el espíritu de rebelión a la manifestación de amor, todo es anarquista. En todos hay un afán de belleza, de superación, de hermandad que nos une. Todos, pues, podemos ir del brazo. ¡Qué importa si estos jóvenes ardorosos se lanzan como el rayo contra el viejo tronco autoritario para destruirlo y qué importa tampoco que haya anarquistas que se dediquen a la propaganda por el amor!

Cada uno como piense, sienta y sea capaz de accionar; cada uno como sepa y pueda; cada uno como quiera luche por la libertad y se defienda de la tiranía aunque sea haciendo retumbar el cañón. Que ahora a los viejos ya no nos asusta su estampido. Todos somos hermanos porque todos anhelamos vivir en libertad, en bondad y en belleza.

Lo cierto es que sin unidades humanas de positivo y real valor no podemos agrandar la libertad, conquistarla. La luz no vendrá; la luz hay que crearla, la hemos de crar los hombres; la luz la da el hombre ... por eso queremos hombres que vivan el ideal anarquista, que lo propaguen y lo practiquen, que se conduzcan como tales en el campo y en el taller, en la fábrica y en la calle, en el hogar y en todas partes. Escalemos así la región de la hombría. Entonces sí que se irán las sombras, entonces sí que huirá la noche; entonces sí que vendrá la luz.

No podemos reproducir el extenso y bello discurso de nuestro compañero M. Gimenez Igualada. Con gusto lo haríamos si contáramos con más espacio.

Jesús Palencia y Tomás Aguirre, delegados al Congreso, cantaron varias canciones revolucionarias; una con la letra del segundo que acompañaba con la guitarra. Fueron alternando con los oradores. Dieron -como dijo Aguirre- un ejemplo de ese aspecto de propaganda anarquista que más intensamente se desarrolla en el campo y prende en los sencillos y buenos corazones mexicanos que mal viven en la tierra que les vió nacer.

Se hizo una suscripción pro Regeneración, que dió por resultado recaudar ciento cincuenta y ocho pesos entre los asistentes al mítin de clausura.

A los militantes anarquistas que estuvieron presentes en el Ier Congreso de la Federación Anarquista Mexicana, a los que ellos representaron y a todos los anarquistas de los Estados mexicanos que invitamos a militar en bien de nuestros ideales, Tierra y Libertad les envía su más entusiasta saludo en ocasión de este Congreso, en el que depositamos grandes esperanzas. Frente a la reacción clerical y política que se mueve amenazadoramente contra las pocas libertades que disfrutamos hemos de estrechar más y más los lazos del anarquismo.

Notas

(1) Véase López, Chantal y Cortés, Omar, La casa sin puertas, actas y documentos del Primer Congreso de la Federación Anarquista de México en el año de 1945. Segunda edición cibernética, enero del 2003, Biblioteca Virtual Antorcha. Captura y diagramación, López, Chantal y Cortés, Omar.

(2) Véase, Declaración de principios de la Federación Anarquista de México, en, López, Chantal y Cortés, Omar, La casa sin puertas, Segunda edición cibernética, enero del 2003, Biblioteca Virtual Antorcha.

(De Tierra y Libertad, Año 3°, N° 37, México, D.F. 10 de enero de 1946).

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A TODOS LOS ANARQUISTAS
Federación Anarquista Mexicana

A los grupos e individualidades afectas:

Acaban de terminarse los trabajos del Comisio Nacional, y para poner en marcha los acuerdos tomados, pedimos a la militancia un poco de paciencia y colaboración para facilitarnos la tarea.

Como principio estamos editando los acuerdos y estudios aprobados, y en cuento al órgano de propaganda Regeneración, esperamos que aparezca el mes próximo, pues para esa fecha habremos salvado las dificultades en que se encuentra.

La organización de la F.A.M. en todos sus aspectos, es el imperativo de la hora y exhortamos cordialmente a la militancia para que adopte una conducta consecuente con esas necesidades si queremos el pronto resurgir de un movimiento vigoroso para bien de nuestra causa.

Correspondencia para la F.A.M. a E. Castrejón y giros para Regeneración y la F.A.M. a nombre de A. Confalonieri, ambos a al partado postal 9090, México, D.F.

Fraternalmente,
El Secretario

(De Tierra y Libertad, Año 3°, N° 37, México, D.F. 10 de enero de 1946).

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DISCURSO DE LIBERTO CALLEJAS
En el mítin de clausura de la F.A.M.

Compañeros mexicanos:

Habéis celebrado un Congreso. Os habéis reunido para laborar, fijar y enaltecer las ideas anarquistas. Sobre todo para fijarlas, es decir, para que salgan de la órbita teórica y entren de lleno en el terreno de la práctica.

El terreno de la práctica quiere decir el terreno del hombre, de la comunidad de los hombres. Cuando las ideas desembocan en este terreno es cuando son más eficaces y fructíferas.

La anarquía es una idea de multitudes que pugnan para sacudirse el yugo de la explotación y de la tiranía. Es una idea de libertad; y todos los hombres van hacia la libertad.

Es pues, necesario, que la anarquía salga a la luz pública y entre de lleno en todos los sectores de la sociedad.

Flores Magón creyó que las ideas debían irradiar más allá de la vida capitalina. que los parias de la tierra debían sentir su magnífico influjo. Por eso se convirtió en una especie de predicador laico y recorrió los llanos y las serranías de esta hermosa tierra. Durmió en los jacales miserables de los campesinos. Lloró la tristeza del indio arrodillado sobre la tierra. La melancolía de la mujer mexicana, en cuyas pupilas esplendorosas se refleja todo el dolor sufrido por la maldad de los conquistadores sin entrañas, toda la dureza del encomendero asesino, que con el látigo en alto azotaba las espaldas de los pobres indígenas, toda la trágica superstición de los frailes que amenazaban con la cólera divina.

Y, allí fue, al campo, a la llanura a decirles a los seres que la pueblan que tenían derecho a una vida más humana, más digna, más alta. Fue a decirles que eran hombres, y que como tales, tenían derecho a vivir bien, a instruirse, a educarse, a participar de las bellezas de la vida.

Flores Magón quería liberar al indio del temor de Dios y del temor al gachupín. Flores Magón hizo suya la máxima de Bakunin: Si Dios existiera habría que matarlo. Matar a Dios, desterrar a Dios del corazón de las multitudes es una de las obras que debe cultivar con más cariño el anarquista. Decirle al campesino que la tierra que trabaja es de todos y que sus frutos son de todos también, y que sus productos pueden cambiarse con vestidos, zapatos, muebles y otras cosas, es hacer obra anarquista. Decir a los explotados que tienen derecho sobre lo que producen, y que como seres productores deben vivir con arreglo a sus necesidades personales, es una obra anarquista; abrir la inteligencia del niño, haciéndole ver que la naturaleza es la que rige sus destinos y sus pasos por la senda de la vida, es hacer una obra altamente anarquista.

Hacerle comprender al trabajador que hay una legión de hombres, servidores de la fuerza y de la mentira, que viven a sus espaldas en palacios bien amueblados, que comen como príncipes, que alimentan a sus perros favoritos con carne y visten de seda a sus hijos, mientras que ellos viven en chozas antihigiénicas, mueren de anemia por falta de alimentación y sus hijos van descalzos, es hacer obra anarquista.

Así lo hizo Flores Magón, que no pensó en ser diputado, ni ministro, ni lacayo del Estado. Y así lo pagó. La burguesía y el capitalismo asesinaron a este compañero ejemplar. Sus ojos quedaron paralizados de tanto contemplar el panorama trágico de la injusticia social. Quería convertir su sueño en una realidad. Quería llevar la anarquía al campo de las ejecuciones prácticas. Hacerla comprender, darle vida, fundirla en el alma de los desposeídos, de los maltratados, de los crucificados.

Yo que conocía la lucha y la actividad de Flores Magón, de Librado Rivera, de Práxedis Guerrero, al llegar a México, propuse a unos amigos que siguiéramos la ruta de estos hermanos. Quería ir descalzo a la sierra, fundirme con los campesinos y predicar desde un montículo la buena nueva anarquista. Fue una ráfaga de optimismo y de ensoñación, una crisis de romanticismo con salpicaduras literarias del pensador mexicano y estrofas líricas de Amado Nervo. La realidad era otra. Aquí había un Estado con sus gendarmes, con su guardia rural ... Aquí había unos criteros y una legión de fariseos; y unos lideres y unos políticos, y unos generales que me hubieran impedido esto y me habrían expulsado como elemento indeseable. Aquí había lo mismo que hay en España: la guardia civil, los curas, y toda la serie de sostenedores del capitalismo. Y además, yo no era Flores Magón, el hombre de sacrificio, fuerte, magnífico, valiente y abnegado como nuestro Fermín Salvochea. Yo era una piltrafa arrojada de Europa, expulsada de España que venía a refugiarse aquí misericordiosamente.

No obstante, yo, hombre sin patria, porque mi patria es el mundo, he auscultado todo el dolor y toda la tragedia de este pueblo. Dolor y tragedia infinitas. Un pueblo atemorizado, ante la irrupción de Hernán Cortés por dioses falsos, más tarde, por otro dios falso también impuesto por los españoles aventureros que vinieron en plan de bandidos a robar, a violar mujeres y marcar con fuego candente la frente de los indios.

Y ahora, un pueblo engañado, martirizado por líderes políticos de toda casta. Un pueblo que no puede comer frijoles porque esto es un artículo de lujo. Un pueblo que permanece embrutecido por las ideas religiosas y patrióticas. Un pueblo que tiene banderas y cruces, pero que carece de pan y cultura.

Es así, pues, que la anarquía debe bajar de las nubes a la realidad. De los gabinetes de investigación filosófica a los campos cubiertos de sangre proletaria; de las universidades a los talleres y a las fábricas; de los ateneos, a las escuelas rurales.

En América hay campo abonado para nuestras ideas. América es un pueblo joven que viene sufriendo, como un morbo, como una llaga purulenta la imposición de régimenes casi todos de carácter militar. Las organizaciones obreras han fracasado porque ellas son un apéndice del Estado. No queda aquí más prueba que la constitución de una convivencia socialista libertaria.

Los pueblos que callan y sufren, característica de este pueblo mexicano, son los que más tarde se levantan furiosos y acaban con todo.

La reacción americana, el capitalismo americano sabe bien esto, y espera la revuelta que será sangrienta y terrible; y sobre todo en México. Porque aquí hay ardor y pasión. Porque aquí se ha sufrido mucho.

Bajo la mirada triste del indio se incuba un volcán, que al estallar envolverá en fuego a toda la tierra y volará, hecha pedazos, toda una etapa de ignominia y de terror autoritario.

Es así, pues, que este pequeño Congreso celebrado por vosotros marca una fecha de actuación futura, de vida futura.

Decía un compañero en una de las sesiones del Congreso al ser requerido para que viniera a ayudarnos, y fijara su residencia en la capital, que no se sentía capaz de sufrir los embates agitados de la vida ciudadana. Tenía razón: en la montaña, en el campo, la vida es quieta y apacible. La serenidad anida en los corazones. Han Ryner la practicaba y amaba la quietud campesina; y sabía que allí, los hombres eran más comprensibles. Nosotros también pensamos así. Pero, como Han Ryner permanecemos en la capital. Dejamos girones de nuestra vida y de nuestra sensibilidad en las fauces del monstruo de asfalto, de piedra y acero, que es la capital.

Porque aquí, compañeros del campo, también hay tiranía y explotación y miseria ... Hay fábricas donde el hombre muere poco a poco víctima de la voracidad capitalista; hay niños que duermen medio desnudos a la sombra de los cabarets de la burguesía y de las casas señoriales. Hay el lujo más insultante y la pobreza más inicua.

Vayan, pues, al campo los compañeros delegados. Allí pueden y deben hacer su obra. Hacerla cada día, cada minuto. Sin descansar.

Vayan allí, y bajo la sombra benéfica del árbol, y bajo el firmamento azul, a la manera de la escuela helénica, expliquen la anarquía.

Nosotros lo haremos aquí también, en medio de este infierno de pasiones, de mentiras y de odios.

Hay que llevar la anarquía al campo de las realizaciones. Ejercitarla y difundirla.

Nuestra idea es una idea humana, para la humanidad.

En bien de ella y para ella: ¡Salud hermanos mexicanos!

¡Viva la anarquía!

(De Tierra y Libertad, Año 3°, N° 37, México, D.F. 10 de enero de 1946).

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ENTREVISTA
A NICOLÁS T. BERNAL

Píndaro Urióstegui Miranda


PRESENTACION

A finales de la década de 1970 tuvimos el gusto de entrevistarnos con Nico, apócope mediante el cual la vieja guardia del anarquismo mexicano de aquellos años, nombraba a Nicolás T. Bernal. La conversación giró, además del consabido tema de sus relaciones y recuerdos acerca de Ricardo Flores Magón, en torno a otros tópicos, entre los que tuvo particular relevancia algunos chismorreos y malos entendidos en el medio propiamente libertario que Nico conoció entre 1930 y 1950. Desgraciadamente no quedó de aquella charla, más que vagos recuerdos, lo que viéndolo ahora, muchos años después, fue una lástima.

La entrevista que ahora colocamos en los estantes de nuestra Biblioteca Virtual Antorcha, realizada por Píndaro Uriostegui Miranda, viene a cubrir ese error nuestro.

Para su captura y diseño, nos hemos basado en la edición titulada Testimonios del proceso revolucionario de México, que fuera publicada por el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana en 1988.

El estupendo trabajo de Uriostegui Miranda rescata ese invaluable testimonio, y ahora que simbólicamente conmemórase el primer centenario del macro proceso histórico conocido con el nombre de Revolución Mexicana, pensamos que debe ocupar un lugar entre las referencias indispensables.

Ante el lector desfilan importantes personajes directamente relacionados con el movimiento revolucionario mexicano, como lo fueron Rafael Buelna, Heriberto Frías, John Kenneth Turner, Daniel Cabrera, Camilo Arriaga, Adolfo de la Huerta, Librado Rivera y Ricardo Flores Magón.

De manera concienzuda e inteligente, Uriostegui Miranda va eslabonando una a una sus atinadas preguntas, extrayendo el precioso nectar de los recuerdos para, basándose en tan rico testimonio oral, estructurar su estupenda entrevista. Suponemos, aunque no contamos con elementos para afirmarlo, que el presente testimonio oral fue producto de varias sesiones, puesto que habiendo conocido a Nicolás T. Bernal, bien podemos afirmar que hubiese sido una misión imposible el concretar el tesoro de información que el trabajo de Uriostegui brinda al lector, en una sola entrevista.

Ahora bien, y es justo el mencionarlo, existen en la presente entrevista algunos exabruptos y desafortunados comentarios vertidos por Nicolás T. Bernal, cuando hace referencia al medio libertario mexicano, y particularmente a Enrique Flores Magón. Por experiencia propia sabemos que, en efecto, firmemente mantenía lo que Uriostegui plasma en su entrevista, sin embargo, y tomando en cuenta que cuando externaba esos desafortunados comentarios, Enrique Flores Magón ya había fallecido, pues realmente pareciános y continua pareciéndonos un verdadero desatino criticar de esa manera a Enrique Flores Magón, a sabiendas de que ya no podía defenderse. Esto, no lo pensamos basándonos en la hipócrita falacia de que la ropa sucia se lava en casa, sino porque considerábamos y continuamos considerando, que el criticado debe tener la oportunidad de expresar su verdad, sus razones y sus motivos.

Es de esperar que esta formidable entrevista de Píndaro Uriostegui Miranda resulte de utilidad y atractivo a tod@s aquell@s interesad@s en urgar en el proceso que dio lugar a la Revolución Mexicana.

Chantal López y Omar Cortés









ÍNDICE

Presentación de Chantal López y Omar Cortés.

Entrevista a Nicolás T. Bernal por Píndaro Uriostegui Miranda

Datos sobre su infancia.

Con Rafael Buelna, Ramón F. Iturbe y Heriberto Frías.

Las aciagas elecciones para gobernador de Sinaloa, en 1909.

De Daniel Cabrera y Ricardo Flores Magón.

Los hermanos Flores Magón.

El Congreso de Clubes Liberales, en San Luís Potosí.

Prefiero verlos colgados de un arbol.

La carcel de Belen, cuna ideológica del Partido Liberal Mexicano.

El exilio, hogar de Ricardo Flores Magón.

El programa y el manifiesto del Partido Liberal Mexicano.

El proyecto revolucionario de Ricardo Flores Magón.

Con el civilizado autor de México Bárbaro.

De la vida familiar y el azaroso peregrinar de Ricardo Flores Magón.

Del lemaTierra y Libertad.

Y siempre el exilio.

El Partido Liberal Mexicano, precursor del proceso revolucionario de México.

Dos amigos: Ricardo y Guadalupe Posada.




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