¡FELÍZ Y PRÓSPERO AÑO 2017!

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NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

En nuestro México lindo, este año que recién empieza, no parece pintar nada bien porque con el fin de darnos una sacudida, las autoridades comienzan el año pasándonos la factura de su falta de previsión y, claro está, también de sus aceleres, al decretar un aumento desproporcional en el costo de las gasolinas, generado, entre otras cosas, por la terquedad de buscar acelerar un proceso que normalmente necesita de más tiempo y, por ende, de más previsión. Nos referimos, por supuesto, al proceso de liberalización del mercado de la gasolina.

Por motivos que realmente no están claros, a las autoridades competentes se les ocurrió adelantar todo, y parece que están que se les queman las habas por llevar a cabo determinados proyectos. Y así, lo que originalmente estaba previsto para ponerse en marcha en el 2018, se adelantó un año, y como es lógico, se armó un desbarajuste de pronóstico reservado, máxime si tomamos en cuenta que en nuestro México lindo el mercado de la gasolina siempre ha estado manejado bajo un criterio monopólico, por lo que toda la infraestructura pertenece a una sola empresa, y como no es asunto de enchilame otra el crear de la noche a la mañana una infraestructura que responda al criterio de libre mercado que pretende instaurarse, pues ello generó un corto circuito de considerables proporciones, manifestándose, principalmente, en el desabasto del producto en una gran parte de la República. Y paralelo a esto, las autoridades pusieronse a hacer cuentas alegres, lo que les llevó a decretar un desproporcional aumento en la gasolina que ha generado un enorme descontento público.

Quemar artificialmente etapas, no es necesariamente el mejor camino para alcanzar, de manera sana y correcta, los objetivos fijados, y esto parecen no entenderlo nuestras autoridades. Todo proceso necesita, forzosamente, de un tiempo mínimo para llevarlo a buen puerto, por lo que el acelerarse y querer que las cosas transcurran de golpe y porrazo no es, para nada, lo correcto.

La decisión que han tomado las autoridades es incorrecta en todos los aspectos, porque parece más producto de la desesperación que de la prudencia y el sentido común que siempre deben de privar en este tipo de asuntos.

El problema no es si sube o baja la gasolina; si aumenta demasiado de precio o no, sino el hecho de que parece haberse perdido la brújula, y da la impresión de que las autoridades están dando auténticos palos de ciego, sin ton ni son.

No somos tan estúpidos como para no entender que el cambio que se está planteando es de enorme trascendencia, y que por lógica, por simple sentido común, no puede manejarse bajo una perspectiva de inconsciente acelere.

Es entendible, es lógico, el preveer que ese cambio genera de por sí un alto costo. Nadie, en su sano juicio, puede llegar a suponer que un cambio como el planteado puede lograrse sin tener que enfrentar un agudo problema de elevación de costo del producto, máxime en los momentos actuales cuando nuestra moneda esta siendo prácticamente vapuleada en el campo internacional y el precio del petróleo tiende a la alza. Lógico resulta, pues, que el costo de la gasolina tienda a elevarse. Pero este no es realmente el problema, el problema es que las cosas están haciendose a lo loco, sin metas claras, salvo, quizá, la de buscar quedar bien con las empresas o compañías inmersas en el asunto del negocio de la gasolina. En pocas palabras, pareciera ser que la preocupación de las autoridades es la de garantizar una buena ganancia a quienes inviertan en la conformación de la infraestructura necesaria para la liberalización del mercado de la gasolina, dejando al garete a la nación en su conjunto. De ser atinada nuestra suposición, no sería la primera vez que las autoridades actuasen en tal sentido. Ya existen en el pasado reciente varios ejemplos al respecto.

Ahora bien, ante el hecho, aparentemente consumado, del aumento al precio de la gasolina, deberemos actuar a la altura de las circunstancias, esto es, comportarnos como personas maduras y sensatas. Nada vamos a lograr mentando madres a diestra y siniestra, ni denostando e insultando abiertamente a las autoridades respectivas. Debemos, eso sí, estructurar estrategias y organizarnos para lo que puede venir. Como siempre, no contaremos más que con nosotros mismos, asi que no salgamos pidiendole peras al olmo. Por desgracia vivimos momentos en los que las autoridades han estado dando muestras de un infantilismo increible, usando un doble discurso y mintiendo de manera descarada cada que oportunidad tienen.

Incapaces para consultar a la población buscando que, entre todos, encontremos las soluciones mejores a los problemas que vivimos, actúan de manera autoritaria bajo impulsos y berrinches inauditos. Como si no existieran más que ellos y su santa voluntad en el mundo. Hacen, en pocas palabras, lo que se les pega la gana sin consultar ni pedir la opinión de nadie, creyéndose muy, muy, cuando en la realidad dan lástima por lo patético de su accionar. Pero como bien dice el dicho popular: no hay mal que por bien no venga, y ojalá uno de los beneficios de todo este sainete sea que, por fin, la mayoría de la población tomemos consciencia y logremos construir un futuro más efectivo para todas y todos.

Enero 2017
Omar Cortés


Cambiando de tema, y en referencia a las novedades de este mes de enero, he colocado el trabajo de Juan de Dios Arias y Enrique de Olavarría y Ferrari que he intitulado La conformación, y que en sí viene siendo el cuarto tomo de la serie México a través de los siglos, en el que, entre otras muchas cosas, relátase lo referente a la guerra México-Norteamericana que representó la pérdida, para nuestro país, de una enorme extensión territorial. Igualmente añado, la compilación que elaboré en enero del 2011 en relación a los trágicos sucesos acaecidos en la ciudad de León, Guanajuato en enero de 1946 y el Congreso de la Federación Anarquista de México. Incluyo, asimismo, una de las últimas ediciones virtuales que realizé con mi ahora fallecida compañera Chantal, en el mes de junio de 2012, correspondiente al trabajo de Wilhelm Reich, Los padres como educadores. La compulsión a educar y sus causas. Y, finalmente, incluyo lo relativo a la canción No espero ya por tí, interpretada y grabada por el grupo de rock Antorcha durante el año de 1966.

Por supuesto que continúo manteniendo mi invitación a cualquier interesado, para que consulte:

1) El excelente trabajo de Alfonso Quiroga, México en 1916, haciendo click aquí.

2) La notable investigación del historiador sinaloense, José Cayetano Valadés. Historia general de la Revolución Mexicana, haciendo click aquí.

3) El escrito de Rudolf von Ihering, El fin en el derecho, haciendo click aquí.

4) El ensayo de Julio Zarate, La revolución de independencia, obra que corresponde al tercer volúmen de la serie México a través de los siglos, publicada a fines del siglo XIX. Haz click aquí, si deseas leer, consultar u hojear esta obra.

5) El ensayo de Vicente Riva Palacios El virreinato que fuera publicado, a finales del siglo XIX, como el segundo tomo de la obra México a través de los siglos, haciendo click aquí.

6) La obra de Ernest Renan, La historia del pueblo judio, haciendo click aquí.

7) El periódico anarquista argentino, Suplemento de La Protesta, correspondiente al año 1925, haciendo click aquí.

8) Los Ensayos pedagógicos del filósofo británico, Bertrand Russell, haciendo click aquí.

9) El interesante trabajo de Alfonso Chavero, que me he permitido titular México antiguo, y que no es sino el primer tomo de la conocida obra México a través de los siglos, haciendo click aquí.

10) El ensayo de Luis G. Urbina, La vida literaria en México, haciendo click aquí.

11) El ensayo jurídico de Carl Schmitt, Teoría de la Constitución, haciendo click aquí.

12) La excelente novela de Vicente Riva Palacio, Monja casada, virgen y martir, haciendo click aquí.

13) El ensayo de Pedro Kropotkin La gran Revolución, sobre la historia del revolución francesa, Haciendo click aquí.

14) La divertida novela del escritor mexicano Manuel Payno, El fistol del diablo, escrita en los años 1846-47, haciendo click aquí.

15) El ensayo filosófico del gran teólogo del catolicismo, el jesuita Henri de Lubac, Proudhon y el cristianismo, haciendo click aquí.

16) El trabajo del historiador griego Polibio, Historia universal durante la República romana, haciendo click aquí.

17) El Ensayo sobre el libre albedrío del filósofo alemán Arturo Schopenhauer, haciéndo click aquí.

18) La novela Madame Bovary, del escritor francés Gustav Flaubert, haciendo click aquí.

19) El suplemento del periódico anarquista argentino La Protesta, correspondiente al año 1924, haciendo click aquí.

20) El conjunto de escritos de León Tolstoi sobre La guerra ruso japonesa. haciendo click aquí.

21) El recordatorio Cuarenta años de existencia de Ediciones Antorcha, ensayo y video de Omar Cortés, haciendo click aquí.

22) La guerra y la paz, de León Tolstoi, haciendo click aquí.

23) El ideal anarquista: Una brújula segura, de Juana Rouco Buela, haciendo click aquí.

24) Las mil y una noches, obra anónima, haciendo click aquí.

25) Historia sexual de la humanidad, de Eugen Relgis, haciendo click aquí.

26) Examen de las Instituciones de Justiniano, del jurista francés M. Eugenio Lagrange, traducida por José Vicente y Caravantes, haciendo click aquí.

27) Historia de la guerra de México. Desde 1861 a 1867, de Pedro Pruneda, haciendo click aquí.

28) La asamblea de las mujeres de Aristófanes, haciendo click aquí.

29) Mi escrito, Y luego ... qué sigue, haciendo click aquí.

30) Cuando el recuerdo evoca la memoria. La revista Reflexión Libertaria y su lema Sinceridad, estudio y trabajo, haciendo click aquí.

31) El enemigo del pueblo de Henrik Johan Ibsen, haciendo click aquí.

32) Mi escrito La propuesta, haciendo click aquí.

33) La presencia libertaria en la prensa mexicana. El caso del periódico quincenal Avante, haciendo click aquí.

34) Los evangelios comentados por Pierre Joseph Proudhon, haciendo click aquí.

35) Mi escrito La situación, haciendo click aquí.

36) Los periódicos correspondientes al suplemento del periódico anarquista argentino La Protesta del año 1923, haciendo click aquí.

37) Sagitario el instrumento periodístico de la continuidad, haciendo click aquí.

38) Los periódicos correspondientes al suplemento del periódico anarquista argentino La Protesta del año 1922, haciendo click aquí.

39) El cuento corto de mi autoria, Rosenda, haciendo click aquí.

40) El escrito autobiográfico, Confesiones, de Paul Verlaine, haciendo click aquí.

41) El ensayo Los derechos del hombre, escritos en dos partes por Thomas Paine, haciendo click aquí.

42) Mi escrito Aquelarre, haciendo click aquí.

43) El cuento corto de mi autoría, La llamada. Haz click aquí, si deseas leer este cuento.

44) La obra de Teodoro Hernández, La historia de la revolución debe hacerse. Haz click aquí, si deseas leer o consultar esta obra.

45) El escrito de mi autoría, Los asqueantes señores del poder y sus odiosas manipulaciones. Haz click aquí, si deseas leerlo.

46) El cuento, también de mi autoría, El tesoro de la Convención. Haz click, si deseas leer este cuento.

47) La presentación y la película La banda del automóvil gris. Haz click aquí, si deseas ver esta película.

48) La obra de Hernando Alvarado Tezozomoc, Crónica mexicana. Haz click aquí, si quieres leer o consultar esta obra.

49) Mi escrito ¡¡¡Aguas!!! La presión está subiendo. Haz click aquí, si deseas leer este artículo.

50) El semanario anarquista argentino La Antorcha, editado durante los años de 1921 a 1932. Haz click aquí si deseas consultar alguno de los trescientos ejemplares que lo conforman.

51) El periódico insurgente La abispa de Chilpancingo, editado por Carlos María Bustamante durante los años 1822 y 1823. Haz click aquí, si deseas consultar este periódico.

52) El periódico anarquista mexicano El Compita, editado durante los años 1981-1982. Haz click aquí si deseas consultar este vocero.

53) La edición virtual de La eneida de Virgilio. Haz click aquí si deseas leer, hojear o consultar esta obra.

54) De salarios, ahorros y peligros, haciendo click aquí.

55) ¡¡¡Este arroz ya se coció!!!, haciendo click aquí.

56) Un día después, haciendo click aquí.

57) En recuerdo de un amigo, haciendo click aquí.

58) El fandango de la Reforma Energética, haciendo click aquí.

59) El conjunto de reflexiones que realice hace ya mas de tres años sobre la Reforma Hacendaria, haciendo click aquí.

60) El conjunto de reflexiones que sobre la Reforma Energética hice el año de 2013, haciendo click aquí.

61) Mi escrito, El reto, haciendo click aquí.

62) Mi escrito, No es más que el principio, haciendo click aquí.

63) Mi escrito, ¡Cuidado! Se vislumbran nubarrones de desestabilización, haciendo click aquí.

64) Mi escrito, La hora de la verdad, haciendo click aquí.

65) Mi escrito, O todos coludos, o todos rabones. La lucha por la elaboración del presupuesto, haciendo click aquí.

66) Mi escrito, Tiempos difíciles, haciendo click aquí.

67) Mi escrito, El momento ha llegado, haciendo click aquí.

68) Mi escrito, Es hora de reflexionar, haciendo click aquí.

69) Mi escrito, Un año más que se va ..., haciendo click aquí.

70) Mi escrito, Grandes retos a vencer, haciendo click aquí.

71) Mi escrito, Ante adversidades y provocaciones, haciendo click aquí.

72) Mi escrito Entre recortes presupuestarios y elevacion de tasas, haciendo click aquí.

73) Mi escrito ¡Qué lástima!, haciendo click aquí.

74) Mi escrito Entre patadas voladoras, piquetes de ojos y costalazos, haciendo click aquí.

75) Mi escrito ¿Problemas en puerta?, haciendo click aquí.

76) Mi escrito El remolino, haciendo click aquí.

77) Mi escrito Realidad mata ilusión, haciendo click aquí

78) Mi escrito Un poco de oxígeno no viene mal, haciendo click aquí.

79) Mi escrito De presupuestos y otras mentadas, haciendo click aquí.

80) Mi escrito De consejos fiscales y otros terrores, haciendo click aquí.

81) Mi escrito ¡Calma y nos amanecemos!, haciendo click aquí.

Enero de 2017
Omar Cortés




Juan De Dios Arias - Enrique de Olavarría y Ferrari

LA CONFORMACIÓN



PRESENTACIÓN

La obra que ahora coloco en los estantes de la Biblioteca Virtual Antorcha, escrita a finales del siglo XIX, primero por el historiador Juan de Dios Arias, quien fallecería cuando acababa de terminar el capítulo XVI del Libro Primero, siendo reemplazado por el señor Enrique de Olavarría y Ferrari, quien se encargaría de terminar la obra, no es otra que el cuarto tomo de la inmortal serie de México a través de los siglos, considerada la Biblia histórica del liberalismo mexicano del siglo XIX.

Decidí titularla La conformación porque, a mi juicio, todo el planteamiento de este tomo recae en el conjunto de esfuerzos realizados por las clases dirigentes de México, precisamente en aras de conformar al pais independiente que surgía después de una larga lucha secesionista.

Definitivamente la tarea que se echaron a cuestas las clases dirigentes del recién independizado país, no fue, definitivamente, nada sencilla. Hubieron de enfrentar multitud de vicisitudes; asi como encarnizadas y cruentas guerras tanto en el interior como con el exterior; paralelamente la estructuración de la Hacienda Pública del naciente país experimentaria una serie de complejas y problemáticas situaciones que le mantendrían en una condición lastimosa; y para redondear tan nefasta situación, México y los mexicanos habrían de enfrentar los insaciables apetitos de las potencias tanto europeas como los afanes expansionistas de sus vecinos del norte. Y así, la potentosa Francia generaría un terrible conflicto que a la historia pasaría bajo el nombre de la guerra de los pasteles, el cual llevó a una conflagración armada; por su parte, la España monárquica también intentaría la reconquista mediante un intento de invasión comandado por el español Barradas. Y, también, en el norte, Texas, indudablemente apoyado por el gobierno norteamericano, lograría su independencia de México, para que, finalmente, los Estados Unidos de Norteamérica, terminaran llevando a buen puerto su anhelado expansionismo, adueñándose de una porción inmensa del territorio mexicano por conducto de una espeluznante invasión militar.

Ni duda cabe que esto último, el tétrico episodio de la guerra con los Estados Unidos de Norteamérica, constituye, a no dudar, el capítulo más terrible y nefasto de esa serie de infortunados acontecimientos que trágicamente acompañaron el devenir de México en cuanto país independiente.

Las luchas internas entre conservadores y clericales; centralistas y federalistas, resultan fricciones de mucha menor monta que lo ocurrido con la derrota ante el ejército norteamericano y las terribles consecuencias de la enorme pérdida territorial y por lo tanto soberana. México, ante aquella hecatombe, parecía desmoronarse y bien pudo haber pasado de territorio soberano e independiente a un simple protectorado norteamericano.

Los efectos de aquel colapso perdurarían durante muchísimos años, e incluso, podría llegar a afirmarse que, en la actualidad, están presentes en el sentir nacional constituyendo una herida que aún no ha cicatrizado.

Esta obra abarca un periodo crucial e interesantísimo del desarrollo histórico de México que va desde la proclamación de la independencia hasta el triunfo de la benéfica y salvadora revolución de Ayutla. El conjunto de logros y, también, de sin sabores presentes en este lapso histórico, es magistralmente reseñado por los dos historiadores que se ufanaron por presentar a los lectores una visión objetiva de los hechos. El surgimiento de la política partidista en nuestro país, ligado directamente con el desarrollo de las corrientes masónicas, es presentado sin menoscabo de liberales o conservadores, centralistas o federalistas. Las pugnas entre las corrientes de pensamiento y acción del México recién independizado que tantos dolores y problemas generaron, se pone al descubierto para que el lector extraiga el conocimiento y reflexione sobre las consecuencias de aquellos actos. Los personajes, actores principales de los acontecimientos, son presentados, uno a uno sin preferencias ni prejuicios. Los Iturbide, Guerrero, Bustamantes, Bravos y Santa Annas, se pasean, a cuerpo completo, por las páginas de esta monumental obra guiados por los Lucas Alamán, los Carlos Bustamante, los Lorenzo de Zavala. Guerreros e intelectuales; caudillos y líderes, muestran sus grandezas y debilidades, invitando al lector a seguir con entusiasmo y detenimiento su paseo por los intrincados y laberínticos años del México post-independiente.


Dividida en dos libros, en La conformación se analiza, primero, la consolidación de la independencia a través del episodio del imperio de Iturbide para, siguiendo con el derrumbe del sueño imperial y el advenimiento republicano, continuar con las pugnas entre federalistas y centralistas, en donde el proceso de elaboración de la Constitución federal de 1824 se despliega majestuoso. Seguirá el tortuoso camino de las pugnas y conspiraciones en las que el papel de la masonería será concluyente con el enfrentamiento entre Escoceses y Yorkinos, emergiendo, igualmente los desacuerdos nacionales en cuanto a la estructuración política de la recién instaurada República, brotando los pronunciamientos y las rebeliones por doquier, de las cuales sobresaldría la que como consecuencia traería la destitución, aprehensión y ejecución de Vicente Guerrero y el entronamiento del gobierno de Anastasio Bustamante y el arribo del regimen centralista, mediante el advenimiento de Antonio López de Santa Anna y, finalmente, la promulgación de las llamadas Bases Constitucionales, lo que significó el momentáneo fin del régimen federal. El segundo libro abarca la etapa propiamente del régimen centralista y las consecuencias que para la República atrajo, primero, con el proceso independentista de Texas y, después, con la conflagración con los Estados Unidos de Norteamérica que conllevaría a una enorme pérdida territorial por parte de México.

La obra termina con la descripción de la revolución de Ayutla y, por ende, el derrumbamiento de Antonio López de Santa Anna.

Realmente este trabajo constituye un auténtico manjar para todo aquel deseoso de conocer e informarse sobre algunos puntos del devenir histórico del México post-independiente, y aunque claro está que La Conformación, más que una obra escrita para ser leida de principio a fin, resulta un trabajo típicamente de consulta, que llama a repasar algunos de sus capítulos de acuerdo con el interés del lector, no esta de más que el lector revise el indice para que pueda precisar los capítulos de su agrado.

Quien tome la iniciativa de adentrarse en este auténtico manjar del conocimiento va a pasar momentos muy agradables.

Enero de 2017
Omar Cortés



INDICE

LIBRO PRIMERO

Introducción.

CAPÍTULO I.
1821.- Posición geográfica de la capital de México.- Aspecto de la ciudad con sus mejores edificios.- Razón para que fuese la capital del imperio.- Primeras necesidades que ocurrían en el acto de consumarse la independencia.- Opinión de Iturbide para formar la Junta provisional gubernativa.- Personal de los treinta y ocho individuos que la formaron.- Necesidad de constituir un círculo aristocrático para formar la Corte Imperial.- Iturbide sabía de la existencia de varios partidos.- El licenciado Zozaya.- Error de Iturbide al nombrar la Junta.- La aristocrecia en México.- Los republicanos se sienten agraviados.- Opinión sobre el error de Iturbide.- Reunión de la Junta gubernativa el 28 de septiembre.- Discurso de Iturbide.- Estado positivo del país en aquellos días.- Instalación de la Junta y juramento de sus miembros.- Elección del presidente de la Junta y ceremonia eclesiástica en la catedral.- Acta de Independencia del Imperio Mexicano.- Elección de la regencia.- Festinación para premiar al primer jefe del Ejército Trigarante.- Se conceden honores de regente al padre de Iturbide.- Itubide renuncia una fuerte cantidad de sueldo que se le asignaba.

CAPÍTULO II.
1821.- Las provincias aceptan y celebran la independencia.- Las fortalezas de San Diego y de Perote ocupadas después de capitular.- Ascenso rápido de don Antonio López de Santa Anna.- El general Dávila concibe el plan de ocupar el castillo de Ulúa abandonando la ciudad de Veracruz.- Evacuada esta ciudad el ayuntamiento se pronuncia por la independencia y nombra gobernador interino al coronel Rincón.- Santa Anna se presenta y ratifica el nombramiento.- Pronunciamiento de Yucatán.- Guatemala se declara independiente.- Chiapas programa su independencia y se agrega al Imperio Mexicano.- Auxilio pedido por Guatemala.- La Junta gubernativa acuerda que Guatemala nombre diputados al Congreso constituyente.- Violencia ejercida por el pueblo de Guatemala al jurarse la independencia.- Muerte de O´Donojú.- Disposiciones sobre libertad de imprenta.- Arreglo del poder judicial.- Nombramiento de secretarios del despacho.- Nombramiento de capitanes generales de provincia.- Juramento de la independencia en la capital.- Asesinato del coronel Concha.- Comienza la oposición de Fagoaga.- Decreto de indulto.- Ceremonia y festejos en el juramento de la independencia.- Decreto represivo de la libertad de imprenta.- Funciones religiosas costeadas por Iturbide.- Juicio de imprenta contra Lagranda.- Ocurrencias favorables con los indios bárbaros del norte.- Una conspiración.- Consideraciones generales.- Opiniones de Alamán contradichas.

CAPÍTULO III.
1821.- Actitud de la Junta provisional gubernativa.- Negocios tratados en ella, con preferencia indebida.- Representaciones para que la Junta decretase la reposición de los hospitalarios y de la Compañía de Jesús.- Comienza a manifestarse el Partido Liberal.- Don José María Fagoaga.- Comienza la discusión sobre el restablecimiento de los jesuitas.- Sobre religiones hospitalarias.- Sobre profesiones suspensas: reapertura de los noviciados y orden de prelacías.- Derrota del Partido Eclesiástico.- Apreciaciones de Alamán.- Comienzan a generalizarse las ideas de reforma.- Comienzan los trabajos para la convocatoria.- La Regencia se mezcla con la Junta para tomar parte de las discusiones.- Condescendencias de la Junta.- Proyecto especial de Iturbide.- Defectos de la convocatoria.- Juicio de Alamán.- Impugnación.- Causa formada a Bustamante por delito de imprenta.- Movimiento de la prensa.- Aparece la masonería.- Establecimiento de los partidos.

CAPÍTULO IV.
1821.- Consideraciones generales.- Comienza la lucha de los partidos.- Contribuciones suprimidas por Iturbide.- Destrucción de la renta del tabaco.- Dificultad de hacer el comercio marítimo.- Llegada de buques franceses y norteamericanos con mercancías.- Falta de reglas para señalar los derechos de aduanas.- Formación de un arancel liberal.- Puertos designados para el comercio exterior.- Reglas dadas para el comercio interior.- El puerto de Veracruz clausurado.- Derechos cobrados por Dávila en el castillo de San Juan de Ulúa.- Contrabando favorecido por Dávila.- Disminución de las rentas generales.- Arbitrios extraordinarios para cubrir el deficiente.- Suscripción voluntaria para cubrir el deficiente.- Ofrecimiento de cauciones para el pago del empréstito.- Personas que contribuyeron.- El préstamo se hace forzoso.- Medidas coercitivas para efectuarlo.- Resistencias y disgusto público.- Dificultades para la extracción de dinero fuera del país.- Consideraciones sobre la situación del Imperio.- Ocupación de fondos en Celaya.- Protección al ramo de minería. Llegan refuerzos de la Habana a San Juan de Ulúa.- Energía y talento de Iturbide.- Junta de arbitrios.- Arreglo del ejército. Perjuicios que trajo dicho arreglo.- Propuesta de Iturbide para la creación de órdenes militares.- Fúndase la orden imperial de Guadalupe.- Nuevos modos de premiar el mérito militar.- Irregularidad en la concesión de ascensos militares.- Opinión de Iturbide sobre tales ascensos.- Aumento de gastos e importe de la deuda pública. Cómo terminaba el año de 1821.

CAPÍTULO V.
1821.- Comienzan a notarse la discordia.- La Junta provisional y la Regencia continúan sus labores sin éxito favorable.- Descuido en el ramo de polícía y otros.- Inseguridad e inquietudes por la comisión de crímenes.- Díctanse medidas para la represión de los delitos.- Continúan los asesinatos y los robos.- Trabajos insignificantes de la Junta gubernativa.- Nombramiento provisional de funcionarios para la administración de justicia.- Supresión de tributos de los indios.- Oposición de Fagoaga.- Resérvanse al Congreso el trabajo de fundar hospitales.- Asuntos eclesiásticos.- Opinión del arzobispo Fonte sobre el Patronato.- Acéptanse nombramientos hechos por el rey de España.- Trátase en la Junta de abolir la esclavitud.- Discútese el asunto sin resolverlo.- Don Arturo Wavell representante de Chile.- La Junta resuelve, sin llevarlo a efecto, el nombramiento de un representante para corresponder a Chile su felicitación.- Sesión del 21 de febrero.- Decrétanse recompensas en favor de Iturbide.- Iturbide rehusa aceptar las crecidas concesiones de la Junta.- Concédense títulos de nobleza a Velázquez de la Cadena.- Acontecimientos en Guatemala.- San Salvador y Costa Rica se declaran independientes.- La ciudad de Granada dispone enviar sus diputados a Guatemala.- Disidencias en las provincias de Centro América.- Ataque dado a Omon por el gobernador de Honduras.- El cura Delgado se alza en armas y ataca a Barriere.- Desocupación de la provincia de San Salvador.- El general Gainza en correspondencia con Iturbide.- La Junta consultiva de Guatemala recurre al voto libre sobre incorporación de México.- Verificada la votación, la mayoría decide la unión de Guatemala a México.- Fuerzas enviadas a Guatemala al mando de Filisola, quien previene a don Manuel Arzú suspenda sus movimientos contra San Salvador.- Ocupación de esa localidad.- Nombramiento de diputados suplentes por Guatemala y otras provincias.- Aspecto de la nación.- Opiniones sobre régimen de gobierno.- Ocurrencias en Texas.- Expedición del llamado general Long.- Su derrota.- Long pasa a México donde muere de un modo violento.- Trabajos que la Junta prepara a fin de que los decida el Congreso.- Reglamento de la Junta sobre ceremonial.- Estado ruinoso del tesoro público.- Debilidad de Iturbide.- Sospéchasele ambicioso.- Situación de Iturbide.- Opinión de Tornel sobre el mismo personaje.- Desorden en Toluca por los españoles capitulados.- Proclama de Iturbide.- Este decide el desarme de la fuerza española en Toluca.- Efectos de esa disposición.

CAPÍTULO VI.
1822.- Esperanzas en el Congreso.- Verifícanse las elecciones de diputados.- Juicio de Zavala sobre el personal del Congreso.- Apreciaciones de Alamán sobre los diputados.- Juicio de Iturbide sobre los mismos.- Crítica de esos juicios.- Preparativos para la reunión del Congreso.- Solemnidades previas.- Juramento tomado a los diputados en la catedral.- Los diputados toman posesión del local de San Pedro y San Pablo.- Iturbide felicita al Congreso y le contesta el presidente de la Junta.- Elección de mesa del Congreso.- Interrogatorio propuesto para el que Congreso se declarase instalado.- Consecuencias del interrogatorio.- Se delcara que la soberanía nacional reside en el Congreso.- División de poderes.- Declaración de igualdad de derechos civiles.- Olvido del Plan de Iguala.- El Congreso no se divide en dos cámaras.- Notificación a la Junta provisional de que cesaban sus trabajos.- Indicación a los regentes para que se presentasen a prestar juramento.- Los regentes acuden al llamamiento.- Incidente sobre el asiento de preferencia ocupado por Iturbide.- Este y el presidente del Congreso pronuncian discursos.- Discursos sobre generalidades.- Concluído el acto se declara la inviolabilidad de los diputados.- Presente de la Junta provisional al Congreso.- Iturbide no concurre.- Discusión sobre de qué manera había de recibirse a los regentes.- Bárcena felicita al Congreso por su instalación.- Los tribunales y corporaciones felicitan a la Regencia.- Festejos por tales acontecimientos.- Queda resuelta la forma de gobierno.- Los republicanos comienzan a moverse contra Iturbide.- Sospéchasele ambicioso.- El Congreso extralimita sus funciones.- Dispónese el juramento de todos los funcionarios y empleados públicos civiles y eclesiásticos.- Iturbide con los generales existentes en México se presenta al Congreso a ofrecerle sus respetos.- Nueva discusión sobre la forma de recibirlos.- Iturbide rehusa ocupar el asiento que se le destinaba.- Queja y desagrado de Iturbide.- El Congreso continúa sus tareas nombrando comisiones para el despacho de varios ramos.- Memorias de los ministros.- En la del de Justicia se propone la reforma del clero.- La Memoria de Hacienda es desconsoladora.- La de Guerra, inexacta, presenta elementos insignificantes en el ramo de marina.- Don Eugenio Cortés, comisionado para comprar buques en los Estados Unidos.- La Memoria de Relaciones, exigua.- Nombramiento de don José Manuel Bermúdez Zozaya para ministro mexicano en los Estados Unidos.- Necesidad de desatender algunos establecimientos de beneficencia y de instrucción pública.- Ciérrase la Academia de Bellas Artes.- Anarquía en el Congreso.- Formación de los partidos políticos.- Discursión en las Cortes españolas sobre los asuntos de México.- Repruébanse el Plan de Iguala y el Tratado de Córdoba.- Ligeras consideraciones sobre este hecho.

CAPÍTULO VII.
1822.- El Congreso continúa sus tareas.- Señalamiento de las fiestas nacionales.- Trátase de la prisión del padre Mier.- Sobre la prisión de Victoria.- Concesión de indulto general.- Este alcanza a los contrabandistas y a los eclesiásticos.- Crecimiento de la francmasonería.- Su oposición a Iturbide.- Los periódicos El Sol y El Noticioso. El gobernador del arzobispado declara excomulgado a El Pensador Mexicano.- Estado del tesoro.- El Congreso elude las dificultades.- Reproches al gobierno.- Facúltase al gobierno para obtener recursos.- Economías y concesiones que Iturbide no acepta.- Temores por deserción de la tropa.- El diputado Herrera ataca a Iturbide.- Trátase de fijar la cifra del ejército.- Aumenta la anarquía.- Desorden en Toluca por las fuerzas capituladas.- Iturbide entra en contestación con Dávila.- Comienza la contrarrevolución.- Derrota de los españoles sublevados en el distrito de Tenango.- Ocurrencias en el Congreso.- Acusación hecha por Iturbide.- Inténtase declararlo traidor.- Excitación en el Congreso.- Destitución de tres regentes y nombramiento de otros.- Inténtase exonerar a Iturbide la Regencia.- Se resuelve que la Regencia no nombre empleado alguno. Se fija el número del ejército.- Reconocimiento de la independencia de Colombia.- Incidente sobre una conducta de dinero encaminada a Veracruz.- Compra de un goleta de guerra en los Estados Unidos.- Juramento del arzobispo.- Auméntase el desacuerdo entre Iturbide y el Congreso.- Opinión del diputado Múzquiz sobre el Plan de Iguala.- Felicitación de un cuerpo de tropa al Congreso.- Noticia de las Cortes de España que declaraban nulo el Tratado de Córdoba.- Resultados de dicha noticia.- Los masones redoblan sus trabajos.- El sargento Pío Marcha proclama emperador a Iturbide en la noche del 18 de mayo.- Las tropas y el pueblo toman parte en la proclamación.- Relación de Iturbide con este suceso.- Breve consideración sobre el mismo.

CAPÍTULO VIII.
1822-1823.- Apreciaciones sobre el Plan de Iguala y Tratados de Córdoba.- El sargento Pío Marcha resuelve la cuestión de independencia.- Los hombres de Estado españoles.- Iturbide, proclamado emperador, hace una exhortacion al pueblo.- Reunión del Congreso. Medidas para aquietar el tumulto.- Exposición de los militares al Congreso.- Protesta de algunos diputados.- Escena de confusión en el Congreso.- Resistencias a proposiciones de algunos diputados.- Iniciativa de Gómez Farías y de cuarenta y seis diputados más.- Elección en favor de Iturbide.- Juramento prestado por el emperador.- General aprobación del nombramiento de Iturbide.- Preparativos para la coronación.- Declárase hereditaria la monarquía.- Las provincias y la mayoría de representantes del ejército ratifican la proclamación en favor de Iturbide.- Continúan los preparativos para la coronación.- Títulos y distinciones para el emperador y sus parientes.- Decrétase la acuñación de moneda con el busto del emperador.- Dificultad de formar la casa imperial.- Iturbide recomienda la reducción de gastos.- Síntomas de perturbación del orden.- Apruébanse los estatutos de la Orden de Guadalupe.- Acto de la coronación.- Conducta de Iturbide al comenzar su reinado.- Consecuencias de tal conducta.- Progresos de la masonería escocesa.- Exposición del brigadier la Garza, proponiendo la forma republicana.- Don Miguel Santa María, ministro de Colombia, recibe sus pasaportes extrañándose del territorio.- Prisión de algunos diputados por sospechas de conspiración.- Procedimiento del Congreso.- Proposición de Gómez Farías para que el Congreso se disolviese.- Proposición de Mangino en virtud de la cual el Congreso dispone continuar sus tareas.- Nueva exposición de Garza y su levantamiento.- Instigaciones para disolver el Congreso.- Exposición de Zavala al Congreso.- El Congreso las rechaza, así como varias iniciativas de Iturbide.- Decreto de Iturbide disolviendo el Congreso.- Retíranse los diputados. Folletos contra el Congreso y defensa de los diputados.- Iturbide forma la Junta con el nombre de instituyente.- Primeros negocios presentados en la Junta.- Diligencias para un empréstito en Londres.- Disposiciones vejatorias de la Junta.- Iturbide sospecha de Santa Anna y marcha a Jalapa para conducirle a México.- Conducta inconveniente de Iturbide en Jalapa.- Santa Anna marcha a Veracruz y proclama la República.- Plan del pronunciamiento atribuído a Santa María.- Derrota de Santa Anna en Jalapa.- Evasión de los generales Bravo y Guerrero.- Acción de Almolonga en la cual queda muerto Epitacio Sánchez y herido Guerrero.- Generalízase la insurrección.- Jura de Iturbide el 24 de enero de 1823.- Echávarri que sitiaba a Veracruz, entra en arreglos con Santa Anna.- Acta de Casa Mata.- General y pronta adopción de dicha acta. Procedimientos de Iturbide que expide un manifiesto.- Nombra una comisión para entrar en explicaciones con los pronunciados.- Deserción de tropas en la capital.- Preséntanse en ella a celebrar tratados los jefes de una tribus bárbaras.- De vuelta la comisión enviada a Veracruz propone a Iturbide la reunión del Congreso.- Invitación a Iturbide para que dejase el título de emperador. Resuélvese a restablecer el Congreso disuelto.- Decisiones de una Junta revolucionaria en Puebla.- Los pronunciados avanzan sobre la capital.- Abdicación de Iturbide.- De nuevo intenta su avenimiento con los sublevados; éstos le proponen condiciones humillantes.- Gómez Pedraza ocurre a Santa María y entra en arreglos con los pronunciados.- En virtud de esos arreglos las fuerzas pronunciadas ocupan la capital.- Iturbide sale de Tacubaya para Tulancingo.- Consideraciones generales sobre los acontecimientos.

CAPÍTULO IX.
1823-1824.- Estado de la República después de la caída de Iturbide.- Excitación del Congreso.- Formación del gobierno provisorio con el título de Poder Ejecutivo.- Procedimientos del Congreso respecto de la abdicación de Iturbide.- Declaratoria del Congreso.- Observaciones sobre dicha declaratoria.- Providencias para el destierro de Iturbide.- Su contestación.- Emprende su salida de la República por el río de la Antigua.- Bravo vuelve a México.- Nombramiento de ministerio.- El gobierno entra en actividad.- Sustitúyense las capitanías generales con las comandancias militares.- Se da libertad a los presos por delitos políticos.- Se alza la prohibición de exportar dinero.- Cesa la emisión de papel moneda.- Don Miguel Santa María vuelve a la capital como ministro de Colombia.- Modifícase el escudo de armas nacionales.- Notifícase el nombramiento de ministros del Supremo Tribunal de Justicia.- Disposiciones hacendarias.- Préstamo de Staples.- Empréstito de la casa Barclay, Harrring, Richardson y Compañía.- Agitación de las provincias.- Expedición de Santa Anna a San Luis Potosí.- Sublevadas las provincias de Guanajuato, Morelia, San Luis, Zacatecas y Oaxaca, piden nueva convocatoia. Las de Texas, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas pretenden independizarse de México.- Filisola deja Guatemala desligada del imperio.- En Texas, Tres Palacios se pronuncia por el imperio.- También Guadalajara se declara independiente.- Levantamiento en aquella ciudad.- Asonada en Querétaro semejante a la de Guadalajara.- Yucatán obra también como estado independiente.- División de los republicanos.- Energía del gobierno.- Negrete y Bravo sofocan la sublevación de Guadalajara.- Publicación de las bases sobre la forma de gobierno.- Se declara beneméritos de la patria a los caudillos de la primera insurrección.- Suprímense los mayorazgos.- Concédese franquicias a las nuevas plantaciones de cacao, café y otros productos por establecer.- Comisionados de España en Veracruz.- Hostilidades de Ulúa sobre dicha ciudad.- Revolución en San Miguel el Grande.- Sublevación de Márquez en San Luis Potosí.- Ley contra conspiradores y ladrones.- Facultad al ejecutivo para imponer la pena de destierro.- Conspiraciones descubiertas en México y en el real de Catorce.- Verifícanse las elecciones de diputados.- En 7 de noviembre abre sus sesiones el nuevo Congreso.- El gobierno pide urgentemente el establecimiento de la federación.- Conspiración en el Sur.- Vicente Gómez aparece en la provincia de Puebla, y poco después Reguera.- Sublevación de un regimiento en Querétaro. La provincia de Puebla se declara Estado soberano.- El teniente coronel Hernández se pronuncia contra los españoles en Cuernavaca.- Sublevación de Lobato en la capital.- Medidas vigorosas del Congreso y del ejecutivo.- Presencia de los señores O´Gorman, Harwey y Ward, comisionados del gobierno inglés.- Los propietarios del ejecutivo son llamados a ejercer sus funciones.- Michelena es nombrado ministro de México en Londres.- Protesta de Ramos Arizpe para que una sola persona desempeñara el Poder Ejecutivo.- Nueva sublevación en Guadalajara.- Sucesos de Felipe.- Conspiración en México.- Iturbide en Europa.- Falsas aserciones de Alamán.- Decreto de proscripción y muerte de Iturbide.- Llega Iturbide a Soto la Marina.- Su prisión y fusilamiento.- La familia de Iturbide sale para Nueva Orleans.- Consideraciones generales y juicio sobre los pasados acontecimientos.

CAPÍTULO X.
1824-1825.- Preparativos para el establecimiento de la federación.- El Congreso establece la independencia del poder judicial y organiza el ejecutivo y el legislativo.- Decrétase la tolerancia religiosa.- El partido centralista impotente.- Ramos Arizpe a la cabeza del Partido Liberal.- Ojeriza contra los españoles.- Pronunciamiento contra éstos verificado en Oaxaca por los hermanos León.- Asesinato del español don Cayetano Machado.- Don Guadalupe Victoria es enviado para sofocar el movimiento.- Instrúyese causa a los asesinos de Machado.- Pena de muerte impuesta a Lamadrid y a Reina.- Don Pablo Obregón, nombrado ministro plenipotenciario, marcha a Washington.- Trabajos emprendidos en Europa en favor de Fernando VII.- Conducta del gobierno inglés.- Canning entra en inteligencia con los Estados Unidos.- Monroe, presidente de ellos, hace una solemne declaración.- Opinión de Alamán y de Zavala sobre la Constitución de 1824.- Reflexiones sobre este asunto.- Victoria es electo presidente de la República.- Juramento de la Constitución.- Narración de Alamán.- Empréstito conseguido en Londres.- Informe de don Francisco de Borja Migoni sobre ese asunto.- Conspiración del padre Arenas.- Documentos sobre la misma.- Muerte del general Arana.- Ligeras consideraciones sobre la conspiración.

CAPÍTULO XI.
1825-1826.- Efecto de las ejecuciones hechas con motivo de la conspiración del padre Arenas.- Olvido del lugar en que debían residir los poderes generales.- Dificultades suscitadas con tal motivo con el gobierno del Estado de México.- Razones para establecer la capital en la misma ciudad de México.- Resolución en este sentido.- Trabajos del Congreso.- Decreto despótico para expeler del territorio a los extranjeros y confinar a toda clase de personas.- Dicho decreto atacaba la seguridad individual.- Decreto de amnistía en favor de los reos políticos.- Excepciones de la misma amnistía.- El Congreso Constituyente cierra sus sesiones.- Trabajos del nuevo Congreso Constitucional.- Bases para el reglamento de la Suprema Corte de Justicia.- Extinción de títulos nobiliarios.- La Contaduría Mayor de Hacienda queda reglamentada.- Declaración sobre el reconocimiento absoluto de la independencia.- Imposición de la pena capital que se impondría a quienes propusiesen algo contra la independencia y contra la federación.- Cesación del Tribunal de Minería.- Creación de tribunales de Minería.- Creación de tribunales de circuito y jueces de distrito.- Establecimientos de la policía municipal.- Se autoriza al ejecutivo para la apertura y mejora de caminos.- Situación de las fuerzas españolas que guarnecían el castillo de Ulúa.- Copinger espera auxilios de la Habana.- La marina de guerra mexicana se prepara a impedir a todo trance la introducción de víveres en el castillo.- Para preparar la rendición de éste se dirige a Veracruz el ministro Esteva.- Juicio de Zavala sobre este personaje.- Actívanse los preparativos para atacar la escuadrilla española.- Los españoles experimentan graves dificultades.- Se intima a Copinger acepte una capitulación.- Respuesta de Copinger.- Celébrase un armisticio entre las plazas de Ulúa y Veracruz.- Aparece la escuadrilla española.- La acometen los buques mexicanos.- Los españoles rehusan el combate.- Embarcaciones norteamericanas que conducían víveres a Ulúa son aprehendidas.- El 15 de septiembre de 1825 Copinger capitula y entrega el castillo.- Oficiales entregados en rehenes.- Conducta del jefe de la marina mexicana don Pedro Sainz de Baranda.- Inglaterra envía instrucciones a sus agentes diplomáticos en México para celebrar un tratado.- Dificultades para celebrarlo.- Llegada de Mr. Morrier, que logra que el tratado se celebre en Inglaterra.- Juicio sobre el tratado.- Efectos que produjo.- Desarrollo de la masonería.- Sus conspiraciones.- Se piensa en oponer otro rito esocés.- El gobierno favorece a los masones yorkinos.- Estos y los escoceses fundan nuevos periódicos.- Nueva secta de los Novenarios.- Otra secta de los Guadalupanos.- Participación de Poinsett en los trabajos masónicos.- Aparece la cuestión de Texas.- Manifiesto de Austín.- Creación del Instituto mexicano de ciencia, literatura y artes.- Miembros que lo fundaron.- Carta del Vicario al Papa.- Encíclica de León XII.- Sus efectos.- Manumisión de esclavos.- La compañía lancasteriana.- Empresa contra Cuba.- El gobierno la favorece sin éxito.

CAPÍTULO XII.
1826-1827.- Terán, ministro de la guerra.- Enemistad entre éste y Gómez Pedraza.- Proceso instruído al segundo.- Se nombra fiscal a un general inglés que ignoraba el idioma castellano.- Resultado del proceso.- Carácter de Pedraza.- Su ingreso en el ministerio.- El mismo Pedraza pertenece a la masonería.- El gabinete queda heterogéneo.- Opinión de Victoria.- Alamán renuncia la cartera de Relaciones.- Ramos Arizpe en el ministerio de Justicia.- Paralelo hecho por Zavala entre Alamán y Ramos Arizpe.- Aumento de logias en el rito de York.- Deserción de los masones escoceses.- La prensa en México y en los Estados.- El Congreso de Panamá.- Plenipotenciarios de México al mismo Congreso.- Resuelven trasladarse a Tacubaya.- Motivo de este cambio.- El italiano A.O. de Sant-Angelo.- Sus escritos y su destierro.- Consecuencias de la arbitrariedad.- Suspensión de pagos de la casa Barclay, Harring, Richardson y Compañía.- Falta de previsión del gobierno mexicano.- Don Vicente Rocafuerte dispone de 63 000 libras para prestarlas a la República de Colombia.- Colombia no paga el empréstito que más tarde se enajena a bajo precio.- Pérdidas de México en los préstamos conseguidos en Londres.- Juicio sobre la administración de Victoria.- Relaciones Exteriores.- Nombramiento del cónsul francés.- Se niega el exequatur.- Nuevo nombramiento formal.- Nuevos cónsules del gobierno francés.- Se nombra cónsul general en París a don Tomás Murphy.- El camino de Veracruz.- Acércanse las elecciones de diputados para 1827 y 28.- Los yorkinos obtienen el triunfo en las elecciones.- Pronúnciase la opinión contra las sociedades secretas.- Intervención del gobierno y del senado en el asunto.- Nada se resuelve en el caso.- El gobierno intenta formar una marina de guerra.- Los buques Constante y Asia.- Costo de dichos buques.- Conducta de Michelena y Rocafuerte en la compra de otros buques.- Inutilidad de empleados de marina.- Revolución en Yucatán.- Perjuicios causados por los indios mayas.- Carácter de las tribus salvajes.- Dificultad de reducirlas o exterminarlas.- Trastornos en Durango.- Dicha Estado queda sin representación.- El Congreso general se ingiere en los asuntos del mismo Estado.- Las providencias del Congreso resultan ineficaces.- Las clases más elevadas son las que causan los trastornos.- Nuevo decreto del Congreso sobre elecciones y envío de tropas para guardar el orden.- Juicio sobre estos hechos.- En el Estado de México también reaparece la discordia.- Relación de Zavala.- Poco crédito que esto merece en dicha relación.- Mal estado de los asuntos religiosos.- Ausencia de unos obispos y muerte de otros.- El clero dado a la política.- Abandono de las misiones y de los curatos.- El clero regular concentrado en las grandes poblaciones.- Partidas de ladrones infestando los caminos de la República.- Recurso ilegal para reprimir el bandidaje.- Los reos políticos quedan comprendidos entre los ladrones.- La clase militar se prepara a defender sus fueros.- Relaciones con la corte de Roma.- Extrañeza en la conducta de León XII.- Arréglanse las instrucciones para el agente destinado a Roma, que lo fue el doctor don Francisco Pablo Vázquez.- El obispo in partibus Mossi enviado a Chile por el Papa.- Resultado de su misión.- Los cubanos refugiados en México.- Tentativa de los mismos para que México favorezca la independencia de Cuba.- Empresa de Santa Anna.- Los cubanos ocurren al senado para el auxilio pedido a México.- Exito y consecuencia de estos trabajos.- El Congreso de Panamá.- Trasládase el Congreso a Tacubaya.- Resultado negativo.- Breve observación sobre el asunto.

CAPÍTULO XIII.
1826-1827.- Posición de los partidos.- Victoria favorece a los yorkinos.- Estos se presentan intolerantes.- Eventualidad que favoreció a los yorkinos.- Conducta de Pedraza.- Opinión sobre ella.- Triunfo de los yorkinos en las elecciones.- Qué clase de gentes compusieron el Congreso.- Quiebra de la casa de Barclay, Harring, Richardson y Compañía.- Confiésase deber a México más de dos millones de pesos.- Presenta su memoria el Ministro de Hacienda.- Cargos que se le hacen por la prensa.- Los yorkinos se suponen atacados.- Defección de Esteva.- Este renuncia la cartera de Hacienda y se hace nombrar comisario del Estado de Veracruz.- Entra a sustituirlo don Tomás Salgado.- Referencia de Zavala sobre dicho personaje y sobre el estado de los fondos públicos.- El gobierno procura ensanchar las relaciones exteriores.- Don Sebastián Camacho pasa de Londres a París y procura celebrar un tratado con el gabinete francés.- Política de Carlos X.- Celébrase una especie de tratado de comercio.- Inconveniencias de éste.- Don Tomás Salgado sale del ministerio de Hacienda.- Lo reemplaza don Francisco García.- Este pretende reformas en el ramo hacendario y no encuentra apoyo en el presidente.- García dimite la cartera al mes de haberla recibido.- Opinión de Tornel.- Esteva vuelve al ministerio de Hacienda.- Sus iniciativas ante el Congreso.- Principio del agio.- Actitud insolente de los escoceses.- Exposición de la esposa del general Negrete provocando a la revolución.- Mala conducta de los yorkinos.- Hostilidad del gobierno de Veracruz.- Infidencia del general Barragán.- Destiérrase de Veracruz a don Ramón Ceruti, redactor de El Mercurio.- Ceruti pasa a México y publica El Noticioso.- Efectos de la rebeldía de Veracruz.- Decreto de su legislatura suprimiendo las sociedades secretas y pidiendo la salida de Poinsett.- Barragán, Santa Anna y Berdejo proyectan rebelarse contra el gobierno y variar las instituciones.- El coronel Rincón desobedece al comandante militar y logra con esto sofocar la revolución.- El presidente nombra al general Guerrero en comisión para arreglar los asuntos de Veracruz.- Con la presencia del general Guerrero acaban las disidencias.- Esteva entra a desempeñar su destino de comisario.- Generalízase la idea de expulsar a los españoles.- Denuncias contra los escoceses.- Decreto del Congreso general separando a los españoles de sus empleos.- Pronunciamiento de don Manuel González en Ajuzco.- Relación de Zavala sobre este asunto.- Comunicación de González a Guerrero.- El coronel Espinosa levantado en armas en los llanos de Apám.- Proyecto de los escoceses.- Don Nicolás Bravo toma parte en la revolución.- Plan de Montaño.- Conducta del presidente Victoria.- Landero y Facio quedan en México para mover a la rebelión.- Providencias del gobierno.- El general Guerrero marcha sobre los rebeldes a cuya cabeza se había puesto el general Bravo.- Referencias de Zavala.- Referencias de don Antonio Facio.- Opinión de Tornel.- Defensa de Guerrero.

CAPÍTULO XIV.
1827-1828.- Los escoceses y novenarios doblan sus esfuerzos y agotan sus recursos para tener la certeza del triunfo.- El plan de Montaño tenía que hallar eco en toda la República.- Esperanzas desvaneceidas.- Sólo el gobierno de Veracruz secunda el plan.- Iniciativa del gobierno de Veracruz.- La legislatura de dicho Estado obra contra sus propios sentimientos.- Pronunciamiento contra las sociedades secretas.- El pueblo de Veracruz apoya el pronunciamiento.- El Congreso de Veracruz formula su pronunciamiento en un solo artículo.- Reflexiones sobre lo anterior.- Al saber el mal éxito de los sucesos de Tulancingo, huye el gobernador de Veracruz.- Aprehensión de Barragán y de don Manuel López de Santa Anna.- Conducta del ayuntamiento de Orizaba.- Aprehensión del jefe político de dicha villa.- La legislatura del estado de Veracruz obra de un modo ridículo.- Comisionados de la misma legislatura cerca del gobierno.- Victoria los recibe con benevolencia.- Se conviene en que el general Santa Anna se encargue de la administración de Veracruz.- Se sospecha que Santa Anna tiene intención de adherirse a los pronunciamientos en Tulancingo.- El mismo general salva al Congreso de Veracruz de ser disuelto por el pueblo.- Amagos en San Luis Potosí de revolución promovida por el general Armijo.- Fracaso de dicha revolución.- Gaona cae prisionero.- Aparece por primera vez en la revolución don Mariano Paredes y Arrillaga.- Bravo y Guerrero jefes de escoceses y yorkinos.- Expediente del gobierno para salvar a Bravo y cómplices de la pena de muerte.- Se propone la proscripción de los reos.- Bravo y Barragán salen para Guayaquil.- Armijo queda en México por enfermedad.- Tornel gobernador del Distrito Federal.- Destierro de Lissautte.- Expulsión de don Ginés Quintana que murió en Veracruz.- Muerte de don Prisciliano Sánchez.- Apuntes biográficos del mismo.- Muerte del doctor Mier.- Apuntes biográficos.- Los partidos yorkino y escocés comienzan a prepararse para nueva lucha.- El gobierno general se ve obligado a presentar iniciativa sobre expulsión de españoles.- Ley de expulsión.- Diputados y senadores que respectivamente la apoyan o la contrarían.- Inutilidad de las excepciones de ley.- Consecuencias de la expulsión.- Escuadrilla mexicana. Pérdida del bergantín Guerrero.- Proyectos de intervención europea.

CAPÍTULO XV.
1827-1828.- Arreglo de la milicia local.- Obligaciones de la misma.- Presupuesto para el año de 1828.- Economía para mantener el ejército.- Escuadrilla no despreciable y buques de que se componía.- La administración abusa en materia de gastos.- El poder legislativo tiende a favorecer las industrias nacionales.- Cesión del colegio de jesuitas al Estado de Chihuahua.- Creación de tribunales para vagos en el distrito y territorios de la federación.- Penas impuestas a los vagos.- Ley antiliberal sobre pasaportes y modo de adquirir propiedades los extranjeros.- Dase otra ley semejante sobre naturalización.- División de propiedad territorial para varios pueblos.- Pensiones a los trabajadores de la Casa de Moneda.- Se prohibe la introducción de seda torcida.- Habilítanse para el comercio de cabotaje la barra de nautla y los puertos de Santecomapán y Tecolutla.- Se levanta la prohibición de extraer oro y plata para fuera de la República.- Acércase la elección de presidente y vicepresidente.- Candidatos para el primer puesto: el general Guerrero y don Manuel Gómez Pedraza.- Relación de Zavala sobre el carácter de Guerrero.- Cualidades de Pedraza y sus antecedentes.- Partido que se formó en favor del mismo Pedraza.- Mala conducta de los yorkinos.- Yorkinos y escoceses abusan de la libertad de imprenta.- Cunde la división.- Pedraza sostiene que no aspiraba a la presidencia.- Referencia de Zavala.- Santa Anna, pronunciado en Perote, expide una proclama.- El Congreso pone fuera de la ley a Santa Anna.- Breves consideraciones sobre este asunto.- El gobierno se prepara a batir a Santa Anna.- Pronúncianse por los planes de éste el general Montes de Oca y don Juan Alvarez en el sur.- Inacción de Pedraza.- Zavala, perseguido, se refugia en la capital.- Sus propósitos revolucionarios.- El coronel García y el conde de la Cadena ocupan el edificio de la Acordada.- Pronunciamiento en favor de Guerrero.- Lobato quiere ponerse a la cabeza de los disidentes.- Zavala se les presenta y lo aclaman jefe del movimiento.- Comisión para tratar con los rebeldes.- Negativa de éstos a todo avenimiento.- Guerrero en Santa Fe.- Los pronunciados intiman rendición al gobierno.- Abrense las hostilidades.- Ausencia de Guerrero y de Pedraza.- Zavala y Lobato para atraer al populacho le ofrecen el saqueo del Parián.- Retirada de Filisola con una fuerza a Puebla.- Verifícase la invasión de los sublevados y el saqueo del Parián.- Conducta de Zavala con el teniente coronel González, contra don Cristobal Gil de Castro y contra don Juan Raz y Guzmán.- Zavala pretende sincerarse e incurre en contradicción.- Don Ignacio Esteva se oculta.- Don Miguel Ramos Arizpe huye hacia el interior.- Trastorno en los Estados.- El Congreso, después de haberla aprobado, nulifica la elección de don Manuel Gómez Pedraza.- Guerrero queda nombrado presidente, y vicepresidente don Anastacio Bustamante.- Reprobación del hecho.- El general Victoria queda abandonado en el palacio.- Narración de Tornel sobre los acontecimientos.- Razón que hubo para referir los hechos tomándolos de plumas enemigas.- Juicio sobre yorkinos y esoceses.- Desgraciada posición del general Guerrero que entra a desempeñar la secretaría de Guerra.- Su separación de ella después de siete días.- Lo reemplaza el general de brigada Moctezuma, hombre inadecuado para domar la crisis.- Don José María Tornel, vuelto al gobierno del Distrito, dicta varias providencias para hacer cesar el desorden.

CAPÍTULO XVI.
1828-1829.- Consecuencias del pronunciamiento de la Acordada y robo del Parián.- Las autoridades del Estado de Puebla desconocieron la revolución.- Acta levantada con tal motivo.- Guerrero comprende el movimiento y obra prudentemente.- Como secretario de guerra, se opone a toda persecución individual.- Múzquiz en Puebla organiza sus fuerzas.- Junta gubernativa en Puebla.- Destiérrase de allí a los yorkinos más exaltados.- La inmoralidad conde por todas partes.- El gobierno teme que la revolución de Puebla contamine a las fuerzas que lo sostienen en Oaxaca, Jalisco y otros Estados.- Comisión para entrar en arreglos con los pronunciados en Puebla.- Conducta de Múzquiz como conspirador.- Difcultades que pesaban sobre el gobierno.- Consideraciones sobre don Vicente Guerrero.- La revolución de la Acordada no es justificable.- Inexactitud de Zavala al pretender defenderla.- El general don Joaquín de Herrera marcha a encargarse de la comandancia general de Puebla.- Múzquiz le opone resistencia que resulta ineficaz.- Pronúnciase en favor del gobierno el 7° regimiento de infanteria que daba guarnición en los cerros de Loreto y Guadalupe.- Múzquiz se dispone a resistir.- Disposición contraria de varios oficiales.- Múzquiz abandona el mando en manos de Filisola.- El 7° regimiento se lanza sobre la conducta que estaba depositada en los cerros y la roba.- Guerrero pasa personalmente a encargarse del mando militar de Puebla para hacer cesar el desorden.- Levantamientos en otros puntos.- El capitán Larios dirige contra los españoles cuadrillas de asesinos y ladrones.- Zavala sale a perseguirle y logra dispersar a los bandidos.- Santa Anna en Oaxaca.- Capitulación del coronel Reyes en Etla.- Episodio sobre el atrevimiento del general Santa Anna en el convento de San Francisco de Oaxaca.- Llegan a Oaxaca noticias de lo acaecido en México, y órdenes del general Calderón de entrar en arreglos con Santa Anna.- Este aprovecha la oportunidad para proveerse de víveres seducir alguna fuerza enemiga.- La noticia del pronunciamiento de Múzquiz en Puebla hace variar de propósito al general Calderón.- De nuevo comienzan las hostilidades.- Al saber el mismo Calderón el acontecimiento de Puebla la Noche Buena, entra en arreglos con Santa Anna.- Calderón se retira rumbo a Puebla.- Santa Anna se dirige a Jalapa y reasume el gobierno del Estado de Veracruz.- En principios de enero de 1829 se instala el Congreso general.- Anúlase la elección de Gómez Pedraza.- Conducta de don Carlos María de Bustamante.- Elección de don Vicente Guerrero para presidente de la República y de don Anastasio Bustamante para vicepresidente.- Derógase el decreto que ponía fuera de la ley a Santa Anna.- Nombramiento del general Lobato para la comandancia militar de cuatro Estados del interior.- Muerte de Lobato.- Rasgos biográficos.- El 1° de abril de 1829 Guerrero ocupa la presidencia.- Inquietudes de la sociedad.- Abandono del general Guerrero en asuntos políticos.- Nombra su gabinete.- Zavala se encarga de la secretaría de Hacienda.- Mala situación del erario.- Nuevos enemigos de Guerrero.- Nueva expulsión de españoles.- Don Andrés Quintana Roo.- Expedición de Barradas.- Su desembarco en Tampico.- Fray Diego Miguel Bringas.- Manifesto del capitán general de la Habana.- Situación apurada del jefe español en las costas de Tampico.- Actividad y energía del general Santa Anna para marchar contra los invasores.- Preparativos de Terán para la defensa.- Santa Anna ataca a los españoles en Tampico.- Asalto al fortín de la Barra.- Barradas celebra una capitulación rindiendo las armas.- Consecuencias de la invasión.- Conducta indigna de los enemigos del gobierno de México.- El Congreso general procura cumplir su deber.- El secretario de Hacienda hace reformas útiles.- Regocijos en México por el fracaso de los españoles.- Situación de Guerrero.- Sus aptitudes.- Santa Anna comunica sus triunfos.- Las banderas quitadas al enemigo se dedican a la virgen de Guadalupe.- Función solemne en la colegiata.- Ascenso de Santa Anna y Terán.- Errores del gabinete.- Misión de don Ignacio Basadre cerca del gobierno de Haiti.- El gabinete pierde el tiempo tratando de inútiles cuestiones eclesiásticas.

CAPÍTULO XVII.
Ojeada retrospectiva.- Examen de las circunstancias en que vino a consumarse la independencia.- Ilusiones y esperanzas.- Estado de la insurrección de 1810.- Inquietudes de las clases privilegiadas.- La iglesia en la colonia: su preponderancia.- El movimiento liberal en España.- Alarma en Nueva España.- Orígenes y causas del Plan de Iguala.- Medios que contribuyen a su logro.- Don Antonio Joaquín Pérez, obispo de Puebla: sus antecedentes; sus ideas.- El Partido Liberal en la Junta.- Divergencias esenciales.- El sistema constitucional apreciado por Alamán.- La conservación de gracias y franquicias eclesiásticas como causa del levantamiento de 1821.- Cómo era juzgado en las Cortes de España el plan de Iturbide.- Ventajosa posición del clero.- Tendencias de Iturbide al mando absoluto.- Motivos de la influencia de los españoles en la administración: su inconveniencia.- Primeros ataques contra los españoles.- Hostilidad entre Iturbide y el Congreso.- Disposiciones de Iturbide contra los españoles.- Formación de los partidos.- La oposición en el Congreso.- Proclamación de emperador.- Triunfo de las clases privilegiadas.- Situación insostenible.- Disolución del Congreso.- Nuevas disposiciones contra los españoles.- Crecimiento de las ideas liberales, republicanas e insurgentes.- Reservas de Guerrero.- Programa y doctrinas insurgentes.- Proclamación de la República en Veracruz.- Toman las armas Victoria, Guerrero y Bravo.- Disposiciones hacendarias de Iturbide.- Descrédito de la administración imperial.- Plan de Casa-Mata: defección de Echávarri, Negrete y el ejército.- Abdicación y caída de Iturbide.- Primeros actos del Poder Ejecutivo.- Nuevo acomodamiento de fracciones políticas.- Centralistas y federalistas.- Los restos de los primeros caudillos y las cenizas de Hernán Cortés.- Inútiles tentativas para un acomodamiento entre España y México.- Sentir de los insurgentes respecto al ejercicio del mando en europeos.- Cambio de éstos de unos a otros partidos.- Pronunciamientos contra los españoles.- Reacción iturbidista.- Bravo desconcierta sus planes.- Catástrofe de Padilla.- Circunstancias en que se verificó.- Agrupación centralista: su influencia.- Compensaciones.- Tregua.- La bandera y la nación españolas en 1519 y 1825.- Fundación de la masonería yorkina en México.- Primeras tentativas de reforma en asuntos eclesiásticos.- El clero conspirador.- Conspiración del P. Arenas.- Prisión y destierro de Negrete y Echávarri.- Separación de empleados españoles.- Primera expulsión.- Acusaciones contra el partido escocés.- Acude a las armas y es aniquilado por Guerrero.- Defensa de don Nicolás Bravo.- Pasiones de partido.- Los federalistas acuden a las armas.- Apreciación de su conducta.- Nueva absurda transacción.- La expedición de Barradas y su glorioso vencimiento.-Consideraciones generales sobre los sucesos de los ocho primeros años de México independiente.

CAPÍTULO XVIII.
1829.- Circunstancias en que entró a gobernar don Vicente Guerrero.- Antecedentes de don Manuel Gómez Pedraza.- Errores del partido que combatió su elección.- Don Anastasio Bustamante.- Estado de la Hacienda al espirar la administración de don Guadalupe Victoria.- Descontento de las distintas fracciones políticas.- Don Lorenzo de Zavala como ministro de Hacienda.- Carácter y cualidades de don Vicente Guerrero.- Renovación de disensiones políticas después del triunfo de Tampico.- Apreciaciones de Zavala sobre la administración del general Guerrero.- Injusticia y falta de fundamento de ellas.- Bustamante jefe del ejército de reserva.- Disposiciones hacendarias y de seguridad.- Ocupación de bienes de enemigos y corporaciones.- Rifa de fincas nacionales.- Creación de un fondo para gastos de guerra y extraordinarios.- Decreto contra abusos de la prensa.- Rehabilitación de oficiales complicados en el plan de Montaño.- Decreto aboliendo la esclavitud.- Amnistíase a los generales Bravo y Barragán.- Decláranse vacantes los empleos de los generales Negrete, Echávarri y Orbegoso.- Campo de batalla y campo político.- Clamor contra las facultades extraordinarias.- Separación de Zavala del ministerio de Hacienda.- Dictamen presentado a la legislatura del Estado de México sobre diferir la entrega del gobierno a Zavala.- Proposición del Consejo del gobierno sobre cesación de facultades.- Contestación de Guerrero.- Ataques de la prensa.- Arribo de Bravo y Barragán a Veracruz.- Rumores de un pronunciamiento acaudillado por Santa Anna y Bustamante.- Ambos generales niegan el fundamento de estos rumores.- Pronunciamiento de la guarnición de Campeche.- Motín del batallón de Toluca acuartelado en Jalapa.- Pronunciamiento del 4 de diciembre en Jalapa.- Bustamante decide ponerse a la cabeza del pronunciamiento.- Pormenores.- Empeño en hacer creer al ejército de línea que era visto con desdén por Guerrero.- Proclama del coronel Mauliná.- Proclama de Bustamante.- Otras proclamas.- Defensas que hace de Bustamante la prensa adicta al pronunciamiento.- El pronunciamiento de la Acordada y el pronunciamiento de Jalapa.- La actitud del gobierno estimada por Zavala.- Defensa de Guerrero.- El Consejo de gobierno en oposición al presidente.- Apertura de sesiones extraordinarias.- Cábalas e intrigas.- Oficios cambiados entre los presidentes de las Cámaras.- Apreciaciones acerca de los motivos que precipitaron la caída de Guerrero.- El partido de los hombres de bien.- Carta importante de don Luis Cortazar.- Agentes del pronunciamiento en la capital.- El periódico El Sol.- Proyectos de pronunciamiento.- Nombramiento de presidente interino.- Guerrero procede en uso de las facultades extraordinarias.- Pronunciamiento de la capital.- La fuerza de línea y la fuerza cívica.- Arresto de oficiales.- Los pronunciados atacan el palacio.- Rompimiento de los fuegos.- Detalles cómicos.- Toma de posesión del palacio.- Demostraciones de regocijo.- Pérdidas de los combatientes.- Reflexiones.

CAPÍTULO XIX.
1829-1830.- La guarnición y la legislatura de Puebla se adhieren al plan del ejército de reserva.- Entra en Puebla la vanguardia del ejército jalapista.- Disentimiento de Santa Anna.- La legislatura de Veracruz desconoce al gobierno instalado en México.- Desestimiento de Guerrero.- Instalación del Poder Ejecutivo provisional.- La división de Guerrero se adhiere al plan de Jalapa.- Reunión de las cámaras y opiniones acerca de ella.- Discurso de apertura.- Proclama de Bustamante.- Santa Anna reconoce al gobierno.- Declárase justo el pronunciamiento del ejército de reserva.- Sale de México Poinsett.- Zavala es puesto en libertad.- Formación del ministerio.- Proposición de Pacheco Leal sobre imposibilidad perpetua de Guerrero para gobernar la República.- Exposición de Guerrero a las Cámaras.- Dictamen de las comisiones del senado sobre la proposición de Pacheco Leal.- Aprobación del dictamen.- Dictamen de las comisiones de la Cámara de diputados.- Voto particular de Quintana Roo.- Ortíz de León funda y sostiene el dictamen.- Los oradores de las Cámaras y los papeles públicos se esfuerzan en demostrar que el poder de Bustamante es el único legal y legítimo.- Validez de las elecciones de Pedraza, Guerrero, Bustamante y Bocanegra.- Publicación del decreto invalidando a Guerrero.- Supresión de legislaturas y gobernadores desafectos.- Confesiones de Alamán.- Provisión de obispados.- Salgado, gobernador de Michoacán, desconoce el gobierno de Bustamante.- El ayuntamiento de Morelia desconoce a Salgado.- Prisión de Alpuche.- Comunicaciones y cartas cambiadas entre Alpuche y Terán.- Detalles de la prisión de Alpuche.- Pronunciamiento y plan de Codallos.- Elogios de la prensa ministerial al ejército permanente.- Guerrero decide tomar las armas contra el gobierno de Bustamante.- Injurias de los papeles públicos a Guerrero.- Progreso y crecimiento de la revolución.- Caudillos populares.- Carácter de Codallos.- Salgado sale de Morelia para Zamora.- Combinación con don Vicente Romero, gobernador de San Luis.- Exposiciones de Romero y la legislatura de San Luis.- Deserción de Romero.- Aprehensión de Salgado.- El gobierno de Iturbide y el gobierno de Bustamante.- Arresto de conspiradores.- Don Anastasio Cerecero y el agente Medio-Rey.- Nuevos arrestos.- Falsas denuncias.- Clausura de las Cámaras el 15 de abril de 1830.- Discurso de Bustamante en la clausura de las Cámaras.

CAPÍTULO XX.
1830.- Prosecución de la lucha civil.- Don Nicolás Bravo, general en jefe de las tropas del gobierno.- Don Juan Alvarez.- Proclama de Bravo.- Comunicaciones cambiarias entre Alvarez y Bravo.- Acción de guerra de Venta Vieja.- Inexactitud de las noticias oficiales.- Don Mariano Cerecero es condenado a la pena capital.- Suspensión de la sentencia.- Terror e inquietud.- Medidas opresivas.- Prisión de don Isidro Rafael Gondra.- Causa que se siguió a Gondra.- Es convocado el Congreso a sesiones extraordinarias.- Discurso de apertura de las sesiones.- Resumen del discurso pronunciado por Bustamante.- Aparato militar en la apertura de sesiones.- Sentencia de Gondra.- Prisión de don Francisco Victoria.- Evasión de Victoria.- Causa formada a don José Salgado.- Su esposa doña Dolores Rentería representa enérgicamente contra las irregularidades de la causa.- Salgado es condenado a pena capital.- Su evasión y pormenores de ella.- Excitación de los ministeriales.- Consejo de guerra formado a los conspiradores del 21 de junio.- Sentencia de los reos a muerte, presidio o destierro.- Importancia que pudo tener la conspiración.- Agentes perseguidores.- Exposición de los militares contra los diputados independientes.- Aprehensión de Cataño y Colín.- Asesinatos de Colín y Verumendi.- Reaprehensión de don Francisco Victoria.- Prisión de Rosains.- Parte y proclama del comandante general de Puebla.- Ejecución de don Francisco Victoria.- Apuntes biográficos de Andrade.- Acción de Texca.- Don Juan Alvarez ataca a las tropas del gobierno.- Pormenores de la batalla.- Alvarez impone a su enemigo la capitulación.- Indecisiones de Armijo.- Derrota de las tropas del gobierno.- Muerte de Armijo.- Confesiones ministeriales.- Importancia de la victoria obtenida por Alvarez.- Ejecución de Rosains y de Cristobal Fernández.- Desaparición de sus causas.- Don Manuel Gómez Pedraza llega a Veracruz; se le niega permiso para desembarcar.- Don Andrés Quintana Roo acusa al ministro Facio.- Importancia del documento de acusación.- Acción de Tacámbaro entre Codallos y Correa.- Pronunciamiento de San Luis.- Ejecuciones de Márquez y Gárate.- Exposición de don Miguel Barragán a las Cámaras conducente a una reconciliación general.- Tiranía del gobierno, descrita por Quintana Roo.- Atentados del 7 de diciembre en Morelia.- Ejecuciones.- Muerte violenta de Loreto Cataño.- Prisión del diputado García Tato.- Elecciones para el cuarto Congreso.- Ataca Codallos a la ciudad de Morelia.- Pormenores de aquella acción de guerra.- Clausura de las sesiones extraordinarias del tercer Congreso constitucional.- Situación de los asuntos públicos según las noticias oficiales.- Contestación del presidente de la Cámara de diputados al discurso de Bustamante.- Significación de este documento.

CAPÍTULO XXI.
1831.- Instalación del cuarto Congreso constitucional.- Situación política según el discurso oficial.- El proyecto de amnistía.- Restricciones de este proyecto.- Acción de Chilpancingo y derrota de Guerrero y Alvarez.- Elogio de las fuerzas revolucionarias hecho por el vencedor de ellas.- Acuerda el Congreso premiar a Bravo con una espada de honor.- Oposición de don Juan de Dios Cañedo.- El Federalista.- Alarma que causó su aparición.- Segunda época de El Gladiador.- Baile de la guarnición en celebridad de la instalación del cuarto Congreso.- La oposición en el Congreso.- Acusación del diputado Tato.- Evasión de Tato.- Ataque de que fue víctima el senador Pacheco Leal.- Inseguridad, abandono y desaseo en la capital.- Decreto relativo a la traslación a la República de las familias mexicanas expatriadas.- Facio da cuenta de la aprehensión de Guerrero a la Cámara de diputados en la sesión del 31 de enero.- Muestras de regocijo de la plebe y la guarnición.- Consiente el gobierno aquellas manifestaciones.- Antecedentes de Francisco Picaluga.- Plan de Facio y Picaluga para la aprehensión de don Vicente Guerrero.- Facio motiva ante el Consejo de ministros su convenio con Picaluga.- Cita del Manifiesto de Facio.- Relación de don Manuel Zavala sobre la aprehensión de don Vicente Guerrero.- El capitán Miguel González da principio a la instrucción de la sumaria.- Secuela de la causa.- Ejecución de la sentencia de muerte.- Documentos referentes a la ejecución.

CAPÍTULO XXII.
1831.- Intervención del gobierno de Bustamante en la aprehensión, proceso y fusilamiento de don Vicente Guerrero.- Elogio del caudillo suriano por don Carlos Bustamante.- Absolución de Facio por el destierro de Pedraza.- Avances del clero: Edicto prohibiendo las mascaradas y disfraces; Provisión de canonjías; El Patronato; Provisión de obispados vacantes.- Estado de la revolución después de la muerte de Guerrero; Toma de Acapulco; Sometimiento de don Juan Alvarez; Aprehensión y fusilamiento de don Juan José Codallos.- Reforma de la Constitución.- Don Juan de Dios Cañedo, ministro de la República en Lima.- Prensa de oposición.- Crecimiento de la policía secreta y de las medidas represivas.- Alarma producida por Arista y Durán.- Disgustos suscitados con motivo de los aniversarios de la Independencia.- Proposición contra don Lorenzo de Zavala.- Cantón de tropas en Orizaba.- Movimiento centralista.- Ataques a la imprenta del Tribuno y el senador Rejón.- Sucesos de Guadalajara; Prisión de Brambila; Explicaciones del comandante general Inclán; Medidas dictadas por el gobierno y legislatura de Jalisco y los de otros Estados; Entrega Inclán la comandancia a Gómez Anaya.- Jucio del gobierno de don Anastasio Bustamante en 1831.

CAPÍTULO XXIII.
1832.- Los partidos políticos y la situación pública en 1832.- Pronunciamiento de la guarnición de Veracruz.- Gérmenes de anarquía.- Escasez de fondos.- Pónese Santa Anna al frente del pronunciamiento.- Acuérdase no admitir a los ministros sus dimisiones.- Suspensión de pagos.- Trátase de sofocar la rebelión por convenios y seducciones.- Comienzan las hostilidades.- Acción de guerra de Tolomé.- Sublevaciones de Pueblo Viejo.- Rebelión de don Esteban Moctezuma.- Decreto de indulto expedido por las Cámaras.- Dase conocimiento de él a Santa Anna y lo rechaza.- Niégase a Bustamante licencia para ponerse al frente del ejército.- Levanta Calderón el sitio de Veracruz.- Victoria de Moctezuma sobre Terán.- Admítense a los ministros sus renuncias.- Clausura de las sesiones ordinarias del Congreso.- Convenio de Corral Falso.- Suicidio del general don Manuel de Mier y Terán.- Plan de la legislatura de Zacatecas reconociendo a Pedraza como presidente legítimo.- Apertura de sesiones extraordinarias.- Pronunciamiento de Urrua en Durango.- La legislatura de San Luis se declara por Pedraza.- Don Melchor Múzquiz es nombrado presidente interino.- Manifesto de Bustamante.- Ejecución de un ladrón sacrílego.- Prisión de una hermana de Santa Anna.- Múzquiz nombra ministerio.- Pronunciamiento del general Valencia.- Convenio de Bravo y Alvarez.- Sale Bustamante a campaña.- Batalla del Gallinero.- Bustamante presenta renuncia de la vicepresidencia.- Derrota de Azcárate en San Agustín del Palmar.- Santa Anna ataca y toma la ciudad de Puebla.- Prepárase la defensa de México.- Proposiciones del gobierno a los Estados disidentes.- Proposiciones de Santa Anna.- Deséchalas la Cámara.- Llega Santa Anna a Tacubaya.- Intima rendición a México.- Situación de ánimo de los moradores de la capital.- Santa Anna levanta su campo.- Sábese la llegada de Pedraza a Veracruz.- Combates en Puebla.- Armisticio y plan de pacificación.- Dictamen de las comisiones respectivas de la Cámara de diputados.- Convenio de Zavaleta.- Ventajas obtenidas por los rebeldes.- Renuncia de Múzquiz.- Presidencia de Pedraza.- Pronunciamiento de la capital por el Plan de Zavaleta.- Cartas, proclamas y opiniones.- La situación pública en 1832, según el manifiesto de la Cámara de diputados.

CAPÍTULO XXIV.
1833.- Elemento de anarquía en el partido de las clases privilegiadas.- Examen del llamamiento de Gómez Pedraza a la presidencia.- El Consejo de Gobierno y el Consejo privado.- Reivindicación de dominio del partido popular.- Resistencias y retraimiento del partido vencido.- Reuniones públicas en el Café del Aguila de Oro.- Niégase el Estado de Zacatecas a renovar su legislatura.- Remoción de comandancias generales.- Don José Salgado es repuesto en el gobierno de Michoacán.- Proyecto político de Santa Anna.- Retírase a Manga de Clavo.- Expulsión de españoles.- Instalación del Consejo privado.- El general don Joaquín Parres, ministro de Guerra.- Elección de diputados en el Distrito.- Don Valentín Gómez Farías, ministro de Hacienda.- Su candidatura para la vicepresidencia de la República.- Reformas en el Estado de México, iniciadas por su gobernador don Lorenzo de Zavala.- Anécdota de la vela de la Candelaria.- Alarma clerical.- Papeles e impresos públicos.- Privación de empleos a los militares que no aceptaron el plan de Zavaleta; insolencia de los incursos en esta pena.- Circulares relativas a las especies propaladas sobre suspensión de monasterios y confiscación de sus propiedades.- Los diputados al nuevo Congreso.- Juntas preparatorias.- Apertura de las Cámaras.- Discurso de don Manuel Gómez Pedraza.- Computación de votos emitidos por las legislaturas en la elección de presidente y vicepresidente de la República.- Declaración de las Cámaras.- Ultimos años de Pedraza como presidente.- Opinión sobre su gobierno.

CAPÍTULO XXV.
1833.- Introducción.- Don Valentín Gómez Farías toma posesión del Poder Ejecutivo.- Decreto de las Cámaras.- Júzgase y senténciase al ministerio Bustamante.- Honras fúnebres en Oaxaca a los restos de Guerrero.- Inquietudes del clero y del ejército.- Santa Anna se encarga de la presidencia.- Medidas reformistas.- Pronunciamiento de Escalada en Morelia.- Pronunciamiento de Arista y Durán.- Pronunciamiento del 10° batallón en México.- La prisión de Santa Anna.- La evasión de Santa Anna.- La ley del Caso.- Derrotas de pronunciados.- Ocurrencias en Tepeaca y Puebla y heroico comportamiento de las milicias del Estado.- Sale Santa Anna en persecución de Arista.- Epidemia del cólera.- Operaciones militares de Santa Anna.- Descalabros de los pronunciados.- Intervención del clero en aquellos pronunciamientos.- Decretos reformistas.- Toma de Guanajuato.- Supresión de la Universidad.- Santa Anna regresa vencedor de Arista.- Manifiesto del presidente de la República.

CAPÍTULO XXVI.
1833-1834.- Planes políticos particulares de Santa Anna.- Propaganda revolucionaria del clero.- Circular contra los abusos cometidos en el púlpito por los predicadores.- Anúlase la provisión de canonjías hecha canónicamente.- Derógase la coacción civil para el cumplimiento de votos monásticos.- Declaración de ilegalidad de las enajenaciones de bienes del clero.- Leyes referentes al ejército.- pronunciamiento de Bravo en Chichihualco.- Retírase Santa Anna a Manga de Clavo.- Ley para la provisión de curatos al uso virreinal.- Clausura de las Cámaras.- Protesta del obispo de Puebla.- Resistencia de los prelados y cabildos.- Plan de monarquía indígena.- Honras a Guerrero en México.- Triunfos de las armas federales.- Suspensión de magistrados de la corte de Justicia.- Recomienda Santa Anna la suspensión de la ley de 23 de junio.- Principio de la reacción.- Ocúltase el obispo de Puebla.- Ventajas logradas por las tropas federales.- Pronunciamiento de Orizaba.- Informa el ministerio a las Cámaras sobre temores de desavenencias.- Decreto del 22 de abril mandando cumplir el de 17 de diciembre.- Llega a México Santa Anna.- Representación del cabildo de México.- Complicidad de Santa Anna.- Desarme de cívicos y gendarmes.- Contestaciones entre Santa Anna y las Cámaras.- Suspenden las Cámaras sus sesiones.- Pronunciamiento de Cuernavaca.- Impide Santa Anna la reunión del Congreso.- Manifiesto de Santa Anna.- Supuesta persecución a la iglesia.- Disgusto de varios Estados.- Es disuelto el ayuntamiento de la capital.- Pronúnciase la capital por el Plan de Cuernavaca.- Pronunciamiento de Puebla.- Suspende Santa Anna las leyes de 17 de diciembre y 22 de abril.- El obispo de Michoacán es nombrado ministro de Justicia.- Edicto del cabildo de México en honor de Santa Anna.- Triduo en acción de gracias.- Medidas antireformistas.- Defensa de don Valentín Gómez Farías.- Sale éste de México.- Sitio y heroica defensa de Puebla.- Entrega de la plaza.- Reacción política.- Fiestas en el aniversario de la rendición de Barradas.- Representación de los habitantes de Jalisco pidiendo cambio de sistema.- Respuesta de Santa Anna y alarma que produjo su circular de 15 de octubre.- Hace el presidente cesar la alarma.

CAPÍTULO XXVII.
1835.- Apertura de las Cámaras.- Descontento de las facciones.- Renuncia del obispo Portugal.- Retírase Santa Anna a Manga de Clavo.- Don Miguel Barragán, presidente interino.- Desconoce el Congreso la autoridad de Gómez Farías.- La nueva administración.- Defensa de las leyes reformistas hechas por don Joaquín de Iturbide.- Escándalo de los clericales.- Pronunciamiento de la guarnición de Ulúa por el centralismo.- Regresa Arista al país.- Iniciativa sobre libertad de imprenta.- Extinción de la milicia cívica.- Protesta de Zacatecas.- Campaña de Zacatecas.- Oficio de Santa Anna intimando rendición a don Francisco García, y contestación de éste.- Triunfo de las tropas del gobierno.- Honores a Santa Anna.- Procede el Congreso a los trabajos preparatorios para reformar la Constitución.- Pronunciamientos por el sistema central.- Varias juntas.- Persecución a la prensa.- Despojo del Mineral del Fresnillo.- Malversación de fondos públicos.- Dictamen sobre reformas a la Constitución.- Aprobación y publicación de las Bases Constitucionales.- Cesa de hecho el sistema federal.


LIBRO SEGUNDO

CAPÍTULO I.
1835-1836.- Principios del gobierno centralista.- Las colonias texanas.- Principian las hostilidades.- Conducta de don Lorenzo de Zavala en el conflicto texano.- Estado precario de la Hacienda pública.- Invasión de Tampico por el general Mejía.- Persecución y prisiones; inseguridad pública; robos, asaltos y asesinatos en la capital y diversas poblaciones.- Don Rafael Mangino, ministro de Hacienda.- Enfermedad, muerte y funerales de don Miguel Barragán.- Don José Justo Corro, presidente interino.- Santa Anna en San Luis.- Principio de la campaña.- Combates de San Patricio y Goliat.- Los delegados de Texas declaran su independencia del gobierno de México.- Asalto del fuerte del Alamo.- Victorias obtenidas por el general don José Urrea.- Combate en las aguas de Bravo de Santiago.- Fusilamiento de prisioneros.- Santa Anna es derrotado en San Jacinto.- Conducta de Santa Anna después de la derrota de San Jacinto.- Retirada de Filisola.- Misión de don Adrián Woll.- Convenios celebrados por Santa Anna con David G. Burnet.- Aceptación de Filisola.- Patriótica resistencia del general Urrea a obedecer las órdenes de Filisola.- Reúnese Woll al ejército de Urrea en Matamoros.- Embárcase Santa Anna para Veracruz.- Alzamiento de tropas y pueblo texanos para impedir la salida de Santa Anna.- Vuélvesele a reducir a prisión; peligro que corre su vida y su traslación a Columbia.- Carta de Santa Anna a Andrés Jackson, presidente de los Estados Unidos.- Trasládase a Washington don Antonio López de Santa Anna.

CAPÍTULO II.
1836-1837.- Recíbese en México la noticia de la prisión de Santa Anna.- Declaraciones del Congreso de México.- Disposiciones del gobierno.- Informa el general Urrea sobre el estado del ejército en campaña.- Conducta de don Lorenzo de Zavala en el conflicto texano.- La cuestión de Texas.- Preparación para el reconocimiento de la independencia de Texas por los Estados Unidos.- Movimientos revolucionarios en Guadalajara y Oaxaca.- Acusación y defensa de don José Rincón.- Prepárase la rehabilitación de don Anastasio Bustamante.- Lentitud en la prosecución de la campaña de Texas.- Nombramiento de don Nicolás Bravo como general en jefe del ejército.- Sepárase Bravo del mando.- Pide su retiro don Manuel Eduardo de Gorostiza, como ministro de México en Washington.- Retírase el ministro americano.- Trabajos del Congreso.- Dificultades hacendarias.- Abundancia y falsificación de la moneda de cobre.- Origen de una guerra con Francia.- Prepárase la reanudación de relaciones con España.- Exclaustración y rapto de una monja del convento de San Juan.- La ley sobre votos monásticos.- Prisión del impresor Torres.- Discusión de las leyes constitucionales.- Conclúyese de discutir la Constitución.- Jura de la Constitución.- Organización centralista.- Postulación del presidente.- Don Anastasio Bustamante desembarca en Veracruz.- Nulificación de Santa Anna.- Regresa Santa Anna a la República.- Noticia de la reanudación de relaciones con España.- Motines originados por la abundancia de la moneda de cobre.- Renuncia Corro la presidencia.- Dificultades y peligros de la situación.- Llega a México el almirante francés conde de Bretoniere.- Don Anastasio Bustamante es elegido presidente de la República.- Concluye la administración interina del licenciado don José Justo Corro.

CAPÍTULO III.
1837-1838.- Primeros actos de la segunda administración de don Anastasio Bustamante.- Reconocimiento de la independencia de México por España.- Insultos inferidos por la marina americana a la escuadra de la República.- El Congreso autoriza al gobierno para exigir una satisfacción a los Estados Unidos.- Clausura del Congreso constituyente.- Derrota y muerte de don Esteban Moctezuma.- Apertura del Congreso constitucional.- El poder eclasiástico y el poder civil.- Asunto de la hipoteca de bienes eclesiásticos.- Peligros y dificultades en el exterior y el interior.- La escuadrilla americana en Matamoros y Veracruz.- Nombramientos diplomáticos.- Reclamaciones de los Estados Unidos.- Revolución de Nuevo México.- Dificultades hacendarias.- Pacificación de la Alta California.- Conspiración en Puebla.- Renuncias de los ministros.- El nuevo ministerio.- Disgustos y desconfianza del presidente.- Reducción y suspensión de sueldos y pagos.- Movimientos revolucionarios.- Exposiciones pidiendo la variación del sistema político.- Estado del país según periódicos de la época.- Retírase el ministro francés.- Discurso de don Anastasio Bustamante ante las Cámaras.- Pronunciamiento del general Urrea.- La escuadrilla francesa en Veracruz.- Préstamo de ocho millones.- Estado de las relaciones de México y Francia a principios de 1838.- Memoria presentada a las Cámaras por don Luis Gonzaga Cuevas.

CAPÍTULO IV.
1838.- Medidas hacendarias.- Nombramientos de ministros.- Regreso de don Valentín Gómez Farías.- Publicación del tratado con España.- Llegada de la escuadrilla francesa a Veracruz.- Ultimatum del barón Deffaudis.- Cabecillas revolucionarios.- Decreto de amnistía.- M. Bazoche declara el bloqueo el 16 de abril.- Retírase M. De Lisle.- Expide el gobierno su pasaporte a M. Gloux, cónsul de Francia en Veracruz.- Triunfos del gobierno sobre los sublevados.- Discurso pronunciado por el presidente ante las Cámaras el 30 de junio.- Préstamos.- Exposiciones pidiendo el cambio de sistema político.- Descontento público.- Traslación a México de los restos de Iturbide.- Prisión de Gómez Farías y Alpuche.- Renuncia el ministerio del interior don José Joaquín Pesado.- Funerales hechos a los restos de Iturbide.- Absolución de don José Joaquín Pesado.- Sublevación de Tampico.- Llega a Veracruz el almirante Baudin.- Conferencias de Jalapa entre Baudin y don Luis Gonzaga Cuevas.- Ataque a San Juan de Ulúa.- Insultos e injurias a México.- Felonias del almirante.- Heroica defensa de la guarnición del castillo.- Capitulación de San Juan de Ulúa.- Capitulación de la plaza de Veracruz.- Sesión de la Cámara de diputados del 1° de diciembre.- Entusiasmo patriótico y sus pasajeros efectos.- Expulsión de franceses.- Sorprenden los franceses la plaza de Veracruz en la mañana del 5 de diciembre.- Pormenores relativos a aquel suceso.- Parte oficial de Santa Anna.- Pormenores relativos al ataque de Ulúa.- Santa Anna herido.

CAPÍTULO V.
1838-1839.- El Supremo Poder Conservador interviniendo en los asuntos del gobierno.- Movimiento ministerial.- Carta de Baudin relativa a las conferencias de Jalapa.- Contestación del presidente a una carta del almirante.- Solicita el presidente permiso para salir a campaña, y agitación que se produce en los partidos políticos.- Ministerio de Gómez Pedraza y Rodríguez Puebla.- Iniciativa del ministerio.- Amotínase el pueblo pidiendo la restitución de las leyes federales.- Oposición del Supremo Poder Conservador.- Hacen dimisión los ministros.- Deplorables escaseces del ejército.- Discursos del presidente de la República y el de la Cámara de diputados el 29 de diciembre de 1838.- Llega una escuadra inglesa a Veracruz.- El ministro inglés Mr. Pukenham abre nuevas negociaciones entre los beligerantes.- Baudin entra en relaciones con el general Urrea.- Pide el presidente licencia para salir contra los rebeldes de Tampico.- Intrigas puestas en juego para la designación de presidente sustituto.- Santa Anna es nombrado presidente interino.- Don Mariano Arista es puesto en libertad por el almirante.- Préstamo de medio millón de pesos.- Llega Santa Anna a México.- Don Carlos Bustamante pide se declare al presidente moralmente imposibilitado para gobernar.- Reanúdanse las negociaciones con el almirante.- Injurias de los periódicos franceses a México.- Disgusto con que fueron recibidas las nuevas negociaciones.- Tratado de paz con Francia.- Examen del tratado y del convenio.- Santa Anna toma posesión de la presidencia interina.- Sale de México don Anastasio Bustamante.- Proclama de Arista.- Dispone Santa Anna que los periodistas de oposición sean llevados a las fortalezas de Ulúa y Acapulco.- Ultimos días de la permanencia de la escuadra francesa en Veracruz.- Trasládase Santa Anna a Puebla.- Acción de Acejete.- Fusilamiento de don José Mejía.- Movimientos revolucionarios.- Operaciones de campaña de don Anastasio Bustamante.- Operaciones de Arista sobre Tampico.- Capitulación de Tampico.- Capitulación de Tuxpan.- Término de aquella revolución.

CAPÍTULO VI.
1839-1840.- Incidente relativo a la llegada a Veracruz del coronel texano Bee.- Promueve Santa Anna el asunto de reformas a la Constitución.- Diferencias entre el ministro y el Consejo de gobierno.- Retírase Santa Anna de la presidencia interina.- Manifiesto de Santa Anna.- Evasión del general don José Urrea.- Regresa don Anastasio Bustamante y vuelve a encargarse de la presidencia de la República.- Ministerio Cañedo.- Restablécese la libertad de imprenta.- Nulidad del préstamo Warrall.- Manifiesto de don Anastasio Bustamante.- El gobierno concede el pase al Breve de Gregorio XVI sobre disminución de días festivos.- Ratificación de los tratados de paz entre México y Francia.- La corbeta Náyade embarca el tercero y último abono de la indemnización.- Dictamen del Poder Conservador sobre el asunto de reformas a la Constitución, y decreto del 9 de noviembre.- Exposiciones pidiendo la nulidad del decreto del poder Conservador.- Incidentes relativos al asunto de las reformas.- Impuesto del 15% a mercancías extranjeras.- Recepción del primer plenipotenciario español, don Angel Calderón de la Barca.- El cabecilla Canales invade los departamentos fronterizos.- Operaciones militares de Arista.- Juicio del año 1839, según documentos oficiales.- Oposición que le hace el Poder Conservador.- Declaraciones de nulidades.- Sucesión de conflictos.- Rebelión de Yucatán.- Estado lamentable del país.- El periodismo en 1840.- Pronunciamiento del 15 de julio.- Intrigas conservadoras.- Folleto de don José María Gutiérrez Estrada proponiendo la adopción del sistema monárquico.- Alarma producida por el folleto y disposiciones tomadas por las autoridades.- Recompensas a los sostenedores del gobierno contra los revolucionarios de julio.- El Ateneo mexicano.- El presupuesto centralista.- Memoria del ministro de Hacienda.

CAPÍTULO VII.
1841.- Término de la rebelión de Canales.- Relaciones de México con el exterior.- Opinión del presidente de la República y del de la Cámara de diputados sobre el Poder Conservador.- Conflicto producido por un permiso para la importación de hilazas.- Depredaciones de los bárbaros.- Declárase a don Anastasio Bustamante benemérito de la patria.- Proyecto de amortización de la moneda de cobre.- Derrota de Anaya en Comitan.- Pronunciamiento de Romero en Orizaba.- Premios a Bustamante y Valencia.- Disgusto de los conservadores con motivo de las fiestas de premios.- Rivalidad de Valencia.- Pronunciamiento de Paredes.- Plan de Paredes.- Exito del pronunciamiento.- Elección de gobernador.- Disposiciones tomadas por el gobierno.- Complicidad de Cortazar, Galindo y Juvera.- Pronunciamiento y plan comercial de Veracruz.- Alarmas en México.- Pronunciamiento del general Valencia.- Declaraciones del Poder Conservador.- Suspende el gobierno las leyes origen de los pronunciamientos.- Santa Anna se presenta como mediador.- Oficios cambiados entre Santa Anna y el ministro de la Guerra.- Plan de Santa Anna.- Plan del general Valencia.- Plan del gobierno.- El Poder Conservador desaprueba el plan del gobierno.- Estado lastimoso de la capital.- Bustamante toma el mando en jefe del ejército, y se retira de la presidencia, que encarga a don Javier Echeverria.- Retraimiento de los liberales.- Preliminares de un arreglo entre las facciones contendientes.- Entrevistas de Santa Anna y Almonte en Mejicalcingo y en Tacubaya.- Armisticio.- Plan o bases de Tacubaya.- Junta en la hacienda de los Morales.- Oficio de Santa Anna al Poder Conservador y las Cámaras ofreciéndoles su protección contra los federalistas.- Acta de la Junta del Seminario para la proclamación del sistema federal.- Recrudécense las hostilidades.- Acción de la Viga.- Sitúase Bustamante en la villa de Guadalupe.- Cañoneo entre las fuerzas de Santa Anna y las de Bustamante.- Propone Santa Anna la celebración de un convenio.- Convenio de la Presa de la Estanzuela.- Proclama de Bustamante.- Entrada de Santa Anna en México.

CAPÍTULO VIII.
1841-1842.- Felicitaciones a Santa Anna por el triunfo de la revolución.- Nombramientos de representantes.- Santa Anna es nombrado presidente provisional.- Nombramiento de ministerio.- Protesta de los seis departamentos.- Pronunciamientos en Guadalajara y Durango.- Pronunciamiento en el sur.- Victoria de Armijo en Nuevo México.- Providencias en todos los ramos dictadas por Santa Anna.- Amortización de la moneda de cobre.- Convocatoria para la elección de un Congreso Constituyente.- Construcción de la Plaza del mercado del Volador.- Despotismo militar.- Disposiciones vejatorias contra empleados, hacendados y clero.- Suspensión de pagos.- Inauguración de los trabajos para la construcción del teatro de Vergara.- Agentes de texanos promueven el reconocimiento de la independencia de aquel departamento.- La rebelión yucateca.- Misión de Quintana Roo.- Proposiciones de Bocanegra al gobierno yucateco.- Sometimiento de Tabasco.- Elecciones de diputados.- Prisión de Herrera y suspensión de El Siglo XIX.- Disgusto del gobierno por el resultado de las elecciones.- Aumento de la criminalidad.- Aumento de contribuciones.- Planes de dictadura.- Tendencias aristocráticas de aquel gobierno.- Sublevación de Chilapa.- Invasiones de los bárbaros.- Medidas hostiles contra los yucatecos.- Instalación del Congreso Constituyente.- Apertura de las sesiones.- Fiestas en el cumpleaños de Santa Anna.- Decreto contra la prensa.- Permisos para la introducción de hilazas.- Prisión de don Juan Bautista Morales.- Amenazas a los liberales.- La cuestión de Texas.- Sucesos notables del mes de agosto.- Fiestas de septiembre.- Entierro de un pie de Santa Anna.- Victorias del gobierno en Yucatán y Texas.- Agregación del distrito de Soconusco a la República Mexicana.

CAPÍTULO IX.
1842-1843.- Oposición de principios entre los miembros de la comisión de Constitución.- Reforma la mayoría su proyecto.- Bravo es nombrado presidente interino.- Intrigas y marcha de Santa Anna.- Los periódicos oficiosos.- Resístese el Congreso a tomar en consideración el acta de Huejotzingo.- El gobierno y la guarnición secundan el pronunciamiento.- Manifiesto del Congreso.- Instalación de la Junta Nacional Legislativa.- Recibe el gobierno noticias de Ampudia.- Preséntase en Monterrey la escuadra americana.- Los Estados Unidos rehuyen la responsabilidad del ataque a Monterrey.- Escándalo en el teatro de Nuevo México.- Disuélvese el ayuntamiento.- Excitación y malestar generales.- Trabajos de las facciones.- El general Valencia y la Junta Legislativa.- Influencias conservadoras.- Se presenta Paredes en México.- Yucatán en armas.- Zozobras de los partidos al regreso de Santa Anna.- El gobernador Vieyra.- Intrigas de Valencia.- Destitución de Paredes.- Ordenes vejatorias en diversos ramos.- Las Bases Orgánicas- Uso que hace Santa Anna de la séptima base de Tacubaya.- Toma del Carmen.- Invasión de Yucatán.- Peripecias de la campaña.- Acción del 25 de noviembre en la Eminencia.- Conflictos entre los sublevados.- La división de Peña se pone en movimiento.- El general Andrade ocupa a Chiná.- El general Llergo ataca a Andrade.- Deplorables efectos de la acción de Chiná.- Sucesos del 13 de febrero.- Expulsión de sospechosos.- Desembarque de Telchac.- Ocupación de Tixkokob.- Miseria de las tropas.- Obstáculos de la marcha.- Trastornos en el plan de campaña.- El general Peña en Pacatum.- Temores y vacilaciones.- Son enviados a Mérida Reyes y Echegaray.- El general Llergo impone la retirada a Peña.- Opiniones de la junta de oficiales.- Indecisión del general en jefe.- Bases de capitulación propuestas por Llergo.- Indignación con que son recibidas.- Retirada de Peña.- Convenios de Texpehual.- Sufrimientos del general Peña.- El general Ampudia es nombrado jefe de la división.- Abre negociaciones con los jefes sublevados.- Iníciase el nombramiento de comisionados.- Retirada de Ampudia.- Resiste Sentmanat el paso de tropas mexicanas a Tabasco.- Avista Ampudia la barra.- Victoria de San Juan Bautista.- Ampudia se posesiona del Departamento.- La comisión yucateca en México.- Obstinación de la comisión y rompimiento con el gobierno.- El gobierno provisional expide un manifiesto.- Ultimos decretos de Santa Anna en 1843.- Quebrantos del comercio extranjero.- Interinato de don Valentín Canalizo.- Retírase Santa Anna a Manga de Clavo.- Nuevas negociaciones con la comisión yucateca.- Examen del convenio de paz con Yucatán.

CAPÍTULO X.
1844.- Apertura de las Cámaras.- Cesa en sus tareas el Consejo de los Departamentos.- Declaración del presidente de la República en favor de Santa Anna.- Proposiciones de Pedraza sobre legitimidad del gobierno interino.- Nombramiento de presidente interino.- La custión de Texas.- Notas de Bocanegra y Thompson, Almonte y Upshur.- Mensaje de Tyler a las Cámaras de los Estados Unidos.- La cuestión de Texas en las Cámaras mexicanas.- El Diario del Gobierno y la prensa de oposición.- Nuevas fases de la cuestión de Texas.- Mr. Gilbert L. Thompson, comisionado de los Estados Unidos.- Notifica Mr. Green al ministerio mexicano el proyecto de agregación de Texas a los Estados Unidos de la Unión.- Digna y enérgica respuesta de Bocanegra.- Nota insolente de Mr. Green.- Respuesta decorosa de Bocanegra.- Santa Anna en México.- Cambios en el ministerio.- Pide el ministerio a las Cámaras recursos extraordinarios.- Fiestas del 13 de junio.- Invasión de Tabasco por Sentmanat.- Prisión y ejecución de Sentmanat.- Fusilamiento de prisioneros.- Mutilación del cadáver de Sentmanat.- Reclamaciones de los ministros extranjeros contra el fusilamiento de prisioneros hechos por Ampudia.- Las Cámaras conceden al gobierno recursos extraordinarios.- Insultos del Diario Oficial a las Cámaras.- Defensa de las comisiones de ambas Cámaras.- Retirada de Santa Anna.- Nueva elección de Canalizo.- Iniciativa de un préstamo de diez millones.- Bodas de Santa Anna.- Discusión sobre el préstamo de diez millones.- Nota de Mr. Shannon protestando contra la invasión a Texas.- Contestación de don Manuel Crescencio Rejón, ministro de Relaciones.- Intimación de Shannon.- La asamblea departamental de Jalisco inicia la revolución.- La guarnición de Jalisco se adhiere a la iniciativa de la asamblea departamental.- Manifiesto de Paredes.

CAPÍTULO XI.
1844-1845.- Efectos en México de la rebelión de Paredes.- La Cámara y el Ejecutivo.- Acusación del ministro Reyes.- Llega Santa Anna a México.- Su manifiesto de 21 de noviembre.- Su estancia en Querétaro.- Escándalos en México.- El gobierno disuelve las Cámaras.- Decretos de 29 de noviembre y 2 de diciembre.- Protestas de las autoridades y corporaciones.- Motín del 6 de diciembre y caída del gobierno interino.- Insultos a Santa Anna.- Imputaciones injuriosas hechas por Santa Anna.- El nuevo ministerio.- Rogativas y acciones de gracias al Todopoderoso.- Manifiesto de don Nicolás Bravo.- Nombramiento de presidente interino.- Acusación del presidente y sus ministros.- Plan del ejército en favor de Santa Anna.- Disposiciones del gobierno de Herrera y de las Cámaras para nulificar y resistir a Santa Anna.- Ataca Santa Anna a Puebla.- Heroica resistencia de los poblanos.- Retirada de Santa Anna.- Entran en Puebla Paredes y Bravo.- Detalles sobre la misión confiada por Santa Anna a Mendoza y Haro.- Comunicación de Santa Anna a Herrera.- Aprehensión de Santa Anna en Jico.- Fiesta de acción de gracias en el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe.- Deróganse los decretos de Santa Anna.- Respuesta de García Conde a un oficio de Santa Anna.- Cambio de ministerio español.- El asunto de la agregación de Texas a los Estados Unidos.- Rompimiento de relaciones.- Temblor del 7 de abril.- Proposiciones de arreglo hechas por los texanos.- El gobierno pide autorización para proceder a un arreglo con Texas.- Decreto de amnistía del 24 de mayo.- Sale Santa Anna para Venezuela.- Convocatoria a elección de presidente.- Motín del 7 de junio.- Proceso del general Rangel.- Descontento e inquietud.- La prensa periodística.- La situación en aquellos días.

CAPÍTULO XII.
1845.- Preliminares del convenio propuesto por los texanos.- Determinaciones del gabinete mexicano al recibir la noticia de la agregación de Texas a los Estados Unidos.- Oposición al gobierno.- Cambio de ministerio.- Presidencia constitucional de don José Joaquín Herrera.- Préstamo de quince millones.- Movimientos de las tropas de los Estados Unidos.- Llegada de Mr. John Slidell.- Intrigas de don Mariano Paredes.- Conducta patriótica de don Mariano Arista.- Pronunciamiento del 14 de diciembre en San Luis.- Manifiesto de Paredes.- Contestación del gobierno.- Circular del ministro Anaya.- Influencias y participación de las clases privilegiadas en el plan de Paredes.- Manifiesto de Herrera.- Pronunciamiento de la capital.- Plan reformado por Valencia.- Fidelidad de los alumnos del Colegio Militar.- Valencia pasa al palacio y el pueblo celebra su triunfo.- Proclama de Herrera.- Detalles relativos al pronunciamiento de la capital.- Proclama de Valencia y alocución de Paredes.- Renuncia de Herrera.- Acomodos entre Paredes y Valencia.- La prensa de la capital: El Siglo XIX, La Voz del Pueblo, El Amigo del Pueblo y El Monitor Constitucional.- Sale de la capital Mr. John Slidell.

CAPÍTULO XIII.
1846.- Competencias entre los generales Valencia y Paredes.- Entra Paredes en la capital.- Acta general del ejército.- Nombramiento de junta de representantes de los Departamentos.- Paredes, presidente interino.- Abusos y desórdenes.- Decisiones notables de Paredes.- Juramento del presidente interino.- Nombramiento del ministerio.- Libertad de imprenta.- El Tiempo y la prensa periodística.- Propaganda monarquista.- Alarma pública.- Declaraciones de Paredes, arrancadas por la indignación pública.- Pormenores relativos a la intriga monarquista.- Sepárase Almonte del ministerio de la Guerra.- Cambios de ministerio.- Bravo gobernador del Departamento de México.- Notas cambiadas con Mr. John Slidell.- Principio de la guerra norteamericana.- Movimientos del ejército de Taylor.- La plaza de Matamoros.- El Fuerte Brown.- Ampudia, general en jefe.- Primeras hostilidades.- Arista, general en jefe.- Plan de Arista.- Las fuerzas mexicanas atraviesan el río Bravo.- Ataque al Fuerte Brown.- Batalla de Palo Alto.- Retirada de Arista.- Acción de la Resaca de Guerrero.- Las fuerzas mexicanas repasan el Bravo.- Arista desocupa Matamoros.- Ocupación de Matamoros por las fuerzas invasoras.- Retirada del ejército mexicano a Linares.- Cambios de ministerio.- Instalación del Congreso general extraordinario.- Pronunciamientos y revoluciones e diversas localidades.- Elección de presidente y vicepresidente de la República.- Iniciativas sobre declaración de guerra, sobre permiso a Paredes para tomar el mando del ejército y sobre facultar al gobierno para hacerse de recursos.- Salen de México tres brigadas con destino a la frontera.- Don Nicolás Bravo se encarga del Poder Ejecutivo.- Nuevo ministerio.- Manifiesto de Paredes.- Iniciativa de decreto del 3 de agosto.- Ineficacia del plan de San Luis.- Pronunciamiento del general Salas.- Contestaciones entre el gobierno y los pronunciados.- Evasión de Paredes.- Conferencia de los comisionados de uno y otro bando.- Triunfo de los pronunciados.- El general Salas ocupa el Palacio Nacional.

CAPÍTULO XIV.
1846.- Manifiesto del general don José Mariano Salas.- Programa del general Salas.- Ley contra conspiradores.- Ingerencia de Gómez Farías en el gobierno.- Conciliaciones malogradas.- Desembarca Santa Anna en Veracruz.- Manifiesto de Santa Anna.- Confesiones importantes.- Declárase en vigor la Constitución de 1824.- Falso federalismo.- Almonte y Santa Anna.- Intrigas de éste en descrédito del sistema federal.- Asambleas populares.- Exageraciones.- Desacuerdo ministerial.- Dificultades del ministerio con Santa Anna.- Entrada de éste en la capital.- Destierro de don Mariano Paredes.- Comunicaciones cambiadas entre el ministro de Relaciones mexicano y el secretario de Estado de Norteamérica.- Orden comunicada al comodoro americano para que permitiese a Santa Anna desembarcar en Veracruz.- Muévese el ejército mexicano hacia Monterrey.- Don Pedro Ampudia, general en jefe del ejército del Norte.- La brigada del general Ramírez llega a Monterrey.- Fortificaciones y defensas de Monterrey.- El fuerte de la Tenería.- Defensa y resistencia heroica de la Tenería el 21 de septiembre.- Ataque al fortin del Diablo.- Ataque del fortín del puente de la Purísima.- Pérdida del fortín de la Federación.- Los prisioneros mexicanos en el campo de Taylor.- Pérdida del fortín del Obispado.- Abandono de las líneas de defensa exteriores.- Combates del día 23.- Situación de los sitiados y de los sitiadores.- El parte de Ampudia.- Capitulación de Monterrey.- Retirada de las tropas mexicanas.- Consideraciones.

CAPÍTULO XV.
1846-1847.- La política de Santa Anna.- El Consejo de Gobierno.- Artículo alarmante del Diario del Gobierno.- Dificultades hacendarias.- Alarma general.- Contribución de guerra.- Motines del 14 y 18 de octubre.- Manifiesto de Santa Anna.- Manifiesto de Salas.- Disgustos entre Salas y Rejón.- Cambio de funcionarios.- Estancia del ejército en San Luis.- Desocupación del puerto de Tampico.- Ocupación de Tampico por los americanos.- Disposiciones de Santa Anna en San Luis.- Censura de ellas hecha por el señor Balbontín.- Terminación del armisticio pactado en Monterrey.- Nota de Buchanan al gobierno mexicano.- Santa Anna deja paso libre a una división americana en marcha para Tampico.- Renuncia Valencia al mando de una división.- Situación del ejército a fines de 1846.- Ataques de la prensa al ejército.- Los bandos políticos.- Decreto de préstamos de dos millones.- Intrigas de diversas órdenes.- Juntas preparatorias.- Apertura del Congreso.- Insurrección de Tabasco.- La neutralidad de Yucatán.- Proyectos de contingente extraordinario a los Estados y préstamo de seiscientos mil pesos.- Contestación del Congreso a las iniciativas sobre recursos.- Elección de presidente y vicepresidente.- Farías toma posesión de la vicepresidencia.- Nuevo ministerio.- Acción de gracias de Santa Anna.- Cargos hechos al clero por el Diario del Gobierno.- Sesión permanente del 7 al 10 de enero.- Discusión de la ley de ocupación de bienes de manos muertas.- Primera protesta del cabildo metropolitano.- Dificultades que se presentaron a la publicación de la ley.- Don Juan José Baz publica por bando solemne la ley de ocupación de bienes eclesiásticos, el miércoles 13 de enero de 1847.- Alborotos; sus promovedores y su significación.- Ministerio de don Andrés López de Nava.- Hostilidad del clero.- Segunda protesta del cabildo metropolitano.- Comunicaciones cambiadas entre el ministerio y el cabildo.- Bando de don Juan José Baez.- Oposición de los moderados al ministerio y a la ley.- Reglaméntase la ley de ocupación.- La Junta de la Academia de San Carlos se niega a intervenir en el asunto de la ocupación de bienes de manos muertas.- Don Fernando Ramírez renuncia al ministerio de Relaciones y Gobernación.- Doblez de Santa Anna.- Protesta del obispo de Michoacán.- Proposiciones de don Vicente Romero contra la insolencia clerical.- Pide el diputado escudero la derogación de las leyes del 11 de enero y 4 de febrero de 1847.

CAPÍTULO XVI.
1847.- Salida del ejército de San Luis en busca del enemigo.- Marcha difícil de las tropas.- Revista del ejército en la Encarnación.- Llegada a Agua Nueva.- Llega la vanguardia mexicana frente a la Angostura.- Santa Anna intima rendición a Taylor.- Planes y disposiciones de los americanos.- Combate del 22 de febrero.- Descripción del teatro de la batalla.- Examen comparativo de los ejércitos.- Batalla del 23 febrero.- Retirada del ejército mexicano.- Parte oficial del general Santa Anna.- Parte oficial del general Zacarías Taylor.- Juicio del historiador americano Ripley acerca de la batalla de la Angostura.

CAPÍTULO XVII.
1847.- El clero, el gobierno y la cuestión de recursos.- Breve estudio del asunto de ocupación de bienes de manos muertas.- Decisión del gobierno para hacer cumplir las leyes de 11 de enero y de 4 de febrero.- Oposición clerical y moderada.- Energía y carácter de don Valentín Gómez Farías.- Cambio de cuartel del cuerpo de cívicos de la Independencia.- Orden de movilización del Independencia.- Pronunciamiento del 26 de febrero.- Proclama de Canalizo.- Plan de los pronunciados.- Anarquía en el Congreso.- Participación del clero en el pronunciamiento.- Farias ante la revolución.- Los polkos soldados de la fe.- Cambio de plan del pronunciamiento.- Incidente relativo a recursos para el mantenimiento de los pronunciados.- Combates de aquellos días.- Prisión de don Manuel Gómez Pedraza.- Crítica situación de Veracruz.- Manifiesto de la mayoría del Congreso.- Santa Anna comunica a Farias y a Barragán su decisión de pasar a la capital a encargarse del gobierno.- Llega Santa Anna a la villa de Guadalupe.- Juramento de Santa Anna y su entrada en la capital.- Alocución de don Juan José Baz al presidente.- Nombramientos.- Terminación de la guerra civil.- Salida de las tropas.- Los partidos: sus alianzas y disensiones con Santa Anna.- Demostraciones en favor de los polkos.- Término final del asunto de la ocupación de bienes de manos muertas.- Ley del 27 de marzo autorizando al gobierno para proporcionarse veinte millones de pesos.- Exhibición de dos millones de pesos hecha por el clero.- Derogación de las leyes de 11 de enero y 4 de febrero.- Consideraciones.- Exposición de Santa Anna al Congreso.- Supresión de la vicepresidencia.- Creación del cargo de presidente sustituto.- Candidaturas de Anaya y Almonte.- Borrascosa sesión del jueves santo.- Nombramiento de don Pedro María Anaya como presidente sustituto.- El periodismo.- Aberraciones.- Proclama de Santa Anna con motivo de la pérdida de Veracruz.- Sale de México Santa Anna.- Temores y peligros.- Algunos pomenores relativos al motín de los polkos.

CAPÍTULO XVIII.
1847.- Invasión americana en el Noroeste de la República.- Acción del Sacramento.- Ocupación de Chihuahua.- Invasión de Nuevo México.- Insurrección de Archuleta y Ortíz.- Invasión de California.- Levantamiento de los californios.- Bloqueo de Veracruz.- La escuadra americana en Alvarado.- Fracasos de la escuadra de Alvarado y San Juan Bautista.- Desembarca Scott en las playas de Veracruz.- El ejército sitiador y el ejército sitiado.- Estado de la plaza.- Patriotismo de los veracruzanos.- Primeras hostilidades.- Rompe Scott sus fuegos sobre la plaza.- Horrores del bombardeo.- Actos heroicos.- Deterioro y ruina de los edificios.- Solicitan los cónsules una tregua.- Negativa de Scott.- Desesperación de los sitiados.- Pérdida de vidas e intereses.- Preliminares de la capitulación.- Capitulación de Veracruz.- Ocupación de Veracruz por los americanos.- Injustas apreciaciones de la conducta de los capitulados.- El Boletín de Veracruz.- Elogios que de los defensores de Veracruz hizo Scott.- Cerro Gordo.- Campamento mexicano.- El ejército americano.- Combate del 7 de abril.- Batalla de Cerro Gordo.- Valerosa defensa de la derecha del campamento mexicano.- Los prisioneros de guerra.- Desocupación de Perote por las tropas mexicanas.- Entran los americanos en Jalapa y en Perote.- Acusaciones y defensas.- El gobierno y los poderes públicos después de la derrota de Cerro Gordo.- Las facultades extraordinarias.- Asalto a Rejón.- La guerra a todo trance.- Las guerrillas.- Consideraciones.- La mediación de Inglaterra.- Los hombres del gobierno.- Carencia de recursos.- Añaganzas del clero.- El orgullo.- La guerra de partidas.- Proyecto de deserción de irlandeses.- Desacuerdo y diferencias.- El Razonador.- Desunión de los poderes públicos.

CAPÍTULO XIX.
1847.- Santa Anna en Orizaba.- Su entrada y permanencia en Puebla.- Decaimiento del espíritu público.- Invadidos e invasores.- Los guerrilleros.- Intimación del general Worth.- Escaranuza de Amozoc.- Entrada de los americanos en Puebla.- Establece Scott su cuartel general en Puebla.- Intrigas y desavenencias en la capital.- Organización de los partidos políticos.- Alarma en la capital al anunciarse el regreso de Santa Anna.- Conferencias en Ayotla.- Exposición de Santa Anna.- Una junta de generales resuelve la defensa de México.- Juramento de la Constitución reformada.- Discurso y manifiesto de Santa Anna.- Separación de Baranda del ministerio de Relaciones Exteriores e Interiores.- El decreto del 7 de mayo.- El clero y los recursos.- Persecuciones a jefes militares.- El periodismo.- Llegada de Mr. Trist con comunicaciones para el gobierno de México.- Pláticas secretas entre Santa Anna, Trist y Scott.- Resolución del Congreso acerca de la nota de Buchanan.- Trabajos emprendidos para la fortificación y defensa de la capital.- Total de fuerzas mexicanas reunidas en la capital.- Situación de las fuerzas.- Plan de Santa Anna.- Aproxímanse a México los americanos.- Entusiasmo público.- Proclama de Santa Anna.- Scott no se resuelve a atacar las fortificaciones del peñon.- Sitúase Scott en Tlalpan.- Rebeldía del general Valencia.- Sitúase en Padierna.- Defectos de la posición.- Combates del 19 y 20 de agosto en Padierna.- Derrota de la división del Norte.- Pormenores y consideraciones acerca de la derrota de Padierna.

CAPÍTULO XX.
1847.- Consecuencias de la derrota de Padierna.- Churubusco.- El armisticio del 21 de agosto.- Motín del 27.- Conferencias de los comisionados para el proyecto de tratado de paz.- Una nota de Mr. Trist.- Ruptura de las negociaciones.- Cesación del armisticio.- Imputaciones y reicriminaciones.- Línea de batalla formada el 7 de septiembre por Santa Anna.- Batalla del Molino del Rey.- Conducta de la caballería y del general Santa Anna el 8 de septiembre.- Ejecución de los irlandeses que formaron la compañia de San Patricio.- Escaramuzas.- Detalles.- Bombardeo y asalto de Chapultepec.- Injustas apreciaciones hechas por Santa Anna acerca de los defensores de Chapultepec.- Avance de los americanos hacia la capital.- Toma de las garitas de Belén y San Cosme.- Resuelve Santa Anna el abandono de la capital.- Conducta patriótica del ayuntamiento de México.- Entran en la capital los americanos.- Combates del pueblo con los americanos.- Disposiciones y medidas dictadas por Scott.- Pérdida de los americanos en la campaña del Valle de México.- Nuestras pérdidas.- Reflexiones.

CAPÍTULO XXI.
1847-1848.- La Constitución de 1824 y el sistema federal.- Renuncia de Santa Anna.- Su campaña de Puebla.- Destitución de Santa Anna.- Peña y Peña se encarga del Poder Ejecutivo.- Entrega Santa Anna el mando del ejército, y se retira a Tehuacán.- La división de Herrera en su marcha a Querétaro.- Elementos disolventes.- Don Pedro María Anaya, presidente interino.- Nueva organización del ejército.- Situación general lamentable.- Ejecución de los patriotas Alcalde y García.- Tropas americanas en la República.- Diversas operaciones de guerra en puntos diferentes.- La capital durante su ocupación por el ejército americano.- El partido moderado y la paz.- Primeros pasos para la celebración de un tratado de paz.- Incidentes ocurridos en los preliminares.- Apertura de las negociaciones.- El Congreso.- Presidencia interina de Peña y Peña.- Movimientos revolucionarios.- Entrevista de los comisionados mexicanos con Mr. Trist.- Nuevas dificultades.- La cuestión de recursos.- El gobierno de Querétaro y sus elementos.- Fírmase el tratado de paz de Guadalupe.- El tratado.- Varias noticias referentes a Santa Anna, el Ayuntamiento de México y el general Scott.- Armisticio.- Ultimas operaciones de tropas americanas.- El tratado de paz en los Estados Unidos.- Su ratificación por el Senado y gobierno americano.- Su ratificación en México.- Canje de las ratificaciones.- Presidencia de don José Joaquín de Herrera.- Muévese de Querétaro el gobierno.- Desocupación de la capital por las tropas americanas el lunes 12 de junio de 1848, a las nueve de la mañana.- Salen de Veracruz los americanos el 30 de julio.- La contraguerrilla poblana.- Revolución de Paredes y Jarauta.- Derrota de las fuerzas de Paredes y fusilamiento del padre Jarauta.- Término de la rebelión de Paredes.- Falta de garantías en la capital.- Instalación del nuevo Congreso.- Conato de pronunciamiento.- Las compañías de San Patricio.- La guerra de castas en Yucatán.- Reincorporación de Yucatán a la República.- El primer aniversario de la defensa heroica de Churubusco.

CAPÍTULO XXII.
1848-1849.- Desbarajuste hacendario.- El ejército y la guardia nacional.- Honras a los mártires de la guerra americana.- Fallecimiento de don Carlos M. Bustamante.- Don Manuel Piña y Cuevas, ministro de Hacienda.- El proyecto de banco nacional.- Proyecto de reforma del ejército.- Representaciones contra Santa Anna.- Situación general al cerrar el Congreso sus sesiones.- La guerra de castas.- Juicio del gobierno moderado.- Proyecto de colonización.- La tolerancia de cultos.- El clero.- El Universal.- El presidente y el Papa.- Dificultades de todo género.- Penurias.- Pronunciamientos.- Polémicas periodísticas.- Renuncia Piña y Cuevas el ministerio de Hacienda.- Contratas de sangre.- El Rito Nacional Mexicano.- La fusión.- Ayuntamiento conservador.- Los monarquistas.- Las elecciones de septiembre en San ildefonso.- Insultos de los conservadores a los caudillos insurgentes.- Su defensa.- Las elecciones de diciembre.- Los ministros de Hacienda.- Proyecto de crédito público.- Manifestación pública contra los monarquistas con motivo de las elecciones para el ayuntamiento.- Sesión del 1° de diciembre en las Cámaras.- Derrota de los monarquistas.- Renuncia el ayuntamiento conservador.- Renuncias, dimisiones y resistencias.- Destierro de un periodista español.- Queda sin solución el conflicto municipal.

CAPÍTULO XXIII.
1850.- Situación general al principio del año, según el discurso presidencial.- Revista de los Estados.- Muerte de hombres notables.- La cuestión del ayuntamiento.- Medidas hacendarias.- Fusión monárquico-santanista.- El partido cconservador impide nuevamente las elecciones de diputados en el Distrito.- El Universal.- Dimisión de Elorriaga.- Don Melchor Ocampo, ministro de Hacienda.- Asesinato de don Juan de Dios Cañedo.- Ataques a don Mariano Arista.- Los periodistas conservadores.- Pobreza de las rentas públicas.- Opiniones de don Manuel Payno.- Nombramientos y renuncias de ministros de Hacienda.- Don Manuel Payno, ministro de Hacienda.- Protesta de periódicos contra la candidatura de Arista.- Sesiones extraordinarias.- Maniobras conservadoras.- Apuntes sobre la historia del partido conservador.- Es instalado el ayuntamiento conservador de 1840.- Elección de don Mariano Arista para la presidencia de la República.- Proyecto de Payno para el arreglo de la deuda exterior.- Proposición de don Guillermo Prieto para una suspensión de pagos.- Situación angustiada del Erario.- El contrarresguardo.- El contrabando.- Asesinato del general Rea.- Edictos del vicario capitular del arzobispado, prohibiendo la lectura de diversas obras y periódicos.- Primeras experiencias de aparatos telegráficos hechas en México.- Aspiración al progreso.- Elección del ayuntamiento.- Arreglo de la deuda interior, hecha por don Manuel Payno.- Instalación de la Junta de Crédito público.- Cierra el Congreso su periodo de sesiones extraordinarias.- Ultimas resistencias del ayuntamiento conservador.

CAPÍTULO XXIV.
1851.- Fuerzas y elementos de los partidos.- Don Clemente de Jesús Munguía y el obispado de Michoacán.- Negociaciones con la Silla Apostólica.- Provisión de vacantes eclesiásticas.- Declara la Cámara válida la elección de Arista.- Filación política de Arista.- Sus antecedentes.- El banquete del 13 de enero.- Arista toma posesión de la presidencia de la República.- Nuevo gabinete.- Renuncia de Payno.- Nombramiento de Esteva.- Examen de los actos de don Manuel Payno como ministro de Hacienda.- Paso de Esteva por el ministerio de Hacienda.- Dificultades y tropiezos en la secretaría de Hacienda.- Iniciativas de Yáñez.- Las facultades extraordinarias en el ramo de Hacienda.- Discusiones en las Cámaras sobre este asunto.- Suspensión de sesiones.- Peña y Cuevas ministro de Hacienda.- Plan de centralización.- Disgusto general.- Exigencias de los acreedores extranjeros.- Intrigas reaccionarias.- Pronunciamiento de los Liceaga.- Los reglamentos de Arista.- Ejecución de los asesinos de don Juan de Dios Cañedo.- Fallecimiento de Quintana Roo y Gómez Pedraza.- Pronunciamiento y plan de Eligio Ortíz.- Juntas de gobernadores en la capital.- Cómo era practicado el sistema federal.- El porvenir.- Dimisión de Piña y Cuevas.- Ministerio de don Fernando Ramírez.- El nuevo gabinete.- Programa político de don Fernando Ramírez.- Renuncia de Esteva.- Miseria pública.- Censuras de la prensa.- Obras de ornato en palacio.- Las convenciones diplomáticas.- Reclamaciones de los ministros extranjeros.- Mr. Doyle.- Revolución de canales y Carbajal.- Mr. Letcher, plenipotenciario de los Estados Unidos.- Don Juan de la Granja.- Fallecimiento de don Manuel Eduardo de Goroztiza.- Los conservadores invitan a Arista a renunciar.- Amenazas de los conservadores a don Melchor Ocampo.- Llegada del representante pontificio monseñor Clementi.- Cierra el Congreso sus sesiones.- Los discursos de clausura de las Cámaras.- Situación general de la República al fin del año de 1851.

CAPÍTULO XXV.
1852.- Informe oficial de los actos de don Mariano Arista en el primer año de su gobierno.- Los conservadores juzgados por Arista.- Noticias complementarias.- Necesidades públicas.- Relaciones con las potencias amigas.- La cuestión del clero.- La instrucción pública y el adelanto intelectual, artístico y literario.- La empresa del telégrafo eléctrico.- Inseguridad en los caminos y ciudades.- Gavillas disidentes.- Carácter de Arista.- Desorden administrativo.- Asaltos a personas notables.- Insultos al presidente.- Intrigas conservadoras.- El asunto de Tehuantepec.- Crecimiento de los males públicos.- La nota de última hora.- Temores de un golpe de Estado.- Cuestiones relativas al sistema representativo.- Dificultades con los ministros de Inglaterra y Francia.- Sucesos de Mazatlán.- Invasiones de los bárbaros.- Rousset de Boulbon.- Rebelión de Valdés en Mazatlán.- Dificultades del ministerio.- Conspiradores y espías.- Pronunciamiento de Blancarte en Guadalajara.- Revolución de Revolledo.- Dimisión del gabinete Ramírez.- Imposibilidad de formación de nuevo gabinete.- Segundo plan de Blancarte.- Decreto del 21 de septiembre restringiendo la libertad de imprenta.- Sesiones extraordinarias.- Acusación de varios ministros.- El plan del Hospicio.- Defección de López Uraga.- Los revolucionarios juzgados por don Melchor Ocampo.- Sucesos de Sonora.- Don Guillermo Prieto como ministro de Hacienda.- El sacristán Pablo Morales.- Pronunciamientos en diversas localidades.- Dimisión de don Mariano Yáñez.- Un discurso del señor don Guillermo Prieto, sobre facultades extraordinarias en el ramo de Hacienda.- Ataque de El Siglo a don Guillermo Prieto.

CAPÍTULO XXVI.
1853.- Ultimos cambios de gabinete bajo el gobierno de Arista.- Don Juan Alvarez y don Mariano Arista.- Pronunciamiento de Ulúa y Veracruz.- Apertura del Congreso.- Los discursos.- Las primeras sesiones.- Trabajos preparatorios de la renuncia de Arista.- El general Arista hace entrega del Poder Ejecutivo.- Dimisión del presidente.- La Cámara admite la renuncia de Arista y procede al nombramiento de presidente interino.- Nombramiento de don Juan Bautista Ceballos.- El nuevo ministerio.- Conceden las Cámaras al gobierno facultades extraordinarias.- Motines frecuentes.- Primero actos del gobierno de Ceballos.- Estado de la revolución.- Iniciativa revolucionaria de Ceballos.- Renuncian tres de los ministros.- Ceballos disuelve las Cámaras.- Pormenores.- Don Juan Múgica y Osorio.- Manifiesto de Ceballos.- Gobierno revolucionario de Ceballos.- Desórden.- Las operaciones militares en Guadalajara.- Revista de los Estados.- Entrevista de Robles y Uraga en Silao.- Convenio de Arroyozarco.- Renuncia Ceballos.- Nombramiento de don Manuel María Lombardino.- La cuestión de Tehuantepec.- Cuestión Lafont.- Llamamiento al general Santa Anna.- Actos más o menos notables del gobierno de Lombardini.- Las reacciones.- Mexicanos y americanos.- Invaden los guatemaltecos el departamento de Soconusco.- Los conservadores de Michoacán.- Oaxaca.- Puebla.- Veracruz.- La situación en principios de marzo.- Elección de Santa Anna para la presidencia de la República.- Monseñor Clementi delegado apostólico.- El asunto Falconnet.- Preparativos de la vuelta de Santa Anna.- Desorden general en los Estados.- Carta de Alamán, programa del partido conservador.

CAPÍTULO XXVII.
1853.- Llegada del general santa Anna a Veracruz.- Entra el presidente en la capital.- Sucesos de los primeros veinte días del mes de abril.- Santa Anna toma posesión de la presidencia.- Ministerio conservador.- Decrétase la centralización administrativa.- Supresión de la libertad de imprenta.- El Consejo de Gobierno.- Repartición de empleos.- Disposiciones militares.- El nuevo ministerio español.- Los periódicos.- El Siglo XIX.- Destierro de don Mariano Arista.- Centralización de rentas.- Ley contra salteadores.- Rousset.- Lane y el territorio de la Mesilla.- Pronunciamiento de la guardia nacional en Veracruz.- Fallecimiento de don Lucas Alamán.- Proyectos para solicitar el protectorado de España.- El partido conservador y la monarquía.- Lo de la Mesilla.- Asonada en Guanajuato.- Ley contra conspiradores.- Dimisión de Haro y Tamáriz.- Fallecimiento de Tornel.- Nuevos ministros.- Rompimiento de Santa Anna y Suárez Navarro.- Nuevas contribuciones.- Otros decretos.- Restablecimiento de la Orden de Guadalupe.- Tiranía y opresión.- Destitución de Ceballos, de Castañeda y de los ministros del Tribunal de Guerra.- Villarreal.- Rousset Boulbon.- Acta del 17 de noviembre levantada en Guadalajara.- Su Alteza Serenísima.- La cesión de la Mesilla.- La invasión de Walker.

CAPÍTULO XXVIII.
1853-1854.- La revolución de Ayutla y sus primeros caudillos.- Don Juan Alvarez.- Don Ignacio Comonfort.- Don Tomás Moreno.- Don Florencio Villarreal.- Pronunciamientos locales en el sur.- Pronunciamiento de Cepeda Peraza en Yucatán.- Venta de indígenas.- Agitación de los ánimos en el departamento de Guerrero.- La dictadura en México.- Resuelve Santa Anna invadir el sur.- Varias disposiciones hostiles dictadas por el gobierno.- Preliminares del rompimiento.- Adhiérese Comonfort a los planes de don Juan Alvarez.- Junta de La Providencia.- Proclamación del Plan de Ayutla.- Reforma del Plan de Ayutla en Acapulco.- Entusiasmo con que fue recibido el Plan de Ayutla.- Disidencias y sus motivos.- Pormenores.- Primero actos de don Juan Alvarez como jefe del ejército restaurador de la libertad.- Adhesiones.- Movimientos de tropas.- Salida de Santa Anna para el sur.- Su marcha hacia Acapulco.- Acción del Coquillo.- Captura del coronel Torres e incidentes de su salvación.- Fusilamiento de don Gordiano Guzmán.- Santa Anna en Acapulco.- Tentativa de asalto del 20 de abril.- Conferencias entre Comonfort y Céspedes.- Santa Anna se retira levantando su campo.- Defensa de don Juan Alvarez.- Acción del Peregrino.- Fallecimiento del general don Nicolás Bravo y de su esposa doña Antonia Guevara.- Alarma producida en México por falta de noticias de Santa Anna.- Explicaciones oficiales de la retirada de Santa Anna.- Entrada de Santa Anna en México.- Crisis ministerial.- Progresos de la revolución.- Disposiciones terroríficas dictadas por el gobierno.- Salvación de Zambonino y Holzinger.- Nuevos pronunciamientos y adhesiones a la revolución.- Derrota y muerte de Villalva en el cerro del Limón.- Ejecución de don José María Ramos.

CAPÍTULO XXIX.
1854-1855.- La contribución de puertas y ventanas.- La venta del territorio de la Mesilla.- Ley contra murmuradores.- Expedición, derrota y muerte del conde Rousset Boulbon.- Desaprobación oficial y oficiosa de la conducta de Yáñez.- La guerra del sur.- Pronunciamiento de Garza y sitio de Ciudad Victoria.- La revolución en Michoacán.- Carácter bárbaro en la guerra.- Ataque a Morelia.- Persecución y espionaje.- Incidente de don Enrique Angón.- Regresa Comonfort de su viaje a los Estados Unidos.- Acción de Calvario.- Zuloaga en Nuzco.- Triunfos y adhesiones.- Apelación al pueblo.- Santa Anna y el partido conservador.- la revolución en principios de 1855.- Persecución y confinamientos.- Adhiérese a la revolución la brigada Zuloaga.- Toma de Huetamo y fusilamiento de Babamonde.- Nuevos triunfos de la revolución.- Guerra salvaje.- Manifiesto del 2 de febrero.- Salida de Santa Anna a Iguala.- Fusilamiento de don Rosendo Moreno.- La revolución de los Departamentos de México y Michoacán.- Terrible expedición del coronel Santa Anna en Michoacán.- Lo que fue y representó la revolución de Ayutla.- Zuloaga se adhiere a la revolución.- Desconfianza con que fue vista su adhesión.- El dinero de la Mesilla y don Francisco Arrangoiz.- Los ministros de Hacienda.- Opiniones de campaña.- Derrota de don Santos Degollado.- Pronunciamiento de Vidaurri.- Consulta de Santa Anna relativa al Estatuto orgánico.- Comonfort en Jalisco.- Toma de Zapotlán.- Ocupación de Colima.- Preparativos del viaje de Santa Anna.- Don Antonio López de Santa Anna abandona la capital el 9 de agosto de 1855.

Conclusión.

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Compilación de Omar Cortés

LOS TRÁGICOS SUCESOS DE LEÓN
Y
EL CONGRESO DE LA
FEDERACIÓN ANARQUISTA MEXICANA

Primera edición cibernética, enero del 2011

Captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés

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ÍNDICE


Presentación de Omar Cortés.

Lo que sucedió en la ciudad de León, Gto, por Omar Cortés.

Los trágicos sucesos de León y el Congreso de la Federación Anarquista Mexicana.

Primer Congreso de la Federación Anarquista Mexicana.

A todos los anarquistas

Discurso de Liberto Callejas, en el miin de clausura de la F.A.M.




PRESENTACIÓN

La recopilación de escritos que, bajo el título Los trágicos sucesos de León y el Congreso de la Federación Anarquista Mexicana, colocamos en los estantes de nuestra Biblioteca Virtual Antorcha, pretende aportar elementos de análisis a las personas interesadas en la historia del anarquismo y de las luchas ciudadanas en pro de la democracia en México, con datos que permitan comprender mejor el presente gracias a referencias históricas vivas.

Ciertamente, los dos temas que aquí se entrelazan, quizás sorprendan a la mayoría de las personas que se acerquen a curiosear la presente edición virtual, puesto que hasta ahora nadie se había preocupado por dar a conocer los documentos referentes al Congreso de la Federación Anarquista Mexicana, celebrado a fines de diciembre de 1945, publicados en el vocero Tierra y Libertad, y tampoco prevalecía ningún tipo de interés por buscar la posible relación que hubiese habido entre estos dos, aparentemente distanciados acontecimientos.

Muchos años han pasado desde que ocurrieron estos eventos; sesenta y cinco para ser exactos, resulta por lo tanto comprensible que los jóvenes no tengan idea alguna respecto a los mismos. Incluso, esta tragedia que materialmente sacudió al país entero, pocos son los que la recuerdan, y menos aún son los que pudieran dar alguna semblanza de lo ocurrido. ¿Y qué decir del Congreso de la Federación Anarquista Mexicana? Por supuesto que también son pocos los que saben que se celebró, y poquísimos quienes pueden transmitir lo que se abordó en éste.

Pues bien, la presente edición cibernética busca cubrir esos vacíos, poniendo al alcance de los interesados el material en cuestión.

En la presente recopilación juzgamos necesario incluir una corta semblanza de los acontecimientos ocurridos en la ciudad de León, Gto., por considerarlos de importancia. Para su elaboración partimos principalmente de tres fuentes: la primera, los recuerdos de las conversaciones que con mucho agrado presenciaba entre mi padre y mi hermano; la segunda, el conjunto de documentos incluidos por Alfonso Trueba en su ensayo La batalla de León por el Municipio Libre, editado por la Editorial Jus, y, la tercera, los apuntes y recuerdos de la investigación que hace ya muchos años realice consultando diversas publicaciones en la Hemeroteca Nacional, y que el interesado puede ver aquí, en nuestra Biblioteca Virtual Antorcha, véase, Cortés, Omar, La noche que los ángeles lloraron, Biblioteca Virtual Antorcha, Primera edición cibernética, enero del 2003.

Ahora bien, en relación a lo descrito en el vocero libertario Tierra y Libertad, muchas reflexiones pueden y, quizá sea prudente realizar. En primer lugar, resulta claro que quien haya escrito al respecto, no poseía toda la información y muy probablemente sus fuentes se hayan reducido a lo que se publicaba en los principales diarios de México. Por otra parte, resulta bastante confusa la actitud de la representación del grupo Vía libre, los compañeros Ignacio Muñoz y Sebastián Ascencio, en el seno de las labores del Congreso, ya que, por lo menos ateniéndonos a las actas del evento, véase, La casa sin puertas, actas y documentos del Primer Congreso de la Federación Anarquista de México, Segunda edición cibernética, enero del 2003, Biblioteca Virtual Antorcha, captura y diagramación, López, Chantal y Cortés, Omar, no encontramos ninguna intervención suya que resultase acorde con lo que en ese entonces -últimos días del mes de diciembre de 1945-, estaba aconteciendo en la denominada Perla del Bajío, lo que resulta sorprendente y hasta cierto punto, inexplicable. La única intervención de estos compañeros, que quedó asentada en actas, se refirió a su extrañeza ante el mensaje de apoyo participativo enviado por el también grupo leonés Anselmo Lorenzo, arguyendo que ellos, Ignacio y Sebastián, no tenían el menor conocimiento de la existencia del mentado grupo Anselmo Lorenzo. Véase, Acta de la Tercera sesión del Congreso de la Federación Anarquista de México, en La casa din puertas, actas y documentos del Primer Congreso de la Federación Anarquista de México, Segunda edición cibernética, enero del 2003, Biblioteca Virtual Antorcha, captura y diagramación, López, Chantal y Cortés, Omar

Tenemos también que cuando en ese Congreso se abordó el tema del Municipio social, acordose cambiar el término Municipio por el de Comuna, mencionándose que para el léxico anarquista era mucho más congruente la significación del término Comuna que la de Municipio, aunque el argumento de la congruencia jamás llegó a ser claro. Lo que si era evidente en aquel entonces -año de 1945-, y continúa siéndolo ahora -2011-, es que en México el vocablo Comuna, no es de uso común, como sí lo es el de Municipio. Lo curioso de todo esto es que nadie de los presentes, y particularmente Ignacio Muñoz y Sebastian Ascencio, representantes ante el Congreso, del grupo leonés, Vía libre, dijeran esta boca es mía, máxime si tomamos en cuenta la titánica lucha que la mayoría de la población leonesa estaba, en esos precisos momentos, llevando a efecto.

Suponemos que los compañeros leoneses sabían de la lucha sin cuartel que la población realizaba en defensa, ni más ni menos, que de lo asentado en el artículo 115 de la Constitución Política Mexicana, por lo que no se entiende ese silencio, ante las argumentaciones francamente baladíes que finalmente serían aceptadas por el Pleno.

La única conclusión que nos es posible extraer de ese conjunto de sin razones, es que la asistencia a ese Congreso anteponía la ideologización a la realidad, y así, tercos por mantenerse fieles a los principios, negábanse a ver o, para ser más precisos, fingían no ver, lo que ocurría a su derredor. En fin, esa es la única respuesta que podemos esbozar ante tan inexplicable ceguera.

Curiosamente quedaron entrelazados el Primer Congreso de la Federación Anarquista de México, y los trágicos hechos en la ciudad de León, Gto., debido a un escrito publicado en el periódico Tierra y Libertad, y que ahora damos a conocer para que quien lo considere pertinente, extraiga de ello elementos que le sean de utilidad y realice las reflexiones que piense sea conveniente hacer.

Omar Cortés

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LO QUE SUCEDIÓ EN
LA CIUDAD DE LEÓN, GTO.

Habida cuenta de la poca información vertida sobre la matanza de la que se hace mención en el N° 37 del periódico anarquista Tierra y Libertad, y temiendo que la mayoría de las personas que lean esta recopilación de escritos, entiendan de manera excesivamente fragmentaria la sucesión de hechos que condujeron a tan lastimosa situación, nos hemos visto impelidos a elaborar este suscinto escrito mediante el cual pretendemos, aunque sea de manera breve, presentar una visión global de los acontecimientos desarrollados en 1945 y 1946, en la ciudad de León, Gto.

Lo primero que se debe es buscar entender la concatenación de sucesos que en cierta medida determinaron el desarrollo de ese proceso. En primer lugar, tenemos el innegable hecho de que a mediados de 1945, con la finiquitación de la Segunda Guerra Mundial, México, como uno de los paises beligerantes, recupera el estado de normalidad en cuanto a la plena vigencia de las garantías individuales, las cuales, precisamente por encontrarse el país en guerra contra el bloque del Eje (Alemania, Italia y Japón) habían sido restringidas, privando en la República Mexicana el consabido régimen de excepción.

Aunado a lo anterior, era muy previsible, que ante la nueva realidad mundial, los regímenes presidenciales mexicanos abandonaran la tendencia mantenida durante los últimos años de que el representante del Poder Ejecutivo Federal surgiese del ejército, y bregaran para que la República entrase en la tan anhelada época civilista, en la cual serían precisamente los civiles quienes se hicieran cargo de la administración gubernativa.

En 1945 desarrollábase el clásico tira y afloja entre tres personalidades, frente a sus respectivos organismos políticos, que forcejeaban por convertirse en el Presidente de la República. Por el partido oficial, esto es, el Partido de la Revolución Mexicana, se encontraba el Lic. Miguel Aleman; por el Partido Democrático de México, el señor Ezequiel Padilla; y, por el Partido Acción Nacional, el señor licenciado Manuel Gómez Morín. Es pues, en este marco, que se iniciaría el proceso cívico en la ciudad de León, Guanajuato.

Así, a mediados de 1945, de manera espontánea, comienza a organizarse un pequeño grupo de ciudadanos leoneses quienes, reuniéndose cada día en las bancas de la Plaza Principal de la ciudad, discutían, intercambiaban opiniones y reflexionaban de manera conjunta en torno a la situación que vivíase cotidianamente en la ciudad, poniéndo énfasis en las carencias de servicios que la población enfrentaba, al igual que de las deficiencias administrativas por parte del Ayuntamiento y de los no pocos negocios turbios en relación a los contratos que el municipio realizaba con terceros para diversas finalidades.

No debe pasarse por alto que en aquellos años, la ciudad de León contaba con una población algo superior a los cien mil habitantes, y que su crecimiento avanzaba con pasos firmes.

Y así fue que de plática en plática, aquel pequeño número de ciudadanos leoneses llegaron a la determinación de editar un modesto periódico de cuatro páginas, al que titularían La Voz de León, el que en un muy corto periodo de tiempo llegó a convertirse en el primer diario leonés. Sus objetivos eran crear una conciencia ciudadana sobre las carencias infraestructurales de la ciudad, los derechos y deberes que tanto la población como las autoridades tenían y divulgar el ideario municipalista contenido en el artículo 115 de la Constitución Política Federal Mexicana.

El 27 de junio de 1945, aquel grupo daría un paso decisivo al fundar un organismo político local, y el 6 de julio de ese mismo año, treinta y ocho personas, reunidas en el Casino de León, acuerdan la creación de la Unión Cívica Leonesa, cuyo lema sería: Por un León mejor.

Para el 14 de julio se discutirían y aprobarían los estatutos del recién creado organismo, habiéndose aumentado la membresía a cincuenta integrantes, y eligiéndose, igualmente, la Mesa Directiva con las siguientes personas:

Presidente, Ricardo Hernández Sorcini;
Secretario, Jesús Garibay, y;
Tesorero, Florencio Quiroz.

Sería el 18 de julio cuando la Unión Cívica Leonesa, lanza su primer Manifiesto a la población.

Cabe señalar que los oponentes a la Unión Cívica Leonesa, mofábanse de esa organización señalando que sus siglas, U.C.L, significaban: Unos Cuantos Locos, con el fin de ridiculizar sus alcances y posibilidades.

Para el 26 de agosto, la naciente organización realizaría su primer mítin con una muy moderada asistencia de cincuenta personas, y el 6 de septiembre, discútese, al interior de ese organismo, la conveniencia o inconveniencia de participar en el proceso electoral local a celebrarse el 16 de diciembre de aquel año de 1945 para renovar las autoridades municipales. La discusión polarízase en dos bloques: una corriente proabstencionista y otra proparticipacionista, terminando, finalmente, por imponerse este último bloque encabezado por los señores Irineo Durán, Miguel Araujo y el ingeniero Sánchez Hernández.

El 17 de septiembre, la ciudad de León se engalana para recibir la visita del presidente de la República, General Manuel Avila Camacho, quien acompañado por el gobernador del Estado de Guanajuato, el señor Ernesto Hidalgo, realiza una salutación a la población desde los balcones del Palacio Municipal.

El 7 de octubre, la Unión Cívica Leonesa inicia las tareas de auscultación entre sus miembros y simpatizantes para determinar quién será su candidato y quiénes integraran su planilla de probables futuros regidores.

El 18 de octubre, una Comisión de la Unión Cívica Leonesa se entrevista en la ciudad de Guanajuato con el señor gobernador, Ernesto Hidalgo, con la finalidad, tanto de precisar su postura ante los comicios municipales, al igual que para tender los necesarios puentes de comunicación con la máxima autoridad estatal. De lo acaecido en aquella fallida reunión emergería el nefasto concepto, acuñado por el señor gobernador de la entidad guanajuatense, señor Ernesto Hidalgo, de la tristemente célebre democracia dirigida, misma que se resumía en la perversa idea de que lo que finalmente debería prevalecer en cuanto a candidatos y procesos electorales era, simple y sencillamente, la voluntad del gobernador en turno, y como el señor Ernesto Hidalgo mostrose poco dispuesto para con la Unión Cívica Leonesa y sus particulares conceptos y objetivos, quedaba pues a la consideración de aquella Comisión el interpretar el curso que habrían de tomar los acontecimientos.

El 9 de noviembre la Unión Cívica Leonesa, realiza su primera Asamblea Popular en el Barrio de arriba, con la finalidad de ir consultando a los vecinos acerca del posible candidato y la conformación de su planilla. En el acto participaron como oradores los señores Jesús Anaya y Ricardo Hernández Sorcini, habiendo tenido que enfrentar una auténtica provocación instrumentada por sinarquistas, puesto que la Unión Nacional Sinarquista, no veía con buenos ojos a muchos integrantes de la Unión Cívica Leonesa, además de que, siendo el sinarquismo uno de los organismos con más presencia en la ciudad de León, Gto. en 1945, sobre todo en los barrios populares, resultaba lógico que no iban a permitir que ningún otro posible gallo cantara en lo que ellos consideraban su gallinero, y de aquí que se hubiese lanzado la consigna de boicotear a la Unión Cívica Leonesa.

El resultado de aquella provocación conllevo a que la Unión Cívica Leonesa iniciara una paciente y ardua campaña de convencimiento a través de su periódico La Voz de León, explicando su postura y alegando en su favor que si bien esa organización era independiente de la Unión Nacional Sinarquista, ello no quería decir que fuese su enemiga. Aquella campaña de convencimiento al igual que los buenos oficios realizados por personalidades de militancia sinarquista cercanas a algunos miembros prominentes de la Unión Cívica Leonesa, resultaron determinantes para notoriamente suavizar aquel boicot.

Así las cosas, del 13 al 28 de noviembre celebráronse varias Asambleas Populares en todos los barrios de la ciudad con la finalidad de divulgar la plataforma de principios y acción de la Unión Cívica Leonesa, y de ir ubicando a los posibles candidatos, en base a las opinión de los vecinos.

La noche del viernes 28 de noviembre, celebróse en la Plaza Principal de León, Gto., la Asamblea Popular en la que se designaría al señor Carlos A. Obregón, candidato a la presidencia municipal por la Unión Cívica Leonesa, al igual que los integrantes de su planilla.

A contraparte, el oficialista Partido de la Revolución Mexicana, designaba como su candidato al señor Ignacio Quiroz.

El lunes 3 de diciembre, la Unión Cívica Leonesa celebraría un mítin en la Plaza principal de la ciudad al que asistieron cerca de siete mil personas, y en ese mismo acto convocóse a una manifestación multitudinaria para el día 12 de diciembre, misma que se efectuaría con el sorprendente resultado de una participación superior a las veinte mil personas, lo que probaba que, definitivamente, Unos Cuantos Locos habían prácticamente enloquecido a una ciudad entera.

A partir del éxito de aquella manifestación, la Unión Cívica Leonesa inicia una campaña entre sus adherentes y simpatizantes en torno a la conducta a seguir el día de las elecciones. Y así, el lunes 14 de diciembre, claramente se precisa en La Voz de León, la manera en cómo deberían de instalarse las Mesas de votación, señalándose que según la ley, las Mesas deben constituirse con los primeros cinco electores que se presentasen, alertando sobre la posibilidad de que el partido oficialista montara mediante operaciones fraudulentas la preinstalación de las Mesas de votación. La consigna fue: no permitir, de ninguna manera, esas chapuzas. Sin embargo, los días 15 y 16 de diciembre, el Partido de la Revolución Mexicana, movilizaría nutridos contingentes de campesinos acarreados del vecino municipio de San Francisco del Rincón, Gto., para llevar a cabo la fraudulenta operación de las Mesas preinstaladas, lo que a final de cuentas no le sería de provecho al partido oficial puesto que los seguidores y simpatizantes de la Unión Cívica Leonesa, siguiendo al pie de la letra las instrucciones divulgadas mediante La Voz de León, y sin amedrentarse, encararon a los tramposos, corriéndoles de las Mesas, e instalándolas tal y como lo señalaba la legislación vigente.

Con todo y la imponente movilización realizada por la Unión Cívica Leonesa el día 16 de diciembre, hubieron de enfrentarse serios problemas, como lo fueron la falta de padrones, y muchas adversidades de todo tipo. A cada problema, la Unión Cívica Leonesa, respondió con la solución indicada. Y así, se establecieron listas de votantes con todos los datos, incluso huellas dactilares de los votantes, avaladas por fe pública notarial, con lo que quedó patente el aplastante triunfo obtenido por el señor Carlos A. Obregón, sobre su oponente, el señor Ignacio Quiroz.

El 17 de diciembre, arriba a la ciudad de León, Gto., el coronel Pablo Cano Martínez y sus tropas, procedente de la vecina ciudad de Irapuato, Gto., realizando de inmediato una reunión con las representaciones del Partido de la Revolución Mexicana y de la Unión Cívica Leonesa en el Hotel México, con el objeto de exigirles su colaboración para el resguardo del mantenimiento del orden, petición que tenía de hecho como base la convocatoria de la Unión Cívica Leonesa para realizar, el día 20 de diciembre, un paro general de labores en la ciudad.

El 20 de diciembre, reuníase la Junta Computadora de la Votación en el local que ocupaba el Cine Ideal, cito en la Plaza principal, sucediendo lo que ya la Unión Cívica Leonesa temía: no permitir la entrada a los auténticos presidentes de casilla, organizándose una auténtica pantomima calificadora, y ello no obstante el notorio éxito obtenido con el llamamiento al paro de labores en la ciudad.

Ante la negativa oficialista para permitir a los auténticos presidentes de casilla entrar al recinto de la Junta Computadora, la Unión Cívica Leonesa toma la determinación de instalar su propia Junta Computadora en la Plaza de la industria, vecina de la Plaza principal, en donde se nombra como presidente al señor Guadalupe Durán, y una vez realizado el cómputo, se da a conocer los siguientes resultados: 22173 votos para el señor Carlos A. Obregón y su planilla, postulados por la Unión Cívica Leonesa; 58 votos para el señor Ignacio Quiroz y su planilla, postulados por el Partido de la Revolución Mexicana. El triunfo era aplastante.

Ese mismo día 20, por la tarde, partiría de la ciudad de León, Gto., una caravana compuesta por un centenar de vehículos, y una comisión de la Unión Cívica Leonesa, encabezada por el licenciado José Trueba Olivares, a entrevistarse, en la ciudad de Guanajuato, con el señor gobernador Ernesto Hidalgo. Esta entrevista se llevó a cabo, pero sus desconcertantes resultados dejaron boquiabierta a la comitiva, por la actitud de intransigencia del señor gobernador, quien, fiel a su particular concepción de la democracia dirigida, negóse rotundamente a aceptar las argumentaciones de la representación de la Unión Cívica Leonesa.

Así las cosas, la Junta Computadora instalada a instancias de la Unión Cívica Leonesa, apegada quisquillosamente a la normatividad municipal, púsose a expedir las credenciales de presidente y regidores al señor Carlos A. Obregón y a los integrantes de su planilla.

Posteriormente, una Comisión de la Unión Cívica Leonesa, se trasladó a la ciudad de México buscando entrevistarse con el presidente de la República, llegando tan sólo a ser recibidos por el Procurador General de la República, señor José Aguilar y Maya, posteriormente, por algunos senadores, por un ministro de la Suprema Corte de Justicia y finalmente por el Subsecretario de Gobernación.

Mientras tanto, el señor gobernador, Ernesto Hidalgo, también viajaría a la ciudad de México para entrevistarse con el presidente de la República y exponerle su particular versión de aquel proceso electoral municipal.

En los últimos días del mes de diciembre, hubo una inusual movilización militar hacia la ciudad de León, Gto., al arribar nutridos cuerpos de tropa comandados por el coronel Emilio Olvera Barrón.


El 31 de diciembre de aquel año de 1945, la Unión Cívica Leonesa publica un manifiesto en los principales diarios de la ciudad de México, en el que expone sus razones sobre las irregularidades habidas en el proceso electoral municipal.

Durante la noche de aquel 31 de diciembre, arriban a la ciudad de León, Gto., nutridos contingentes campesinos acarreados por el partido oficial de otros municipios, y el día 1° de enero de 1946, se instala en el Palacio Municipal el ayuntamiento espureo encabezado por el señor Ignacio Quiroz. Simultáneamente, en el Parque Hidalgo, la Unión Cívica Leonesa, organiza un mitin en el que expresa su inconformidad con los acontecimientos. Éste terminaría siendo disuelto por la fuerza militar, que bajo el mando del coronel Pablo Cano Martínez, agredió a la multitud pacíficamente reunida.

Después de esta represión, el coronel Pablo Martínez recibió la orden de movilizarse con sus efectivos a la ciudad de Irapuato, Gto., quedando las tropas de la ciudad de León, Gto., bajo el mando del coronel Emilio Olvera Barrón.

El 2 de enero como epílogo de aquel verdadero desfile de monstruosidades, el gobernador, señor Ernesto Hidalgo, a nombre del Comité estatal del Partido de la Revolución Mexicana, publicó un comunicado en los diarios capitalinos El Universal, y Excelsior, echando a volar las campanas, anunciando la instalación del ayuntamiento espureo y retando, provocadoramente, a la Unión Cívica Leonesa.

Aquel 2 de enero de 1946, la población leonesa, haciéndose eco del llamado de la Unión Cívica Leonesa a la realización de un paro generalizado de labores, llevó a cabo la más maravillosa huelga ciudadana de que en ese entonces se tuviera memoria.

A las diez horas, hora acordada para iniciar el paro, todas las tiendas, oficinas, mercados, talleres, fábricas, etc., dejaron de laborar. El mensaje al ayuntamiento espureo era más que claro: la población leonesa no estaba dispuesta a dejarse administrar por un grupo de delincuentes electorales.

Y el ayuntamiento entendió cabalmente la voz popular, siendo entonces que el impuesto presidente municipal, señor Ignacio Quiroz, comprendiendo que bajo tales circunstancias le sería imposible llevar a cabo su labor administrativa, buscó tender puentes de entendimiento con la Unión Cívica Leonesa, invitándoles a discutir ahí, en Palacio, para llegar a un buen acuerdo que a todos beneficiase, obteniendo como respuesta la única alternativa posible: que renunciara a su puesto y se instalara a quienes habían obtenido, en las urnas, el triunfo.

Ante tan tajante respuesta, el señor Ignacio Quiroz argumentó la necesidad de plantear tal opción al señor gobernador Ernesto Hidalgo, para lo cual se trasladó a la ciudad de Guanajuato.

En seguida, en un improvisado mitin frente al Hotel Condesa, no faltó el orador que yéndose de lengua, adelantándose a los hechos, se le ocurrió informar a los ahí reunidos, como si se tratase de un hecho consumado, la decisión del señor Ignacio Quiroz de renunciar a su cargo como presidente municipal, exabrupto éste, que no obstante haber sido producido dentro de un ambiente pletórico de pasiones, resultó sumamente perjudicial puesto que los ahí reunidos, dando por hecho lo informado, estallaron en un frenesí de alegría generando falsas expectativas.

A las seis de la tarde de aquel agitadísimo 2 de enero, realizase un segundo mítin, el cual tendría por objetivo informar a la población sobre el resultado de la entrevista entre los señores Ignacio Quiroz y Ernesto Hidalgo, pero como no había qué informar, puesto que el señor Ignacio Quiroz no se había comunicado con la representación de la Unión Cívica Leonesa, fue ahí cuando aparecieron los primeros síntomas de descontrol. La representación de la Unión Cívica Leonesa, prácticamente se vió desbordada por los asistentes, quienes, desoyendo la recomendación de los oradores de que volviesen a sus hogares y de que estuviesen alerta de los acontecimientos, negóse rotundamente a abandonar la Plaza.

Así las cosas, a las ocho de la noche, los oradores volvieron a insistir a la población a que se retirara a sus hogares, pero ante el poco éxito de sus desesperados llamados, apelaron entonces a la cordura aconsejando a los reunidos el evitar caer en cualquier acto de provocación.

Eran cerca de las nueve de la noche, cuando llegaron a la Plaza unas decenas de jóvenes cargando un ataud que llevaba pintarrajeadas en letras blancas las iniciales P.R.M. (Partido de la Revolución Mexicana), realizando una representación digna de la corriente dramática llamada Living theatre, del Funeral de la imposición, con rezos y llantos.

La comitiva llegó frente al Palacio Municipal y ahí depositó el féretro, arreciando sus fingidos llantos, siendo entonces cuando, súbitamente, se apagaron todas las luces del alumbrado público, iniciándose, desde los balcones y la azotea del Palacio Municipal una lluvia de balas sobre los ahí reunidos. Acto seguido, se inició la movilización de las tropas que se encontraban en el edificio municipal, saliendo a batir a la gente. El resultado de aquella bestial agresión fue de veintisiete personas muertas y decenas de heridos.

La lista de las víctimas mortales fue la siguiente:

Hermenegildo Ramírez
Pedro Monroy
Agustín Ruiz
Eleuterio Alcaraz
Pascual Solís
Juan Hernández
Guillermo Tapia
José de la Luz González
Ignacio Torres
Félix Macías Ibarra
Ignacio Horta
Genaro Aguado
Jesús Arredondo
Basilio Monjarraz
Salvador Guzmán
José Arredondo
Manuel Estevez
Manuel García
Julio Avila
Cesáreo Ibarra
Agustín Marmolejo
José Gutiérrez
María Pilar Ramírez
Nicolás Rocha Gómez
Manuel Riva Villagómez
Antonio Baena
Manuel Ortega

Aquella tragedia sería fuente de inspiración para un Corrido Popular, cuya letra versa:

Voy a quitarme el sombrero
para empezar a cantar
lo que pasó el 2 de enero ...
¡No me quisiera acordar!

Oiga, toda la nación
cómo a unos hombres cabales
asesinaron en León
los soldados federales.

A las nueve de la noche,
¡qué hora tan señalada!
empezó la balacera
contra la gente agrupada.

¿Y cuál fue el origen, señores
de los hombres balaceados?
Pedían una sola cosa:
gobierno de hombres honrados.

Yo ví correr mucha sangre
en tan terrible desgracia;
¡qué caro cuesta a los pueblos
conquistar la democracia!

Yo pregunto respetuoso
si la misión del soldado
es asesinar al pueblo
cuando lo ve desarmado.

Yo no quiero recordar
tan horrenda matazón
que no más de recordarla
se me parte el corazón.

¡Qué noche tan espantosa!
Los perros tristes aullaban
y en el cielo los luceros
parecía que hasta lloraban.

¡Oh mi gran pueblo de León,
pueblo valiente y honrado,
contigo en mi corazón
tus desgracias he llorado!

Por tu valor y tu nombre
eres un León de verdad:
con tu sangre conquistaste
tu honor y tu libertad.


El 3 de enero, el gobernador, señor Ernesto Hidalgo, arribaría a la ciudad de León, Gto., y celebraría una reunión en las instalaciones del Instituto Lux, en donde integraría una auténtica Junta de Notables, con el objeto de conformar la Junta de Administración Civil.

Durante aquella reunión, el señor gobernador recibió una llamada telefónica del mismísimo presidente de la República, el general Manuel Avila Camacho, en la cual, según se supo después, el señor presidente censuró ácremente al gobernador.

El 4 de enero llevose a cabo el funeral de las víctimas que serían acompañadas por una afligada multitud hasta su última morada.

Ese mismo día, la Barra de Abogados, por conducto de su presidente y secretario, los señores Trinidad García y Roberto Mantilla Molina, exigiría al Poder Judicial de la Federación, una exhaustiva investigación sobre los sucesos de León, Gto., y el 5 de enero, los principales diarios de la ciudad de México insertarían un Manifiesto en el que se pedía la intervención del presidente de la República, de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión y de la Suprema Corte de Justicia para restablecer, en Guanajuato, el imperio de la ley.

Finalmente, el 7 de enero, el presidente de la República tomaría la decisión de pedir al Congreso de la Unión que declarase la desaparición de poderes en el Estado de Guanajuato, a lo que el Congreso respondería el 8 de enero ordenando el nombramiento de un gobernador provisional en el Estado de Guanajuato, designándose para ello al señor Nicéforo Guerrero, quien hasta ese momento fungía como Ministro de la Suprema Corte de Justicia, quien substituiría al señor Ernesto Hidalgo.

El gobernador provisional visitaría la ciudad de León el día 11 de enero.

Paralelamente a todos estos acontecimientos, y a iniciativa del ministro Hilario Medina, la Suprema Corte de Justicia de la Nación inició el proceso de averiguaciones exigido por la Barra de Abogados, nombrando a los ministros Roque Estrada y Carlos L. Angeles para que llevasen a cabo las investigaciones pertinentes, concluyéndose, el 8 de enero, que el voto habíase violado, cometiéndose varios delitos del orden federal.

Así, ante tan apabullante realidad, el Partido de la Revolución Mexicana, por medio del senador Joaquín Martínez Chavarría, reconoció públicamente su derrota frente al candidato de la Unión Cívica Leonesa.

Finalmente, el 19 de febrero de 1946, el señor Carlos A. Obregón y su planilla, tomarían posesión de sus cargos ante el beneplácito de una multitud que abarrotó la Plaza Principal.

La Voz de León relató así aquel histórico acontecimiento:

Ayer, a las 19:20 horas, el C. Carlos A. Obregón se hizo cargo de la presidencia del municipio.

Nunca en la historia de la ciudad se había visto una manifestación de alegría como la de ayer.

El pueblo celebró con júbilo extraordinario la llegada de don Carlos a la presidencia, hecho que significa el triunfo democrático más grande de los últimos cuarenta años.

Antes de las seis de la tarde había ya una concurrencia extraordinaria en la Plaza de los Mártires. De pronto el color azul -bandera del municipio libre- dominó otra vez en la ciudad.

A las seis y treinta de la tarde, el automovil en el que don Carlos venía de Guanajuato, entró en la jurisdicción municipal. Al reconocerlo, los campesinos lo saludaban, agitando sus sombreros.

El desfile por la calle Madero fue una parada triunfal. Todas las casas estaban adornadas. Desde los balcones, arrojaban confeti y flores.

Los relojes marcaban las siete y veinte cuando don Carlos cruzó la puerta de palacio, abriéndose camino a través de la muchedumbre. Al llegar a la puerta fue saludado con las notas del Himno Nacional.

Entonces el pueblo cantó a coro el Himno. Fue un momento de emoción inolvidable. Se sentía a la patria palpitar en los corazones de cada uno.

En el salón de cabildos esperaba a don Carlos el presidente de la Junta de Administración saliente, quien con breves palabras dio posesión al nuevo presidente.

Momentos después el presidente apareció ante el pueblo, quien lo saludó con un clamor de entusiasmo. Pidióse a la multitud que guardara un minuto de silencio en memoria de los mártires del municipio libre. Y se hizo el silencio más absoluto.

En seguida hablaron el presidente, los directores de la Unión Cívica Leonesa, el señor Pérez Bravo y el licenciado Héctor Ponce Sánchez, quien pronunció un breve y bellísimo discurso que la muchedumbre aplaudió con frenesí.

Luego el presidente Carlos Obregón estuvo recibiendo las felicitaciones del pueblo. Miles de gentes de todas las clases invadieron el Salón de Cabildos para estrechar la mano de don Carlos.

Así fue esta jornada cívica, la más gloriosa que registra la historia de León.

Omar Cortés

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LOS TRÁGICOS SUCESOS DE LEÓN
Y EL
CONGRESO DE LA FEDERACIÓN ANARQUISTA MEXICANA

Los trágicos sucesos de León, ciudad mexicana industriosa y trabajadora, han abierto un interrogante sombrío en el firmamento gris y tempestuoso de las luchas políticas que se avecinan.

Corrió la sangre a raudales. Sangre proletaria, sangre del pueblo. La fuerza al servicio del Estado ametralló a una multitud de seres humanos, envenenados por el juego sucio de la politiquería.

Sabemos que en León está la fuerza la médula y el alma del sinarquismo, partido que sostiene y defiende a la reacción. Sabemos que ahí pululan unos cuantos líderes defensores de los sistemas totalitarios, mantenedores del clericalismo y exaltados panigeristas del chauvinismo patriotero. La pugna entre los líderes de la derecha y de la izquierda, es decir, entre líderes políticos y sindicales, que van decididos a la conquista del poder, degeneró en una batalla sorda y asquerosa que tuvo su epílogo sangriento.

No hay que negar que las fuerzas reaccionarias, al impulso de concesiones abiertas y descaradas: congresos católicos, fiestas religiosas y mutilaciones al artículo 3° sobre la enseñanza, han cobrado fuerza, y descaradamente, envalentonados, han irrumpido de lleno en el campo de sus realizaciones ante la tenue y débil protesta de las llamadas fuerzas liberales.

Esto, que nadie ha dicho ni comentado, es seguramente el nervio, la razón y la génesis de los lamentables sucesos de León.

Lo tristemente cierto es que las víctimas fueron hijos del pueblo. Trabajadores leoneses. Gente pobre y necesitada. Toda la carne proletaria, triste y desesperada, dispuesta al dolor y a la muerte. No hubo, no hay, entre las víctimas, ningún potentado; ningún burgués, ningún licenciado metido a político, ningún general condecorado. Hombres y mujeres humildes. Ancianos y niños humildes también.

La prensa de diversos matices, pero toda ella al servicio de los poderes constituidos, comenta el caso de León desde su punto de vista partidista. Se acusan mutuamente unos a otros. Pero, lo horriblemente verídico, es que los servidores armados del capital y el Estado, dispararon sus ametralladoras sobre una multitud inerme y compacta que envenenada por el virus político, respaladaba con su presencia el triste juego de los profesionales de la política. Lo que no tiene lugar a dudas es que unos hombres uniformados y armados ametrallaron, masacraron a otros hombres sin uniforme y completamente desarmados. Esto es lo triste y esto es lo real.

¡Castigo inexorable!, claman a gritos los voceros de la burguesía. ¿Quienes son los culpables?, decimos nosotros.

Habría que buscarlos en los bajos fondos de la gobernación, en las encrucijadas pestilentes del viejo sistema político electoral, en las cuevas indecentes del caciquismo descarado, en los vericuetos del comercio y de la banca, en los dominios lujosos e insultantes de los encumbrados, en los campos de la riqueza y del poderío al servicio de todos los tráficos inmundos. Habría que buscarlos en los antros de los juzgados, en las tesorerías y en todas las dependencias llamadas oficiales donde actúan las ratas del Código y de la Ley. Habría que buscarlos en los cubiles políticos, donde actúan los gansters del candado y de la ganzúa.

La masacre que ha enlutado los hogares proletarios de León se incubó en los medios repugnantes de los vividores y mangoneadores de la cosa pública.

El brazo ejecutor fue el ejército; y la víctima propiciatoria, el pueblo.

¡Esta es toda la trágica realidad de los sucesos de León!

¡Que este episodio sangriento sirva de lección amarga y dolorosa a los trabajadores que aún se dejan matar, como bestias, para servir los intereses del gobierno y de la política!

Mientras los profesionales de la política preparaban, en la sombra, la batalla que tuvo como saldo: veinticinco muertos y más de doscientos heridos, todos ellos, como hemos dicho, pertenecientes a la clase trabajadora, unos hombres oscuros, sin resonancia oficial, sin apetencias de lider, pero henchidos de buena fe y de buena voluntad, celebraban un Congreso Anarquista. Campesinos de manos rudas, pero de inteligencia despierta, acudían a México, capital, desde varios Estados para elaborar planes de libertad y de fraternidad entre los hombres. Venían de lugares muy apartados: Tepic, Ixcuintla, Yalgo, Ensenada (Baja California), Coyotepec, Irapuato, San Luis Potosí, Chalco, Cuernavaca.

Este Congreso marcará una ruta en el desenvolvimiento y propagación de nuestras ideas a través de toda la vida laboriosa de México. El espíritu combativo de Flores Magón, de Librado Rivera y de Práxedis Guerrero fluctuó durante las sesiones como una remembranza de tiempos pasados, preparando el terreno para otros de futuras realizaciones.

En el plano de alta seriedad, de intensa compenetración, se discutieron problemas de varias proporciones.

Se hizo una afirmación de principios, clara, rotunda y magnífica; y una defensa de la organización anarquista que ha de ser ejemplo de bondades, de solidaridad, de ayuda mutua y de respeto recíproco entre la gran familia ácrata.

Diversos fueron los temas tratados, destacándose, entre ellos, el referente a la libertad en su aspecto global. Frente a la libertad, dijeron los compañeros anarquistas mexicanos:

Los instintos de libertad y de vivir de los pueblos están despertando. Pero todavía estamos solos contra todas las fuerzas religiosas y estatales del globo terráqueo. Y hemos de reagruparnos para dar más cohesión a nuestros esfuerzos y acelerar el hundimiento de este mundo de iniquidad, de injusticias, de explotación y dominación de un hombre por otro, de egoísmos inferiores desenfrenados y de guerras que originan los odios ocasionados por las competencias entre las clases privilegiadas por conquistar más poder y más dinero.

Se discutió luego, la posición que deben tener los anarquistas frente al problema de alianzas y pactos con las organizaciones obreras y partidos políticos afirmando taxativamente que:

Sin pactos ni alianzas con Comités políticos que influencias organizaciones obreras -que en realidad son frenos que quieren ponerse a la revolución social- los anarquistas de la F.A.M. continuaremos manteniendo nuestra posición antiparlamentaria, antigubernamental, antipolítica, de acción directa, de hostilidad implacable y de guerra abierta contra todas las formas de opresión, de coacción y de dominación.

Infinidad de temas fueron glosados, discutidos y adaptados a la futura actuación de los anarquistas organizados para emprender una obra propagandística en el campo, en el talles, en la fábrica y en todos aquellos lugares donde impera con mayor crudeza la explotación infame y el autoritarismo estatal. La idea de la comunidad libre, en oposición al sistema absurdo y antisocial del gobierno, los métodos a seguir en el periodo prerrevolucionario; el problema de la enseñanza en sus aspectos centralistas o federalistas, afirmándose que el Estado es el defensor del primero, y por lo tanto, contra el Estado hay que dirigir la batalla final. Y, por último, la necesidad perentoria, ineludible, de intervenir en todos los movimientos políticos sociales, influyendo en los acontecimientos y conquistas de orden material y moral, desde la calle, con los proletarios y los explotados, con los descamisados y descalzos. Para ello, declaran los anarquistas mexicanos, es necesario intensificar la labor cultural mediante la constitución de Ateneos, Centros de Estudios Sociales, Centros de Cultura, Agrupaciones y Escuelas Racionalistas que tengan una actuación paralela con la lucha activa en el campo intenso de la Revolución.

En medio de un ambiente de serenidad y comprensión fue celebrado el Congreso de la Federación Anarquista Mexicana. Sin gritos, sin alharacas, sin banderas ni charangas.

México está abocado a sucesos de índole política que harán meditar profundamente a la clase laboriosa, que aún, por desgracia, oye con demaciada ingenuidad las voces de falsos redentores.

El dolor y la miseria de este pueblo tan duramente castigado por amos y señores, por curas y políticos, tendrá un día su fin. Este fin no está lejano. Lo anuncia el malestar que bulle en la entraña misma de las legiones de hambrientos y explotados de este país.

La explosión de rebeldía será terrible. Quedaran opacadas las luchas que sostuvo el pueblo mexicano en pro de su independencia y contra las dictaduras personales. Esta vez serán barridos los falsos revolucionarios, los líderes vividores, los coyotes y los traficantes que manipulan indecorosamente con el dolor y las necesidades de las clases menesterosas.

Y entonces, los anarquistas mexicanos tendrán un papel principalísimo en las primicias de la nueva sociedad.

El ideal de Flores Magón revivirá y brotará en el corazón de los hombres.

Su martirio, como el de todos los libertarios del mundo, no habrá sido estéril.

(De Tierra y Libertad, Año 3°, N° 37, México, D.F. 10 de enero de 1946).

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PRIMER CONGRESO DE LA
FEDERACIÓN ANARQUISTA MEXICANA

El 26 de diciembre de 1945, fecha anunciada desde la columnas de Regeneración y de Tierra y Libertad, para celebrar el Congreso de la F.A.M., éste inició sus tareas en la mañana de dicho día en el salón de la Federación Proletaria, ubicada en República de Chile 26 de la ciudad de México. Pudiendo utilizar dicho salón solamente hasta las 14 horas, las sesiones de la tarde y noche se desarrollaron en el local de la Confederación de Obreros y Campesinos de México, sita en Motolinia y Cinco de Mayo de la misma ciudad.

El Congreso de la F.A.M. se desarrolló durante los días 26, 27 y 28 de diciembre inclusive, en dos sesiones diarias, terminando la última a las veintitrés horas. Esta sesión de la tarde, que ininterrumpidamente se prolongó casi hasta la media noche, hora que los delegados fueron a cenar, indica el grado de interés que todos habían puesto en los debates para llegar a conclusiones unánimes.

Jacinto Huitrón, secretario general de la F.A.M., con breve discurso dió por abierto el Congreso. Seguidamente propuso:

Que se denomine 1er Congreso de la Federación Anarquista Mexicana ya que es el primero convocado con ese título acordado en el Segundo Congreso Anarquista celebrado del 27 al 29 de diciembre de 1941.

Intervienen varios delegados y se acuerda que así sea.

Se pasó al nombramiento de Mesa de discusión. Fueron propuestos y aceptados para Presidente de Mesa y Secretario de actas, respectivamente, Evaristo Contreras y Manuel Hernández.

Acordose que para cada día del Congreso se designaran nuevos compañeros que formaran la Mesa de discusión.

La correspondiente al 27 de diciembre fue constituida por Antonio Merino y Tomás Aguirre, Presidente y Secretario respectivamente, y la del 28, último día del Congreso, por Marcelino C. Fuentes y Esteban Leal en el mismo orden de cargos que los anteriores.

El Congreso nombró dos Comisiones Revisoras de Ponencias. La primera constituida por Rodolfo Aguirre, del Grupo Tierra y Libertad y Esteban Leal de Nayarit, actuó el día 26, y la segunda Comisión, integrada por Huitrón y José Páez Vargas, funcionó los días 27 y 28 por continuar, este último día, discutiéndose las mismas Ponencias que quedaron sin aprobar el 27.

Evaristo Contreras comenzó su actuación como primer Presidente del Congreso dando lectura a las credenciales de los delegados y de las individualidades anarquistas presentes y a las adhesiones recibidas.

Por los grupos Horizonte Libertario y C. Regeneración, de Santiago de Yxcuintla, Sembrando ideas, de Ruiz, Númenes rebeldes de Yalgo y Pensamiento libertario de Tepic, del Estado de Nayarit, José Páez Vargas y Esteban Leal; por el grupo Tierra y Libertad y Esteban Leal (sic), de tres delegados; por el grupo Espartaco de México, D.F., Tomás Aguirre, Julia Carrillo y Efren Castrejón; por el Centro de Cultura Liberatria Durruti, de México, D.F., Antonio Merino, Simón Hernández y Raúl Garza; por el grupo Vía libre, de León, Gto., Ignacio Muñoz y Sebastián Ascencio; por el Grupo Cultural de Obreros y Campesinos de Ensenada, Baja California, un delegado; por el Grupo Libertario Ricardo Flores Magon de Coyotepec, Estado de México, Eulalio Zavala y Telésforo Mesa; por el grupo Helios, de Irapuato, Gto., Manuel Hernández; por el grupo Sacco y Vanzetti de San Luis Potosí, Evaristo Contreras y el profesor Gutiérrez; por los compañeros de Ixtapalucan y Chalco, Marcelino C. Fuentes; por anarquistas de Aguascalientes, el octogenario y consecuente ácrata Miguel Ruiz Esparza, Jacinto Huitrón y Crescenciano Gutiérrez Rivera, en representación de la dirección y administración, respectivamente, del periódico mensual Regeneración, órgano de la F.A.M.

Individualidades: Profesor José F. Gutiérrez, de México, D.F. y Cándido Donato Padua, de Cuernavaca.

Adhesiones por correspondencia, Centro de Estudios Sociales, de Cortazar, Guanajuato, y del mismo pueblo Agustín Rojas. Grupo Anselmo Lorenzo de León, Gto., y Guadalupe Robles.

Es recibido un saludo al Congreso de compañeros de San Pedro de las Colonias, Coahuila, y otro de Agustín Souchy, exsecretario de la Asociación Internacional de los Trabajadores, que no puede asistir por hallarse enfermo.

Asiste al Congreso, Pedro Coria de la I.W.W.

Se presenta a la Asamblea el caso del viejo militante anarquista Adolfo Villaseñor, que ostenta la representación del grupo Pensamiento libertario de Tepic. El Comité de Enlace de los Grupos Libertarios de Nayarit ya tiene en el Congreso los dos delegados que representan también a dicho grupo, pero tomando en consideración que ignoraba la decisión la decisión del precitado Comité, se acepta su credencial.

Son admitidas todas las representaciones.

El Congreso empieza sus tareas en un ambiente fraternal y de tolerancia mutua que hace concebir bellas esperanzas. No será un Congreso más porque en el ánimo de todos los delegados está la disposición para el trabajo constructivo y de armonización del movimiento anarquista. A ningún grupo ni individualidad ácrata se impugna haya o no pertenecido a la Federación Anarquista Mexicana. Y entre todos se pasa a confeccionar el Orden del día y el Temario a discutir, que son los sigientes.

ORDEN DEL DÍA

1° Informe del Comité de Relaciones.
2° Presentación de ponencias y lectura de las mismas.
3° Discusión de los dictámenes revisados por la Comisión.
4° Prensa y propaganda.

TEMAS A DEBATE

1° Declaración de principios y de concordia anarquista.
2° ¿Es posible la alianza de los anarquistas con organizaciones y partidos políticos?
3° La participación de los anarquistas en el movimiento sindical.
4° La Comuna Social.
5° ¿Qué hacer desde el principio de la revolución?
6° ¿Hemos de ser partidarios o no de ir a la total realización de las ideas anarquistas donde sea posible?
7° Punto de vista anarquista sobre la enseñanza.
A) Preámbulo.
B) Federalismo escolar.
C) Construcción y coeducación o enseñanza preventiva.
8° Puntos de vista sobre propaganda anarquista.
9° ¿Cómo puede obtenerse la incorporación de la mujer en el movimiento anarquista?
10° Elección del nuevo Comité de Relaciones.
11° Nombramiento de la Redacción de Regeneración.
12° Mitin de clausura del Congreso.

SALUTACIÓN

Al iniciar sus tareal el Ier Congreso de la Federación Anarquista Mexicana envía un saludo fraternal emocionado a todas las víctimas del autoritarismo internacional y, en particular, a las individualidades, Grupos y Federaciones Anarquistas que en el mundo luchan como nosotros por la abolición de la explotación y dominio de un hombre por otro y contra las causas que provocan las discordias, los odios y las guerras entre los hombres y los pueblos: la autoridad y la propiedad privada.

A los compañeros caídos y perseguidos en defensa de la Libertad en todos los lugares del planeta Tierra, a los miles de ácratas que en España yacen en cárceles, a los que en el mismo país son condenados a muerte por defender el ideal anarquista, a nuestros campesinos y obreros industriales de los Estados mexicanos, los reunidos en este Congreso les afirmamos que, con los corazones y las mentes puestas en todos laboraremos con todas nuestras fuerzas por la anarquía.

Salud a todos, proletarios y anarquistas del mundo. Por la liberación de la humanidad de todas las esclavitudes.

EL CONGRESO

IMPORTANCIA DEL CONGRESO DE LA F.A.M.

La importancia de los temas dió lugar a debates en los que intervinieron todos los delegados. En el intercambio de ideas y de soluciones a los problemas económicos, sociales y pedagógicos no hubieron choques personales. Un elevado sentido de responsabilidad y de respeto mutuo presidio todas las discusiones. El campesino y el maestro, el obrero industrial y el publicista, todos los delegados, con alteza de miras discutieron y armonizaron criterios y conceptos buscando soluciones propias, teóricas y prácticas, para la vida social, desvinculadas de las opiniones estatales y religiosas, de toda influencia extraña a nuestro ideal.

He aquí el interés supremo de este Contgreso: aprovechar todas las experiencias de las luchas y de las revoluciones de los oprimidos contra sus opresores para dar solución adecuada a cada problema fundamental para la libertad del ser humano y de todos los seres humanos, de acuerdo con los principios y tácticas anarquistas.

Se dictaminó sobre cada tema. Salvo alguna pequeña corrección, en ningún dictamen fue preciso recurrir a la votación. No hubo votos minoritarios, mayoritarios ni particulares. Todos los dictámenes fueron aprobados por unanimidad.

Se acordó publicarlos en folleto (1). Por eso, no los damos a luz en la columnas de Tierra y Libertad ni damos cuenta de los debates que originaron que también aparecerán, resumidos, en aquel. Solamente publicamos la Declaración de principios y de concordia anarquista (2), que se hace en este Primer Congreso de la Federación Anarquista Mexicana. Además, las páginas de Tierra y Libertad serían insuficientes para dar cabida a todos los dictámenes.

No faltó comprensión ni inteligencia. Desde el campesino y el obrero asalariado al emancipado han tenido una visión clara de los problemas que se debaten en el mundo y un instinto agudísimo para señalar por qué somos enemigos del reformismo político y la colaboración de clases.

Un hecho queremos destacar: que la confianza mutua se ha establecido más fuertemente entre los ácratas de la F.A.M. y los delegados vuelven a sus lugares de origen bien dispuestos a intensificar la propaganda antiestatal y a fortalecer y a engrandecer el movimiento anarquista. No, no han terminado en México los revolucionarios generosos del templo moral de los Ricardo Flores Magón, Práxedis G. Guerrero y Librado Rivera.

Los resultados de este Congreso pronto los veremos. Tenemos confianza en nuestros compañeros: en los conocidos y en los que conocimos personalmente en el Congreso venidos de lejanas regiones. Su entusiasmo, su modestia y su gran amor a las ideas de libertad y bienestar que simboliza la anarquía nos enorgullece y estimula. Y nos sentimos contentos porque las militancia anarquista representada en el Congreso ha expresado, de modo categórico, su voluntad de luchar contra la Iglesia y el Estado, contra todos los regímenes de explotación y de dominación de un hombre por otro, contra todos los sitemas de gobierno.

Se acordó celebrar el Segundo Congreso de la F.A.M. el mes de junio de 1947. Para la preparación del mismo acordóse organizar una gira de propaganda en mayo de 1946.

El nuevo Secretariado de la F.A.M. quedó constituido como sigue:

Secretario de correspondencia, Efrén Castrejón;
Secretario de propaganda, Antonio Merino;
Tesorero, Marcos Joaquín;
Vocales: Tomás Aguirre y Hernández.

Por unanimidad se acordó que la edición de Regeneración quede a cargo del Secretariado.

FRATERNIZACIÓN

Un compañero ofreció una comida a los congresistas. Así, los delegados pudieron sentarse en la misma mesa antes de separarse para no verse, probablemente, hasta dentro de año y medio.

La fraternización duró unas horas. A las delegaciones se sumaron algunos compañeros y compañeras.

La corriente de simpatía hizo que algunos compañeros, espontáneamente, tomaran la palabra. Hablaron C. Gutiérrez, Esteban Leal, José Paéz Vargas, R. Aguirre, Marcos Alcón, Alonso Giménez y Ocaña, el cual glosó acuerdos tomados en el Congreso y puso de relieve que más, mucho más importante que los dictámenes, que todo lo escrito aprobado por todos sería lo que llevemos a la práctica, lo que cada militante ácrata haga en beneficio de las ideas y del movimiento anarquista en general.

Así pasó la tarde del sábado, 29 de diciembre de 1945.

MITIN DE CLAUSURA

El sábado, 29 de diciembre, a las 9 de la noche, en el Salón de Actos del Centro Ibero Mexicano, ubicado en Venustiano Carranza 50, se celebró el mitin de claurura del Ier Congreso de la F.A.M.

Abrió el acto Antonio Merino, que actuó de Presidente.

Esteban Leal. Manifiesta que el Congreso no ha sido sólo una manifestación de concordia anarquista, sino de ratificación de principios y tácticas antiestatales y antipolíticas. Los enemigos de la libertad verán, por los trabajos que vamos a emprender, que nuestro ideal es realizable y que tenemos el firme propósito de hacerlo triunfar porque es compuesto de bondad, de solidaridad y de justicia humana.

Tortosa. Pronuncia un vibrante discurso. Lamentamos no poder reproducirlo todo. Dice:

¿Queréis conquistar al campesino? Pues más que al hombre de la ciudad, amadlo todo, amad al sol, a la tierra, al que sufre; sufrid con él, poneros en contacto con el dolor, no pasad indiferentes ante ningún dolor, sufrid con todos su dolor, y veréis cómo, con ese gran amor se os acerca el campesino. Propagad el amor, sí, propagadlo intensamente, haced que él os posea completamente y los campesinos se os darán también totalmente, se entregarán por completo al ideal anarquista que es todo bondad y amor.

Liberto Callejas. La bella pieza oratoria de nuestro compañero la publicamos íntegra en cuarta página.

José Páez Vargas. Relata la leyenda de la hija del sol y del amante que se arranca el corazón para ofrecérselo y probarle su amor que no es correspondido. Y dice:

Como el joven de nuestra leyenda mexicana, yo, en esta noche, para mí inolvidable, pongo, con más firme amor que nunca, mi corazón al servicio de la anarquía.

Este joven maestro rural, todo entusiasmo y fogosidad revolucionaria, hace un canto vigoroso a la Revolución. Su larga peroración es toda una arenga plena de rebeldía, grito del campo deseoso de libertad y de justicia humana. Lamenta que en la ciudad hayan tantas formas de vivir sin trabajar mientras que en el campo hay campesinos que ni una sola tortilla pueden comer.

Acaba recitando una bella poesía de José Rubio, anarquista hispano que luchó codo con codo con los mexicanos contra la dictadura de Porfirio. Yendo de cárcel en cárcel, la compuso en una de ellas. Se titula A mi hermano el obrero mexicano. Es una suprema incitación e invitación a la rebelión del obrero y del campesino mexicano.

Agustín Souchy, exsecretario de la AIT. Excusa su no asistencia al Congreso de la F.A.M. por haber estado enfermo. Manifiesta que la AIT, que durante la guerra no pudo establecer relaciones normales con todos los países, ya ha empezado a actuar plenamente y espera que se inicie una nueva era de la la solidaridad entre los trabajadores del mundo. Constata que en México, desde el punto de vista social y económica, no ha habido revolución, que ésta no es más que política. Bajo este aspecto gósase de más libertades que en ningún otro país, pero económicamente hablando es más infelíz.

No se necesita dominar mucha teoría política social -dice- para emanciparse de la explotación y dominación del hombre por el hombre. Y refiere el caso de marxistas que con él fueron a visitar el campo aragonés, durante la revolución española, y que, extrañados por lo que veían, le dijeron: Cómo es posible que éstos campesinos socialicen la tierra sin haber empezado a conocer el Manifiesto de Carlos Marx. Por supuesto que conocían las teorías anarquistas, Souchy exalta la necesidad de la colaboración y de la solidaridad entre campesinos y ejido en el trabajo y en todas las manifestaciones de la vida.

Jaime R. Magriñá. Hace una brillante y serena exposición de los fines que perseguimos los anarquistas y de la conducta que éstos han de observar en el medio social. Nosotros -dice- no luchamos contra el hombre, contra ningún hombre; combatimos al Estado, a la instrucción gubernamental, a la instrucción religiosa, a todo los que instruye para que el hombre sea ignorante y esclavo, tirano y explotador. Queremos vivir en otro medio de libertad y de trabajo en el que los hombres podamos trabajar y obtener, con nuestro esfuerzo, lo suficiente para cubrir todas las necesidades. Rechazamos vivir bajo sistemas de gobierno que someten a los trabajadores al salario y los condenan a sufrir toda clase de privaciones.

Paz a los hombres y guerra a las instituciones autoritarias. Ganemos a los hombres uno a uno, pues es la unidad la que cuenta, es la unidad hombre la capaz de remover a todos sus semejantes. Hemos de lanzarnos a la conquista del hombre.

Manifiesta que el proletariado mexicano, desde que empezó la revolución, luchó simplemente -salvo las excepciones de anarquistas consecuentes- contra sus patronos y descuido la batalla contra el espíritu religioso. Se descuida la conquista del hombre. Y vemos con pena que un llamado revolucionario lleva colgado sobre el pecho el escapulario de la virgen de Guadalupe y en su hogar le eleva un altar. Claro que estos son los revolucionarios políticos.

Han dicho -continúa diciendo Magriñá- los oradores que vienen del campo que en éste se hayan muy solos. También en la capital nos sentimos solos o casi solos porque pocos son los que coinciden con nosotros, que piensan y sienten con nosotros.

Pero no hemos de desfallecer. En espera de la gran revolución que destruya los sistemas de autoridad, de gobierno y abra el curso a la libertad en el ue hayaran amplias expansiones todas las iniciativas nobles y buenas de los hombres, sin sujeciones de ninguna clase, tenemos el deber de hacer cada día algo de revolución en nosotros mismos conduciéndonos como anarquistas para conquistar hombres para la revolución liberadora que ansiamos.

Miguel G. Igualada. Expone que esta noche se ha demostrado que la anarquía es casi indefinible, aunque decimos que es no gobierno. De los dicho por Páez a los expuesto por Tortosa ha habido una amplia gama de matices. No obstante, desde el espíritu de rebelión a la manifestación de amor, todo es anarquista. En todos hay un afán de belleza, de superación, de hermandad que nos une. Todos, pues, podemos ir del brazo. ¡Qué importa si estos jóvenes ardorosos se lanzan como el rayo contra el viejo tronco autoritario para destruirlo y qué importa tampoco que haya anarquistas que se dediquen a la propaganda por el amor!

Cada uno como piense, sienta y sea capaz de accionar; cada uno como sepa y pueda; cada uno como quiera luche por la libertad y se defienda de la tiranía aunque sea haciendo retumbar el cañón. Que ahora a los viejos ya no nos asusta su estampido. Todos somos hermanos porque todos anhelamos vivir en libertad, en bondad y en belleza.

Lo cierto es que sin unidades humanas de positivo y real valor no podemos agrandar la libertad, conquistarla. La luz no vendrá; la luz hay que crearla, la hemos de crar los hombres; la luz la da el hombre ... por eso queremos hombres que vivan el ideal anarquista, que lo propaguen y lo practiquen, que se conduzcan como tales en el campo y en el taller, en la fábrica y en la calle, en el hogar y en todas partes. Escalemos así la región de la hombría. Entonces sí que se irán las sombras, entonces sí que huirá la noche; entonces sí que vendrá la luz.

No podemos reproducir el extenso y bello discurso de nuestro compañero M. Gimenez Igualada. Con gusto lo haríamos si contáramos con más espacio.

Jesús Palencia y Tomás Aguirre, delegados al Congreso, cantaron varias canciones revolucionarias; una con la letra del segundo que acompañaba con la guitarra. Fueron alternando con los oradores. Dieron -como dijo Aguirre- un ejemplo de ese aspecto de propaganda anarquista que más intensamente se desarrolla en el campo y prende en los sencillos y buenos corazones mexicanos que mal viven en la tierra que les vió nacer.

Se hizo una suscripción pro Regeneración, que dió por resultado recaudar ciento cincuenta y ocho pesos entre los asistentes al mítin de clausura.

A los militantes anarquistas que estuvieron presentes en el Ier Congreso de la Federación Anarquista Mexicana, a los que ellos representaron y a todos los anarquistas de los Estados mexicanos que invitamos a militar en bien de nuestros ideales, Tierra y Libertad les envía su más entusiasta saludo en ocasión de este Congreso, en el que depositamos grandes esperanzas. Frente a la reacción clerical y política que se mueve amenazadoramente contra las pocas libertades que disfrutamos hemos de estrechar más y más los lazos del anarquismo.

Notas

(1) Véase López, Chantal y Cortés, Omar, La casa sin puertas, actas y documentos del Primer Congreso de la Federación Anarquista de México en el año de 1945. Segunda edición cibernética, enero del 2003, Biblioteca Virtual Antorcha. Captura y diagramación, López, Chantal y Cortés, Omar.

(2) Véase, Declaración de principios de la Federación Anarquista de México, en, López, Chantal y Cortés, Omar, La casa sin puertas, Segunda edición cibernética, enero del 2003, Biblioteca Virtual Antorcha.

(De Tierra y Libertad, Año 3°, N° 37, México, D.F. 10 de enero de 1946).

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A TODOS LOS ANARQUISTAS
Federación Anarquista Mexicana

A los grupos e individualidades afectas:

Acaban de terminarse los trabajos del Comisio Nacional, y para poner en marcha los acuerdos tomados, pedimos a la militancia un poco de paciencia y colaboración para facilitarnos la tarea.

Como principio estamos editando los acuerdos y estudios aprobados, y en cuento al órgano de propaganda Regeneración, esperamos que aparezca el mes próximo, pues para esa fecha habremos salvado las dificultades en que se encuentra.

La organización de la F.A.M. en todos sus aspectos, es el imperativo de la hora y exhortamos cordialmente a la militancia para que adopte una conducta consecuente con esas necesidades si queremos el pronto resurgir de un movimiento vigoroso para bien de nuestra causa.

Correspondencia para la F.A.M. a E. Castrejón y giros para Regeneración y la F.A.M. a nombre de A. Confalonieri, ambos a al partado postal 9090, México, D.F.

Fraternalmente,
El Secretario

(De Tierra y Libertad, Año 3°, N° 37, México, D.F. 10 de enero de 1946).

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DISCURSO DE LIBERTO CALLEJAS
En el mítin de clausura de la F.A.M.

Compañeros mexicanos:

Habéis celebrado un Congreso. Os habéis reunido para laborar, fijar y enaltecer las ideas anarquistas. Sobre todo para fijarlas, es decir, para que salgan de la órbita teórica y entren de lleno en el terreno de la práctica.

El terreno de la práctica quiere decir el terreno del hombre, de la comunidad de los hombres. Cuando las ideas desembocan en este terreno es cuando son más eficaces y fructíferas.

La anarquía es una idea de multitudes que pugnan para sacudirse el yugo de la explotación y de la tiranía. Es una idea de libertad; y todos los hombres van hacia la libertad.

Es pues, necesario, que la anarquía salga a la luz pública y entre de lleno en todos los sectores de la sociedad.

Flores Magón creyó que las ideas debían irradiar más allá de la vida capitalina. que los parias de la tierra debían sentir su magnífico influjo. Por eso se convirtió en una especie de predicador laico y recorrió los llanos y las serranías de esta hermosa tierra. Durmió en los jacales miserables de los campesinos. Lloró la tristeza del indio arrodillado sobre la tierra. La melancolía de la mujer mexicana, en cuyas pupilas esplendorosas se refleja todo el dolor sufrido por la maldad de los conquistadores sin entrañas, toda la dureza del encomendero asesino, que con el látigo en alto azotaba las espaldas de los pobres indígenas, toda la trágica superstición de los frailes que amenazaban con la cólera divina.

Y, allí fue, al campo, a la llanura a decirles a los seres que la pueblan que tenían derecho a una vida más humana, más digna, más alta. Fue a decirles que eran hombres, y que como tales, tenían derecho a vivir bien, a instruirse, a educarse, a participar de las bellezas de la vida.

Flores Magón quería liberar al indio del temor de Dios y del temor al gachupín. Flores Magón hizo suya la máxima de Bakunin: Si Dios existiera habría que matarlo. Matar a Dios, desterrar a Dios del corazón de las multitudes es una de las obras que debe cultivar con más cariño el anarquista. Decirle al campesino que la tierra que trabaja es de todos y que sus frutos son de todos también, y que sus productos pueden cambiarse con vestidos, zapatos, muebles y otras cosas, es hacer obra anarquista. Decir a los explotados que tienen derecho sobre lo que producen, y que como seres productores deben vivir con arreglo a sus necesidades personales, es una obra anarquista; abrir la inteligencia del niño, haciéndole ver que la naturaleza es la que rige sus destinos y sus pasos por la senda de la vida, es hacer una obra altamente anarquista.

Hacerle comprender al trabajador que hay una legión de hombres, servidores de la fuerza y de la mentira, que viven a sus espaldas en palacios bien amueblados, que comen como príncipes, que alimentan a sus perros favoritos con carne y visten de seda a sus hijos, mientras que ellos viven en chozas antihigiénicas, mueren de anemia por falta de alimentación y sus hijos van descalzos, es hacer obra anarquista.

Así lo hizo Flores Magón, que no pensó en ser diputado, ni ministro, ni lacayo del Estado. Y así lo pagó. La burguesía y el capitalismo asesinaron a este compañero ejemplar. Sus ojos quedaron paralizados de tanto contemplar el panorama trágico de la injusticia social. Quería convertir su sueño en una realidad. Quería llevar la anarquía al campo de las ejecuciones prácticas. Hacerla comprender, darle vida, fundirla en el alma de los desposeídos, de los maltratados, de los crucificados.

Yo que conocía la lucha y la actividad de Flores Magón, de Librado Rivera, de Práxedis Guerrero, al llegar a México, propuse a unos amigos que siguiéramos la ruta de estos hermanos. Quería ir descalzo a la sierra, fundirme con los campesinos y predicar desde un montículo la buena nueva anarquista. Fue una ráfaga de optimismo y de ensoñación, una crisis de romanticismo con salpicaduras literarias del pensador mexicano y estrofas líricas de Amado Nervo. La realidad era otra. Aquí había un Estado con sus gendarmes, con su guardia rural ... Aquí había unos criteros y una legión de fariseos; y unos lideres y unos políticos, y unos generales que me hubieran impedido esto y me habrían expulsado como elemento indeseable. Aquí había lo mismo que hay en España: la guardia civil, los curas, y toda la serie de sostenedores del capitalismo. Y además, yo no era Flores Magón, el hombre de sacrificio, fuerte, magnífico, valiente y abnegado como nuestro Fermín Salvochea. Yo era una piltrafa arrojada de Europa, expulsada de España que venía a refugiarse aquí misericordiosamente.

No obstante, yo, hombre sin patria, porque mi patria es el mundo, he auscultado todo el dolor y toda la tragedia de este pueblo. Dolor y tragedia infinitas. Un pueblo atemorizado, ante la irrupción de Hernán Cortés por dioses falsos, más tarde, por otro dios falso también impuesto por los españoles aventureros que vinieron en plan de bandidos a robar, a violar mujeres y marcar con fuego candente la frente de los indios.

Y ahora, un pueblo engañado, martirizado por líderes políticos de toda casta. Un pueblo que no puede comer frijoles porque esto es un artículo de lujo. Un pueblo que permanece embrutecido por las ideas religiosas y patrióticas. Un pueblo que tiene banderas y cruces, pero que carece de pan y cultura.

Es así, pues, que la anarquía debe bajar de las nubes a la realidad. De los gabinetes de investigación filosófica a los campos cubiertos de sangre proletaria; de las universidades a los talleres y a las fábricas; de los ateneos, a las escuelas rurales.

En América hay campo abonado para nuestras ideas. América es un pueblo joven que viene sufriendo, como un morbo, como una llaga purulenta la imposición de régimenes casi todos de carácter militar. Las organizaciones obreras han fracasado porque ellas son un apéndice del Estado. No queda aquí más prueba que la constitución de una convivencia socialista libertaria.

Los pueblos que callan y sufren, característica de este pueblo mexicano, son los que más tarde se levantan furiosos y acaban con todo.

La reacción americana, el capitalismo americano sabe bien esto, y espera la revuelta que será sangrienta y terrible; y sobre todo en México. Porque aquí hay ardor y pasión. Porque aquí se ha sufrido mucho.

Bajo la mirada triste del indio se incuba un volcán, que al estallar envolverá en fuego a toda la tierra y volará, hecha pedazos, toda una etapa de ignominia y de terror autoritario.

Es así, pues, que este pequeño Congreso celebrado por vosotros marca una fecha de actuación futura, de vida futura.

Decía un compañero en una de las sesiones del Congreso al ser requerido para que viniera a ayudarnos, y fijara su residencia en la capital, que no se sentía capaz de sufrir los embates agitados de la vida ciudadana. Tenía razón: en la montaña, en el campo, la vida es quieta y apacible. La serenidad anida en los corazones. Han Ryner la practicaba y amaba la quietud campesina; y sabía que allí, los hombres eran más comprensibles. Nosotros también pensamos así. Pero, como Han Ryner permanecemos en la capital. Dejamos girones de nuestra vida y de nuestra sensibilidad en las fauces del monstruo de asfalto, de piedra y acero, que es la capital.

Porque aquí, compañeros del campo, también hay tiranía y explotación y miseria ... Hay fábricas donde el hombre muere poco a poco víctima de la voracidad capitalista; hay niños que duermen medio desnudos a la sombra de los cabarets de la burguesía y de las casas señoriales. Hay el lujo más insultante y la pobreza más inicua.

Vayan, pues, al campo los compañeros delegados. Allí pueden y deben hacer su obra. Hacerla cada día, cada minuto. Sin descansar.

Vayan allí, y bajo la sombra benéfica del árbol, y bajo el firmamento azul, a la manera de la escuela helénica, expliquen la anarquía.

Nosotros lo haremos aquí también, en medio de este infierno de pasiones, de mentiras y de odios.

Hay que llevar la anarquía al campo de las realizaciones. Ejercitarla y difundirla.

Nuestra idea es una idea humana, para la humanidad.

En bien de ella y para ella: ¡Salud hermanos mexicanos!

¡Viva la anarquía!

(De Tierra y Libertad, Año 3°, N° 37, México, D.F. 10 de enero de 1946).

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Wilhelm Reich

Los padres como educadores
La compulsión a educar y sus causas

Primera edición cibernética, junio del 2012

Captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés

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INDICE


Presentación de Chantal López y Omar Cortés.

Los padres como educadores:
La compulsión a educar y sus causas

Apéndice
Película El huevo de la serpiente






PRESENTACIÓN


El ensayo que ahora colocamos en los estantes de nuestra Biblioteca Virtual Antorcha, escrito en 1926 por quien iba a ser un afamadísimo y controvertido psicoanalista, Wilhelm Reich (1897-1957), y que tantísimo revuelo causó durante las décadas de 1960 a 1980 con sus obras de divulgación como La lucha sexual de los jóvenes, La revolución sexual, La función del orgasmo, Psicología de masas del fascismo, La muerte de Cristo, ¡Escucha pequeño hombrecito!, y muchas más que eran prácticamente devoradas por las generaciones de jóvenes de las décadas indicadas.

El ensayo Los padres como educadores. La compulsión a educar y sus causas, publicado por la editorial Anagrama en 1973, en el segundo volúmen de una recopilación de textos de Wilhelm Reich y Vera Schmidt bajo el título de Psicoanálisis y educación, nos presenta a un Reich freudiano, que aún no despega con sus posturas revolucionarias ni sus controvertidas tesis del orgón. Podríamos decir que en este ensayo Wilhelm Reich està en sus inicios, mostrando, eso sí, toda la potencialidad que con el paso de los años desarrollaría.

Incluimos al final del ensayo la película, que también dejó una huella profunda en las mentes de la década de 1980, El huevo de la serpiente, por considerarla ad hoc.

Chantal López y Omar Cortés.

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Los padres como educadores:
La compulsión a educar y sus causas

Wilhelm Reich

Una señora a quien conozco vino recientemente a pedirme consejo sobre la educación de su hijita, que cuenta en la actualidad dos años y medio; desde hacía algún tiempo la criatura se mostraba rebelde y caprichosa, lloraba desaforadamente por el más insignificante motivo, se sentaba, por ejemplo, en medio de la calle y ni la severidad ni la persuasión eran bastantes para moverla de allí. He de anticipar que la madre en cuestión, que es allegada a círculos psicoanalíticos, está perfectamente orientada sobre el psicoanálisis, manifiesta gran comprensión hacia los hechos por él comprobados y desde el nacimiento de la niña se esfuerza por extraer de sus conocimientos las debidas consecuencias, aunque desde luego no siempre con éxito.

Entre multitud de otros ejemplos, he seleccionado éste para exponerlo aquí, por cuanto en la educación de' esta criatura han concurrido las condiciones óptimas posibles para un desarrollo favorable. Es evidente que el retoño de un borracho y una mujer desgraciada habrá de padecer graves daños psíquicos por efecto del medio ambiente, y la moderna literatura pedagógica ha tratado con frecuencia casos de este tipo. Pero es importante constatar que incluso en las mejores condiciones posibles surgen problemas de educación que tienen su origen en la actitud inéónsciente del educador frente al niño, y que por esta razón resultan difíciles de resolver: no siempre el saber se deja traducir sin más en una actuación consecuente. Ante tal situación se comprenderá pues que no es posible pretender, de buenas a primeras, enfocar el problema de la educación desde el punto de vista de ¿Qué hay que hacer? -ya de entrada esto supondría una equivocación, pues yo no soy educador sino psiquiatra-; lo indicado será limitarse a la investigación de los presupuestos psicológicos de la educación y al análisis de las deficiencias de la misma, antes de pensar siquiera en formular una praxis congruente. No en vano la primera regla fundamental del psicoanálisis prescribe que antes de actuar es preciso entender bien.

Con mis modestas contribuciones a la psico!ogía del educador no hago más que seguir las huellas del pedagogo Bernfeld, quien repetidas veces -y más recientemente en su brillante libro Sisyphos óder die Grenzen der Erziehung ((Véase, Internationaler Psychoanalytischer Verlag, 1926)- ha propugnado en primer lugar lá educadón del educador. Por mi parte, me adhiero a su opinión sin reservas de ninguna clase, pero he de considerar la cuestión de la educación desde un punto de vista diferente, a saber: no como pedagogo, cuya responsabilidad es de orden social, sino como médico interesado sobre todo en la formación y curación de las neurosis.

Pero volvamos a nuestro asunto: la señora en cuestión ha evitado ya desde un principio las medidas educativas excesivamente severas y reprueba el castigo físico. Por otra parte, no se le ocultan las consecuencias nocivas de una actitud de tolerancia excesiva que peque por el extremo opuesto.

Otras dificultades las he podido resolver bien, como por ejemplo la costumbre de mojar la cama que tuvo la niña el año pasado y que le duró unos meses. En vista de que no se corregía con sermones ni con riñas y como por otra parte estoy convencida de que los cachetes tienen la culpa de que el mojar la cama se haga crónico, probé de no hacer ningún caso. Poco a poco el mojar la cama se acabó del todo. ¡Pero no puedo consentir que la niña se empeñe en quedarse en el parque cada noche!

La situación resultaba poco clara: ¿era o no la madre culpable de los accesos de rebeldía de la criatura?

Tomando como punto de partida la experiencia según la cual, en caso de dificultades persistentes y confusas en el análisis de adultos, la culpa suele tenerla el psicoanalista, y considerando que la relación analizado-analista tiene mucho en común con la relación niño-educador, pedí a la señora que me describiera detalladamente el último acceso de terquedad de la niña y sus causas. Adivinando mi p;opósito, ella me aseguró no tener conciencia de ninguna culpa. Parece ser que la nena había estado jugando alegremente y que a la hora de marchar había seguido de buena gana a su madre hasta la salida del parque. Pero al llegar a la puerta, probablemente por sentir cansancio, había pedido ser llevada en brazos. Para no malcriar a la niña, la madre se había negado a llevarla, porque desde la puerta del parque hasta la parada del tranvía hay sólo un trecho muy corto. Cuando la niña empezaba a protestar, la madre consiguió distraerla con una narración. Pero cuando quiso subirla al tranvía, la niña comenzó a chillar -la madre dijo berrear-, aunque luego se calmo, volviendo a empezar cuando hubieron de andar otro breve trecho hasta la casa. Al negarse nuevamente la madre a llevarla en brazos, la niña se sentó en el suelo y no quería seguir. Cuando finalmente la madre la tomó en brazos, la niña le arañó la cara y se puso a chillar y patalear. Una vez en su habitación y sola: estuvo una hora entera llorando a pleno pulmón, no quería que la desnudaran, no comió nada y sólo se durmió cuando ya no pudo tenerse de cansancio.

Al día siguiente no mostraba ningún rastro de la excitación de la víspera. Durante esta narración, me llamó la atención el hecho de que la madre mencionara, como sin darle importancia, que no había querido llevar en brazos a la niña para no malcriarla. Así, pues, había querido educarla. Ahí había de estar escondido el fallo, si es que verdaderamente la culpa residía en la madre. Durante la conversación que siguió, la señora agregó como de paseda:

Por otra parte, he de confesar que la niña ya me va pesando demasiado y que no tenía ninguna gana de llevarla en brazos todo el largo trecho hasta la parada del tranvía.

Por fin, un punto de luz: para la niña el trecho era corto, para la madre era largo. Semejante contradicción no podía dejar de tener su importancia.

- ¿Se enfadó usted con la criatura?
- No.

Esto sí que era raro, pues por lo regular un niño renitente provoca irritación. Al expresar mis dudas, la madre se traicionó a sí misma con la siguiente contradicción:

No me enfadé, seguro, porque no le hice nada a la niña ni le enseñé nada, sino que al contrario le hablé con toda paciencia.

Le hice notar esta contradicción, así como la discrepancia entre sus dos versiones de la longitud del trecho a recorrer.

Al principio estuvo mucho rato sin querer comprender la contradicción, hasta que de pronto recordó que después de bajar del tranvía, cuando la niña empezó a llorar otra vez, había pensado: Pues ahora no.

¿Qué motivo podía haber tenido aquella madre, por lo demás tan inteligente, para reprimir la irritación que le había causado la niña? ¿Le resultaba acaso penosa la idea de haber sido ella misma caprichosa o insolente?

Al preguntarle yo, recordó que al llegar su marido a casa poco después lo había recibido con estas palabras:

Ya no sé qué hacer con tu hija.

Parece ser que en los últimos días la relación entre ella y su marido se había visto ensombrecida por uno de esos malhumores aparentemente inmotivados que suelen aparecer esporádicamente en toda relación duradera entre dos personas, incluso las mejores. La madre había reprimido su irritación contra la niña porque dicha irritación se había mezclado con la aversión, más trascendente, hacia el marido (tu hija), y ello le impidió hacer lo único que habría sido acertado, es decir, llevar en brazos a la niña, que realmente estaba cansada, durante el corto trecho.

En este pequeño ejemplo se ve claramente cómo puede originarse la compulsión a educar: una perturbación aguda de la relación mutua entre los padres da lugar a un momentáneo rechazo del marido y de su hijo; esta aversión lleva a su vez a infligir al niño una frustración innecesaria, que la conciencia racionaliza invocando una finalidad educativa; todo ello provoca en el niño una reacción de rebeldía. La analogía entre la compulsión a educar y los fenómenos patológicos de compulsión se manifiesta asimismo en la circunstancia de que ambos obedecen a un impulso instintivo de odio reprimido.

La madre me hizo aún dos preguntas más:

1) qué debe hacerse cuando se produzcan reacciones de este tipo motivadas por frustraciones necesarias, por ejemplo, cuando la nena se niega a abandonar el parque por la noche, y
2) si la reacción descrita de la niña no había sido ya patológica.

Pregunta 1) Para comprender el efecto que las frustraciones causan en el niño, es preciso tomar en consideración las fundamentales discrepancias, descubiertas por Freud, entre el psiquismo infantil y el de los adultos.

El pensar y el obrar del niño obedecen a leyes diferentes que los pensamientos y actos del adulto. Mientras que para éstos es casi exclusivamente determinante el principio de realidad, el niño, precisamente en la edad crítica, se rige sólo por el principio del placer. El niño no conoce exhortaciones internas del tipo eso no se hace, eso no está bien; en cuanto a las exhortaciones que le vienen de fuera. simplemente no las comprende. Para él tan sólo tiene valor lo que produce placer, y lo que produce displacer es rechazado. Tal es su lógica, una lógica perfectamente fundamentada desde el punto de vista biológico y psicológico. La reacción de displacer, como consecuencia ~el principio de placer-displacer, se produce automáticamente siempre que el afán de placer tropieza con impedimentos. Por supuesto, la mayoría de dichos impedimentos serán prohibiciones de los padres y educadores que representan otras tantas restricciones impuestas al deseo instintivo. La reacción natural del niño es de rechazo; únicamente la forma del rechazo varía según la edad y el temperamento, su esencia permanece constante: es una mezcla de odio y de rebeldía contra quien inflige la frustración. Ahora bien, la educación consiste ni más ni menos que en poner diques al deseo primitivo del niño, exclusivamente orientado a la obtención de placer, y en reemplazarlo hasta cierto punto por inhibiciones de los instintos. Freud (Véanse sus investigaciones sobre la formación de la moral, del superyó en, Das Ich und das Es, Internationaler Psychoanalytischer Verlag, 1923) demostró también que estas inhibiciones, que constituirán ulteriormente el núcleo de la moral, son elementos introducidos desde el mundo exterior, mientras que en el afán de placer nos hallamos en presencia de un fenómeno biológico primario. Es superfluo inquirir si un niño recién nacido, de padres cultos, en el supuesto de ser abandonado en una isla desierta y de que fuera capaz de sustentarse por sí mismo desde un principio, desarrollaría o no inhibiciones de tipo moral. Pero es probable que la respuesta hubiera de ser negativa.

Ahora bien, si la moral es una proposición que pudiéramos llamar a-natural, ¿cuál es entonces la razón de su inmensa fuerza (en primer lugar como adversario de los instintos sexuales)? También a este respecto ha ofrecido Freud explicaciones obtenidas por vía empírica. La única razón por la cual la moral ha llegado a ser tan poderosa es que toma su fuerza de los propios instintos y no, como se creyó hasta entonces, porque represente a su vez una tendencia innata, como lo es el afán de placer. Cuando el niño, por ejemplo, renuncia al placer de jugar con sus heces fecales, lo hace para dar gusto a su querida mamá. Se moraliza, pues, como resultado de su mismo afán de placer. En la medida en que el niño, por satisfacer a sus padres, asimila como propias las exigencias de la sociedad, su yo se modifica y progresivamente cesa de ser puro yo-placer, adaptándose a la realidad.

En un principio, esta adaptación responde exclusivamente a la obtención de placer, si bien en una forma moderada, más altruista y con mayor contenido social. Se comprenderá así fácilmente que lo importante no es tanto arraigar en el niño las exigencias culturales como la manera de hacerlo; que las frustraciones sean tales que puedan concertar un compromiso viable con el afán de placer. De ahí se desprende que una educación sin amor nunca podrá conseguir otra cosa que una adaptación artificial, falsa, a la realidad. Las inhibiciones creadas exclusivamente a base de severidad producirán inevitablemente conflictos en la organización del psiquismo e impedirán una unificación de la personalidad, por cuanto siguen siempre siendo cuerpos extraños.

La compulsión a educar no sólo se manifiesta en las frustraciones innecesarias, sino también en la forma como los educadores llevan a cabo las necesarias restricciones de los instintos. Y a este respecto cabe distinguir dos tipos básicos:

1) Las manifestaciones instintivas del niño son severamente ahogadas ya desde un principio. Los padres ven en todo impulso instintivo un fenómeno patológico o un síntoma de perversidad congénita, y lo que consiguen con sus medidas disciplinarias es desarrollar en el niño un carácter inhibido de tipo patológico: sus características distintivas son una parálisis de la vida afectiva en los órdenes sexual y social, una inferior capacidad para la lucha por la existencia y dificultades en el proceso sublimatorio. Como quiera que el instinto tiene antes que desarrollarse para que sea posible sublimarlo, es decir, orientarlo hacia fines culturales, el resultado es que estas frustraciones prematuras son además nocivas desde un punto de vista social.

2) Como consecuencia de una vigilancia negligente o de un excesivo mimo, los instintos del niño alcanzan su pleno desarrollo. Al faltar en la edad temprana las frustraciones necesarias, las exigencias del niño crecen hasta tomar una fuerza dañina. Entonces, cuando ya no hay nada que hacer, es precisamente cuando suelen emplearse con vehemencia los educadores de niños mimados o malcriados. La creciente malcrianza del niño provoca medidas disciplinarias cada vez más severas y brutales: dichas medidas no pueden reportar ya ningún provecho, pero en cambio producen en el niño un grave conflicto, cuyos elementos fundamentales son los instintos ya incontrolables, el odio contra los padres brutales y el amor hacia esos mismos padres. Estas situaciones hallan su expresión más clara en los caracteres psicopáticos impulsivos (Véase, Reich, W., Der triebhafte Charakter, Internacionaler Psychoanalytischer Verlag, Viena 1925).

Ni la total inhibición de los instintos ni la frustración tardía, y por ende necesariamente brutal, demuestran por parte de los educadores la menor comprensión del conflicto Niño-Mundo. La solución óptima -por lo menos en teoría- es una educación que permita a los instintos alcanzar primero cierto grado de desarrollo, para luego -siempre en un ambiente de buenas relaciones con el niño- introducir paulatinamente las frustraciones. Si en los dos primeros años de la vida del niño se han cometido errores de gravedad, más adelante difícilmente será posible corregirlos. Las tareas de la educación comienzan ya con el nacimiento.

No ceder cuando un niño no quiere marchar del parque por la noche, o cuando se niega a tomar regularmente sus comidas, es parte de las frustraciones necesarias. Estas frustraciones necesarias se distinguen de las innecesarias por cuanto no sólo sirven a los intereses de la sociedad, sino también a los del propio niño. Si el niño continuara siendo tal como cuando nació, es decir, primitivo, egoísta, sólo preocupado por la obtención de placer, más adelante sucumbiría en la lucha por la vida. El niño tiene que aprender que no está solo en el mundo, que ha de contar con los demás, pues el autodominio le será necesario más adelante, por su propio bien. Mientras la educación se lleve a cabo en nombre de una moral esotérica, supuestamente objetiva, las frustraciones necesarias, aunque no sean brutales, resultarán ineficaces.

¿Cuáles son las frustraciones necesarias? Solamente aquellas que tienen por objeto controlar y canalizar los instintos del niño. que representarían un impedimento para su adaptación a la sociedad. Por ejemplo, la crueldad natural del niño habrá de convertirse, en parte en sentimiento de compasión, en parte en actividad social.

Pero no puede hacerse gran cosa con el concepto de adaptación social. Fácilmente podremos comprobar cuán poco claro es este concepto, si consideramos que el rico le da un sentido necesariamente distinto del que pueda darle un pobre, y que los fines educativos varían ampliamente según el lugar, la época o la clase social. Lo decisivo a este respecto es la concepción del mundo y habremos de reconocer que cada cual tiene razón desde su punto de vista egoísta como adulto. No es posible aspirar aquí a un consenso de ideas con respecto al niño. La situación es muy distinta cuando consideramos los problemas de la educación desde el punto de vista médico, es decir, desde la perspectiva de la prevención de las neurosis.

Si hemos de atenernos a los resultados obtenidos hasta la fecha por la investigación psicoanalítica, no se deja barruntar ningún medio adecuado para evitar el conflicto neurótico. Dicho conflicto es independiente de la posición económica, clase social, nacionalidad o raza, tiene su origen en circunstancias mucho más primitivas, que atañen a la relación niño-padres (complejo de Edipo), y únicamente su resultado, la neurosis, depende, en cuanto a forma y gravedad, de la naturaleza de las vivencias accidentales, en particular del carácter de los padres. En líneas generales puede decirse que la gravedad de una afección psíquica es directamente proporcional al número de frustraciones necesarias e innecesarias, y a la severidad con que fueron infligidas.

Pregunta 2) ¿Fue patológica la reacción de la niña?

Planteada la cuestión en esta forma, no es posible darle una respuesta. La reacción de rebeldía fue natural en sí, y lógica en sí. Lo único que pudiera considerarse como neurótico sería la intensidad de la reacción. Pero también a este respecto es preciso tener en cuenta que la criatura había sido provocada, que la terquedad de la madre hizo crecer la de la niña. En este caso particular, fue un conflicto agudo lo que impidió a la madre aportar comprensión a la situación. Pero en general es característico de los padres, como de los educadores en general, enjuiciar al niño partiendo como base de sí mismos, atribuirles la misma comprensión con respecto a la inviabilidad de sus deseos que tienen los adultos. Como tal comprensión no existe, toda manifestación del principio del placer se interpreta como cosa enfermiza o aberrante. Parece ser que ello se debe a que los padres, frente a cualquier manifestación instintiva del niño, recuerdan sus propios deseos infantiles reprimidos, y las instancias instintivas del niño representan un peligro para la subsistencia de las represiones propias. Ahora bien, este peligro es obviado a base de prohibiciones educativas que exhiben claramente los rasgos característicos de la compulsión a educar.

Además, desempeña un importante papel la irritación contra el niño. Incluso un neurólogo no iniciado en el psicoanálisis se irrita, por ejemplo, ante una tullida histérica, y la hace tratar con la corriente farádica, según él dice, con fines terapéuticos; pero lo que ocurre es que en el fondo considera a la paciente como una simuladora refinada y la está castigando por ello; no la ha comprendido, no ha logrado sentirse en ella, identificarse con ella. La madre había tomado a la niña por neurótica, esto es, por mala, y se había irritado contra ella; y ello por la misma razón que el neurólogo de vieja escuela: por no estar a la altura de una situación en la que deben actuar. En tales casos existe la tendencia a enojarse con quien le ha colocado a uno en esta incómoda situación de sentir la propia ignorancia o instancias afectivas inconfesadas.

Aun cuando la mayoría de los padres no tienen el menor conocimiento de la idiosincrasia del niño, el caso es que deben actuar, o por lo menos creen deber actuar. Y así es como la irritación contra el objeto causante del desconcierto se manifiesta en la forma de infligir las frustraciones necesarias, así como en el número de las intervenciones educativas innecesarias.

Además, se considera como enfermizo, es decir, indebido, todo aquello que resulta desagradable o incómodo para el adulto. De este modo, los padres pretextan interés por el bien del niño cuando en realidad lo que pretenden en sus actos educativos es satisfacer sus propios afectos, sea cual fuere el origen de éstos.

Por mucho que se quiera a los niños, hay momentos en que, consciente o inconscientemente, se les ve como una carga molesta. Entonces se siente irritación contra el niño y con facilidad se le trata injustamente. Es corriente subestimar el sentido de justicia que el niño desarrolla a partir de cierta edad, según su personalidad.

En el psicoanálisis de adultos se aprende que en su infancia, ya muy temprano, aproximadamente desde los dos años, supieron distinguir cuándo se cometía una injusticia con ellos y cuándo las exigencias de los adultos eran justificadas, y ello aunque en ambos casos la reacción del niño ante la frustración fuera la misma.

En el primer caso tenían la sensación de estar rebelándose con pleno derecho, en el segundo la protesta era puramente formularia.

Los niños tienen esta sensación de injusticia, por ejemplo, cuando los padres les prohiben hacer algo que ellos mismos hacen en presencia del niño. El argumento usual en tales ocasiones, a saber Aún eres demasiado pequeño, simplemente no puede ser comprendido por el niño. ¿Cómo habría de comprender que no puede garabatear con el lápiz sobre el papel cuando el padre, a quien por otra parte se le pone como ejemplo, lo hace así?

Por una parte el niño tiene que ser bueno, es decir, adulto, tranquilo, modesto, obediente; por otra parte, siempre que quiere apropiarse también otros derechos de los adultos, le toca oír la eterna cantinela de que es demasiado pequeño. Este argumento está motivado por dos actitudes análogas de los padres: quieren realizar en el niño sus propias aspiraciones, y por lo tanto hacerlo crecer cuanto antes, pero al mismo tiempo exigen que no sean afectados sus propios derechos.

La ambición insatisfecha de los padres constituye uno de los motivos esenciales de la compulsión de educar. Para convencerse de ello basta con observar el comportamiento de una niñera cualquiera con su rorro en el parque, o la conducta de una madre en la consulta del médico.

No es posible sustraerse a la impresión de que el educador se cree obligado a hacer algo, a educar, aunque no haya nada que educar, y que siente como una ofensa personal, como un mal testimonio de su arte educativo, cuando su víctima no se comporta de una manera adulta.

Siéntate derecho, no seas tan maleducado delante del doctor, estate quieto, mira al doctor, di buenos días, quítate de ahí, ven aquí, estírate el vestido, no te ensucies las manos, y así sucesivamente, sin pausa ni respiro. Ningún adulto, sometido a semejante bombardeo educativo, sería capaz de afectar la estoica indiferencia que muestran muchos niños -ya neuróticos, por lo-demás. No hay que asombrarse de que los niños sanos reaccionen violentamente ante este tipo de tratamiento.

En su Psicología del bebé (Psychologie des Sauglings) Bernfeld ha razonado convincentemente la tesis de que los motivos del cuidado de los bebés son impulsos de odio contra el recién nacido.

Por muy absurdo que ello pudiera parecer, resulta perfectamente plausible si consideramos que entre las restantes medidas educativas son contadas las que no llevan el sello del odio, de la violencia. Valdría la pena hacer un ensayo sobre esta cuestión, para demostrar que la inmensa mayoría de las intervenciones educativas son del tipo de las frustraciones innecesarias y que la sensación que el niño tiene de ser injustamente tratado no carece de base real.

También está por hacerse un análisis de la educación considerada como equivalente neurótico de los adultos. Todos los conflictos conocidos, tales como ambición frustrada, insatisfacción sexual, discusiones matrimoniales, en una palabra, todo lo que pertenece al inventario de una neurosis, repercute en la educación del niño. Particularmente importante es la circunstancia de que aquí se trata primariamente de odio, que en toda neurosis, como en toda situación conflictiva, alcanza niveles exagerados. En tal situación resulta bastante indiferente que el odio se manifieste como acto brutal de un borracho o como extrema solicitud de una madre neurótica. En ambos casos, el niño se verá abrumado con frustraciones innecesarias.

Para aclarar lo dicho consideraremos algUnos ejemplos tomados de la práctica psicoanalítica, donde se aprende a comprender analíticamente, no sólo a los enfermos, sino también a su medio ambiente. A cierta paciente no se le había permitido nunca jugar con otros niños, porque su madre, que según todos los indicios debía ser una mujer insatisfecha con neurosis obsesiva y fobia a la sífilis, temía que la niña pudiera contagiarse. En tales casos de exagerada solicitud no falta nunca la motivación contraria: el odio y el deseo de muerte. En este caso particular ello era especialmente evidente, por cuanto la niña solía ponerse siempre de parte del padre, que vivía en desastrosas relaciones conyugales con la madre. La madre había renegado a gritos repetidas veces por tener que estar sujeta al marido y a la hija. El padre de otra paciente la había obligado siempre a comer cuando sufría la inapetencia neurótica corriente en los niños: la forzaba a comerse incluso sus propios vómitos, y si se negaba, la encerraba en un cuarto oscuro y la azotaba con una palmeta. También en este caso se trataba de un matrimonio sórdido y lleno de odio: la madre era una mujer débil y resignada, el padre un carácter decididamente sádico.

Otro paciente había sido obligado por su padre, pese a su escasa aptitud, a estudiar la carrera de Derecho; había de llegar a ser doctor, pues su padre no pudo alcanzar ese título.

Durante el análisis de la paciente que de pequeña había sido tan bárbaramente obligada por su padre a respetar el orden de las comidas, aprendí algo sobre los motivos que pueden inducir a una persona a convertirse en educador.

La paciente en cuestión deseaba reparar en otros niños el daño que le habían causado a ella. Pero sus tendencias inconscientes de venganza contra su padre interferían de tal manera en la realización de su propósito consciente, que de hecho se comportaba hacia sus pupilos con verdadero sadismo. Se había identificado inconscientemente con su padre brutal. El deseo de corregir la propla infancia es probablemente uno de los motivos más típicos de la voluntad de educar. Pero para la mente primitiva, inconsciente, corregir la propia niñez no puede significar otra cosa que vengarse, de manera que la voluntad educativa comporta en si una compulsión sádica a educar, fundamentada en el inconsciente.

En otros casos encontramos como motivación de la compulsión a educar un deseo de tener niños frustrado en edad infantil muy temprana. Las mujeres de este tipo son, relativamente, mejores educadoras, porque adoptan al niño ajeno en sustitución del propio que no tienen. Pero con frecuencia se observa que el deseo de ser educador desaparece al realizarse efectivamente el deseo de tener niños.

Así pues, vemos que las motivaciones conscientes no son otra cosa que racionalizaciones secundarias. De ahí se sigue la dificultad extrema de aprehender los problemas de la educación. No existe otro medio que el psicoanálisis individual, esto es, convencer a los educadores del verdadero significado de su actuación. ¿Cómo, si no, sería posible convencer a aquella madre que excluyó a su hija de la comunidad, o al padre ambicioso que violentó psíquicamente a su hijo, escasamente dotado para los estudios, de que su comportamiento está motivado por el odio y el egoísmo? Ya para protegerse contra sí mismos necesitan persuadirse de que solamente pensaban en el bien del niño.

Se objetará que ésos eran casos excepcionales. Sin embargo, el ejemplo citado al principio de las presentes líneas debiera darnos que pensar. Una mujer psicoanalizada, feliz en su matrimonio, inteligente y comprensiva, comete por motivos inconscientes un burdo error de educación. El error en cuestión, comparado con lo que puede observarse corrientemente en la práctica educativa, apenas si merece mención, y sin embargo había acarreado ya graves consecuencias. Tan sólo el pronto reconocimiento y corrección del error pudo impedir que se fijara la rebeldía. ¿Y quién es tan optimista como para suponer que la gran mayoría de los educadores aplicará una medida semejante de comprensión y de celo consciente? Ello equivaldría a suponer que las neurosis de los adultos, junto con sus equivalencias tales como la miseria social y los matrimonios desgraciados, dejarán algún día de existir. Y sin embargo, la cuestión de la educación es inseparable de la ordenación social y de las neurosis.

No se me oculta que este pesimismo resulta poco indicado para la solución del actual problema: ¿Cómo hay que educar a los hijos?

Ahora bien, ¿hay alguna otra actitud que resulte más indicada? La escuela de Alfred Adler es optimista con respecto a todas las cuestiones educativas y cree haber hallado el remedio de todos los males con su fórmula de aliento, es decir, de evitación del desaliento. Pero, ¿puede esto modificar verdaderamente la situación? ¿De qué sirven todos los alientos cuando la madre, bajo la influencia de su propio miedo al onanismo, se horroriza apenas ve al niño masturbándose y hace precisamente lo más contraproducente, a saber, infundir miedo también al niño?

Si un adulto está dominado por su propio miedo infantil al onanismo, ninguna explicación médica podrá convencerle de que en determinada edad la masturbación es un fenómeno normal. Simplemente, no lo creerá. ¿Y qué aconsejar a una madre, cuando uno mismo no sabe muy bien cómo combatir el onanismo infantil, ni siquiera si verdaderamente conviene hacerlo? No, ciertamente no es fácil aconsejar, porque el desarrollo psíquico es inmensamente complicado; porque, por ejemplo, la tolerancia del onanismo tanto puede tener consecuencias buenas como malas. Así pues, el optimismo de nada sirve; lo único que hace es tranquilizar la conciencia de los adultos, y es síntoma de la compulsión a educar. Incluso parece que a largo plazo será más fructífero un legítimo pesimismo, por cuanto obliga al auto-control y lleva al positivo planteamiento de cuestiones, mientras que el optimismo se limita a disimular la gravedad de las dificultades.

Una de estas dificultades consiste en que la educación, para tener algún sentido, ha de ser una tarea masiva. El efecto sobre la sociedad será mínimo si en una ciudad de millones de habitantes se educan correctamente cinco o cincuenta niños. El óptimo deseable, es decir, un enfoque objetivo, libre de afectos, de los objetos de la educación, solamente podría lograrse actualmente mediante el psicoanálisis del educador y, por consiguiente, es impensable con respecto a la masa. Por el momento no pasa de ser un proyecto utópico la idea de que algunos educadores plenamente conscientes de sí mismos podrían infundir la comprensión necesaria a la masa de los educadores. Cuando padres y educadores sepan por qué y para qué educan en realidad, cuando las autoridades competentes dejen de creer que su actuación se guía únicamente por el bien de la Humanidad, cuando la masa comprenda que la relación entre niños y adultos representa la oposición entre mundos distintos, entonces -tal vez- existirá una posibilidad de pensar en medidas positivas de educación.

¿Y hasta ese momento? La inoperancia de todas las medidas educativas actuales, el hecho de que hágase lo que se haga siempre se hace mal, permite deducir -aparte de la necesidad de reconocer y comprender los errores educativos- tan sólo una norma negativa: extrema abstinencia en la educación, restricción de las medidas educativas a las frustraciones absolutamente indispensables, conciencia del hecho de que, por motivos perfectamente naturales, un padre no sólo ama a su hijo, sino que también lo odia.

¿Y los peligros del laissez-faire? En todo caso no serán mayores que los peligros implicados por la compulsión a educar. Debemos pensar que la primitiva fuerza vital que la compulsión a educar pretende domeñar ha sido capaz de crear cultura. Es lícito otorgarle un amplio margen de confianza. ¿Será excesivamente aventurado declarar que la vida sabe crear mejor que nadie sus necesarias formas de existencia?

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Apéndice
Película El huevo de la serpiente


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PELÍCULA El huevo de la serpiente



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NO ESPERO YA POR TÍ

Han pasado cerca de cuarenta y cuatro años de que, en los estudios de la compañía Orfeon, cuando éstos se encontraban ubicados en la ciudad de México, en Avenida Universidad casi esquina con Avenida Coyoacán, grabamos esta melodía que en un inicio fue ideada para incluirla como el cuarto tema de la cara A de un disco L.P. que, finalmente, la compañía Orfeón jamás prensó.

El grupo Las Antorchas, como en aquel entonces nos llamábamos, se encontraba formado por Jorge González, en la primera guitarra; Victor Motta, en la voz; Fernando Mercado en la guitarra rítmica; Bernardo Minerva en las percusiones; y, el que esto escribe, en el bajo.

La canción, era un refrito, dicho en el lenguaje actual, un cover, y siendo sincero, no recuerdo, por más esfuerzos que he hecho, quien o quienes fueron los autores ni tampoco qué grupo la grabó en inglés... ¡Y es que han pasado más de cuatro décadas!

En fin, la canción tiene lo suyo, sobre todo una tonadita pegajosa, y si bien nuestra interpretación no se puede calificar de excelente, no está tampoco tan mal. Bueno... de vez en cuando no viene mal ser indulgente con uno mismo, ¿no es cierto?

Febrero del 2010

Omar Cortés


Letra de la canción

Cuando él te de
sin compasión, amor
angustias, penas y dolor.

Cuando al sufrir
la decepción, amor
se adueñe de tu corazón.

Acuérdate que yo te ame;
Y que siempre yo te adoraré
Recuérdalo ...
Esperaré por ti.
Esperaré por ti.

Cuando en tu hablar
y en tu mirar, amor
asome la desilusión
por no saber
y comprender, amor
que te ha dejado de querer.

Acuérdate que yo te ame
y que siempre yo te adoraré
Recuerdalo ...
Esperaré por ti
Esperaré por tí.

Mas si en lugar
de hacerte mal, amor
conserva viva tu ilusión
Y su querer
te sigue fiel, amor
como cuando te uniste a él.

Olvidate que yo te ame
porque nunca, nunca te adoré
recuérdalo, no espero ya por tí
no espero ya por ti
no espero ya por ti.


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