Índice de La casa sin puertas. Actas y documentos del primer Congreso de la Federación Anarquista de México de Chantal López y Omar CortésDocumento anteriorSguiente documentoBiblioteca Virtual Antorcha

Documento Nº 9.

Defensa de la revolución.

En defensa de la revolución social, los trabajadores han de mantener en sus manos las armas para asegurar sus conquistas. Entregarlas a manos mercenarias o que se dediquen exclusivamente al servicio armado permanente significaría, a plazo más o menos largo, su derrota. La historia lo atestigua. En la retaguardia sólo han de haber productores dispuestos a defender, en cualquier instante, la transformación social y económica que establece el derecho de vivir al ser humano, física, moral e intelectualmente, y el deber de trabajar, de colaborar, salvo los ancianos, los inválidos, los estudiantes, niños y madres que cuidan a sus pequeñuelos en el periodo de lactancia y las mujeres en el periodo prematernal, al bienestar general de la sociedad en la que cada uno se hallase. De cada uno según sus capacidades, a cada uno según sus necesidades.

Las armas han de estar, lo repetimos, en manos de los trabajadores. Estas, en tanto dure la revolución, para no ser más esclavos y explotados han de llevarlas a la fábrica, el taller, el campo, etc., para estar siempre prestos a defenderse. En cada comuna se podrá nombrar el Consejo de Defensa encargado de tener las estadísticas de todos los elementos bélicos, y de los hombres dispuestos a partir voluntariamente al frente de lucha. En las ciudades de densa población y de gran extensión territorial, el Consejo de Defensa puede constituirse en base de delegaciones representativas de cada comuna, según acuerden sus pobladores.

Ante el peligro de invasión, podría mantenerse la vigilancia permanente en las zonas consideradas peligrosas turnándose, durante el tiempo que conviniera, fuerzas combinadas de todos los lugares de trabajo, de las diversas comunas sociales libres, cuyas reales estadísticas obrarían en manos del Consejo de Defensa de la federación local, regional y nacional.

Desaparición del guarda, del parásito, que dignificaríamos elevándolo a la categoría de productor y, por otra parte, ejercicio del mayor número de hombres en defensa de la sociedad. Todo el pueblo trabajando y adiestrándose por y para el triunfo de la revolución social.Las necesidades de defensa de la revolución serían satisfechas con creces por el pueblo dispuesto a triunfar. Conocidas las disponibilidades de todas las comunas y de todas las regiones en convulsión revolucionaria, podría hacerse el envío inteligente del voluntariado a donde más falta hiciera su presencia.

Nada de entorchados ni estrellas, nada de militares, de jefes en la revolución. Consejos Técnicos para la lucha armada y de Defensa locales, regionales y nacionales, constituidos por delegados de comunas y de regiones respectivamente, de duración limitada por los mismos proponentes. Trimestralmente podrían renovarse la mitad de los miembros de cada Consejo. Es necesario obrar con inteligencia y energía revolucionaria para nos ser víctimas, por millonésima vez, de la habilidad y maldad de los políticos.

Aquellos que durante la revolución nos hablen de organizar cuerpos mercenarios armados que igual han servido a monarquías que a repúblicas, a dictaduras democráticas, como a comunistas, e igualmente servirán mañana a los que les prometieran vivir sin trabajar, con tal que pusieran sus armas a disposición de sus ambiciones de poder y de privilegios económicos, hay que verlos como enemigos de la revolución.

Para averiguar quienes trabajan o no, y descubrir a la contrarrevolución agazapada, cada comuna puede constituir el Carnet de productor. Interesa averiguar, inmediatamente, la cantidad de zánganos y de abejas activas de cada colmena comunal. El delegado o delegados de cada industria, arte, profesión, etc., en la comuna podrían ser los responsables del reparto de dichos carnets. El Carnet de productor serviría para la estadística de los individuos y familias que habitan en la órbita comunal, pues en él podrían constar estas particularidades: el individuo y los familiares incapacitados para el trabajo por ser inválidos, por ser de corta o avanzada edad, etc., etc. Y de rebote dicho Carnet localizaría a todos los que tienen perfecto derecho a consumir y a los que hallándose en buen estado de salud y en edad de trabajar quieren consumir sin producir.


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