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¡VIVA TIERRA Y LIBERTAD!

Las cobardes negociaciones de paz entre Madero y el Dictador fueron a dar al cesto de los papeles inútiles; pero no por la altivez de Madero, sino por el valor y la energía de los soldados.

Ciudad Juárez está en poder del movimiento revolucionario y el primer paso que deben dar esos rebeldes, es poner a Francisco I. Madero de este lado de la línea, para que no se apropie ese triunfo que no se debió a él, sino a la saludable desobediencia de sus tropas.

Como es bien sabido, Madero regateaba con Díaz la suma de veinte millones de pesos. Esos veinte millones de pesos iban a parar a los bolsillos del farsante politicastro, dando por resultado que todos los sacrificios que el pueblo había hecho, toda la sangre derramada, todas las lágrimas vertidas por las viudas de los héroes desaparecidos ya, y el hambre y desamparo de los niños, todo ese sufrimiento, todo ese dolor, estaban a punto de ser convertidos en monedas contantes y sonantes, no para llevar un pedazo de pan a las boquitas de los huérfanos ni para hacer obra alguna de redención, sino para hacer más rico a Francisco I. Madero.

Este verdadero regateo de mercachifles, llevó el ampuloso nombre de negociaciones de paz. Este indecente chalaneo de dos bandidos, Madero y Díaz, suspendió las hostilidades contra Ciudad Juárez, hasta que indignados los soldados insurgentes, avergonzados esos dignos luchadores de la indecisión y la cobardía y la mala fe del llamado Presidente Provisional de la República Mexicana, le dieron la espalda, y, desobedeciendo la orden de suspensión de las hostilidades, se abalanzaron como leones contra las trincheras de Juárez a perder la vida o a conquistar la plaza. La plaza cayó en sus manos después de fuerte lucha, durante la cual dormía dulce siesta el payaso de la boleta electoral, según los telegramas de la prensa.

Este notable triunfo sobre las fuerzas de la Dictadura es no sólo un triunfo material, sino un triunfo moral. Por él se ve, que el pueblo no necesita amos o mandones para rebelarse y aplastar la tiranía. Madero dijo a sus soldados que no disparasen un solo tiro sobre Juárez. Los soldados dispararon sobre Juárez y tomaron la plaza, a sangre y fuego, contra la voluntad del negrero, y esto quiere decir que el espíritu de rebeldía va echando raíces en las masas populares.

La vergonzosa actitud de Madero ha sido criticada severamente por la prensa americana.

Ya nadie, en Ciudad Juárez, grita ¡Viva Madero! Ahora se grita ahí: ¡Viva Orozco! o ¡Viva Blanco! Bien pronto, al orientarse las conciencias, se lanzará en esa ciudad este grito formidable: ¡Viva Tierra y Libertad! que es el grito de los liberales.

Rebeldes de Ciudad Juárez: no vale la pena perder la vida por un cambio de amos. No esperéis que ningún gobierno haga la felicidad del pueblo mexicano, porque la felicidad no se obtiene por medio de decretos gubernamentales. Cualquier hombre, por bueno que sea, no puede hacer nada en beneficio de la humanidad cuando llega al poder, y, tiene, por fuerza, que ser malo, desde luego que, como gobernante, está obligado a velar por los intereses de la clase capitalista, y, esos intereses, oídIo bien, rebeldes, son absolutamente antagónicos respecto de los intereses de la clase pobre. Así, pues, si deseáis luchar para el beneficio de la clase pobre, no luchéis por echaros encima un nuevo gobernante, sino por conquistar, durante esta rebelión, bienes materiales y eso se consigue arrebatando, oídIo bien, arrebatando de las garras de los ricos, la tierra y la maquinaria para el uso y disfrute de todos y cada uno de los habitantes de México, sin distinción de sexo. De ese modo es como se da muerte a la miseria y no por medio de la boleta electoral. La boleta electoral solamente sirve para elevar tiranos y mantener a ese ejército de holgazanes que se llaman funcionarios o empleados.

Abrazad resueltamente la bandera igualitaria del Partido Liberal Mexicano, que es la hermosa Bandera Roja, la bandera de todos los desheredados del mundo, y en cuyos pliegues pueden leerse estas hermosas palabras: Tierra y Libertad.

Es necesario que comprendáis que lo que necesita el pueblo mexicano es matar la miseria, matar la ignorancia, matar el despotismo. Los gobiernos, desde hace muchos miles de años, no han podido matar ni la miseria ni la ignorancia, porque los gobiernos son los sostenedores de este despotismo: el Capital, que se os ha enseñado a ver con religioso respeto. Pues bien, sabedlo, el Capital es el producto del robo. El Capital está formado de vuestro trabajo. Vosotros sudáis en los campos, en las fábricas, en los talleres, en las minas, no para enriqueceros, sino para enriquecer a vuestros patrones. Es preciso que ahora lo hagáis para enriqueceros todos, pues siendo el Capital el producto de los esfuerzos de los trabajadores de todos los tiempos, debe pertenecer a todos Ios trabajadores del presente y pasarlo después a los trabajadores del futuro.

No sé si habré hablado con entera claridad para que me entendáis; pero si no he logrado hacerme entender desde luego, leed con toda atención el contenido de este articulejo, y creo que así, lograréis entenderlo. He escrito esto, para que abráis los ojos. La humanidad ha tenido muchas revoluciones, y, sin embargo, es todavía esclava, y eso se debe a que no se ha atrevido a reducir a cenizas las leyes y todos esos papelotes en que se prescribe que hay que respetar el Derecho de Propiedad individual. No aspiréis a haceros ricos individualmente, sino a que ya no haya pobres, pues no habiendo pobres, todos serán ricos, y los capitalistas se verán entonces forzados a ganarse la vida como lo hacéis vosotros, trabajando.

Conque, poned a Madero de este lado de la línea, porque no quiere otra cosa que llegar a ser Presidente para que las cosas sigan lo mismo de siempre: el trabajador sudando para que los ricos se den la gran vida. Nada de eso; ahora, que suden también ellos para que mantengan a sus familias.

Enarbolad sobre los edificios de Ciudad Juárez la Bandera Roja y gritad ¡Viva Tierra y Libertad!

Ricardo Flores Magón

(De Regeneración, 13 de mayo de 1911).


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