Índice de Crónicas y debates de la Soberana Convención Revolucionaria Recopilación de Florencio Barrera FuentesPrimera parte de la Sesión celebrada el día 19 de octubre de 1914 en la ciudad de Aguascalientes Primera parte de la reanudación de la sesión celebrada el día 19 de octubre de 1914 en la ciudad de AguascalientesBiblioteca Virtual Antorcha

CRÓNICAS Y DEBATES
DE LAS SESIONES DE LA
SOBERANA CONVENCIÓN REVOLUCIONARIA

Compilador: Florencio Barrera Fuentes

SESIÓN CELEBRADA EL DÍA 19 DE OCTUBRE DE 1914 EN LA CIUDAD DE AGUASCALIENTES
Segunda parte

PRESIDENCIA DEL C. GENERAL ANTONIO I. VILLARREAL


El C. Obregón:

Pido la palabra. Yo soy de los firmantes de esa proposición, y pido que se retire, porque juzgo que es una barbaridad lo que hemos pedido.

Las palabras neutral y beligerante han desaparecido desde el momento en que se ha fusionado la Revolución en una Asamblea Soberana. De consiguiente, la Mesa tiene facultad para ordenar a quien corresponda lo que crea más conveniente. (Aplausos)

Debemos olvidar las palabras neutral, beligerancia, etc.; ya estamos fusionados y ya no debe haber neutralidad, hostilidades ni beligerancia, y, por consiguiente, pido que se retire la barbaridad que hemos firmado. (Aplausos)

El C. secretario:

La Mesa, por conducto de la Secretaría, pregunta a los demás firmantes si están conformes en que se retire la proposición. (Los demás firmantes dieron su consentimiento) Se pregunta a la Asamblea si da permiso de que se retire la proposición. ,Los que estén por la afirmativa, que se sirvan poner de pie. Retirada.

El C. Hay:

Respetuosamente pido a la Mesa que ponga a discusión la moción que existe ahí, referente a la autorización legal y al reconocimiento de la Junta de Gobierno.

El C. secretario:

La proposición dice así:

Propongo a la honorable Asamblea que sean ratificados o rectificados los nombramientos recaídos en favor de los señores generales García Aragón y Avila y coronel Fuentes D., como miembros de la Comisión Neutral Militar de Gobierno.

Constitución y Reformas.
Aguascalientes, 19 de octubre de 1914.
D. G. Berlanga.

Está a discusión.

El C. García Vigil:

Hace media hora que nosotros presentamos a la Mesa una proposición y no se le ha dado lectura, y en cambio, se ha dado lectura a proposiciones que han sido presentadas posteriormente.

El C. secretario:

La Mesa informa, por conducto de la Secretaría, que ella da lectura a las mociones que considera más ugentes.

El C. Mariel:

Pido la palabra, señor presidente, para suplicarle a usted atentamente que se sirva declarar esta sesión secreta, para tratar asuntos urgentísimos, que tratan del derramamiento de sangre.

El C. García Vigil:

¿Que se cierre la sesión pública y se pase a la secreta?

El C. Paniagua:

Señor presidente, me opongo a que la sesión sea secreta, pues la Nación debe saber dónde se derrama sangre y por qué.

El C. secretario:

El ciudadano presidente informa, por conducto de la Secretaría, que la sesión continuará secreta. (Aplausos)

El C. Eduardo C. González:

En días pasados se acordó el nombramiento de comisiones. Pido a la Mesa Directiva que proceda a dar lectura a todas las proposiciones que están en la Mesa, para que pasen a las comisiones respectivas. Hasta ahora hemos firmado proposiciones y las hemos entregado a la Mesa, y ella es la que les da preferencia, según su importancia; pero no es ella la que debe hacerlo, sino las comisiones. Por eso suplico respetuosamnete que en lo sucesivo se dé lectura a todas las proposiciones, para que pasen a las comisiones respectivas.

El C. García Vigil:

Deseo saber si la Mesa Directiva tiene facultades para decretar que la sesión sea pública o secreta, o si es a la Asamblea a la que compete declararlo. (Aplausos)

El C. secretario:

La Presidencia informa, por conducto de la Secretaría, que no habiendo sido aprobado ningún reglamento interior, hasta la fecha la Mesa Directiva ha sido la que ha acordado que la sesión sea pública, secreta o privada. (Aplausos)

El C. García Vigil:

Propongo que sin llevarnos a otro caso, nos concretemos al caso particular. ¿Acaso hay algunos asuntos que tratar, de tal modo que es indispensable que la sesión sea secreta? Es por eso por lo que se hace esta proposición, y ojalá la Mesa Directiva la tenga en cuenta y ponga a discusión de la Asamblea si es de pasar de la sesión pública a la secreta, o no.

El C. Mariel:

Para una aclaración. Yo no pregunté a la respetable Mesa si consideraba, o no, conveniente que se declarara la sesión secreta, sino que pedí que se declarara secreta. Ahora que pregunte a la Asamblea si se aprueba mi petición, pasaremos a sesión secreta.

El C. Paniagua:

Pido la palabra.

El C. secretario:

La Mesa informa, por conducto de la Secretaria, que no está nada a discusión.

El C. Eulalio Gutiérrez:

Entonces, si no hay que discutir, nos iremos a nuestras casas.

El C. Paniagua:

Pero vendrá algo que discutir.

El C. Hay:

Pido respetuosamente a la Mesa que le dé lectura a la moción presentada por alguno de los delegados, para la ratificación o rectificación del gobierno actualmente existente en la ciudad de Aguascalientes y que se ponga a discusión dicha moción.

El C. Secretario:

Se va a dar nuevamente lectura a la proposición del ciudadano Berlanga, que dice asi:

Propongo a la honorable Asamblea sean ratificados o rectificados los nombramientos recaídos en favor de los señores generales Garcia Aragón y Avila y coronel Fuentes, como miembros de la Comisión Neutral Militar de Gobierno.

Constitución y Reformas.
Aguascalientes, 18 de octubre de 1914.
D. G. Berlanga.

Igualmente se dio cuenta con la adición que sigue:

En caso de ser ratificados dichos nombramientos, facúlteseles ampliamente para que, por cuantos medios estén al alcance de los nombrados, lleven a la práctica la verdadera neutralización de esta ciudad, contando con el apoyo decidido de la Asamblea.

Roque González Garza.

El C. García Aragón:

Pido la palabra.

¿Con qué fecha están puestas éstas?

El C. secretario:

Con fecha de hoy.

El Berlanga:

Esa proposición la hice con fecha de hoy, porque se perdió la otra, allí, el primer día.

El C. E. C. González:

Parece que no ha tenido níngún objeto el nombramiento de comisiones. Se debe dar lectura a todas las proposiciones presentadas para que pasen a las comisiones, pues estamos perdiendo el tiempo de una manera inútil. Pido atentamente a la Presidencia que siga el orden de las cosas: que primero se dé lectura a la correspondencia y luego a las proposiciones en cartera.

El C. Hay:

Está a discusión lo que acaba de leer la Secretaría.

El C. secretario:

La Mesa informa que teniendo razón el señor preopinante, ha dado al Oficial Mayor de la misma todas las proposiciones para que pasen a una de las comisiones.

(La Secretaría da nueva lectura a la proposición referente a que se ratifique el nombramiento de la Junta Neutral de Gobierno)

Esta es la proposición que está a discusión.

El C. Saúl V. Gallegos:

Creo que no tiene objeto decir Comisión Neutral; solamente que se nombre un Gobierno con las facultades necesarias para lo que se crea conveniente, porque ya no hay beligerantes, solamente que se garantice el orden, y es bastante.

El C. Villarreal:

Pido la palabra en contra de la proposición. Yo opino que lo que debe hacerse en este caso, no es precisamente nombrar el Gobierno, el Gobierno ya está nombrado; en mi opinión, lo que debía hacerse era nombrar un Comité de Gobierno, o como quiera llamársele (voces: ¡Junta de Gobierno!), o Junta de Gobierno, para que cumpla con las decisiones de la Convención en la forma que competa a esa Junta de Gobierno. Si damos al presidente la facultad de nombrar Gobierno, con ese solo hecho asumiremos un cúmulo de obligaciones y de poder, que no es a juntas numerosas como ésta a las que les compete resolver, al menos es mi opinión, que juntas numerosas no son las llamadas a formar poderes ejecutivos. Yo creo que simplemente debemos dejar en su puesto al Gobierno que está actualmente y nombrar la Junta de Gobierno que se encargue en asegurar que haya garantías para todos los delegados y cumplir con las decisiones gubernativas de esta Asamblea.

El C. Berlanga:

Pido la palabra.

El C. González Garza:

Pido la palabra en pro, señor presidente.

El C. Berlanga:

La tengo, señor González Garza.

Al pretender echar por tierra la proposición el general Villarreal, mi preopinante, no ha hecho sino hablar en pro de la proposición, a pesar de que pidió la palabra en contra. Dice que quiere que se nombre una comisión, dejando el Gobierno en su puesto. En resumen, o así entendí yo, éste era el extracto del argumento que expuso. Bien; el Gobierno sigue en su puesto; nosotros vamos a nombrar la comisión, esta comisión la encabezan el general Avila y el general García Aragón, que ayudan al Gobierno en sus funciones; porque si nosotros nada más nombramos una comisión distinta, tendría esta comisión, con toda seguridad, que invadir facultades del gobernador. Actualmente tenemos que considerar la ciudad en estado especial, particular, así mientras dure la Convención, y aquí no puede haber sino un Gobierno especial para la ciudad. Este Gobierno debe estar nombrado por la Convención. No vamos a quitar al gobernador de su puesto; vamos a nombrarle ayudantes, personas enteradas, como perfectamente ha hecho la elección, no sé quién la haría. Fuera de los intereses de la División del Norte y del Centro, el general García Aragón representa otros intereses, ayudando al actual Gobierno. El actual gobernador tiene ya determinadas sus funciones; no podemos nombrar otra comisión distinta, porque esa comisión distinta estaría en oposición muchas veces con el Gobierno; tenemos que formar un Gobierno especial; ese Gobierno es el Gobierno neutral.

El C. secretario:

¿Nadie pide la palabra? ¿Se declara suficientemente discutida? Los que estén por la afirmativa, sírvanse ponerse de pie. Sí lo está. En votación económica se pregunta si se aprueba la proposición que dice: (Nueva lectura)

El C. Julio Madero:

¿Ratificar o rectificar?

El C. secretario:

Que si se aprueba ratificar o rectificar ... Tiene usted razón, señor Madero; no hay proposición concreta.

El C. Berlanga:

Los que ratifiquen el nombramiento, aprueban que los generales García Aragón, Dávila y Fuentes siguen en sus funciones; los que rectifiquen sus nombramientos, entonces propondrán nuevas personas.

El C. Mariel:

Pero como a la vez se hace constar en la petición ratificar o rectificar, no sabemos si ratificamos o rectificamos.

El C. Hay:

Para una moción de orden. Para suplicar atentamente a los firmantes de esa proposición, que quiten una de las dos palabras, con objeto de poder votar en sentido positivo o negativo y evitar confusiones.

El C. secretario:

Se va a poner a discusión. Los que estén por que se ratifique el nombramiento de las personas indicadas, sírvanse ponerse en pie. Ratificado el nombramiento, siguen en sus puestos.

El C. González Garza:

Favor de leer la adición.

El C. secretario:

Dice así la adición del ciudadano R. González Garza:

En caso de ser ratificados dichos nombramientos, facúlteseles ampliamente para que, por cuantos medios estén al alcance de los nombrados, lleven a la práctica la verdadera neutralización de esta ciudad, contando con el apoyo decidido de la Asamblea.

Roque González Garza.

El C. Gallegos:

Quiero saber si todavía persiste en la mente de los señores convencionistas, o es nada más un lapsus linguae, si hay todavía beligerancia para considerar la necesidad de la neutralidad, o nada más es para garantizar el orden; yo no veo ya beligerancia en ninguna parte.

El C. García Vigil:

Es que están suspendidas las hostilidades.

El C. Gallegos:

No, señor, de hecho no hay hostilidades.

El C. García Vigil:

Están suspendidas.

El C. Paniagua:

Pero las había. (Campanilla)

El C. Gutiérrez de Lara:

Para suplicar atentamente al firmante de esa proposición, retire esa palabra neutralizarse, y en lugar de ésa ponga para asegurar el orden. (Aplausos)

El C. Esteban Márquez:

En este recinto se encuentran los compañeros coroneles Fernández y Ramos, que aún no han protestado y traen la representación de algunos jefes del sur. Suplicaría a la Mesa les tomara su protesta; están aprobadas ya las credenciales por la Asamblea.

El C. secretario:

La Secretaría informa al señor que acaba de hacer uso de la palabra, que está a discusión la adición hecha por el ciudadano González Garza; después se pasará a otro asunto.

El C. González Garza:

En vista de la razón expuesta por el señor que acaba de hacer uso de la palabra, corrijo la adición en esta forma:

En caso de ser ratificados dichos nombramientos, facúltese ampliamente a los nombrados para que por cuantos medios estén a su alcance, lleven a la práctica el aseguramiento del orden en esta ciudad.

El C. Hay:

Pido la palabra en contra.

El objeto de esta Junta de Gobierno no es solamente guardar el orden, sino tambien conservar el espíritu de tranquilidad entre los delegados (voces: no, no); por lo tanto, las facultades de ese gobierno no deben ser solamente en lo referente al orden de la ciudad, sino en lo referente a la actitud que pudieran tomar las tropas que están cerca de la población; y quiero que quede el punto perfectamente explícito, porque aquí hay dos causas: una de ellas es la presencia de elementos que no están bastante penetrados de las obligaciones que tienen en la ciudad, y otra, la de los elementos que están fuera de la ciudad; por lo tanto, propondría que demos la autorización que se les da allí y que haya una adición, la referente a las tropas que están en las cercanías de la ciudad de Aguascalientes.

El C. Mariel:

Pido que la comisión de Gobierno dé cuenta a esta Asamblea, para que diga si tiene dinero y elementos suficientes para dar garantías a la vida de los delegados, y en ese caso se procederá como convenga.

El C. González Garza:

Lo que se acaba de hacer en estos momentos, es hacer nacer de nuevo la desconfianza; el que firma la proposición la va a hacer más amplia; lo que quiere es que los compañeros no pierdan la fe que deben tener. Va a hacer la modificación en este sentido:

Para guardar el orden en todo el Estado de Aguascalientes.

El C. Hay:

Pido la palabra para hacer una rectificación.

Protesto enérgicamente contra lo que acaba de decir el señor coronel Roque González Garza; soy demasiado honrado para ello, mis intenciones son que venga una absoluta confianza en todos los que estamos aquí, y que no vengamos a dejar las cosas a medias; ¿queremos que el que venga aquí lo haga con una confianza absoluta, sin traer desconfianza, sino bien al contrario? Pues démosla.

El C. Raúl Madero:

El señor Hay está convencido de que tiene plena confianza en sí mismo; pero al hablar en el tono en que habló, expresó que se siembra una semilla, que quién sabe qué fruto nos dará.

El C. secretario:

Ha quedado modificada la proposición en la siguiente forma:

En caso de ser ratificados dichos nombramientos, facúlteseles ampliamente para que, por cuantos medios estén al alcance de los nombrados, lleven a la práctica el aseguramiento del orden en el Estado de Aguascalientes, contando con el apoyo decidido de la Asamblea.

R. González Garza.

El C. Villarreal:

A pesar de la casi unánime opinión de la Asamblea, sigo considerando que no se ha ganado nada prácticamente.

Esta Asamblea, en cuestiones de neutralidad, tiene el derecho de legislar, no solamente en el Estado de Aguascalientes, sino en toda la República. Bien conocemos las dimensiones de la ciudad y del Estado de Aguascalientes.

El C. Mariel:

Pero dijeron que se trata únicamente del Estado de Aguascalientes, que solamente en él tiene atribuciones la Junta de Gobierno, y no de toda la República en general.

El C. Villarreal:

De todos modos, yo considero que no habrá completas garantías en la ciudad de Aguascalientes y que no se considerará perfectamente segura esta Convención hasta que las tropas que están en Rincón de Romos vuelvan al lugar en que estaban al suspenderse las hostilidades, o hasta que esta Asamblea se vaya a otra parte.

El C. Pasuengo:

A la vez que las tropas del norte se retiren a Zacatecas, que las tropas que están al sur se retiren a igual distancia para el lado sur; todos los jefes que estamos aquí somos militares y sabemos lo que estamos haciendo, sabemos lo que es tropa y lo que es todo. Entonces el Gobierno neutral pone unos oficiales con una tropa que dependan del Gobierno neutral, para que los que vienen del norte toquen con los auxilios que están allí y sepan si pasan o no pasan, y lo mismo con los otros. Y luego otra cosa: no quedarán tropas ni de aquel lado ni de éste. ¿Quién va a dar provisiones?: el Gobierno neutral de aquí, que aquí las pidan y que el Gobierno neutral proporcione todos los elementos.

Hay que ser claros, porque somos conocedores de lo que estamos haciendo.

El C. Gutiérrez de Lara:

Está a discusión la proposición del coronel Roque González Garza, relativa a las facultades de la Comisión de Gobierno de Aguascalientes; sería otra proposición que la Asamblea pudiera aprobar, que las fuerzas se retiren en determinado sentido, pero no compete al Gobierno de Aguascalientes eso.

El C. secretario:

Con las adiciones propuestas por el ciudadano Roque González Garza ...

El C. Dionisio Tríana:

Creo que lo que estamos haciendo, en los términos que están hablando los jefes de la División del Norte, desde el momento que se suspendieron las hostilidades, con tanta seguridad podría verificarse aquí la Convención como en Rincón de Romos.

El C. secretario.

¿Se considera suficientemente discutido? Los que estén por la afirmativa del dictamen, es decir, porque se apruebe el dictamen, sírvanse ponerse en pie. Aprobado.

El C. Martín Espinosa:

Para una aclaración. ¿Qué papel sigue desempeñando el comandante militar que hay aquí?

El C. Vásquez:

Yo desearía que se especificara si podemos tratar en estos momentos asuntos referentes a un telegrama que se le dio a usted anoche, respecto a prisioneros que se encontraban en la Penitenciaría de México, prisioneros políticos; precisamente con ese motivo tratábamos de que la sesión fuera secreta.

El C. Chao:

Para un hecho. La honorable Asamblea se ha declarado Soberana y ha acordado la suspensión de hostilidades. Esfuerzos muchos hemos hecho todos nosotros para que esas hostilidades cesen; no sé todavía los resultados de las comisiones que han ido a ver a Maytorena y al señor general Hill; pero viendo yo que a la División del Norte se le inculpa momento a momento de que sus fuerzas avanzan, de que sus fuerzas retroceden, de que sus fuerzas atacan, y tengo la convicción de que las fuerzas del norte no se han movido, sino que están resistiendo, voy a demostrar un hecho para que se convenzan de que las fuerzas de la División del Norte no hacen más que estar en actitud expectante y acatando las disposiciones de la Asamblea. Voy a leerles un mensaje del señor general Urbina, para demostrar que nuestras fuerzas están siendo atacadas:

Rosario, Dgo., octubre I8.
Señor general Tomás Urbina.
Aguascalientes.

Por aviso que tengo jefes de armas Guanaceví, anoche empezó ataque Tepehuanes revolucionarios Arrieta. Más tarde le diré resultado. Los señores Herrera vienen acercándose a Rosario; han pretendido por varias veces atacar señor teniente coronel Baudelio Urbina. En estos momentos los tenemos a cinco leguas. Nuestra gente está en la Mesa del Carrizo, puesto donde estamos dispuestos a resistir el combate. Herrera trae como mil hombres. Lo que pongo en su superior conocimiento, para que libre sus respetables órdenes. Salúdolo respetuosamente.

Mayor J. de A.
Isidro Espinosa.

Aplausos)

El C. Paniagua:

Señor presidente, yo creo que estos asuntos deben pasar a la comisión de Gobernación (voces: ¡no, no; a Guerra!) para que ella haga gestiones. Cualquiera que sea, Guerra o Gobernación. Porque no vamos a echarle fuego a esta Asamblea no más por un mensaje que venga; esto no es justo.

El C. Julio Madero:

Para demostrar al delegado que éste es un incidente, el cual no podemos prever ni evitar a todo trance, soy de opinión que el señor presidente de la Mesa ponga inmediatamente un telegrama al señor Carranza, poniéndole en su conocimiento lo que está pasando en Guanaceví, para que ordene a Arrieta y Herrera que suspendan toda clase de ataque a la División del Norte.

El C. Ruiz:

Creo que para que fuera práctico el resultado, la honorable Mesa, en nombre de la comisión, mandara emisarios, no delegados, con pliegos cerrados, para cada uno de los jefes que están en tales condiciones, haciéndoles saber que la Asamblea es soberana y las disposiciones que ha dado son inviolables.

Anoche vi el telegrama que se mandó al señor Herrera para que suspenda toda clase de operaciones. El señor general Herrera telegrafió hoy mismo de Mazapil a esta Convención. Al lugar en donde se encuentra tiene un individuo que lleva toda clase de comunicaciones.

Tan luego como reciba ese telegrama que yo le he puesto, tengo la seguridad que acatará las decisiones de esta Asamblea.

Por lo que respecta a las fuerzas de los generales Arrieta, debo manifestar que tienen aquí representantes y han reconocido a esta Convención. No hay necesidad de dirigirse al Primer Jefe para que estos señores suspendan las hostilidades, porque esta Convención lo puede hacer.

El C. Osuna:

Para una aclaración.

Yo creo que estamos bordando en el vacío: nadie ha presentado a la Mesa, para que por conducto de ella sea presentado a la Convención, el hecho de que se estén peleando o no se estén peleando por allá los compañeros. Es un telegrama particular con que se da cuenta extraoficialmente. Yo creo que todas estas dificultades que surjan, no sólo allá, sino en otras partes, sean inmediatamente llevadas a la Mesa, para que la Mesa someta a la deliberación de la Asamblea, y ésta ordene se suspendan las hostilidades y se castigue a los culpables.

El C. Chao:

Probablemente el señor Osuna no entendió las frases mías, o yo no me di a entender; el telegrama está dirigido al señor general Tomás Urbina, y lo firma el jefe de las armas, general Espinosa.

El C. Osuna:

Para el general Urbina y para el general que pone este mensaje es netamente oficial; pero para la Convención no, porque no ha dicho el señor general Urbina si desea que pase a la Mesa y se somete a los trámites debidos.

El C. González Garza:

Al leer este telegrama el general Chao, ha sido para demostrar que en igualdad de circunstancias se encuentra la División del Norte. Yo podría presentar aquí datos que tengo en cartera, para demostrar que nuestras facciones son las más arruinadas materialmente; pero abrigo plena confianza de que esta Convención sepa arreglar los asuntos de esta Nación tranquilamente, francamente y con cordialidad, no viniendo a criticar ni a picar la cresta a nadie. (Aplausos)

El C. Chao:

El señor General Tomás Urbina, por mi conducto, va a presentar el mensaje a la Mesa para que se ponga en consideración de la honorable Asamblea.

El señor general Tomás Urbina, como todo patriota, me ha indicado en este momento que desea tomar el parecer de la Asamblea, pues que es soberana, con objeto de dar sus órdenes a ese jefe de armas.

El C. Hay:

Pido que se dé lectura a una proposición firmada, respecto a movimiento de tropas, que desde hace varios días se ha presentado y que está en este momento en poder de la Mesa.

A continuación la Secretaría dio cuenta con unos telegramas dirigidos a los ciudadanos generales Tomás Urbina, Pánfilo Natera y J. R. Caloca, referentes éstos a diferentes asuntos. Pasan estos telegramas a la comisión de Guerra.

En seguida, el mismo C. secretario dio lectura a otro telegrama, que dice así:

Mayor Julio Madero.

Enterado su mensaje hoy suspensión general de hostilidades, de qué sirve todo esto si Maytorena no quiere hacer caso. Anoche nos asaltaron furiosamente, habiendo sido enérgicamente rechazados, dejando el campo regado de cadáveres. Las pérdidas sufridas por Maytorena ascienden a 300. Salúdolo.

El general Benjamín Hill.

A la comisión de Guerra.

Inmediatamente después se dio cuenta con la siguiente proposición:

Propongo que la Comisión de Guerra sea encargada de dictaminar sobre la distancia a que puede permitirse la permanencia de tropas, tanto al norte como al sur de la ciudad.

Francisco R. Serrano.

El C. Obregón:

Yo creo que se obviarían düicultades y quedaría solucionado el problema militar, si la comisión de Guerra se trasladara a la capital de la República, a colaborar al lado del Primer Jefe y ordenar el movimiento de las fuerzas de la nación.

El C. González Garza:

Pido la palabra en contra de lo que acaba de decir el ciudadano Obregón.

Tenga presente el señor Obregón que la comisión que nombró la Asamblea, la comisión de Guerra, es para que resuelva los asuntos que sean sometidos a esta Asamblea y que se relacionen con asuntos de Guerra exclusivamente; aguarde su señoría, que en poco tiempo va a saber quiénes son los que van a recibir los poderes y quiénes son los que quieren llevar, bajo su responsabilidad, a la práctica la verdadera pacificación del país. Por ahora, seamos un poco justos, un poco calmados, no nos precipitemos; tiempo habrá de que lleguemos a hacer todas las cosas, señor general Obregón.

El C. Eduardo Ruiz:

Pido la palabra. Hay en la Mesa una corta proposición mía con respecto a fuerzas. ¿Tiene usted la bondad de leerla para que se ponga a discusión, o para que sea desecharla, si lo merece?

El C. Mariel:

Pido la palabra para preguntar respectuosamente si lo que acaba de leer la Secretaria está a discusión. (Voces: ¡no, no; all right!)

El C. secretario:

Se va a dar lectura al siguiente mensaje:

Presidente Convención de Aguascalientes.

Hoy, como indiqué esa Convención, reitero con severidad cesación hostilidades, orden que fue y está siendo cumplida estrictamente. Fuerzas Hill han tomado ofensiva hasta pretender romper sitio. Hoy tarde, confiadas mis fuerzas en mutuo respeto acuerdo Convención, confiadamente transitaban sobre bordos sus defensas y uno fue muerto como si fuera blanco del enemigo. En estos momentos, 7.30 p. m., fuerzas Hill, con ayuda reflectores poderosos, están haciendo nutrido fuego sobre mis campamentos. Con pena particípolo a esa Convención.

Salúdolo afectuosamente.

El Gob. C., José María Maytorena.

A la comisión de Guerra.

En seguida se dio cuenta con la siguiente proposición:

Propongo a la honorable Convención:

Unico. Que las tropas todas que no sean las del Estado y que se necesiten estrictamente para guardar el orden y dar garantías, se retiren fuera de la frontera del Estado de Aguascalientes.

Aguascalientes, octubre 19 de 1914.
E. Ruiz.

El C. Mariel:

Pido la palabra para hacer una aclaración.

¿Cuáles son las tropas que se retiran, las del norte o las del sur?

El C. secretario:

Las tropas que no sean del Estado.

Pasa a la comisión de Guerra.

Propongo a la consideración de la honorable Asamblea se acuerde el que salgan todas las escoltas de los jefes y que sólo puedan tener un asistente y hasta cinco oficiales, fijándose la distancia a que deben estar las tropas de esta ciudad, nombrando un jefe con cierto número de tropa que se haga responsable del buen orden.

R. F. Iturbe.

Pasa a la comisión de Guerra.

El C. González Garza:

Pido la palabra en contra del trámite.

El C. Vásquez:

Aunque el asunto que estamos tratando es verdaderamente importante, pues se trata de neutralizar la ciudad de Aguascalientes, creo que es preciso insistir para que la Presidencia nos conteste respecto al telegrama que pusimos anoche, referente a los reos políticos que vienen en camino.

El C. González Garza:

En contra del trámite que acaba de dar la Mesa.

En mi humilde concepto, debe pasar a la comisión de Gobernación, porque ya aquí en la Asamblea se ha tratado, aunque indirectamente, sobre el Gobierno neutral de esta población, y realmente el señor Presidente dijo que la comisión no podía deponer al Gobierno de aquí. En consecuencia, esa proposición debe pasar al estudio de una comisión de Gobernación, no de Guerra.

El C. secretario:

Está a discusión el trámite relativo a la proposición del señor Iturbe, y que el señor González Garza considera que indebidamente se ha pasado a la comisión de Guerra. La Mesa cree que debe ser a la comisión de Guerra y no a la de Gobernación, como dice el ciudadano Garza, en virtud de que se trata de la movilización de las escoltas de los jefes. La proposición dice así: (La leyó nuevamente)

El C. González Garza:

Insisto en que debe pasar a la comisión de Gobernación, primero, porque la comisión de Guerra ya tiene muchos asuntos que estudiar y la comisión de Gobernación no tiene ninguno.

El C. presidente:

Una aclaración, señor González Garza. En cartera hay muchos asuntos que deben pasar a Gobernación. Les hemos estado dando trámite únicamente a los de Guerra. Por eso notaría usted que han ido todos a Guerra; todavía no empezamos a tratar los asuntos de Gobernación.

El C. González Garza:

Note el señor presidente que esa moción esta compuesta de dos partes: una, que se refiere a la salida de la escolta de los jefes que está agregada, y la otra, a la retirada de las tropas al norte y al sur, respectivamente.

Yo creo que en virtud de las razones que expuso su señoría cuando se trataba de otro asunto, diciendo que esta Asamblea no podía controlar las funciones del Gobernador de aquí, y como el dictamen que probablemente recaiga a esa moción es dándole facultades a la comisión de Gobernación aquí para que haga esa movilización, creo fundadamente que debe pasar a Gobernación y no a Guerra.

El C. presidente:

Pero el dictamen de Guerra será para que la Junta de Gobierno haga lo que estime conveniente la comisión de Guerra.

El C. González Garza:

No insisto, lo que quiero es que el asunto se arregle.

El C. Ruiz:

Como éste, se van a presentar muchos casos en la práctica. Yo creo que la comisión. una vez que presente dictamen, se distribuirá a las comisiones que correspondan.

El C. secretario:

Está a discusión a qué comisión debe pasar; ¿a la comisión de Guerra? sírvanse ponerse en pie. Pasa a la comisión de Guerra.

El C. Gutiérrez de Lara:

Para una moción de orden. Por ser de obvia y urgente resolución, pido atentamente a la Mesa que ponga al debate el telegrama que se refiere a los reos políticos que van rumbo a la frontera.

El C. presidente:

Es la última proposición que se va a leer, también de Guerra y también urgente, para luego pasar al telegrama a que ustedes hacen referencia.

La Secretaría dio cuenta con la proposición que sigue:Proponemos que ningún jefe podrá ordenar o efectuar movimientos de fuerzas, sin previamente haber solicitado y obtenido, por los debidos conductos, la correspondiente autorización de esta Convención Soberana.

Octubre 16 de 1914.
General Eduardo Hay.
Coronel José Rodríguez Cabo.
Marciano González.
General R. V. Iturbe.
Roque González Garza.
General P. Natera.J. Isabel Robles.
Josué M. Benignos.

A la comisión de Guerra.

El C. González Garza:

Pido se me incluya a mí.

El C. Mariel:

Para suplicarle al señor que hizo esa proposición haga una modificación, porque puede haber un ataque inminente de los bandidos que andan ahí, llamados ex federales, y tendrán que pedir permiso, y mientras se considera ese permiso, podrían los otros meterse a las casas.

El C. González Garza:

Para oponerme a lo que acaba de decir el señor. Para decirle al señor general que en ese caso, el instinto de conservación de la guarnición hará que ataque al enemigo sin pedirle autorización a la Asamblea.

El C. secretario leyó el telegrama relativo a los presos políticos que se encontraban en México.

El C. Vásquez:

Para suplicar respetuosamente al ciudadano presidente diga si ha recibido alguna contestación o telegrama. Por lo tanto, si no se ha detenido ese tren en Querétaro, probablemente en estos momentos va llegando a Laredo.

Además, someto a la honorable Asamblea que se discuta esto amplia e inmediatamente, puesto que la orden que se le mandó al Primer Jefe fue una orden, el Primer Jefe contestó que gustoso accedería a la petición de la Asamblea y que ya procede a libertar a dichos reos, y en lugar de libertar a dichos reos, se han expatriado.

El C. secretario:

La Mesa informa a la Convención, por conducto de la Secretaría, que recibió hasta estos momentos contestación del Primer Jefe en relación a los que están presos. Que a la hora en que recibió los mensajes los contestó: eran las diez de la noche.

El C. Aguirre Benavides:

Pido la palabra para una aclaración. No oí el nombre del señor Rodríguez, y como me intereso por él, suplico se haga la aclaración. (Voces: ¡No tiene nombres este telegrama!)

El C. Obregón:

Yo pido que se solicite por el honorable presidente una conferencia con el Primer Jefe, a fin de que se dilucide si vendrán esos presos aquí, o no.

El C. González Garza:

Ya que se trata de este asunto, que con justicia ha conmovido a algunos delegados de la Convención (voces: ¡A toda la Asamblea!) o a toda la Asamblea, debo declarar que me he abstenido de tomar participación en los debates de esta Asamblea cuanto se ha tratado, por varias razones que callo en este momento; pero considero que desde el momento en que la Asamblea ha considerado no dar lugar a que esos presos políticos (que no son solamente los que se citan en esos mensajes, sino son muchos más), que fueran puestos en libertad, han sido embarcados en un tren y remitidos al extranjero; en uso de las facultades que tenemos y en obvio de, posteriores dificultades, podemos hacer lo siguiente: enviar telegramas a las autoridades militares de San Luis, Saltillo, Monterrey y Laredo, para que al llegar ese tren sea devuelto a la ciudad de San Luis Potosí, y al Primer Jefe, Encargado del Poder Ejecutivo, se le digan los motivos que ha tenido esta Asamblea para obrar en esa forma. (Aplausos)Yo creo que en esa forma conseguimos lo que deseamos: que esos hombres no sufran la humillación, por delitos políticos, de ser expulsados del país, y conseguimos, además, que vengan a esta ciudad, en donde ya es por demás decir que reina entre nosotros un amplio espíritu de cordialidad.

El c. Iturbe:

Ayer, que estuve en México, me acerqué al Primer Jefe para pedir que vinieran bajo mi responsabilidad esos reos a este lugar, a lo cual se negó, diciendo que no debían ser puestos en libertad, sino hasta que pasaran la frontera mexicana.

El C. Berlanga:

Para apoyar lo dicho por el señor González Garza.

El C. Gutiérrez de Lara:

Lo grave, en este caso, no ha consistido en la desobediencia a la Asamblea, no poniendo en libertad a los reos políticos de que se trata.

Hay otra cosa: ha llegado a nuestros oídos de que ya en Laredo, Texas, se tiene preparada una acusación contra dos de los reos que se llevan para allá.

El C. Berlanga:

Precisamente, basándome en ese otro documento, iba a robustecer lo dicho por el señor González Garza, de que nos dirigiéramos a los gobernadores de los Estados por donde pase el convoy, para que vuelvan inmediatamente el tren, no a San Luis Potosí, sino a Aguascalientes, conduciendo a los reos; y en caso de que esas autoridades -como es posible- no se ofrezcan a ello, porque el Primer Jefe no lo ha hecho, entonces exijámosles responsabilidades a ellos y al Primer Jefe también.

El C. De la Barrera:

Para apoyar lo dicho por el compañero Berlanga, yo suplico a esta honorable Convención se dirija inmediatamente, en un mensaje, al ciudadano Primer Jefe, diciéndole que ha sido burlada la disposición de esta Soberanía, porque no podemos concebir que seamos delegados y eunucos. Si tenemos valor, señor presidente y señores delegados, nos debemos hacer valer ante Villa, ante Carranza, ante Maytorena y ante cualquiera.

El C. Hay:

Pido la palabra, señor presidente, para hacer una moción con objeto de que se suspenda inmediatamente esta sesión, a efecto de que el señor presidente pueda pasar a tener una conferencia con el Primer Jefe, por telégrafo.

El C. González Garza:

Pido la palabra para oponerme a lo que acaba de decir el señor Hay, en el sentido de que pueda ir el señor presidente. Puede ir el señor vicepresidente y nosotros seguir trabajando.

Si les he de ser franco, este asunto reviste mucha seriedad; aquí se va a sentar un precedente bueno o malo, y yo, si este asunto no se resuelve para la tarde, procuraré con todas las fuerzas que estén a mi alcance, hacer que esta Convención se declare en sesión permanente hasta que el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista resuelva favorablemente este asunto.

El C. José I. Robles:

Lo más interesante es acordar que violentamente se detengan los trenes, para ver si los podemos salvar de que vayan a Laredo; demasiado tiempo nos queda para poderlo arreglar, en sesión permanente, si es necesario, pero es necesario que ustedes acuerden la suspensión de la marcha de los trenes.

El C. Iturbe:

Suplico a usted, señor presidente, ahora que va a tratar ese asunto con el Primer Jefe, le manifieste que esta Asamblea lo ha invitado para que venga a esta Convención o mande un representante, para que quede netamente reconocida la soberanía de él, y así tener más derecho a exigirle; de todas maneras, creo que lo tenemos; pero, ¿por qué se niega el Primer Jefe a mandar un representante a esta Asamblea, donde todos lo han mandado?

El c. secretario:

La Mesa informa a la honorable Asamblea, por conducto de la Secretaría, que el sábado pasado se puso telegrama al Primer Jefe, invitándolo atentamente para que venga a ella o para que envíe un representante. Todavia no contesta el Primer Jefe.

-El C. Iturbe:

Precisamente a eso me referí.

El C. Berlanga:

Tal vez la conferencia que tenga usted con el Primer Jefe dure unas dos o tres horas; entre tanto, puede llegar el tren a Laredo; lo interesante es que los prisioneros no desembarquen en Laredo. Que se detenga el tren o que se dé orden a las autoridades de Laredo que regresen inmediatamente el tren, a pesar de la opinión del Primer Jefe.

El C. González Garza:

A la Secretaría se le pasó pedir la votación de mi proposición. Yo suplicaría que se sirviera consultar a la Asamblea si aprueba que esos trenes deben ser detenidos en Saltillo, Monterrey o Laredo, mientras su señoría trata ampliamente y en la forma que crea más conveniente con el señor Carranza para dilucidar este asunto. Que se pida la votación; si no la piden, yo nada más digo: los que estén de acuerdo conmigo, que se levanten. (Voces: ¡No, no!)

El C. Vásquez:

Está aprobado que la Asamblea está de acuerdo en todo lo que se refiere a salvar a los reos políticos, puesto que de antemano nos pusimos de acuerdo en pedir al Primer Jefe los pusiera en libertad.

El C. Mariel:

Para proponer, apoyando la moción del ciudadano Hay, que se suspenda la sesión, facultando ampliamente al señor presidente para que trate el asunto relativo a los presos, y que dejemos de discutir un asunto que todos hemos aprobado.

El señor presidente no necesita autorización, porque ya se le ha dado para que vigile por el estricto cumplimiento de las disposiciones de esta Asamblea; por consiguiente, pido que se suspenda toda discusión y se traslade al telégrafo para que gestione, por todos los medios posibles, el cumplimiento de las disposiciones de la Asamblea. (Aplausos)

El C. Berlanga:

No sé por qué precisamente se le ha pasado a usted que el señor Villarreal es el gobernador de Nuevo León, y puede ordenar, por lo tanto, al comandante, que no salgan de su Estado los reos.

El C. Ruiz:

Puede ponérseles un telegrama a los reos diciéndoles que se trasladen a esta Convención en Aguascalientes. (Risas, murmullos y campanilla)

La Convención es soberana y les dice que están libres, para que se trasladen a esta Convención, sin escolta. (Risas, voces: ¡No es soberana!; ¡sí es!)

El C. Berlanga:

Señor presidente: yo desearía que se sirviera usted contestar si puede ordenar a su Estado que no salgan de él los reos.

El C. Villarreal:

En, el actual momento no puedo ordenar a Nuevo, León, lo mismo que a otros Estados, porque ahora, como todos los delegados saben, yo, como gobernador de Nuevo León, y como los demás que han salido de su Estado, no soy gobernador de Nuevo León; soy simplemente presidente de la Convención.

El C. Berlanga:

Tanto mejor, señor.

El C. E. C. González:

Me parece que la Asamblea ha acordado que el señor presidente vaya a tener una conferencia telegráfica con el Primer Jefe, y creo que no se debe perder el tiempo en este asunto.

El C. presidente:

Se está haciendo una proposición.

El C. Raúl Madero:

Yo pediría que mientras se le diera trámite a los otros asuntos que hay pendientes, mientras se aprueba la proposición.

El C. González Garza:

En concreto, mi proposición es la siguiente ...

El C. Obregón:

Que la lea la Secretaría.

El C. González Garza:

Yo solamente la entiendo, señor. (Risas)

En vista de las circunstancias, sometemos a la consideración y aprobación de la Asamblea la siguiente proposición:

Ordénese por la vía más rápida y con el carácter de urgente, a los comandantes militares de Saltillo, Monterrey y Laredo, que tan luego como llegue el tren que conduce a los reos políticos Manuel Bonilla y compañeros, sean remitidos inmediatamente a esta ciudad de Aguascalientes. Al mismo tiempo notifíquesele al ciudadano Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, Encargado del Poder Ejecutivo, la presente resolución, a fin de evitar dificultades.

R. González Garza.
Aguascalientes, octubre 19 de 1914.

El C. Obregón:

Pido la palabra.

El C. Ruiz:

Pido la palabra para una moción de orden. Para que tan sólo en lugar del tren sean los reos; no se puede detener el tren. ¡Cómo no, señor!

El C. Obregón:

Yo insisto en que se traslade el ciudadano presidente a conferenciar con el comandante militar y con el Primer Jefe, a fin de que a la mayor brevedad posible se dé cuenta a esta Asamblea del resultado de la petición, porque mañana Se dirá que no se recibió oportunamente el mensaje, yo no estaba aqui, etc., y entonces vamos a tropezar con más dificultades. Debe ponerse en libertad a los reos, proporcionarles un tren e indicarles que se trasladen aquí.

El C. secretario:

La Mesa pregunta a los signatarios del telegrama puesto al señor presidente anoche a Irapuato, quiénes son los reos.

El C. Vásquez:

Especificamos en el telegrama quiénes eran las personas que sabíamos iban en el tren: el señor Bonilla, Dominguez, Malváez y creo que el señor Llorente. Probablemente dentro del tren irían otras personas.

El C. secretario:

Está a discusión la proposición del ciudadano González Garza.

En votación económica se pregunta. si se aprueba. Los que estén por la afirmativa, sirvanse poner en pie.

El C. Obregón:

Yo insisto en que no se devuelva el tren. Señores, se trata de un tren ordinario y los pasajeros no van a permitir que los traigan a Aguascalientes. Que se les den toda clase de garantías y se les proporcionen los medios para venir a Aguascalientes.

El C. González Garza:

Me voy a permitir leer al señor Obregón, la parte de la proposición. Dice así: (Se le dio nueva lectura)

El C. secretario:

Está a discusión la proposición. Los que estén por la afirmativa de que está suficientemente discutida, sírvanse poner en pie. Se considera suficientemente discutida. En votación económica se pregunta si se aprueba. Los que estén por la afirmativa, sírvanse poner en pie. Aprobada.

El C. García Vigil:

Suplico al representante del señor Maytorena, se sirva decir si ha tenido contestación a los mensajes que se le han dirigido.

El C. Raúl Madero:

Yo suplico a usted, señor presidente, que en su conferencia con el ciudadano Primer Jefe Carranza, le preguntara usted por el señor Vasconcelos.

El C. presidente:

Está libre.

El C. Piña:

He puesto uno o dos telegramas al señor Maytorena, relacionados con los reos políticos que están en Hermosillo, capital de aquel Estado y aún no tengo contestación a ese respecto. Es cuanto puedo informar al señor que me ha interpelado.

El C. secretario:

Se suspende ...

El C. Gutiérrez de Lara:

Para una aclaración, respecto del asunto que se acaba de tratar.

Yo no sé a quién ha sido dirigido el telegrama del gobernador Maytorena, a que se dio lectura, hablando de la imposibilidad de la suspensión de las hostilidades, debido a que lo están atacando. Pido que se repita la lectura de ese telegrama.

El C. secretario:

La Secretaría informa que el telegrama firmado por el señor Maytorena venía dirigido ... (Voces: ¿ Qué fecha?) Viene dirigido al presidente de la Convención, con fecha 18. (Siseos) La Mesa dispone que se suspenda la sesión, para reanudarse a las cuatro de la tarde.

Índice de Crónicas y debates de la Soberana Convención Revolucionaria Recopilación de Florencio Barrera FuentesPrimera parte de la Sesión celebrada el día 19 de octubre de 1914 en la ciudad de Aguascalientes Primera parte de la reanudación de la sesión celebrada el día 19 de octubre de 1914 en la ciudad de AguascalientesBiblioteca Virtual Antorcha