Índice de Historia de la Nación Chichimeca de Fernando de Alva IxtlilxochitlCapítulo LXXVCapítulo LXXVIIBiblioteca Virtual Antorcha

CAPÍTULO LXXVI

Que trata de la contienda que hubo entre los hijos de Nezahualpiltzintli sobre la sucesión del reino

Luego que se le hicieron las honras funerales al rey Nezahualpiltzintli, dieron aviso al rey Motecuhzoma y Totoquihuatzin de Tlacopan sobre lo que se debía hacer en la elección de nuevo rey, porque (como se ha dicho) dejaba Nezahualpiltzintli hijos legítimos, pero a ninguno había dejado declarado que le había de suceder, y que a quien por herencia y mayoría le podía pertenecer, que era Tetlahuehuetzquititzin, no era apto para poder regir y gobernar un reino tan grande como era el de Tetzcuco, y en tiempo y ocasión que requería fuese de muy gran valor para que pudiese resistir los golpes de la fortuna que tan adversa se mostraba; y por otra parte, Coanacochtzin y Ixtlilxóchitl, aunque tenían valor y esfuerzo, por ser menores contradecían algunos el poder elegir alguno de ellos, por anteponérseles su hermano Tetlahuehuetzquititzin, aunque demasiadamente hombre pacífico y muy poco dado a las armas; con cuya discordia halló camino el rey Motecuhzoma de intentar y poner por efecto que entrase en la sucesión el infante Cacama, su sobrino, hijo de su hermana mayor la señora de la casa de Xilomenco, y así despachó sus embajadores para que juntos con los electores y grandes del reino, diesen los votos a su sobrino, pues además de que le quería infinito, tenía edad suficiente para poder gobernar, y que en las guerras pasadas había probado muy bien su valor y era muy valeroso capitán; y que habiéndose determinado el reino, todos los grandes y señores de él se fuesen con su sobrino a la ciudad de México, en donde quería fuese jurado como lo había sido su padre y abuelo. Tratada esta determinación y deseo del rey Motecuhzoma, aunque hubo varias opiniones, fue acordado entre todos que juntaran a los tres infantes, Cacama, Coanacochtzin y Ixtlilxóchitl, y en la sala del consejo les dieron a entender la voluntad del rey Motecuhzoma, y cómo convenía que fuese jurado Cacama, por las causas que allí alegaron. Coanacochtzin a quien competía la contradicción de esta elección, por ser él y sus hermanos los legítimos, ora fuese por amor y demasiada voluntad, que tenía a su hermano Cacama, o por estar del lado del rey Motecuhzoma, dio su voto diciendo que era muy justa la elección que se hacía en su hermano Cacama, pues lo merecía por su valor, y aunque de la parte legítima tenía hermano mayor, a quien competía el derecho del reino, no era apto ni conveniente. Ixtlilxóchitl, mancebo de poca edad y hombre belicosísimo, no pudo sufrir la tiranía y extorsión que se hacía a la parte legítima, y contradijo esta elección y alborotó a todo el senado de tal manera, que no se pudieron convenir, y le fue fuerza a su hermano Cacama retirarse a la ciudad de México a pedir ayuda y favor a su tío, el rey Motecuhzoma, para que fuese recibido en el reino. Ixtlilxóchitl después de haber tenido grandes contiendas con su hermano Coanacochtzin, que defendía y amparaba el partido de Cacama, se salió de la ciudad y se fue retirando hacia la sierra de Metztitlan, convocando a todos los que le querían seguir, con voz de oponerse contra su tío el rey Motecuhzoma por el agravio y extorsión que contra el reino de Tetzcuco se hacía y contra sus dos hermanos; y llegado que fue a aquella provincia, que los señores de ella eran sus ayos y maestros, le dieron todo favor y ayuda y convocaron a todas las gentes de las sierras de los totonaques, y habiendo juntado un poderoso ejército se vino a gran prisa sobre la ciudad de Tetzcuco, y por el camino sojuzgó y venció a los que se le oponían, y habiendo atraído a su devoción todas las tierras y provincias que caen hacia la parte del norte, a unos de grado y a otros compelidos con el rigor de las armas, sitió la ciudad de Tetzcuco y la de México, poniendo sus fronteras y presidios en los pueblos de Papalotlan, Acolman, Chiuhnautlan, Tecacman, Tzompanco y Huehuetocan, que eran las partes por donde los mexicanos y los de Tetzcuco le podían entrar y hacerla guerra, confrontándose con su tío Motecuhzoma y con sus hermanos Cacama y Coanacochtzin. En el ínter que estas cosas pasaban, pudo tanto el poder del rey Motecuhzoma, que de fuerza o agrado fue admitido en el reino su sobrino Cacama, especialmente en las ciudades y provincias que no había ocupado Ixtlilxóchitl, y viendo el rey su tío, su osadía y atrevimiento, llamó a consejo de guerra para atajarle los pasos y designios que llevaba, y después de haber tratado en él muy bien de los que se debía hacer, uno de los capitanes más valerosos de los ejércitos mexicanos llamado Xúchitl, principal y natural de Iztapalapan, ofreció al rey de que lo prendería sin daño de sus gentes y lo traerla a su presencia, con que cesarían estos motines y alteraciones, lo cual pareció muy bien al rey Motecuhzoma, y así quedó a cargo de este soldado el remedio que convenía a la quietud del imperio, y pacífica posesión que deseaba tuviese el rey Cacama su sobrino. Ixtlilxóchitl que no se dormía, y que siempre tenía aviso de lo que pasaba en la corte del rey su tío, salió con un escuadrón de gente hacia los campos mexicanos, sólo a fin de encontrarse con el capitán Xúchitl, lo cual se vinieron a encontrar, y haciendo que sus gentes estuviesen quedas porque ellos dos sólos querían tener la batalla y contienda que se les ofrecía, y admitida de ambas partes, se trabó entre los dos una pelea, y a pocos lances fue vencido el capitán mexicano y preso por el infante Ixtlilxóchitl, quien mandó que luego en la presencia de los dos ejércitos fuese quemado vivo con carrizo que hizo traer al efecto, con cuya hazaña sus enemigos desde allí en adelante le tuvieron más respeto y temor. Sabido por el rey su tío el caso, mandó que lo dejasen por entonces, que quería descuidarlo para prenderlo y castigarlo en mejor oportunidad de tiempo, mas como no prosiguiese con su intento, sino que tan solamente tenía sitiada la ciudad de Tetzcuco, sin hacer daño a persona que fuese de ella, sino que antes a la gente ilustre trataba muy bien, hubieron los tres hermanos de confederarse y tratar de paces, aunque con el rey su tío nunca quiso verse, porque le tenía muy gran odio y enemistad por haber sido causa de la muerte del rey Nezahualpiltzintli su padre, y deseaba mucho vengarla si pudiese; quedando en esta sazón con el señorío y mando de todas las provincias septentrionales y por capitán general del reino de Tetzcuco. Asimismo en este atrevimiento y discordia que hubo entre hermanos y tíos, se alteraron muchas provincias que querían negar la obediencia a Motecuhzoma, por las demasiadas imposiciones de tributos que cada día les ponía, usando más de crueldad y tiranía que de piedad, como había sido costumbre entre los reyes sus pasados; y los que esto más frecuentaban fueron los de las provincias de Tonacapan, que llegaban hasta las costas del Mar del Norte, que parece que su Divina Majestad iba disponiendo las cosas como veía que convenía para la entrada de su santa fe católica en este nuevo mundo. En estos triunfos tuvieron los ejércitos de las tres cabezas del imperio guerra contra las provincias de Mictlantzinco y Xaltianquizco que fueron las últimas que tuvo el imperio, y las redujeron debajo de su dominio con las calidades que las demás que se han referido. Las cuales guerras y conquistas sucedieron en el año de 1516 que llamaron matlactlioce técpatl.

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