Indice de Los seis libros de la República de Jean BodinLIBRO TERCERO - Capítulo quintoLIBRO TERCERO - Capítulo séptimo.Biblioteca Virtual Antorcha

Los seis libros de la República
Jean Bodin

LIBRO TERCERO
CAPÍTULO SEXTO
Del poder que unos magistrados tienen sobre otros.


En toda República bien ordenada hay tres grados de magistrados: el más elevado, a quienes podemos llamar supremos, que solo reconocen la majestad soberana; los intermedios, que obedecen a unos y mandan a otros, y el grado inferior, constituido por quienes no tienen mando alguno sobre otros magistrados, sino solo sobre los particulares sometidos a su jurisdicción.

En cuanto a los magistrados supremos, unos tienen poder de mando sobre todos los magistrados sin excepción; otros, pese a que no reconocen otro superior que la majestad, solamente tienen poder sobre los magistrados sometidos a su jurisdicción. De los primeros hay muy pocos, sobre todo hoy en día, por el peligro que hay de que se apodere del estado quien tiene bajo su poder a todos los súbditos, ya que solo le falta un escalón para alcanzar la soberanía ... La potestad soberana de mandar a todos los magistrados y oficiales sin excepción, no se debe atribuir a uno solo, salvo en caso de necesidad y solo a título de comisión, como se daba antiguamente a los dictadores y, ahora, a los regentes en caso de ausencia, incapacidad o minoría de edad de los príncipes soberanos.

Digo ausencia, porque es evidente que, en presencia del soberano, cesa todo el poder de los magistrados y comisarios y quedan sin ningún poder de mando sobre los súbditos y sobre los demás magistrados ... Así, vemos que quien habla en nombre del príncipe soberano, sea en el consejo privado, en la corte suprema o en las asambleas, dice, poniéndose a sus pies, estas palabras: el rey os dice ... Los magistrados conservan ciertamente sus oficios y, por consiguiente, sus dignidades y honores; solo es el poder de mando el que queda en suspenso ... De otro modo, el súbdito podría mandar contra la voluntad del señor, el criado contra el deseo del amo, el magistrado contra el parecer del príncipe, todo lo cual perjudicaría a la majestad soberana, salvo que el príncipe quisiese despojarse de su calidad de soberano, para ver mandar a sus magistrados ...

Así como en presencia del príncipe el poder de todos los magistrados queda en suspenso, lo mismo ocurre con los magistrados inferiores en presencia de los superiores o de los comisarios que tienen poder de mando sobre los inferiores. Así ocurre en Francia, donde los presidentes y consejeros, cada uno en su jurisdicción, y los magistrados extraordinarios, en todos los tribunales de justicia -excepto en las cortes supremas de los Parlamentos-, tienen poder de mando sobre los senescales, bayles, prebostes y demás magistrados inferiores. Pueden, poniéndose en su lugar, juzgar, ordenar y mandar como superiores a inferiores y prohibirles el ejercicio de sus funciones ...

Del mismo modo que durante, y con anterioridad al acto, la oposición de magistrados iguales o superiores lo paraliza, con posterioridad al acto la apelación ha sido y es, en toda República, del magistrado inferior al superior, cada uno en su instancia y jurisdicción. Si el magistrado inferior no puede mandar al superior ni oponerse a sus actos, tampoco puede desconocer las decisiones del superior. ni corregir sus actos, ni conocer de las apelaciones interpuestas contra él, ni contra su colega. Por el contrario, si al comisario o lugarteniente de un magistrado se le concede algún oficio de igual grado que el que tiene el magistrado, la comisión o cargo de lugarteniente cesa, quedando interrumpidos los actos comenzados por él ...

Todo lo dicho acerca del poder de los magistrados superiores sobre los inferiores debe ser entendido en lo que se refiere a su territorio, su sede y su jurisdicción, fuera de los cuales son personas privadas y particulares, sin poder ni mando. A quien pregunte si los magistrados iguales en poder o colegas son también iguales en honores y preeminencias, responderé que nada tiene que ver lo uno con lo otro. Muchas veces los que son más respetados tienen menor poder ... Entre los cónsules, el que había sido nombrado anteriormente era el primero en los actos públicos y en los fastos ...; entre todos los Parlamentos de Francia, el de París tiene prerrogativa de honor sobre los restantes y se llama todavía la corte de los pares de Francia. Y solo él tiene competencia sobre estos ...

Dado que los magistrados iguales en poder o independientes entre sí no pueden ser mandados ni corregidos los unos por los otros ..., es preciso que el magistrado superior asuma el conocimiento de tales cuestiones. Si se trata de ejecutar las sentencias de unos en el territorio de los otros, deben utilizar ruegos corteses, como suelen hacer los príncipes soberanos entre ellos, mediante comisiones rogatorias, ya que no tienen poder ni mando fuera de sus fronteras, menos aún que los magistrados entre sí, quienes pueden, en caso de negarse, ser constreñidos por el superior. Las comisiones rogatorias pueden ir dirigidas del inferior al superior o del igual al igual, para ejecutar o consentir la ejecución de la sentencia dada fuera de su territorio, ofreciéndose a hacer lo mismo cuando la ocasión se presente.
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