Índice de Memorias de Francisco Vázquez GómezPrimera parte - Capítulo XIIIPrimera parte - Capítulo XVBiblioteca Virtual Antorcha

Primera parte

CAPÍTULO XIV

CONFERENCIAS DE PAZ.


Al día siguiente, como a las ocho de la mañana, me llamó el señor Madero al teléfono y me dijo:

- Lo estoy esperando.

- ¿Para qué?

- Para que vaya a las conferencias de paz; ya estoy haciendo su nombramiento.

- Bueno -le dije- pero si yo no he de ir a pedir la renuncia del general Díaz, entonces no voy; puede usted nombrar a otra persona.

- No; venga. Creo que ya estamos de acuerdo.

- Está bien; entonces por allá voy.

- ¿De veras viene? -pregunto.

- De veras voy- le contesté-.

A las nueve de la mañana llegaba yo al campamento, y luego que el señor Madero me vió, vino a encontrarme, diciendo al abrazarme:

- Siempre se ha de salir usted con la suya.

- No -repuse-, no es la mía, es la de usted, y en todo caso la de la revolución, porque si no procedemos de esta manera, nos ponemos en ridículo, pues se dirá que hemos creado una situación superior a nosotros, y así lo confesamos.

Estaban ya en el campamento los señores Francisco Madero, Sr., y licenciado José María Pino Suárez, cuando yo llegué. Me dió mi credencial el señor Madero y entonces le pregunté por las proposiciones.

- Esas todavía no las acaban de pasar en limpio -repuso-, pero estarán listas para la reunión de la tarde.

- Está bien -le dije-.

Emprendimos la marcha los tres delegados hacia el lugar convenido, entre Ciudad Juárez y el campamento, lugar que, si mal no recuerdo, se llama La Presa. Llegamos a dicho lugar, en donde había grandes y frondosos árboles, a las diez de la mañana en punto, y minutos después llegó el señor Francisco S. Carvajal, delegado del gobierno.

Antes de referirme a las conferencias, voy a transcribir las credenciales del señor Carvajal y la mía, que son las únicas que poseo; la primera en copia y la segunda original.

Al margen un sello que dice:
Secretaría de Estado y del Despacho de Hacienda.
México.

El Presidente de la República se ha servido designar a usted para que, de conformidad con las instrucciones que se le han dado y las que en lo sucesivo se le comuniquen, proceda usted a discutir y convenir con el señor don Francisco I. Madero, jefe de la revolución, o con los representantes que él nombre, las bases con arreglo a las cuales deba cesar el estado revolucionario y restablecerse el orden en todo el país.

En el desempeño de esta comisión, podrá usted utilizar los servicios de los señores Oscar Braniff y licenciado don Toribio Esquivel Obregón, quienes espontánea y desinteresadamente han intervenido de manera oficiosa en los preliminares de las negociaciones.

Por falta de secretario de Gobernación, se servirá usted entenderse en todo lo relativo a esta comisión, con el que suscribe.

México, 27 de abril de 1911.
J. I. Limantour.
Al señor magistrado don Francisco S. Carvajal.
Presente.

Un sello que dice:
Gobierno Provisional de la República Mexicana.

En uso de las facultades que me confiere el Plan de San Luis Potosí de 5 de octubre de 1910, he tenido a bien designar a usted, para que acompañado de los señores Francisco Madero y licenciado José María Pino Suárez, trate con los representantes del gobierno del general Porfirio Díaz, sobre los arreglos que puedan llevarse a cabo para el restablecimiento de la paz en la República; cuyos arreglos tendrán por base las instrucciones que se les acompañan en pliego por separado, así como las que en lo sucesivo se le comuniquen.

Sufragio Efectivo. No reelección.
Campamento del Ejército Libertador,
a orillas del Bravo, frente a Ciudad Juárez,
a 4 de mayo de 1911.
El Presidente provisional de la República Mexicana,
Francisco I. Madero,
rúbrica;
el secretario general,
Federico González Garza,
rúbrica.
Al. C. doctor Francisco Vázquez Gómez.

Como se ha visto, la credencial del delegado del gobierno está autorizada por el secretario de Hacienda, y los señores Braniff y Esquivel Obregón, que habían intervenido en los preliminares de las negociaciones, podían formar parte de la comisión de paz, entendiéndose ésta en todo y por todo con el señor Limantour, que era el factótum del gobierno en aquellos días.

Después de presentadas las credenciales e instalados bajo una tienda de campaña que se había puesto para el objeto, empecé a hablar. No teniendo puntos concretos que presentar, pues el señor Madero aun no me los había dado, me limité a hablar de generalidades. Expuse las causas de la revolución y sus tendencias, y cuando me referí, en general también, a los hombres que formaban el gobierno, el señor Carvajal me interrumpió con esta pregunta:

- ¿Va usted a pedir la renuncia del general Díaz?

- No tengo por ahora ninguna proposición concreta -le contesté-; hablo en general ... Esta tarde presentaré las proposiciones.

No quise decir que presentaría la proposición relativa a la renuncia del general Díaz, porque no era oportuno y porque temí que el señor Madero me dijera después que no se presentara tal proposición; es decir, que sucediera algo parecido a lo que sucedió con el acta. Dieron las doce del día y nos despedimos para reunirnos a las cuatro de la tarde.

A las tres y media, cuando nos disponíamos a salir para el lugar de las conferencias, me entregó el señor Madero las proposiciones firmadas por él. El señor Madero, padre, no quiso concurrir, dando como razón que él no iba a oír esas cosas (la renuncia del general Díaz).

- Pues yo -le dije- no sólo las voy a oír, sino que las voy a decir.

En consecuencia, nos fuimos el señor Pino Suárez y yo.

Una vez instalados los tres delegados, pues los señores Braniff y Esquivel Obregón no concurrieron a ninguna junta, presenté comO primera proposición la relativa a la renuncia del general Díaz. El señor Carvajal expuso inmediatamente:

- No tengo instrucciones ni siquiera para discutir esa proposición, la cual me causa sorpresa, porque precisamente ayer a las cinco de la tarde, en este mismo lugar, el señor Madero me dijo que no se pediría la renuncia del general Díaz.

- No lo dudo -dije al señor Carvajal-; pero como el señor Madero no es el único responsable de esta situación, sino que somos varios; en junta celebrada ayer convinimos todos, inclusive el señor Madero, en presentar esta proposición.

- Entonces -dijo el señor Carvajal- no tiene objeto hablar de las otras condiciones y, por mi parte, doy por terminadas las conferencias.

- Está bien, repuse, pero creo que puede usted mandar a México el contenido de nuestra proposición para saber qué contestan. Al efecto, mañana estaré en el hotel todo el día, adonde puede comunicarme si las conferencias han de continuar.

Ningún aviso recibí sobre este particular y las conferencias no se reanudaron.

Como ofrecí al señor Carvajal, el 5 de mayo estuve todo el día en el Hotel, y por este motivo no pude concurrir a las fiestas cívicas que se organizaron en el campamento para celebrar esa fiesta nacional.

Estas fueron las proposiciones que se llevaron a las negociaciones, redactadas, firmadas y rubricadas en cada hoja por el señor Madero:

Un sello que dice:
Gobierno provisional de la República Mexicana.

Según tuve la honra de comunicar a ustedes, en las credenciales que los acreditan como representantes del gobierno provisional, para celebrar los tratados de paz con los representantes del gobierno del general Porfirio Díaz, tengo la satisfacción de dar a ustedes las condiciones bajo las cuales puede celebrarse la paz.

PRIMERA. Renuncia del señor Ramón Corral del cargo de Vicepresidente de la República, renuncia que deberá ser aprobada por la Cámara de Diputados, antes de que se firme el presente tratado.

Renuncia igualmente de los diputados, renunciando Pineda y el grupo de redactores de El Debate.

SEGUNDA. El partido revolucionario designará los gobernadores de los Estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Sinaloa, Durango, Zacatecas, Guanajuato, Hidalgo, México, Puebla, Guerrero, Oaxaca y Yucatán, cuyas legislaturas nombrarán a dichos gobernadores con el carácter de gobernadores interinos, hayan o no tomado parte activa en la revolución, y quienes convocarán a elecciones, según las leyes respectivas, de gobernadores constitucionales, pudiendo ellos ser electos si el pueblo los favorece con su voto. En los demás Estados también se substituirán los gobernadores actuales por gobernadores interinos nombrados por el gobierno del general Díaz, procurando satisfacer en cada caso la opinión pública. Estos gobernadores también podrán ser electos por el pueblo, y tendrán obligación de convocar a elecciones en plazo breve.

TERCERA. El partido revolucionario designará cuatro o cinco secretarios de Estado, quienes nombrarán los subsecretarios correspondientes: dichos secretarios de Estado ocuparán las Secretarías de Gobernación, Guerra, Instrucción Pública y Comunicaciones y Obras Públicas.

El actual ministro de Relaciones Extranjeras no podrá ser removido de su puesto sin acuerdo con el partido revolucionario, ni podrá ser admitido en el Gabinete, con ningún cargo, el señor general Reyes.

CUARTA. Se pondrán en inmediata libertad todos los presos políticos, incluyendo a los militares que hayan sido acusados de rebelión, sedición o cualquiera otro pretexto, relacionados con la presente insurrección nacional, sobreseyendo en todas las causas o procesos; se suspenderá también toda persecución política, cualquiera que sea la forma o pretexto que se le haya dado, en contra de personas que vivan dentro o fuera del territorio nacional.

QUINTA. Se devolverán inmediatamente las imprentas, prensas y demás útiles relativos, a los dueños o compañías de periódicos, cuyos objetos fueron confiscados con múltiples pretextos, pues la prensa será libre conforme a la ley.

SEXTA. Inmediatamente después de firmados los tratados, las fuerzas federales evacuarán los Estados de Sonora, Chihuahua y Coahuila, dejando en la ciudades fronterizas las fuerzas que había en el mes de abril de mil novecientos diez. Las fuerzas revolucionarias serán organizadas como rurales de la Federación, pero sin salir de sus respectivos Estados.

SEPTIMA. En los otros Estados no comprendidos en la cláusula segunda, las fuerzas insurgentes podrán ser ocupadas como fuerzas de seguridad pública en el Estado que les corresponda.

OCTAVA. El gobierno federal no aumentará las fuerzas que actualmente tiene en pie de guerra.

NOVENA. Los ciudadanos no comprendidos en la zona de los Estados que constan en la dicha cláusula segunda, tendrán plenamente garantizadas todas sus libertades y derechos correspondientes.

DECIMA. Se abrirá una suscripción nacional a la que contribuirá el erario federal, para indemnizar los perjuicios ocasionados por la revolución, así como para pagar los préstamos voluntarios o forzosos que hayan impuesto los revolucionarios, a cuyo efecto se nombrará una comisión que estudie las reclamaciones que se presenten.

ONCEAVA. El gobierno federal pagará sus haberes a los insurgentes por el tiempo que hayan estado en campaña, y asimismo, reconocerá sus grados militares a algunos de ellos, quienes serán designados por el partido revolucionario.

DOCEAVA. Se decretarán pensiones a los inválidos y a las viudas, huérfanos o hermanos menores o padres del único sostén de la familia, cuyos deudos hayan muerto en la insurrección nacional, motivo de este tratado.

TRECEAVA. Hechos y firmados los tratados correspondientes, los C.C. general Porfirio Díaz y Francisco I. Madero, publicarán cada uno un manifiesto a la nación, dando a conocer las bases de este tratado.

DECIMACUARTA. Repatriar a los indios yaquis, actualmente en Yucatán y otros Estados y se les repartirán tierras nacionales, procurando devolverles las que se les hayan quitado de modo fraudulento en el Estado de Sonora.

También se restituirán sus tierras a las congregaciones indígenas y a los pequeños propietarios que hayan sido despojados de ellas, con el pretexto de terrenos baldíos, concesiones federales, etc.

Al presentarse obstáculos difíciles de vencer, se les indemnizará en alguna forma conveniente.

TRANSITORIOS

A. Una vez firmado este tratado y ratificado por las partes contratantes, se permitirá la inmediata reparación de todos los ferrocarriles y líneas telegráficas.

B. El C. Francisco I. Madero podrá mandar libremente emisarios a los jefes de la revolución de otras partes del país, a fin de comunicarles el arreglo verificado y ordenar se suspendan las operaciones militares. Igual medida tomará por su parte el gobierno federal.

C. Tan luego como se firme este tratado, el gobierno federal pondrá en ejecución el contenido de la cláusula séptima y sucesivamente irán tomando posesión de su cargo los gobernadores interinos, propuestos por el partido de la revolución.

En general, estas bases han sido ya aceptadas por el señor Limantour, según telegramas que en lo privado ha cambiado con sus agentes oficiosos los señores Oscar Braniff y Licenciado Esquivel Obregón.

Debo manifestar a ustedes que he accedido a tratar bajo estas condiciones, porque en lo confidencial me manifestaron estos señores, así como algunos otros de los que han servido de intermediarios para llegar a esos arreglos, que el señor general Porfirio Díaz ha manifestado en lo íntimo, la irrevocable resolución de retirarse del poder tan pronto como el país esté pacificado.

Me parece altamente patriótica esa resolución, porque en los actuales momentos es lo único que puede satisfacer la opinión pública; y estoy convencido de que si el general Díaz hace pública su intención, nos permitirá pacificar por completo al país en muy pocos días, cosa muy difícil de obtener de otra manera.

Por estas razones y no dudando del patriotismo del general Díaz, les suplico se sirvan presentar al delegado de su gobierno la siguiente proposición:

Para asegurar de un modo rápido la pacificación del país y dar al mundo un ejemplo que prestigie nuestra patria, demostrando el desinterés de ambos jefes contendientes, tanto el señor general Porfirio Díaz como el señor Francisco I. Madero y el Vicepresidente de la República, señor don Ramón Corral, renunciarán al gobierno de la República y quedará como Presidente interino el actual ministro de Relaciones Extranjeras, señor licenciado Francisco León de la Barra, quien convocará a elecciones generales, según lo prescribe la Constitución.

Por mi parte, hago dicha renuncia con la mayor satisfacción, pues mi deseo únicamente es servir a mi patria según lo exigen las circunstancias. Si el general Díaz está inspirado en el mismo sentimiento patriótico, no dudo que hará público lo que ha manifestado en lo privado.

Suplico a ustedes hacerle la proposición en los mejores términos, a fin de que no se lastime en lo más mínimo y no insistir en que su retiro sea inmediato. Yo creo que el país se tranquilizará al solo anuncio de su intención de retirarse del poder, tan pronto como se hayan puesto en práctica los arreglos que celebren ustedes con sus representantes.

Deseándoles el mayor éxito en las negociaciones que han iniciado, les reitero una vez más las seguridades de mi consideración.

"SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCION.
Campamento del Ejército Libertador,
a orillas del Bravo, frente a Ciudad Juárez,
a 4 de mayo de 1911.
El Presidente provisional de la República Mexicana:
Francisco I. Madero.
Rúbrica.

A los C. C.
doctor Francisco Vázquez Gómez,
Francisco Madero y
licenciado José María Pino Suárez.
Presente.

La proposición en que se pide la renuncia del general Díaz, no está redactada de un modo claro y preciso. Sin embargo de esto y de estar al final de las instrucciones y de la recomendación de no insistir, fue la primera que presenté al señor Carvajal, pues en mi concepto, esto, por el momento, era lo principal desde el punto de vista político.

Más adelante se verá cómo el país no se habría tranquilizado al solo anuncio de que el general Díaz se retiraría del poder.

Es de notarse que una buena parte de las proposiciones que acabo de transcribir, son las mismas que se me telegrafiaron a Washington el 22 de abril y las cuales convino el señor Madero con los agentes de Limantour. Este convenio que se me telegrafió a Washington en la fecha indicada, es a lo que se ha llamado el Pacto Madero-Limantour y, según dice el telegrama, las mismas condiciones debían ser enviadas por Madero (supuse Ernesto) y Esquivel Obregón; pero entre mis papeles he encontrado copia de dicho convenio, telegrafiado, según creo, al señor Limantour.

Dice así:

Las siguientes son las bases arreglos escritas en presencia de Madero y con su conformidad.

Madero está de acuerdo en celebrar la paz bajo las siguientes condiciones:

PRIMERA. Renuncia de Corral a la Vicepresidencia.

SEGUNDA. Nombramiento de cuatro ministros de acuerdo con la revolución.

TERCERA. Libertad de reos políticos sobreseyendo en todas las caUsas.

CUARTA. Reforma de la Ley Electoral para hacer efectivo el voto.

QUINTA. Que no se cambie ministro de Relaciones Extranjeras, sino de acuerdo con el partido revolucionario.

SEXTA. Nombramiento por la revolución de 14 gobernadores interinos para que convoquen a elecciones.

SEPTIMA. Al ser electos los nuevos gobernadores, renunciarán los diputados y senadores de sus respectivos Estados y se convocará a nuevas elecciones.

OCTAVA. Evacuación por las fuerzas federales de los Estados de Sonora, Chihuahua y Coahuila, comprometiéndose la revolución a tener fuerzas suficientes para guardar el orden y dar garantías, siendo pagadas por la federación.

NOVENA. Suscripción nacional para indemnizar a las víctimas de la revolución.

DECIMA. Pagos de sus haberes a las fuerzas revolucionarias y reconocimiento de algunos grados militares.

DECIMAPRIMERA. Al llegarse a un arreglo definitivo, el general Díaz y el señor Francisco I. Madero publicarán cada uno un manifiesto a la nación en términos mutuamente honrosos, haciendo conocer las bases del arreglo celebrado.

Los demás detalles se arreglarán de acuerdo con éstas bases.

Como esta copia es esencialmente igual al telegrama que me mandaron a Washington con fecha 22 de abril, supongo que es la copia del que mandaron a México, Madero (supuse Ernesto) y Esquivel Obregón, según me decían. Supongo también que el señor Limantour fue quien lo recibió, según se desprende del siguiente que tengo en copia:

México, 24 de abril de 1911.

Sírvanse comunicar a Ernesto Madero y Rafael Hernández lo siguiente:

Comunicaciones telegráficas están muy irregulares. Secretaría de Guerra aun no recibe aviso de general Navarro relativo a suspensión hostilidades. Acordóse hoy que proponga a Madero que conferencias delegados se verifiquen en cualquier lugar aislado entre México y Saltillo, porque tratándose de estipulaciones que deben expedirse toda República, es equitativo que la reunión verifíquese lugar intermedio entre Juárez y México.

Tocante a proposiciones sugeridas por ustedes en telegrama 22 abril, mi opinión personal, sin consultarla de ninguna otra persona, es que la primera no puede contestarse hallándose Corral en alta mar. Segunda y sexta son inaceptables, pero creo que privadamente hácenme indicaciones de un ministro o de cinco o seis gobernadores interinos que no hayan tomado parte activa en revolución. Podré, tal vez, conseguir cambios sin necesidad de estipulaciones.

Tercera, cuarta, quinta y novena parecen aceptables en principio. Séptima absolutamente impracticable e inútil, tratándose de Cámara que dejará existir dentro de un año. Sólo podría recomendarse que vacantes actuales diputados y senadores sean cubiertas por amigos Madero. Octava podría suootituirse con organización de cuerpos rurales y de policía, pagados por federación y dependientes los primeros de Secretaría de Gobernación, como todas las fuerzas rurales, pero adscritas exclusivamente a Chihuahua y Sonora, con excepción de poblaciones fronterizas, las cuales quedarán custodiadas por tropas regulares. Décima suscita fuertes objeciones y opónense militares, sobre todo para grados altos. Faltaría estipular condiciones para entrega inmediata armas, mediante amplia indemnización a sus dueños, dejándoselas solamente a los que formen parte de los nuevos cuerpos a que me refiero en punto octavo.

Reforma no reelección aprobaráse hoy en Cámara Diputados. Nueva Ley Electoral iniciaráse dentro de pocos días. Los primeros Estados en que probablemente tendrán lugar cambios gobiernos, son: Durango, Sonora, Guerrero, Oaxaca, Morelos, Guanajuato, Nuevo León, Michoacán y Aguascalientes. Vuelvo a recomendar mayor reserva, pues indiscreciones prensa y agencias noticias, están haciendo mucho daño. Firmado, Limantour (así dice la copia.)

Como se ha visto, el telegrama de 22 de abril que recibí en Washington, comienza así:

Madero ha convenido siguientes condiciones celebrar paz, mientras que en el del señor Limantour que acabo de transcribir, se consideran las proposiciones como sugeridas por los señores Braniff y Esquivel Obregón y sujetas todavía a discusión, supuesto que el señor Limantour rechaza algunas y propone cambios en otras.

La copia del telegrama del señor Limantour no tiene dirección; pero como al principio dice que se sirvan comunicar a Ernesto Madero y Rafael Hernández, supongo que lo dirigió a los señores Braniff y Esquivel Obregón, quienes, como se ha visto, actuaron como intermediarios en los preliminares de los arreglos. También habrá de verse más adelante, que el señor Madero aceptó algunas de las observaciones del señor Limantour.

El señor Madero no obsequió mi recomendación de nombrar tantos delegados, cuantos nombrara el gobierno: éste mandó uno, y nosotros fuimos tres.

El día 6, o sea al tercer día de haber tenido la primera reunión, dirigí al delegado del gobierno la siguiente comunicación:

En virtud de que el armisticio termina hoy a las doce del día, y de no haber recibido contestación a la proposición presentada la tarde del cuatro del corriente mes, en las Conferencias de Paz, le suplico se sirva informarme acerca de las instrucciones que su gobierno le haya dado, una vez que es muy reducido el tiempo de que podemos disponer para continuar las negociaciones, en el caso de que éstas deban continuar.

Lo que por acuerdo del C. Presidente del gobierno provisional de la República Mexicana, tengo el honor de comunicar a usted.

Protesto a usted las seguridades de mi atenta consideración.

SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCION.
"Campamento del Ejército Libertador,
márgenes del Bravo, frente a Ciudad Juárez,
a 6 de mayo de 1911.
F. Vázquez Gómez.

Al C. Francisco S. Carvajal,
delegado del gobierno del C. general Díaz, a las Conferencias de Paz.
El Paso, Texas.

El señor Carvajal contestó:

Es en mi poder su atenta nota fechada ayer (debe ser hoy) relativa a la suspensión de las negociaciones que habíamos comenzado con el objeto de restablecer la paz en la República; y al acusar a usted recibo de ella, me permito expresarle que el propósito de dar cuenta a mi gobierno del resultado de la conferencia celebrada en la tarde del día 4 de este mes, era sólo la consecuencia natural de un acto grave que exponía el éxito de nuestros trabajos y que debía conocer desde luego por su importancia trascendental.

Por lo demás, no tengo inconveniente alguno en manifestar a usted, dando así una muestra de la sinceridad con que he venido a estas negociaciones, que mi conducta no ha podido ser distinta de la que he seguido; pues al presentarse de nuevo a discusión cuestiones que habían sido ya, eliminadas con anterioridad en los arreglos preliminares, el criterio con que e11as fueron apreciadas haria desecharlas una vez más, y no era necesario obtener instrucciones especiales para proceder como lo he hecho.

Protesto a usted de nuevo las seguridades de mi atenta consideración.

El Paso, Texas,
6 de mayo de 1911.
Francisco S. Carvajal.

Al señor doctor don Francisco Vázquez Gómez,
delegado a las Conferencias de Paz.
Presente.

Como se ve, la cuestión relativa a la renuncia del general Díaz había sido eliminada en los arreglos preliminares entre el señor Madero y los agentes de Limantour.

En esta nota el señor licenciado Carvajal no hace referencia a la terminación del armisticio, cosa muy importante, como se verá después.

Para dejar bien aclarado este asunto, mandé al señor Carvajal la nota que sigue:

Refiriéndome a su atenta nota fecha de hoy, en la cual me hace saber que no le es posible continuar las negociaciones sobre la base que propusimos la tarde del día 4 del corriente, me es grato recordar a usted que lo convenido en la última conferencia, fue que usted daría cuenta de nuestra proposición al gobierno que representa, cuya contestación nos haría conocer ayer. Por esta razón y por no haber recibido dicha contestación, dirigí a usted mi nota de esta mañana.

Por el contenido de la nota a que al principio hice referencia, quedo entendido de que se han suspendido las negociaciones de paz.

Protesto a usted las seguridades de mi atenta consideración.

SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCION.
Campamento del Ejército Libertador,
a orillas del Bravo, frente a Ciudad Juárez,
a 6 de mayo de 1911.
F. Vázquez Gómez.

Al C. Francisco S. Carvajal,
delegado del gobierno del C. general Díaz en las Conferencias de Paz.
El Paso, Texas.

El señor licenciado Carvajal contestó:

Con relación a la atenta nota de usted, de esta fecha, que se ha servido dirigirme, debo participarle para su conocimiento, así como del señor Francisco I. Madero, jefe de la revolución, y de los demás señores comisionados de éste, que no me es posible continuar las negociaciones, como expresé a ustedes personalmente, sobre la base que tuvieron a bien proponerme en la conferencia que celebramos la tarde del día 4 del corriente mes, por las razones de patriotismo y alta conveniencia política que sostienen la actitud por mí asumida en el particular.

Protesto a usted con este motivo, las seguridades de mi atenta consideración.

El Paso, Texas,
6 de mayo de 1911.
Francisco S. Carvajal.
Rúbrica.

Al señor don Francisco Vázquez Gómez,
delegado a las Conferencias de Paz.
Presente.

Antes de continuar la relación de los acontecimientos que tuvieron lugar, voy a referirme a los preliminares del armisticio que celebraron los señores Francisco I. Madero y general Juan J. Navarro, al mismo tiempo que yo procuraba que lo firmáramos en Washington los representantes diplomáticos de ambos gobiernos. Esto último habría sido de mayor efecto político; pero como el señor Madero estaba dominado por los agentes del señor Limantour, quienes seguramente comprendieron mis intenciones, resultó quc fue precisamente el mismo Presidente provisional quien inició las negociaciones con el jefe de las armas en Ciudad Juárez, en comunicación fechada el 23 de abril, comunicación que dice así:

Al C. general brigadier Juan J. Navarro.
Jefe de las fuerzas porfiristas en Ciudad Juárez.

En virtud de telegramas que amigos de la paz se han cruzado con el señor licenciado José I. Limantour, en México, estoy informado que el gobierno del señor general Porfirio Díaz está de acuerdo en que celebremos un armisticio bajo las bases siguientes:

PRIMERA. Las fuerzas del general Díaz y las mías, qUe operan en el cuadrilátero formado por los puntos cardinales de Chihuahua, Ciudad Juárez, Casas Grandes y Miñaca, permanecerán en los puntos que actualmente ocupan.

SEGUNDA. Suspenderán toda clase de trabajos de fortificaciones, reparación de vías férreas y demás obras militares.

TERCERA. Se permitirá el paso por Ciudad Juárez de todas las provisiones de boca, forrajes, vestuario y efectos necesarios para la comodidad y subsistencia de mis tropas, sin pagar derechos aduanales; quedando entendido que no vendrán bebidas embriagantes de ninguna naturaleza.

CUARTA. Este armisticio durará cinco días contados desde hoy, de las doce del día en adelante.

QUINTA. Podrán pasar por Ciudad Juárez, hacia mi campamento, libremente, todas las personas de mi familia y todos los comisionados de paz, así como los encargados de abastecer mis tropas. De común acuerdo entre ambas partes, arreglaremos la forma en que deban expedirse pasaportes en caso de ser necesarios.

Espero la contestación inmediata de usted, suplicándole incluya, uno por uno, los puntos tratados en las cinco cláusulas que anteceden, y protesto a usted las seguridades de mi atenta consideración.

SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCIÓN.
Campamento a orillas del Bravo,
frente a Ciudad Juárez,
a 23 de abril de 1911.
El Presidente provisional de la República y jefe de la insurrección nacional.
Firmado:
Francisco I. Madero.

Contestación:

Por la atenta nota de usted, de esta fecha, he quedado enterado de que en virtud de telegramas que amigos de la paz se han cruzado con el señor licenciado José Ives Limantour, en México, ha habido un acuerdo para celebrar un armisticio que acepto sobre las siguientes bases:

PRIMERA. Las fuerzas federales y las de usted, que operan en el cuadrilátero formado por los puntos cardinales de Chihuahua, Ciudad Juárez, Casas Grandes y Miñaca, permanecerán en los puntos que actualmente ocupan, sin avanzar ni unas ni otras, ni en su totalidad, ni en parte.

SEGUNDA. Suspenderán toda clase de trabajos de fortificación, reparación de vías férreas y demás obras militares.

TERCERA. Se permitirá el paso por Ciudad Juárez de todas las provisiones de boca, forrajes, vestuario y efectos necesarios para la comodidad y subsistencia de las tropas de usted, sin pagar derechos aduanales, quedando entendido que no pasarán bebidas embriagantes de ninguna naturaleza.

CUARTA. Este armisticio durará cinco días contados desde hoy, a las doce del día en adelante.

QUINTA. Podrán pasar por Ciudad Juárez hacia el campamento de usted, libremente, todas las personas de la familia de usted y todos los comisionados de paz, así como los encargados de abastecer sus tropas. De común acuerdo entre ambas partes, arreglaremos la forma en que deben expedirse pasaportes en caso de ser necesarios.

Protesto a usted las seguridades de mi atenta consideración.

Libertad y Constitución.
Ciudad Juárez,
23 de abril de 1911.
El general en jefe,
Juan J. Navarro.
Rúbrica.

Al C. Francisco I. Madero.
Campamento a orillas del Bravo.

Con fecha 25 de abril, el general Navarro, en carta dirigida al señor Madero, le dice:

Al fijarse el plazo de cinco días para la suspensión de hostilidades, se ha tenido seguramente en cuenta el tiempo necesario para que puedan encontrarse en un punto del interior de la República, las personas encargadas de ponerse de acuerdo acerca de las condiciones bajo las cuales depondrán las armas las fuerzas que militan a las órdenes de usted.

A lo cual contestó el señor Madero, en carta de la misma fecha:

... el plazo de cinco días para la suspensión de las hostilidades, ha sido con el objeto de pactar las bases que puedan satisfacer la opinión pública y traer la paz de la República y no para tratar las condiciones bajo las cuales vamos a deponer las armas.

Las otras notas, que por total son nueve, no tienen importancia porque se refieren a prolongar el armisticio, lugar de las conferencias, etc.

Vuelvo a mi narración:

El 7 de mayo el señor Madero resolvió no atacar Ciudad Juárez, y retirarse al interior del Estado de Chihuahua. Con este motivo dictó los siguientes acuerdos e hizo los nombramientos que a continuación se copian:

Acuerdo: En previsión de que el gobierno del general Díaz haga nuevas proposiciones de paz, antes de que termine la campaña, y con objeto de no entorpecer las negociaciones que a ese fin conduzcan, durante la ausencia del gobierno provisional; por el presente queda creada una comisión de paz, con residencia en los Estados Unidos de América. Dicha comisión se compondrá de tres miembros propietarios y tres suplentes, quienes tendrán facultades para tratar sobre la paz, con entera sujeción al espíritu del Plan de San Luis Potosí, de 5 de octubre de 1910, concediéndosele excepción de que la Presidencia provisional recaiga en el C. Francisco León de la Barra, actual secretario de Relaciones Exteriores del general Porfirio Díaz.

Extiéndanse nombramientos de miembros propietarios de la comisión a favor de los C.C. doctor Francisco Vázquez Gómez, Francisco Madero y licenciado José María Pino Suárez; de miembros suplentes en favor de los C.C. Juan Sánehez Azcona, Gustavo A. Madero y licenciado Roque Estrada.

Comuníquese y cúmplase.

SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCION.
Campamento del Ejército Libertador,
márgenes del Bravo,
frente a Ciudad Juárez,
a 7 de mayo de 1911.
El Presidente provisional de la República,
jefe de ia insurrección.
Firmado:
Francisco I. Madero.
El sccretario general.
Firmado:
Federico González Garza.

Acuerdo: En vista de las circunstancias y con objeto de que en ausencia del gobierno provisional no Se entorpezcan los negocios de algún modo relacionados con la insurrección nacional y que requieran resoluciones inmediatas; por el presente queda creada una Junta Consultiva de la Insurrección Nacional, con residencia, por ahora, en los Estados Unidos de América. Esta junta tomará sus resoluciones por mayoría de votos, en sesiones a las que concurran, cuando menos, cinco de sus miembros. De cada sesión se levantará acta que será comunicada a la mayor brevedad posible al C. Presidente provisional de la República, para su definitiva aprobación.

Extiéndanse nombramientos de miembros de la Junta Consultiva de la Insurrección Nacional, a favor de los C.C. doctor Francisco Vázquez Gómez, Alfonso Madero, Juan Sánchez Azcona, Gustavo A. Madero, licenciado José Vasconcelos, Alberto Fuentes, y licenciado Adrián Aguirre Benavides.

Comuníquese y cúmplase.

SUFRAGIO EFECTIVO. NO REELECCION.
Campamento del Ejército Libertador,
márgenes del Bravo,
frente a Ciudad Juárez,
a 7 de mayo de 1911.
El Presidente provisional de la República Mexicana,
jefe de la insurrección nacional,
Francisco I. Madero.
Rúbrica.
El C. secretario general,
Federico González Garza.
Rúbrica.

Los nombramientos que poseo originales fueron extendidos a mi favor para el desempeño de cada una de las comisiones a que se refieren los acuerdos anteriores. Tienen fecha 7 de mayo de 1911 y están firmados por el señor Madero y el licenciado Federico González Garza.

El mismo día 7 de mayo, como a las cinco de la tarde, hubo una reunión en el campamento del ejército libertador, solicitada y atendida por el señor licenciado Esquivel Obregón y concedida y atendida, también, por el señor Madero. A ella. concurrieron los jefes revolucionarios Orozco, Villa y otros que no recuerdo. En dicha junta, a la cual no quise concurrir quedándome fuera del cuarto, el señor Esquivel Obregón, según me dijeron, expuso a los revolucionarios la conveniencia de que cesaran las hostilidades y aceptaran las proposiciones de arreglo. Esta junta duró cerca de dos horas; y al salir de ella los concurrentes, oí decir a algunos de ellos que tenía razón el señor Esquivel Obregón.

No dejará de parecer extraño que el mismo jefe de la revolución haya permitido a los representantes o agentes del enemigo, que fueran a convencer a los revolucionarios de que debían abandonar su actitud rebelde; pero por extraño que parezca, así sucedió, lo cual me produjo una gran desilusión del señor Madero.

Los jefes del ejército revolucionario recibieron órdenes de emprender la marcha en la madrugada; pero no quisieron salir y amanecieron en sus campamentos.

El día 8 de mayo se recibió la siguiente comunicación, momentos antes de que empezara el ataque a Ciudad Juárez, del cual me ocuparé más adelante:

En vista del telegrama que publicó la Prensa Asociada, dando a conocer que el señor general Porfirio Díaz ha declarado solemnemente su intención de renunciar a la Presidencia de la República, tan luego como se obtenga la pacificación del país, declaración hecha solemnemente en un manifiesto dirigido a la nación, ha desaparecido ya el obstáculo que se presentaba para la continuación de las negociaciones de paz, acontecimiento que hemos visto con grande satisfacción, porque nos permite continuar nuestros trabajos para poner en contacto a las dos partes y hacer fácil el trabajo de pacificación. En tal concepto, suplicamos a usted se sirva decirnos si nos autoriza para presentamos al señor licenciado don Francisco S. Carvajal, delegado del gobierno para las negociaciones de paz, a fin de que se reanuden las conferencias a la mayor brevedad, sobre la base de una inmediata suspensión de hostilidades en el distrito de Juárez, a reserva de pactar el armisticio con la ampiitud que las situaciones especiales del país requieran, siendo necesaria esa inmediata suspensión para que de hecho puedan ponerse en contacto los delegados de ambas partes.

Protestamos a usted las seguridades de nuestra atenta consideración.

El Paso, Texas,
8 de mayo de 1911.
T. Esquivel Obregón,
Oscar Braniff.
Rúbricas.

Al C. Presidente provisional de la República Mexicana,
jefe de la insurrección nacional.
Campamento a orillas del Bravo,
frente a Ciudad Juárez.

Supongo que igual o parecida comunicación dirigieron al señor Carvajal, a juzgar por su contestación. No tengo entre mis papeles la contestación del señor Madero; pero de ella se da una idea clara en la siguiente carta del señor Carvajal, que poseo original:

El Paso, Texas,
8 de mayo de 1911.
Señores don Oscar Braniff y don Toribio Esquivel Obregón.
Ciudad.

Estimados señores y amigos:

En atenta respuesta a la nota de esta fecha, que se sirvieron dirigirme ustedes, para hacerme saber que el señor don Francisco I. Madero está conforme en reanudar las negociaciones de paz interrumpidas, según comunicación que les puso en contestación a la de ustedes en el particular, estoy animado de los mismos propósitos, y que pueden ustedes, si lo tienen a bien, convenir el lugar y hora en que habré de reunirme con los señores delegados de la revolución. Quedo de ustedes con la estimación que saben les profeso, su muy afmo., atto. amigo y S.S.

Francisco S. Carvajal.
Rúbrica.

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