Índice de La tercera campaña de Morelos y la Constitución de Apatzingan de Lucas AlamánApéndice - Documento 1Apéndice - Documento 3Biblioteca Virtual Antorcha

La tercera campaña de Morelos
y
El Congreso de Chilpancingo

Lucas Alamán

APÉNDICE

DOCUMENTO N° 2


Extracto de la correspondencia oficial de Morelos con D. Ignacio Rayón, presidente de la junta gubernativa.

Para más completo conocimiento de algunos hechos concernientes a la tercera campaña de Morelos y del carácter de este, según se echa de ver por su estilo epistolar. ha parecido conveniente insertar aquí un extracto de su correspondencia oficial con Rayón. presidente de la junta gubernativa.

1. Sobre las barras de plata que se le destinaron de las cogidas en Pachuca.

El expresado. (el visitador Martinez) como otros muchos, me pregunta en dónde me pone cincuenta barras de plata. pero como ha sido genérica esta pregunta. y común a los demás interrogantes y sin efecto alguno su respuesta, he tenido a bien decirle esto mismo, pues es preguntar al enfermo desmayado de hambre, ¿á dónde quiere que le pongan la comida? Añado más diciéndole, que debiendo tomar otro rumbo que no sea el supradicho de las villas etc., nada tenemos que hablar de barras de plata, porque todas deben venir al cuño de esta plaza.

Ven efecto, deben venir todas a este cuño para quitarles el encanto, pues todos los que las han propuesto dificultan su tránsito, y más lo imposibilitan para llevarlas a V. E. y como este ejército cada dia crece y V. E. tuviera que despacharme reales para socorro, es por demás que las demás barras se aventuren dando vuelta de tres meses.

Carta de 1° de Octubre de 1812 en Tehuacán.


2. Sobre organización de tropas en Tehuacán.

La suma escasez de reales no me ha permitido pasar de siete mil hombres de reunión en esta plaza: tres mil de armas de fuego, un mil de lanza y los demás de cuchillo y hondas. Es todo el plan que puede dar por ahora, por tener siete dias de desconcierto de estómago, con una concurrencia tumultuaria de gentes y papeles, que apenas se puede resollar.

La misma carta.


3. Sobre las acciones de Ojo de Agua, cumbres de Aculcingo y entrada en Orizaba.

Exmo. Sr.- En el correo anterior de 3 del corriente dije a V. E. los ataques y ventajas de este ejército, y ahora repito que en el rancho de la Vírgen hubo su ataque, y ya su resultado lo sabe V. E. En San José Chiapa les hice frente miéntras pasaba mi convoy de barras de plata; hubo de ellos muchos muertos, les avance algunas mulas, un europeo, etc. De nosotros hubo poca pérdida y en ella se incluyó nuestro coronel D. Mariano de Tápia de bala de cañón; me regresé a San Andrés, de ahí a Orizaba donde les hice prisioneros trescientos setenta y siete, algunas armas, y el comandante Andrade fugó herido de un brazo con treinta hombres para Córdoba; les quemé mucho tabaco en rama, y extraje alguno del labrado.

En las cumbres les hice algun fuego miéntras pasó nuestro convoy de cigarros, etc., y por su mucho número pasó, pero sin dejar de experimentar descalabro, pues murieron de ellos muchos, entre ellos uno de los comandantes y el otro mal herido; nosotros tuvimos pocos muertos y heridos.

Carta de 7 de Noviembre de 1812 en Tehuacán.


4. Sobre nombramiento de Matamoros de segundo de Morelos con el grado de mariscal de campo.

Exmo. Sr.- Porque las vicisitudes de la guerra son varias, y mi segundo el brigadier D. Leonardo Bravo está en México, he nombrado mariscal al licenciado D. Mariano Matamoros, cura de Jantetelco, por el mérito que en este año ha contraido organizando brigada en Izúcar, y defendiendo aquella plaza, a más de lo que trabajó en Cuautla y otros, a que se agrega su talento y letras; por cuyo motivo lo he dado a reconocer por mi segundo, y a quien deberán ocurrir todos y en todo lo de mi encargo en mi fallecimiento o prisión: quod absit.

Hace pocos dias que lo he nombrado brigadier de la sexta brigada que en Izúcar está acabando de organizar y completar, pero su mérito y aptitud exije este último grado en las presentes circunstancias, pues aunque el brigadier de la primera brigada D. Hermenegildo Galiana, ha trabajado más y es de más valor, pero inculpablemente no sabe escribir, (1) y por consiguiente le falta aquella aptitud literaria que recompensa en el otro el ménos trabajo personal.

Sin embargo, el expresado Galiana por su valor, trabajo y bellas circunstancias es acreedor al grado de mariscal, y por lo mismo se lo he conferido en recompensa de sus fatigas, y para componer el juicio de los hombres y prohibir una dispersión o desavenencia en caso fortuito.

Lo más que fuere ocurriendo lo iré participando y V. E. correrá la palabra.

(1) Sin embargo: entre los papeles cogidos en Cuautla, hay varios partes de Galiana a Morelos, firmados por él y de muy buena letra. Acaso firmaba otro por él.
Carta de 12 de Septiembre de 1812 en Tehuacán.


5. Sobre el visitador Martinez.

Exmo. Sr.- Han llegado a mis manos unos oficios del mariscal D. Ignacio Martinez adunándome el de V. E. del 12 del corriente, por el que lo veo autorizado para continuar su visita general y por el oriente de Zacatlán arreglar todas las divisiones, con respecto a que las providencias que se han dictado desde Tlalpujahua o no se obedecen o tienen unos efectos muy remisos. Añade ademas V. E. que el genio activo y eficaz de dicho Martinez, es muy a propósito para obligar a dichos subalternos a la debida subordinación.

No hay duda que si el carácter de este sujeto, más propiamente llamado y generalmente reconocido por orgulloso, venal, díscolo y arrogante, no fuese igualmente tan criminal, pudiéramos esperar a lo menos el que compeliese a los insubordinados e indolentes a cumplir con su deber. Pero como todas estas nulidades concurren en él en tan alto grado, de suerte que han conciliádole el ódio general de todos, yo por mi parte aseguro a V. E. con toda la sinceridad de que soy capaz, que para mí y para cuantos lo conocen o saben de él, no hay hombre mas detestable ni puedo ménos que soprenderme al ver su credencial.

Desengáñese V. E. que su nombre solo impone y amostaza tanto a los de este rumbo, que si se presenta aquí la tropa y el pueblo lo sacrifican y dan muerte sin poderlo remediar. Yo no puedo ni creo que otro alguno debe ampararlo en semejante caso sin riesgo de hacerse sospechoso; todos saben que desde la memorable acción de las Cruces, sembró la discordia entre los primeros jefes; que cobarde y sospechosamente anduvo en capitales ocupadas por el enemigo; que ha asestado sus tiros directamente más de una vez contra la soberanía, y expresamente contra la persona de V. E. asegurándolo así de los Exmos. Sres. nuestros compañeros.

Entre los de mi ejército y los avecindados en los innumerables pueblos de mi demarcación. no se les esconde su mala versación en la visita por el rumbo de Sultepec, cuya residencia debe preceder, para que absuelto, pueda continuar en otras funciones. Cuantos probaron su duro y bastardo trato y los que lo vieron, se llenaron, y con justicia, del mayor despecho y acaso de desconfianza a nuestro gobierno; sus saqueos, que hechos casi siempre invito rationabiliter domino, ostentando con alarde su autoridad, deben rigorosamente llamarse rapiñas, las han presenciado innumerables sujetos. Su prisión en Sultepec por el último mes de Marzo, a que añadian como cierta su decapitación de gusto (1) formal a cuantos la sabian.

Mucho podría decir a V. E. sobre el particular, y lo que de resultas de Tenango se ha publicado; pero me contento con manifestar a V. E. mi opinión invariable de que este mal hombre debe ser removido, pues temo que fundadamente dé su altanería disturbios en esos puntos, con perjuicio de lo que a mí y a cuantos me siguen tanto nos ha costado, pudiendo decir a V. E. que nunca se daria mas robusto testimonio de nuestra justificación e integridad que haciendo un castigo ejemplar con él. De lo contrario se expone nuestro concepto y las confianzas de los pueblos que es la funda (2) nuestra autoridad.

Digo a V. E. que esta es mi opinión invariable, porque aun cuando todo lo expuesto pudiera destruirse (que es imposible porque yo mismo lo he palpado) la voz general de todos al saber que este hombre existe impune, y que aun está exaltado a puesto más honroso, es, que se le quite, que se le prenda, que se castigue y que no le admiten por título alguno donde ellos puedan tener influjo; esto solo basta y justifica rigorosamente mi dictámen.

¿A qué fin, pues, Exmo. Sr. y compañero, sostener un hombre tan criminal con perjuicio de nuestra reputación, y de cuantos han depositado en nuestras manos sus confianzas? ¿Cómo es posible desentendernos de los deberes tan sagrados que hemos contraido? ¿CÓmo hemos de resistir a los clamores de la razón y de la humanidad? Ya que tantos infortunios y desgracias han desplomádose sobre nuestra patria, relevémosla cuanto esté de nuestra parte, de los que aun la amagan, aunque sea con sacrificio de nuestras vidas. Desenvuélvase el enigma de esa antigua y sofocada causa contra este perverso, dando esta prueba mas de nuestro celo por el bien de la nación.

(1) Parece que debe decir: llenaba de gusto.
(2) Debe decir: que es el fundamento de.
Carta reservada de 1° de Octubre de 1812 en Tehuacán.


Sobre el mismo asunto.

Exmo. Sr.- En mi reservada hablo del visitador mariscal D. Ignacio Martinez, en cuanto a sus propiedades respecto de los agentes y pacientes del reino, y es preciso contraerlo a particulares puntos, que han de ser los decisivos de nuestra gloriosa libertad. Si yo no tomo a Puebla, las Villas y Veracruz, queda descubierto el Sur y aun el Norte. Al efecto, tengo hecha mí cendrada para vaciar el lance; comisionados organizadores hasta las murallas de Veracruz, Villas y Puebla; y si este visitador Martinez persiste en las inmediaciones de estos lugares, se perdió todo el trabajo. Las causal es son per se notas. Y en caso de componerse, que siga dicho visitador en el rumbo donde se halla, desde luego yo haré lo que Abraham con su sobrino, volviendo la espalda a Puebla y dirigiéndome a Guatemala. miéntras se ven de bulto los estragos que han de resultar de los desatinados procedimientos del expresado visitador.

No puede ocultársele a V. E., que la división o ejército que se acampe en Puebla o las Villas, como enlazadas con Veracruz y México, tiene que resistir todos los ataques que hayan de darse en el reino, y aun sitios rigorosos, si se descuidan; por lo que es necesario que sea un ejército considerable, bien pertrechado y compuesto de jefes de unión, y no de sedición, como este visitador.

Carta de l1° de Octubre de 1812 en Tehuacán.


6. Sobre otros jefes de los insurgentes.

Del P. Garcilita.

Señor.- El ayudante D. Manuel Barbosa me ha dado parte que el padre Garcilita le pidió su firma a título de mariscal para ser su apoderado, y que a ese fin trae un libro cogiendo firmas a las Repúblicas de los pueblos, y con los que se puede explicar les dice que va a hacer alianza con los Estados Unidos para libertar el reino. Yo no dudo que así sea, pues ha viajado por tierra caliente dando vuelta por la costa, enseñando que todo lo que yo he hecho necesita reponerlo, digo. de reforma; y esto mismo tuvo atrevimiento de escribirme a mí, quejándose de que en la tesorería de Chilpancingo no le ministraron su sueldo como mariscal, tropa y demás bagaje para su torcida marcha, cuyo todo se le negó.

Esta empresa de Garcilita es claramente desatinada (y creo que fue la causa de que el enemigo hubiera entrado a estos pueblos) y entiendo que V. M. mandará recoger a este ministro algun convento o curato hasta la conclusión de la guerra: yo voy a despachar en su seguimiento por la costa, pues siembra mucho veneno. El y el cura Delgado de Urecho, que se halla en las Balsas, se han medido a reformadores del mundo.

(El decoro impide copiar el resto de esta carta.)


Carta de 16 de Junio de 1812 en Chilapa.

Del padre Ramos.

Exmo. Sr.- El padre D. José María Ramos se me fue de Chilapa luego que vió correo de la suprema junta, y sin duda olió lo que le iba a suceder; y aunque ántes me habia negado que se firmaba general del Norte, pero sus posteriores oficios, que por grandes quejas me han presentado otros, lo acusan.

Se fue sin pase; quitó las armas y aun la gente a mi teniente coronel Herrero, (aquel padre de Cuernavaca) y ha metido grande bulla por Tepecuacuilco a las avanzadas que por allí tenia yo dispuestas; pero como me coge a tanta distancia no lo puedo remediar. El ha recogido las armas a todos, y aunque dice que tomó la plaza de Tepecuacuilco, no fue sino que el gachupin Armona la dejó sola, creyendo que alguna división mia se dirija por allí a Taxco.

Dicho padre no me contesta a los oficios, pero sí me cuenta sus aventuras o hazañas de D. Quijote, y aunque a todos ha molestado, parece que ya los ha hecho talludos.

Me acaba de remitir el oficio de V. E. y su respuesta, queriéndose sostener por lo ménos de teniente general. La misma instancia habia hecho conmigo, contándome que tenia un grande ejército en tierra adentro, el que lo aguardaba; pero que para mejor seguridad de que no le voltearan la espalda, queria llevar una firma mia, la que no consiguió.

De lo dicho resulta que yo no lo comisioné para aquel recinto; pero atendiendo a las presentes circunstancias, ya que se ha metido a gato bravo, lo dejaremos algunos dias por estar en camino para Acapulco, (á donde se dice quiere bajar una división realista a conducir los efectos de la nao Rey Fernando, aunque yo no lo creo) entretanto veremos que hace, pues ya ha dado en que ha de ser militar a fuerza del diablo.

En la plaza de Chilpancingo tengo al coronel D. José Vazquez completando su regimiento, y a esa plaza pertenecen algunas armas de las que ha recojido Ramos. Dicho coronel cuida de aquellos puntos aguardando el asalto de Acapulco; pero Ramos le metió boruca, hasta que ya parece se han aquietado.


Carta de 12 de Septiembre de 1812 en Tehuacán.

Del coronel Montaño.

D. Eugenio María Montaño, dependiente de Osorno. ocurrió al sitio de Cuautla, cuando todavia me pudo pedir un nombramiento que se lo dí de comandante, para que formara y comandara tres compañías; pero no contento con este, fue a engañar a S. M. la Suprema Junta, y he visto el despacho firmado del Sr. Verdusco, de coronel, igual que a D. Manuel Cabeza de Vaca.

Hasta ahora Montaña no ha hecho más que con este título sentarse sobre la división de Osorno y consumir los fondos que ha podido, y últimamente me pide doscientos hombres disciplinados (¡qué mordidas me diera el diablo más dienton!) o que se vendrá conmigo, con los cincuenta soldados que componen su division. También me promete las cincuenta barras que todos; dificulta su trasporte, especialmente de las restantes que habian de ir a V. E., y para que yo no despache por ellas, me dice que ya vienen en el camino con otros efectos, y que él es el conductor. Todo falso, falsísimo. Y ahora me acaba de escribir con tanta frescura como si no le hubiera hecho daño el sereno del camino, sin hacer relación de sus falsos asertos. Lo participo a V. E. para los ocursos que pueden hacer los comprendidos en aquella regla del derecho: qui semel est malus, semper debet esse malus; pues no ha manifestado lo contrario. Bien que V. E. ya está desengañado que nombrar coronel al que no tiene regimiento, es motivo para que no llegue a tener ni una compañía. Dios deje caer a mis manos a estos oficiales embusteros.


Carta de 1° de Octubre en Tehuacán.

En carta posterior de 31 de Enero en Oaxaca, dice que Montaño se habia portado bien en aquellos tres meses, y que lo comisionaba para llevar a Tlaxcala la respuesta, a la exposición que le presentaron los comisionados de aquel cabildo, impedir la entrada de pulques en México y hostilizar de otras maneras, miéntras el mismo Morelos concluia con lo del Sur.


7. Sobre la marcha á Oaxaca.

Por las muchas armas descompuestas y consumo de pertrechos que en veinte dias he tenido en los cuatro ataques, no paso mañana abriendo el callejón más ancho, según que lo prometí en mi plan en el año pasado, y por la ida a Taxco se me extravió la idea.

Puedo verificarlo en la semana que entra, extendiéndome para el Sur a comenzar a asegurar las capitales para residencias del gobierno, cuño, imprenta etc.

Por consiguiente las contestaciones de este mes y el que entra, deberá V. E. dirigirlas por Chilpancingo.


Carta fecha en Tehuacán el 2 de Noviembre de 1812, toda de letra de Morelos y con nota de reservada.

Todas estas cartas originales existen en poder de D. José M. Andrade.

Fácil hubiera sido acumular otros documentos en el artículo 6° de este número, acerca de la conducta de muchos de los individuos que andaban en la insurrección, y de los medios de que se valian para obtener o tomar por sí mismos los empleos, pues abundan estas noticias en la correspondencia de Morelos, pero basta los insertos para hacer conocer que en esta revolución, los que como Morelos, pretendian establecer algún orden en elia, tropezaban con la dificultad insuperable que les oponian sus mismos compañeros. Entre las cartas que se han copiado hay algunas de letra del mismo Morelos, y otras que por su estilo peculiar se conoce que fueron dictadas por él mismo; algunas, como la núm. 5 relativa al visitador Martinez, parece son de su secretario. En todas los textos latinos, que tenia prurito de insertar, son de su letra. En algunas habla con la junta, con el tratamiento de majestad; en las que escribió desde su llegada a Tehuacán, se dirige a Rayon dándole el de excelencia; todas abundan en errores groseros de ortografía, que hemos omitido copiar, aunque en las de letra del mismo Morelos, se notan muchos menos que en las escritas por su secretario.

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